Imaginen un concilio de Nicea "sinodal"

El virus sinodal alemán, apenas matizado por el Sínodo de la sinodalidad celebrado en Roma, se extiende por toda la Iglesia. Consiste básicamente en someter la autoridad de los obispos, de quienes la Tradición e incluso el Concilio Vaticano II en el capítulo III de la Constitución Dogmática Lumen gentium afirma que son “pastores, como maestros de doctrina, sacerdotes del culto sagrado y ministros de gobierno", a la del populismo asambleario que imita a la perfección el que se produjo en muchos países occidentales desde la revuelta estudiantil francesa de 1968. No es democracia auténtica, aunque ya de por sí eso sería inaceptable, sino revolución. Los grupos más ideologizados son los que están interesados en participar en un proceso que es de hecho ignorado, cuando no despreciado, por la gran masa de los fieles. Italia acaba de asistir a un nuevo capítulo de la autodestrucción de la Iglesia, que solo Dios sabe qué grado alcanzará no tardando mucho.

Tras décadas de impulso de secularización de la sociedad occidental y de la propia Iglesia, no tiene nada de particular que los laicos que participan en esa revolución quieran que llegue hasta las últimas consecuencias: LGTBI, feminismo, aceptación de la anticoncepción, cambio de la moral sexual, supresión del celibato, vaciamiento del sacramento del orden, etc. Al aborto y la eutanasia no llegan por el momento, pero todo se andará. No en vano la copresidente del sínodo alemán ya se mostró favorable a que se prestara un servicio nacional para llevar a cabo abortos. Y ahí tienen ustedes al cardenal Fernández -auténtico destructor de la fe, muñidor de la herética Amoris Laetitia y la blasfema Fiducia Supplicans- mostrando el camino a la aceptación de las operaciones de cambio de sexo. Se trata de no dejar piedra sobre piedra.

Sinodalidad actual a la luz de la Biblia y la Tradición

¿Qué nos dice la Escritura y el resto de la Tradición sobre el proceso actual?

El primer sínodo o concilio de la Iglesia está relatado en el capítulo 15 del libro de Hechos. Cito los versículos que más aplican a esta cuestión:

“Unos que bajaron de Judea se pusieron a enseñar a los hermanos que, si no se circuncidaban conforme al uso de Moisés, no podían salvarse. Esto provocó un altercado y una violenta discusión con Pablo y Bernabé…

Los apóstoles y los presbíteros se reunieron a examinar el asunto. Después de una larga discusión, se levantó Pedro y les dijo…”

No era cualquier cosa lo que se decidía. Estaba en juego la naturaleza misma de la fe cristiana: cómo salvarse. ¿Ven ustedes que se consultara al pueblo? ¿acaso hubo una votación en la que el voto de cualquier bautizado valiera lo mismo que la de un apóstol o un presbítero? ¿en qué cabeza cristiana, ya no solo católica, puede caber algo así? Es más, y aquí lanzo una pregunta que afecta incluso a la esencia del conciliarismo y no solo de la actual sinodalidad, ¿acaso la verdad puede depender de unos votos?

Vayamos ahora al conocido como primera concilio ecuménico: Nicea. Si en Jerusalén se debatió cómo lograr la salvación, en Nicea lo que estaba en juego era si la Iglesia confesaba que Cristo era Dios o no. He dicho “si confesaba” porque evidentemente Cristo es Dios independientemente de lo que pueda decir su Iglesia, entre otras razones porque ya lo era antes de que la Iglesia existiera. Pero no tendría el menor sentido que en la Iglesia, columna y baluarte de la verdad, la Cabeza sea Dios y su cuerpo lo niegue.

Lo cierto es que los obispos nicenos condenaron el arrianismo y proclamaron la plena divinidad de Cristo, que es de la misma sustancia (homousios) que el Padre. Solo dos se negaron a aceptar la fórmula aprobada por aclamación. 

Nuevamente pregunto: ¿saben ustedes si se consultó al pueblo de Dios sobre el tema? ¿hubo una asamblea con presencia de laicos cuyo voto sobre la doctrina tuviera el mismo valor que la de los obispos? Y no es que Arrio no fuera popular. Todo lo contrario. Puso sus ideas en versos y canciones que podían cantar los marineros, los vendedores, la gente del pueblo. Se cuenta que sus seguidores cantaban sus enseñanzas en las calles, mercados y tabernas. De hecho, muchos fieles siguieron siendo arrianos. Nicea no puso fin a la discusión y el debate. Simplemente proclamó la verdad que todo cristiano debía confesar. Y no cabía encontrar una vía media entre la verdad y el error, que fue lo que se intentó con el semiarrianismo. Por eso, cuando el emperador Constancio II consiguió que una mayoría de obispos aceptaran bajo presión que el Hijo era “parecido al Padre según las Escrituras", San Jerónimo reaccionó escribiendo su famosa frase:

“Ingemuit totus orbis, et arianum se esse miratus est”
(El mundo entero gimió, y se maravilló de encontrarse arriano).

