InfoCatólica / Cor ad cor loquitur / Categoría: Sobre el autor

27.01.10

La Humanidad suele tardar siglos en avergonzarse de sus pecados, si es que lo hace

El cardenal Cañizares dio ayer un conferencia en Valencia titulada “Ecología humana: No matarás", en la que, como era de esperar, denunció el aborto, la eutanasia y todos esos elementos propios de la cultura de la muerte. Y en esas estaba cuando dijo la siguiente frase: “La Humanidad no tardará en avergonzarse del aborto, como se avergüenza de la esclavitud, de genocidios tan cercanos todavía a nosotros o del deterioro de la naturaleza“. Yo soy menos optimista que este príncipe de la Iglesia.

Si algo demuestra la Historia es que la Humanidad tiene tendencia a repetir las mismas barbaridades durante siglos. Es cierto que siempre hay una parte de la misma que clama contra el mal, pero san Agustín tenía razón cuando, basándose en la Revelación, hablo de la masa damnata, que hace trizas cualquier optimismo antropológico y humanista que pueda tentarnos. No olvidemos que Dios no ama a la Humanidad porque confíe en que de ella pueda salir algo bueno, sino más bien a pesar de que “no hay justo, ni aun uno. No hay quien entienda. No hay quien busque a Dios. Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles. No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno” (Rom 3,10-12). Ante la incapacidad del hombre de obrar el bien, Dios se hace hombre para que el hombre pueda obrar el bien. Y nada hay que el hombre pueda obrar bien si no es en Dios, pues como dijo el profeta todas nuestras justicias son como “trapos de inmundicia” (Is 64,6).

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15.01.10

La Iglesia y los dos modelos de periodismo

Fue Cristo quien dijo que la verdad nos hace libres. Es por ello que para que una sociedad sea libre, resulta muy útil que existan personas que se dediquen a la profesión cuyo fin es el de informar verazmente de todo lo que ocurre en el mundo: el periodismo.

Cuando los periodistas hacen bien su trabajo, todos nos beneficiamos. Cuando en vez de servir a la verdad, sirven a intereses ajenos o propios, y no tienen empacho en pasar por encima de los hechos, se convierten en emisarios de la mentira y, por tanto, en instrumentos de esclavitud. Porque si es cierto que la verdad nos hace libres, entonces la mentira nos esclaviza.

La situación del periodismo en el día de hoy es compleja. Información y opinión suelen ir siempre de la mano y no siempre es fácil distinguirlas. Es posible que haya quien crea que se puede dar una información aséptica, sin condicionamiento alguno por parte del periodista que la transmite. Pero en realidad, el mero hecho de elegir de qué temas se informa y de cuáles no, implica una postura “editorial” que marca el estilo de hacer periodismo tanto de las empresas como de los periodistas que trabajan en ellas. La imparcialidad no existe y quien diga lo contrario, miente. Todos tenemos una forma de ver las cosas. Todos profesamos unas ideologías que modelan nuestro modo de informarnos o de informar. Y, sobre todo, todos tenemos una actitud concreta hacia la trascendencia, hacia la vida espiritual. Desde los que la niegan o la ignoran en su proceder profesional a los que la tomamos como el elemento más fundamental de nuestra condición humana.

Ahora bien, una cosa es que estemos condicionados por lo que creemos y defendemos, y otra que hagamos uso de la mentira o la manipulación para apoyar nuestras tesis. Por ejemplo, a mí me puede repatear mucho que los pecados de algunos miembros de la Iglesia sean motivo de escándalo para el mundo. Pero no se me ocurrirá manipular los hechos para que aparezcan como santos los que son miserables. Y menos usando como justificación el bien de la propia Iglesia. Podré equivocarme en alguna ocasión. Podré emitir un juicio excesivo o erróneo sobre determinadas circunstancias, pero nunca mentiré a sabiendas. Como mucho, callaría, aunque soy de los que creo que el silencio puede ser a veces una forma de mentira. Y lo que digo de mí y de la información relacionada con la Iglesia, se puede decir de los periodistas y de todo tipo de información.

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14.01.10

7.01.10

No podrán con ellos

La carta que ha publicado este domingo monseñor Sanz Montes, arzobispo electo de Oviedo, es todo un ejemplo de amistad y de solidaridad episcopal. Don Jesús ha hecho una defensa impecable de quien el próximo domingo será el nuevo obispo de San Sebastián, Monseñor Munilla. Y de paso, deja en su sitio a los que le han montado una campaña patética e indigna a don José Ignacio.

