19.02.15

La tomadura de pelo del PP y la complicidad de los católicos

Cuando la actual legislatura ya ha entrado en su fase final. Cuando el Partido Popular demostró su condición de partido tan abortista como el que más, echándose atrás en una reforma “moderada” -y soy generoso en la calficación- de la ley del aborto. Cuando los ministros católicos del gobierno siguen en el mismo como si no fuera con ellos la defensa de la vida, demostrando que para ellos está antes el cargo que la fidelidad a Cristo. Cuando todo el mundo, salvo algunos “provida” y aquellos que están ansiosos de poder justificar su voto al PP, daba por hecho que nada iba a cambiar, las mentes privilegiadas de Génova y Moncloa han dicho: “Vamos a echarle unos cacahuetes a los monos para que sean felices un rato“.

Eso, y no otra cosa, es el anuncio de una mini-reforma consistente en requerir obligatoriamente el consentimiento de los padres o tutores para que las menores de 17 años -¿por qué no 18?- puedan abortar. 

Vaya por delante que la medida tiene un componente positivo. Efectivamente, parece de sentido común que se respete la patria potestad a la hora de que una menor tome una decisión tan importante como es la de matar a su hijo no nacido. Pero señores, el principal problema no es que los padres estén o no de acuerdo, sino que se mata a un ser humano en sus primeras fases de desarrollo. Fases por las que todos, sin excepción, hemos pasado desde que fuimos concebidos en el seno de nuestras madres.

Ahora bien, como señala Mons. Mario Iceta, obispo de Bilbao, lo que ya riza el rizo, lo que alcanza dimensiones esperpénticas, lo que es una tomadura de pelo intolerable, es el argumento que el señor Rafel Hernando, actual portavoz del PP en el Congreso, dijo ayer al presentar la inciativa. Tuvo la desfachatez de apelar al programa electoral de su partido.

Oiga, don Rafael, ¿usted se piensa que los ciudadanos, especialmente aquellos que deseamos ver protegido el derecho a nacer, somos imbéciles? ¿no se le cae la cara de vergüenza de hablar de un programa que ustedes mismo han pisoteado el año pasado? ¿le tengo que recordar lo que dijo el ex-ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón? Pues mire, se lo recuerdo:

Gallardón asegura que le dan asco los motivos para retirar la reforma del aborto

Lea, les usted esa noticia. Lea a su todavía compañero de partido diciendo:

«Me da igual, no me importa que haya sido porque lo haya promovido un lobby económico o porque alguien haya podido pensar que es un beneficio electoral, es lo de menos. Por tanto, sea éste o sea otro, lo único que me da es asco, no me importa»

A ustedes, don Rafael, el derecho a la vida, el derecho de los padres a decidir algo relacionado con el futuro de sus hijos, el derecho a recibir una educación religiosa en la escuela -su LOMCE se carga dicho derecho en Bachillerato- y cualquier otro derecho fundamental les importa un pimiento. Ustedes actúan solo en base a cálculos electorales. Ustedes son el ejemplo de la escoria moral en que se ha convertido la derecha política de este país. Ustedes son parte de esa apostasía generalizada en la que ha caído España y, salvo excepciones notables, el resto de Europa. Es más, ustedes, especialmente sus cargos católicos, demuestran hasta qué punto ha llegado la degeneración del catolicismo en este país, al menos en cuanto a su repercusión en la actividad política.

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18.02.15

El caso de los abusos de Granada será juzgado

El pasado lunes supimos que el titular del Juzgado de Instrucción número 4 de Granada había decretado la prescripción de los delitos de abusos sexuales sin penetración, exhibicionismo y encubrimiento que se imputaban a once personas, entre ellas 10 sacerdotes y un seglar. Decretó, por el contrario, que continúe la causa contra uno de los imputados, sacerdote, por los delitos de abuso sexual continuado con prevalimiento.

El juez aclaraba en su auto que la aplicación de la prescripción no se aplica a capricho o arbitrio judicial, sino que es «de obligado cumplimiento, si concurren plazos y requisitos legales».

En otras palabras, el juez no puede juzgar algo que, aun en el caso de ser delito, ha prescrito. Y solo mantiene la imputación del sacerdote que, supuestamente, ha cometido un crimen que todavía puede ser juzgado. La ley en España es la que es y en relación a los abusos sexuales no especialmente graves -esto es opinable-, con menores o sin ellos, las penas son más bien escasas

Partimos del hecho de que en este país la edad de consentimiento sexual está, todavía, en los trece años. Es decir, un señor de 50 años puede mantener relaciones sexuales con una cría de trece si la joven acepta de forma libre. Y si en vez de una joven es un adolescente de esa edad y todavía barbilampiño, idem. Por supuesto, si el adulto ha coaccionado de alguna manera al menor, se da el delito de abuso.