Hoy no es un emperador quien presiona a los obispos para renunciar a la fe católica. Ese lugar lo ocupa la perniciosa y herética sinodalidad. No tan popular como lo fue el arrianismo porque hoy en día todo lo que tiene que ver con la fe católica goza de una radical y creciente irrelevancia en Occidente. Los neoarrianos no interesan a nadie, no tienen quienes les lean en las redes sociales, no son capaces de producir himnos. Son los tontos útiles del sistema, que apenas encuentran eco en los medios de comunicación generalista. Son como la Iglesia de Sardis: “tienes nombre como de quien vive, pero estás muerto” (Ap 3,2)

Esa irrelevancia nos la hemos ganado a pulso tras ceder uno por uno a todos los principios de la modernidad ilustrada. Cuando la fe se contagia de mundanalidad acaba muriendo. El proceso es lento al principio y rápido al final, como estamos viendo.

Como siempre, Dios se reserva un remanente fiel, que suele tener alguna figura visible. Fue el caso de los profetas. En tiempos arrianos esa figura fue San Atanasio, quien tuvo a bien escribir a los fieles unas verdades que hoy resuenan con fuerza entre quienes profesamos la fe católica y no ese refrito sinodal:

“No son los muros los que constituyen la Iglesia, sino la fe verdadera en Cristo".

“Ellos tienen los lugares, pero vosotros tenéis la fe. Ellos pueden ocupar nuestras iglesias, pero están fuera de la fe verdadera".

Permítanme un consejo. Sin dejar de proclamar la verdad y, si tienen formación para ello, de denunciar el error, dedíquense a dejarse llevar por Dios por el camino de la santidad. No permitan que la amargura de verse rodeados de la apostasía les robe el gozo de ser elegidos por Dios para ser luz en el mundo, entre sus familiares, amigos, compañeros de trabajo. El Señor, que por algo preguntó si hallaría fe en el mundo a su regreso, tiene unas palabras para todos nosotros: 

“Mas a vosotros los que teméis mi nombre, nacerá el Sol de justicia, y en sus alas traerá salvación; y saldréis, y saltaréis como becerros de la manada". 
(Mal 4,2)

“No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el reino".
(Luc 12,32)

Y sin temor alguno, pues:

“A los que predestinó, a ésos los llamó; a los que llamó, a ésos los justificó; a los que justificó, a ésos los glorificó. ¿Qué diremos, pues, ante esto? Si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros? El que no perdonó a su propio Hijo antes bien lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará con él graciosamente todas las cosas? ¿Quién acusará a los elegidos de Dios? Dios es quien justifica. ¿Quién condenará? ¿Acaso Cristo Jesús, que murió, más aún, resucitó, está a la diestra de Dios y que intercede por nosotros? ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿La tribulación? ¿La angustia? ¿La persecución? ¿El hambre? ¿La desnudez? ¿El peligro? ¿La espada? Como dice la Escritura: Por tu causa somos muertos todo el día, considerados como ovejas destinadas al matadero. Pero en todo esto salimos más que vencedores gracias a aquel que nos amó. Pues estoy seguro de que ni muerte ni vida, ni ángeles ni principados, ni presente ni futuro, ni potencias, ni altura ni profundidad, ni criatura alguna podrá separarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús Señor nuestro".
Rom 8,30-39

¡Viva Cristo Rey!

Paz y bien,

Luis Fernando Pérez Bustamante

16 comentarios

  
Casssius Clayman
Pues viendo la conducta observada por San Nicolás en dicho Concilio, no es difícil extrapolar y deducir la analogía a día de hoy. No obstante, ante la abundancia de la tropa sinodal, el bueno de San Nicolás tendría que buscar ayudantes al efecto para repartir estopa. Sin duda, acudiría a luchadores profesionales en activo y retirados, como Mike Tyson o Topuria. Los cuales, contagiados del celo apostólico del Santo, empezarían a repartir bofetadas que se oirían hasta en Sudáfrica. A muchos se les iba a ir la tontería, por aquello del guantazo a tiempo. El guantazo sinodal.
04/04/25 12:54 PM
  
ROBERTO IBARRA VIDELA
"dedíquense a dejarse llevar por Dios por el camino de la santidad. No permitan que la amargura de verse rodeados de la apostasía les robe el gozo de ser elegidos por Dios para ser luz en el mundo, entre sus familiares, amigos, compañeros de trabajo"
Esto es, Gracias Luis Fernando. Que Dios te Bendiga.
04/04/25 1:45 PM
  
Rubén (de Argentina)
Las Escrituras ciertamente tratan un episodio basado en decisiones de laicos, asamblearias, o mejor aún, democráticas. Y el resultado no fue precisamente el más justo: "Danos a Barrabás".
04/04/25 2:38 PM
  
