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27.12.10

Nuestro dinero, destinado a pagar abortos

El próximo año Andalucía destinará casi 7 millones de euros de sus endeudadas arcas públicas para pagar abortos. Por supuesto, no será la única comunidad autónoma que destine una partida a semejante actividad criminal que, por obra y gracia de los votos en las Cortes, lleva siendo legal desde hace muchos años. En ese sentido, cabe decir que lo mismo da que la comunidad esté gobernada por socialistas o por populares. Si acaso, en algunas comunidades gobernadas por estos últimos, como la valenciana, al menos parece que se producen intentos por ayudar a las mujeres embarazas con dificultades económicas.

El dinero público es gestionado por las diversas administraciones del Estado, pero es de todos. Es decir, los millones que tanto en Andalucía como en el resto de España se van a dedicar a pagar el asesinato legal de seres humanos no nacidos, salen de nuestros impuestos. Y no hay una casilla para que podamos optar por no financiar semejante barbaridad con nuestro dinero. Además, la posiblidad de objeción fiscal parcial es legalmente muy complicada y dudo que tenga posibilidades de ser puesta en marcha de manera efectiva. Si uno se mete en ese jardín y al final resulta que te multan, acabas dando más dinero al Estado.

En realidad, todo lo relacionado con el aborto es una rampa hacia el abismo social e institucional. El sistema actual, con el Rey “católico” Juan Carlos I a la cabeza, empezó por legalizar algunos abortos, siguió por el camino de abrir la puerta a la desaparición casi total de niños con síndrome de Down u otras enfermedades que se puedan detectar en la fase fetal -Hitler se sentiría orgulloso- y, de momento, ha acabado por usar dinero público para enriquecer a esos miserables que se ganan la vida matando a los no nacidos.

Ante esa realidad, podemos optar por manifestarnos de vez en cuando para que los gobernantes no nos hagan ni repajolero caso. Manifestarse en la calle está bien, sin duda. Movilizarse para apoyar a las diversas instituciones que ayudan a las madres que realmente tienen problemas para traer a sus hijos al mundo, está aún mejor. Pero la única manera de poner fin a este holocausto es considerarlo como tal de forma legal. Y para esa tarea hacen falta diputados y senadores dispuestos a poner como condición indispensable la vuelta a la penalización de todo aborto para dar su voto a un gobierno. El problema es que en este país son escasísimos los cristianos dispuestos a que la cuestión del aborto sea decisiva a la hora de votar. Así nos va. Así nos va a ir.

Luis Fernando Pérez Bustamante

PD: Este artículo no admite comentarios para evitar que ocurra lo que siempre pasa cuando toco este asunto e introduzco la cuestión política.

13.12.10

Crónica de la I Reunión de InfoCatólicos

Gracias a Dios, este sábado pudimos por fin reunirnos en Madrid un buen número de colaboradores de InfoCatólica: veintiuno, concretamente. Además del consejo de redacción Juanjo Romero, Bruno Moreno, Mario Solsona -los tres acompañados de sus esposas- y Carmen Ruiz, vinieron Luis Ignacio Amorós, Remedios Falaguera -con su esposo-, Eleuterio Fernández, Isaac García, un representante de ADSTA, Miguel Serrano, Miguel Vinuesa y el P. Luis Santamaría y Vicente Jara, de RIES. En representación de los articulistas de InfoCatólica estuvo Pedro Fernández Barbadillo. Obviamente también asistió el P. Iraburu, presidente de la Fundación InfoCatólica así como un servidor, acompañado de mi señora esposa.

Aparte de los que viven fuera de España, quienes por razones obvias no vinieron, tampoco pudieron acercarse algunos de nuestros bloggers sacerdotes precisamente por tener que atender a sus parroquias.

El encuentro fue la mar de bien. Todos coincidimos en que era muy especial el que pudiéramos ponernos “caras” los unos a los otros. Es decir, muchos nos conocíamos ya a través de emails o de llamadas telefónicas, pero nunca nos habíamos encontrado en persona. Sólo por eso habría merecido la pena.

En la primera hora, antes de la misa, dimos la palabra a los bloggers para que explicaran brevemente quiénes eran y cómo habían llegado a ser parte de InfoCatólica.

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28.11.10

He recibido mucho más de lo que he dado

Maricruz Tasies, nuestra querida blogger de Costa Rica, lanzó hace unos días la siguiente pregunta en su blog:

Cómo católico, ¿cuál es el impacto que has recibido en tu vida del hecho de colaborar en la formación, divulgación y fortalecimiento de nuestra fe junto a otros católicos en la web, personas que no conoces y quizá nunca llegarás a conocer?

