Ad orientem
Son ya tres semanas celebrando solo en La Serna y emitiendo la misa a través de mi perfil de Facebook y de la web de nuestra parroquia virtual de san José de la Sierra. Desde este pasado sábado celebro “ad orientem”, es decir, con el misal de Pablo VI, pero “coram Deo”. Lo expliqué el primer día: no celebro de espaldas ni soy un mal educado, sino que toda la asamblea, con el sacerdote al frente, celebra el memorial del sacrificio de Cristo en la cruz mirando en la misma dirección.
He tenido muchas dudas. Sobre todo, la de si toda esa gente que sigue la misa a través de las redes sociales entendería el asunto. El caso es que sábado y domingo de ramos ya he celebrado así, con la gratísima sorpresa de que para muchos fieles ha sido un felicísimo descubrimiento.


Nos mienten. En todo y cada día. Sin disimulo, sin medias tintas, con todo el cinismo del mundo.
Vamos a ver si conseguimos no hacer más tonterías que las imprescindibles. La situación nos supera y nos rebasa. Los muertos por coronavirus, especialmente en España, nos abruman cada día. A estas horas llevamos más de ocho mil muertos y nos acercamos a los cien mil contagiados. Además de todo esto, nos llegan los reproches de muchas personas y colectivos acusando a la Iglesia de no estar aportando nada ante esta situación. Ya sabemos que no es así, pero estas cosas duelen.
Hoy más que un post es simplemente un aviso.