En el caso de Granada, la víctima dice haber sido objeto de abusos desde los catorce años hasta que cumplió diecisiete. Por lo que parece, solo mantuvo relaciones sexuales “completas” con uno de los sacerdotes acusados, considerado como el cabecilla del grupo. En su momento la justicia española determinará si se produjeron dichas relaciones y, esta es la clave, si fueron consentidas o no.

A nivel eclesial la situación es muy diferente. Según la ley de la Iglesia, a menos que haya un matrimonio de por medio -14 años, mujer, 16 varón-, siempre que hay relaciones sexuales entre un adulto y un menor de edad -18 años-, se produce un delito de abuso. Tanto si el menor consiente como si no. Desde ya les digo que ojalá todos los países del mundo tuvieran una ley así. El gobierno de España ha anunciado, otra cosa es que lo hagan, que se va a elevar la edad de consentimiento hasta los 16 años. Poco me parece pero mejora la situación.

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17.02.15

El Fiat de Cristo espera tu Fiat

Se puede decir que el camino al Calvario comenzó en Getsemaní. Si el Fiat de la Virgen María al arcángel Gabriel abrió las puertas a la Encarnación, el Fiat de Cristo al Padre en aquel huerto abrió las de nuestra redención.

María, llena de la gracia de Dios, pudo imaginar las dificultades por las que pasaría al aparecer embarazada a pesar de no estar todavía casada con San José. Fue necesario que un ángel advirtiera a aquel hombre santo y justo que el hijo de su desposada era del Espíritu Santo. Aun así, ella dijo sí a Dios.

Sin embargo, Cristo no necesitaba imaginar nada. Sabía que, siendo el Verbo de Dios, iba a verse abofeteado, escupido, vejado, insultado, azotado, coronado con una cruz de espinas, crucificado…

Y siendo tan humano como divino, su sufrimiento alcanzó un momento culmen. Así nos lo cuentan los evangelios. Cito dos:

Entonces vino Jesús con ellos a un lugar llamado Getsemaní y les dijo: “Sentaos aquí mientras yo voy allá a orar". Y tomando a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a entristecerse y angustiarse. Entonces les dijo: “Triste está mi alma hasta la muerte; quedaos aquí y velad conmigo".

Y adelantándose un poco, se postró sobre su rostro, orando y diciendo: “Padre mío, si es posible, pase de mí este cáliz; sin embargo, no se haga como yo quiero, sino como quieres tú.”

Y viniendo a los discípulos, los encontró dormidos, y dijo a Pedro: “¿De modo que no habéis podido velar conmigo una hora? Velad y orad para no caer en la tentación; el espíritu está pronto, pero la carne es flaca".

De nuevo, por segunda vez, fue a orar, diciendo: Padre mío, si esto no puede pasar sin que yo lo beba, hágase tu voluntad.  

Y volviendo otra vez, los encontró dormidos; tenían los ojos cargados. Dejándolos, de nuevo se fue a orar por tercera vez, diciendo aún las mismas palabras.

Mat 26,36-44

Y:

Se apartó de ellos como un tiro de piedra, y, puesto de rodillas, oraba, diciendo: “Padre, si quieres, aparta de mí este cáliz; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya". Se le apareció un ángel del cielo, que le confortaba. 

Lleno de angustia, oraba con más instancia; y sudó como gruesas gotas de sangre, que corrían hasta la tierra.

Luc 22,41-42

Las gotas de sangre del huerto de Getsemaní fueron redentoras. Nunca el hágase tu voluntad del Padrenuestro costó tanto. Nunca antes el amor había triunfado de tal manera sobre el pecado. Un triunfo coronado en el sacrificio de la Cruz.

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16.02.15

Gran éxito de Occidente en Irak, Libia, etc

Intervención de Occidente en país musulmán = Expansión del fundamentalismo islámico empieza a ser una ecuación de tanta fiabilidad como las matemáticas. Existe otra derivada igualmente “infalible": Intervención de Occidente en país musulmán= Persecución de cristianos.

