El lenguaje, también en la Iglesia, no es neutro
No solo no es neutro, sino que es la mayor y más terrible fuente de manipulación. Los políticos lo saben muy bien y los eclesiásticos no somos malos discípulos.
Por ejemplo, no me digan que no suena de forma diferente “aborto” que “interrupción del embarazo”. No tiene nada que ver vivir en permanente adulterio que ser una pareja de mentalidad abierta, como tampoco es equiparable fornicar que hacer el amor. No es igual decir que Fulanita y Menganito son unos tipos acostumbrados al adulterio, que fornican con cualquiera, que Fulanita se ha quedado embarazada y ha decidido abortar, que afirmar que Fulanita y Menganito son una pareja de mentalidad abierta y que ante un embarazo no deseado han optado por interrumpir el proceso de forma responsable y madura. Es pasar de ultraconservador a misericordioso.

Posiblemente algún buen amigo común me propine un tironcillo de orejas, pero no me voy a resistir al comentar alguna cosa de los PP. Camilos.
A un servidor lo que digan o dejen de decir catorce obispos anglicanos retirados es algo que me emociona bastante poco. Tampoco me alteran el ritmo cardiaco una declaración del Dalai Lama, las sugerencias pastorales de las católicas por el derecho a decidir o los puntos clave del programa de Iñigo Errejón. Me trae al fresco. Sin embargo, ya ven, por una vez y sin que sirva de precedente, me voy a referir a los catorce obispos anglicanos retirados, a los que algunos periodistas supuestamente expertos en información religiosa, dan el pomposo nombre de ex – obispos. Sin palabras.
La movida comenzó ayer viernes con la recogida del premio que nos ha concedido el grupo de empresas PASCUAL al Economato Solidario de Cáritas de nuestra parroquia, como proyecto social ganador entre los numerosos presentados. Cinco mil euros en metálico, amén de asesoramiento profesional y otros apoyos. Contento por el donativo y, sobre todo, por el reconocimiento a los voluntarios del proyecto, que se están dejando la piel en el intento. Comenzamos hace ahora tres años atendiendo a sesenta familias, y hoy pasan ya de 120, lo que nos lleva a los aproximadamente quinientos beneficiarios, que pueden realizar su compra habitual en el economato con descuentos de entre el 70 y el 80 % con relación al precio de los mismos productos en el mercado habitual.





