Nos conocen, pero no se fían. Cada vez menos
Ha llegado a mis manos el último número de la revista de la Organización de consumidores y usuarios, la bien conocida OCU. Me ha resultado muy curioso el análisis que hace de la confianza que los ciudadanos tienen en distintas instituciones. No es que la muestra merezca especial representatividad, dicen que ha sido una encuesta a mil personas de entre 18 y 75 años, pero los datos que aporta son, cuando menos, curiosos. Analiza en total una veintena de instituciones de las que se pregunta conocimiento y grado de confianza de los ciudadanos en ellas.
Parece que la institución más valorada es el sistema público de salud. Se entiende. La pandemia ha sido capaz de hacernos comprender el valor de nuestros sanitarios y eso la gente lo agradece. Le sigue, tanto en conocimiento como en confianza, la policía nacional.

Rafaela, y con ella las rafaelas de mis pueblos, nunca me han decepcionado. Cuando quiero tener una visión de algo que no termino de entender, pregunto. No fallan.
No se me confundan que ya me conozco la película. Estoy de acuerdo en que tenemos un gravísimo problema que consiste en la no aceptación del concilio Vaticano II por una buena parte de la Iglesia. Lo que hay que ver ahora es, exactamente, qué parte de la Iglesia es la que no acepta el concilio. Y a eso vamos.
La gente se me queda a cuadros cuando les digo que desde la pandemia dedico bastante tiempo al teletrabajo. Comprendo que pueda resultar extraño, pero es lo que hay. Hablo de esto para que seamos conscientes de las posibilidades que las redes sociales ofrecen para el trabajo pastoral.
Si es que te provoca Rafaela para escribir y ya va todo seguido…