Con todo, la parte más interesante del texto del todavía obispo de Huesca y Jaca está al final:

Podemos ser objeto del pim-pam-pum de turno, fuera y dentro de la Iglesia, cuando a alguien no le gusta lo que sí decimos y firmamos. Y crea insidia y malestar cuando alguien se empeña en escuchar de nosotros lo que Dios y su Iglesia no quiere decir a través de nuestros labios. La tentación entonces es callarse o hablar de lugares comunes y piadosos, pero el Señor nos da la gracia de la fortaleza sin hacernos prepotentes, la gracia de la firmeza sin caer en la dureza, la gracia de la ternura misericordiosa sin caer en el sentimentalismo.

De verdad que me gustaría que eso fuera una norma de actuación para todos los obispos. Es decir, deben ser fuertes, firmes y no dejar de lado la misericordia. Y eso implica que no pueden callar ante determinadas circunstancias. Tampoco deben precipitarse y está claro que no pueden usar el lenguaje que usamos los laicos en los blogs. Pero el silencio no es una opción. Y mucho menos cuando, como es el caso, se ataca a uno de sus colegas de ministerio episcopal por representar el modelo de Iglesia que el Papa desea.

Ojalá cunda el ejemplo. Si cunde, la quintacolumna progre, por mucha fuerza mediática que pretenda tener, no podrá con ellos.

Luis Fernando

31.12.09

2009, el año en que InfoCatólica ha empezado a andar

Cuando las tradicionales campanadas de medianoche en la Puerta del Sol daban paso al año 2009, todo lo que yo esperaba de estos doce meses era la consolidación de Religión en Libertad como medio de información socio-religiosa de referencia en España. Estábamos cómodamente instalados en Libertad Digital y nada hacía pensar que las cosas fueran a cambiar. Por razones que no viene a cuento volver a explicar, mi etapa como director de ReL llegó a su fin. Fue entonces cuando gracias a un “milagro” llamado Juanjo, InfoCatólica vio la luz en un tiempo récord, inferior a una semana desde nuestra salida de ReL y LD. La práctica totalidad de los bloggers de ReL se vinieron a este nuevo proyecto, que en realidad no era tan nuevo, pues la idea era seguir una línea parecida, si acaso más confesional, a la que habíamos desarrollado bajo el paraguas de Libertad Digital.

Desde el 6 de mayo hasta hoy, InfoCatólica no ha parado de crecer en todos los sentidos. En este mes de diciembre, que suele ser un mal mes por los puentes de principio de mes y las fiestas navideñas, vamos a superar los 185.000 usuarios únicos tan sólo en portada, sin contar las visitas a las noticias, artículos de opinión y blogs, a donde se llega cada vez con más frecuencia desde los buscadores tipo Google. Eso supone, por ejemplo, 2.5 veces más de los visitantes únicos que tuvimos en el mes de junio. La gran mayoría de nuestros lectores vienen de España, aunque también están aumentando mucho aquellos que nos leen desde Hispanoamérica. Como dato curioso, diré que el séptimo país en donde más somos leídos es Italia, y dentro de Italia, Roma.

Y sin embargo, esto no ha hecho sino empezar. Aunque al echar la mirada atrás parece que llevamos mucho tiempo en esta aventura, lo cierto es que apenas estamos dando los primeros pasos. Eso sí, han sido unos pasos intensísimos. Una de las cosas que quisiera recalcar es que aunque yo soy el director y, por ello, la cara más visible de InfoCatólica, al lado mío hay un grupo humano sin el cual sería absolutamente imposible hacer nada. En nuestra sección “Quiénes somos” aparecen los nombres de las personas que forman parte del consejo de redacción, el cual no es un elemento decorativo sino un auténtico consejo de redacción. Dudo que muchos medios de comunicación trabajen de forma tan coordinada como hemos funcionado InfoCatólica en estos meses. El número de emails, charlas por skype, llamadas telefónicas, etc, entre los miembros del consejo es sencilla y llanamente asombroso. Y desde la incorporación de la parte editora, que está a cargo del patronazgo de la Fundación InfoCatólica, las cosas han ido si cabe aun más rodadas. Además, he contado con las sugerencias, consejos, ideas, etc, de aquellos bloggers con los que tengo una relación personal más directa.

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