Lo que acaba de ocurrir en Libia, donde esa marabunta rabiosa llamada Ejército Islámico acaba de decapitar a veintiún cristianos coptos de Egipto, es el último capítulo de esta novela de terror que empezó cuando a Occidente se le ocurrió intervenir en Irak. Por no decir que habría que remontarse a la creación del estado de Israel, que fue la manera en que Europa se quiso quitar de en medio la vergüenza de un genocidio perpretado por una nación, la alemana, con la complicidad del resto, que no hicieron nada, sin ir más lejos, para acabar con las líneas férreas que llegaban a los campos de concentración. Aunque el sionismo tradicional se opuso por razones religiosas -siguen esperando al Mesías que ya llegó- a la creación “humana” de la nación de Israel, la mayor parte de los judíos comprendieron que solo un estado propio fuertemente armado podía garantizar, hasta cierto punto, su supervivencia. No seré yo quien se lo reproche, dado el contexto histórico en que se produjo, pero eso se hizo a costa de introducir un factor de desestabilización en aquella región del mundo.

Estado de Israel aparte, en Oriente Medio y el Norte de África mantenía una especie de equilibrio entre estados islámicos -Irán, Arabia Saudí.etc- y estados de mayoría islámica pero con una clase gobernante laica -Egipto, Siria, Irak, etc-. A Occidente siempre le importó menos que nada el modelo de gobierno que hubiera en esos países. Por ejemplo, mientras Arabia Saudí exporte petróleo y sea, más o menos, aliado, lo mismo da que tenga una monarquía absoluta de carácter religioso, que haría palidecer en su absolutismo a cualquiera de las monarquías católicas de la Edad Media. Igualmente, mientras Saddam Hussein no fue considerado peligroso para los intereses occidentales, poco importó que se dedicara a masacrar kurdos con gas mostaza. Incluso un tipo tan peculiar como Gadafi, una vez que se calmó cuando Reagan le plantó dos misilazos en su lugar de residencia, pasó de ser el enemigo público nº1 de Occidente, debido al atentado contra el avión de la Pan am, a recibir los abrazos de presidentes de gobierno europeos, José María Aznar incluido.

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12.02.15

O volvemos a San Agustín y Santo Tomás, o no hay nada que hacer

Pero gracias sean dadas a Dios, porque siendo esclavos del pecado, obedecisteis de corazón a la norma de doctrina a la que habéis sido entregados,  y libres ya del pecado, habéis venido a ser esclavos de la justicia.

Romanos 6,17-18

Corren recios tiempos para aquellos que creen que aunque el cristianismo no es una mera recopilación de doctrinas fundadas en la Escritura y la Tradición y acrisoladas por siglos de Magisterio eclesial, sin la sana doctrina es de todo punto imposible desarrollar una pastoral adecuada que pueda conducir a los hombres al encuentro con Cristo, verdadero Dios y verdadero hombre y, en cuanto tal, único mediador entre Dios y los hombres.

Aun más, quienes así piensan y lo dicen, suelen ser acusados de fariseos, escribas, fundamentalistas y toda una catarata de adjetivos similares. Los acusadores pretenden poco menos que convertir el cristianismo en una religión de sentimientos buenistas que busca hacer que el paso por este valle de lágrimas que es la vida sea lo más “fácil y cómodo” posible, sin tener en cuenta que precisamente lo que está en juego en los años que vivimos a este lado de la frontera determinará nuestro destino en toda la eternidad. Y créanme, esa eternidad dura mucho. De hecho, no tiene fin. Si tuviéramos un mínimo de sentido de lo eterno, entenderíamos que las pocas o muchas décadas que nos toque vivir ahora son la nada comparadas con lo que llegará después. 

Hay hoy una casi absoluta falta de entendimiento de la verdadera naturaleza de Dios. Nos han dibujado un Dios al que apenas importa el pecado. Creen que el hecho de que Dios sea amor está por encima de su condición de santo, como si su amor y su santidad fueran dos fuerzas contrapuestas. La realidad es que la santidad de Dios es incompatible con el más leve de los pecados. Y tanto nos ama Dios que envió a su Hijo a redimirnos, a salvarnos no solo de la consecuencia de nuestros pecados, sino a liberarnos verdaderamente de la esclavitud en la que vivimos cometiéndolos. 

Porque Dios es santo nos ama. Porque nos ama tanto, quiere hacernos santos. Y su gracia es el instrumento para edificar nuestras almas como templos de santidad en los que su Espíritu Santo habite, transformándonos a imagen y semejanza de su Hijo Jesucristo, el Santo de los santos. 

Equivocada sería igualmente la imagen de un Dios justiciero, que esperara cualquier fallo grave nuestro para enviarnos de cabeza y sin remedio al infierno. Un Dios deseoso de condenar a los hombres no habría enviado a su Hijo a salvarlos.

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