Los herejes no quieren a la Virgen
El caso es que no me había parado a pensarlo, pero la cosa tiene su miga. En estos días se están impartiendo en la parroquia unas charlas que preparan a las personas que así lo desean para consagrarse a la Virgen. Es con el método de san Luis María Grignion de Monfort y está acudiendo un buen número de fieles. La ceremonia de consagración tendrá lugar D.M. el domingo 2 de abril.
Lo que digo que tiene su miga es que no había caído expresamente en la cuenta de una cosa, y es que todo hereje lo primero que hace es apartarse de la devoción a la Virgen, dejarla en segundo lugar y hasta ridiculizarla si viene al caso. Es así. Basta preguntar lo que piensa tal persona de la Virgen, de la devoción a María, del rezo de ángelus o del rosario, de la devoción popular… y ya sabemos lo que tenemos por delante.

Esa es mi teoría. Muchos de los que hoy llamamos alejados son personas que aparecen por las iglesias por los motivos más diversos. Difícil es que alguien no tenga que pisar un templo, aunque no sea más que por puro compromiso social en forma de bautizo de un sobrino, boda de la prima Perenganita, la comunión de mi Josemari o el funeral de la abuela de Mengánez. Añádase a esto la procesión de San Roque en el pueblo o la fiesta del pueblo del veraneo. Difícilmente uno puede mantenerse al margen de las celebraciones de la Iglesia católica, aunque solo sea por puro ambiente social. Por tanto, ya ven que venir, vienen.
No solo no es neutro, sino que es la mayor y más terrible fuente de manipulación. Los políticos lo saben muy bien y los eclesiásticos no somos malos discípulos.
Posiblemente algún buen amigo común me propine un tironcillo de orejas, pero no me voy a resistir al comentar alguna cosa de los PP. Camilos.