Como quiera que llevo una década en esos menesteres de divulgación y defensa de nuestra fe, es lógico que me haya encontrado con decenas y decenas de católicos, por no decir centenares, que de forma esporádica o habitual han estado haciendo lo mismo. En la práctica totalidad de ellos he constatado una misma característica o cualidad: su amor por la Iglesia. Por supuesto, siempre hay excepciones, pero sólo sirven para confirmar la regla. Dicho eso, también digo que el tener amor por la Iglesia y celo por defender su fe no capacita a todos para embarcarse en esa defensa ante los ataques que recibe la doctrina católica desde fuera y desde dentro de la comunión eclesial. Es más, algunos hacen daño a la Iglesia y a sí mismos metiéndose en debates para los que no están preparados. Si uno no sabe cómo defender la sana doctrina, lo mejor es que se quede quietecito.

Cuestiones técnicas aparte, puedo decir que he recibido grandes bendiciones de lo alto al conocer a tantos hermanos en la fe. Primero, porque muchos me han ayudado a ver aspectos del tesoro de nuestra Iglesia que difícilmente habría descubierto yo solo. Segundo, porque no pocos me han testimoniado que el Señor se ha servido de mí para hacer lo mismo con ellos. Es lo que tiene la gracia. Vence nuestros defectos y nos convierte en bendición para los demás. Lo que sí tengo muy claro es que yo he recibido mucho más de lo que he dado.

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14.11.10

El día soñado

Había soñado tantas veces con que llegara ese día, que cuando llegó, no acababa de créerselo. Atrás quedaban los largos años de la polémica, de las peleas en el barro, de la lucha en defensa de aquello que Dios le había devuelto. Él sabía, o al menos creía saber, que durante todo ese tiempo había cumplido la voluntad del Señor. Cometiendo errores, sin duda, pero siempre con el timón marcando el rumbo correcto. Y, sin embargo, su alma anhelaba algo distinto. Buscaba la paz, el remanso donde simplemente descansar en brazos del amado.

Las palabras del salmo llenaban ahora todo su ser: “…mantengo mi alma en paz y silencio como niño destetado en el regazo de su madre. ¡Como niño destetado está mi alma!” Y sí, por mucho que los años hubieran poblado su cabeza de canas, seguía siendo como “aquel niño pequeño, cuando le declaró a Dios amor eterno, cuando prometió servirle con su vida, aunque casi nada sabía de Él, salvo que sólo Él le llenaba de amor y de paz”.

Años atrás, cuando todavía era joven, había dejado por escrito los recuerdos de su niñez y de cómo la presencia viva del Señor había transformado su vida: “Sólo sé que desde entonces hablar contigo es mi medicina. Yo tenía muy pocos años, era un niño, pero te quería. Y, ¿sabes?, todavía te sigo queriendo con la inocencia de aquellos días. Tú y yo, a solas, sin más testigos que mi cama y mi almohada. Hablamos como dos enamorados se hablan. Mi voz, temblorosa, se calla, tu voz, poderosa, me envuelve. Me enseñas mi lugar a tu lado. Y yo, que no entiendo aún porqué me escogiste, me quedo alelado; no sé qué decir. Palabras que el hombre no entiende, que sólo tu Espíritu me ilumina su significado, son las que tú me hablas".

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13.11.10

Voz que clama en el desierto

Repasando mis archivos antiguos, me he encontrado con esta joya. Es un artículo pastoral escrito en julio del 2001 por Mons. Rosendo Álvarez Gastón, obispo emérito de Almería, cuando todavía era obispo titular de la diócesis andaluza.

Lo leo ahora y me viene a la memoria aquello de la “voz que clama en el desierto". Merece la pena recuperar este texto, que demuestra que los pastores de nuestra Iglesia saben decir las cosas bien claritas cuando se ponen a ello.

Se cierran las fuentes de la vida

Se están dando una serie de consignas, a veces leyes y decretos, desde ministerios, consejerías o desde medios de comunicación y centros de poder, en orden a crear una mentalidad que converge en esta disparatada y suicida consigna: «Todos contra la vida». Quizá sin darse cuenta de la gravedad de la afirmación, un periodista titulaba hace apenas un mes su reportaje así: «Movida anticonceptiva». Y esto se considera ser progresista y liberarse de prejuicios.

Sería poco llamar a esto irresponsabilidad. Es una degradación que está llevando a consecuencias graves, que pueden llevarnos a lo imprevisible. Ante todo, se está rebajando la dignidad de la persona, del ser humano. Se rebajan, con ello, aspectos esenciales de la vida de cada hombre y mujer, como son el amor y la sexualidad, la noble misión y privilegio de engendrar nuevos seres, de transmitir la vida. ¿Qué le queda a un chico o a una chica, después de haber usado el sexo como un juego egoísta, después de poner todos los medios para impedir la fecundación, o después de haber recurrido al horrible crimen del aborto? Debe quedarle el vacío, la náusea, y, si acaso, el remordimiento y la soledad.

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