Jose
¡VIVA CRISTO REY!
Y el Concilio de Nicea.
Seamos en cierto sentido "anticuerpos", porque la Cabeza está incólume así que hay que echar con fuerza (la fuerza de Dios Nuestro Señor) de su cuerpo todos los miembros infectados: "sinodalistas", herejes, masones, etc., etc.
04/04/25 3:02 PM
  
anawim
Por supuesto no se preguntaba al pueblo, porque los concilios en la antigüedad se hacían para defender al pueblo contra las herejías. La herejía es como una infección que si no se corta a tiempo se extiende y puede acabar con la vida del cuerpo. En los concilios se proclamaba un dogma para combatir la herejía en ese momento, y si volvía de nuevo la herejía, el pueblo pudiese combatirla. El dogma era el anticuerpo que producía el concilio para defender al pueblo contra la infección que era la herejía, de manera que cuando volviese a llegar la infección, el pueblo tuviese sus anticuerpos contra esa herejía y no pudiese ser atacado.

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LF:
Pues menos hay que preguntar hoy.
04/04/25 3:13 PM
  
María de África
Cada uno de nosotros, aún sin conocernos, nos levantaremos contra esto. Ya sabemos para que sirve la sinodalidad: para acabar con el poder de los obispos, sucesores de los apóstoles, y levantar a herejes seleccionados contra ellos.
Me recuerda cuando mi padre, muy jovencito y curioso, iba a las reuniones del PC en 1938, y oía las discusiones entre ellos hasta que los más numerosos ganaban, y la Presidenta, una mujer, levantaba el puño diciendo: ¡Aprobado por unanimal!

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LF
Por unanimal, je je
04/04/25 3:15 PM
  
Jose
"Me recuerda cuando mi padre, muy jovencito y curioso, iba a las reuniones del PC en 1938, y oía las discusiones entre ellos hasta que los más numerosos ganaban, y la Presidenta, una mujer, levantaba el puño diciendo: ¡Aprobado por unanimal!"
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Jaja, tal cual.
04/04/25 4:01 PM
  
Oscar
La sinodalidad se instituyo, como la democracia, para ir contra el pueblo haciendole creer que es voluntad del pueblo. Bien lo saben los que lo montaron.

Eso de la amargura encaja bien para el ambiente primaveral conciliar que se trunca inevitablemente. Estos suelen confundir la realidad de "este valle de lágrimas" con la amargura, debajo se suele esconder un reproche a los luchadores viriles cristianos, que son muy pocos. Les cuesta ver que NSJC no estaba sonriente de camino al Golgota, fue amargo su camino como amargo fue el vinagre que le dieron hasa llegar a la vitoria. No quería ningún consuelo. No hay victoria sin Golgota
04/04/25 4:14 PM
  
jandro
La democracia, lo vemos en occidente, está acabando con las naciones, las está arrasando.
La sinodalidad-democrática es el instrumento para destruir la Iglesia desde dentro. Tenía un pase que lo hicieran los alemanes, pero cuando el pontificado lo introdujo en la Iglesia Universal, ay ! del pontificado que juicio tan duro le va a aplicar el tribunal que todo lo ve.

04/04/25 5:58 PM
  
Francisco Javier
Recuerdo que por el 2011 hubo una proclama denominada "llamado a la rebeldia" de cierto clero progre europeo donde sus propuestas son exactamente lo que los sinodales quieren meternos en la iglesia. Abundan en las redes sociales la gente que dice cosas como "no soy catolico pero pienso que este pontificado es el mejor de toda la historia...." y estos que afirman eso jamas seran catolicos porque por el camino que nos quieren llevar es para vaciar templos no para convertir a nadie, la iglesia woke que solo crece por atraccion NO ATRAE por mas aplausos mundanos que se gane.
04/04/25 6:14 PM
  
Francisco Javier
Cuando al pueblo se le pregunto dijeron "dennos a Barrabas" y en otra epoca exigieron un becerro de oro, el pueblo secularizado y que necesita ser guiado por pastores no ees quien para decidir que es lo que la Iglesia debe de hacer, por mas que lo adornemos con frases dulzonas "es que el Espiritu sopla a traves del pueblo de Dios" blablabla modernista.

Los modernistas y sus complices han de decir victoriosos "ya el cristianismo woke europeo domina a los luteranos, a los anglicanos, a los presbiteranos, a los calvinistas, a los veterocatolicos, a los cuaqueros, a los valdenses, solo falta la iglesia catolica y tal vez contagiamos a los ortodoxos orientales despues"
04/04/25 6:33 PM
  
luis
Están repitiendo las palabras de Sieyes sobre el Tercer Estado, y preparando el Juramento de la Cancha de Pelota.

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LF:
"¿Qué es el Tercer Estado? Todo. ¿Qué ha sido hasta ahora en el orden político? Nada.¿Qué pide? Ser algo"
04/04/25 6:35 PM
  
Ignacio
Lo que más me fastidia es que entre más de utiliza el término sinodal más despóticamente se gobierna la Iglesia, con un desprecio a las normas, a la justicia, el derecho y al más elemental sentido común que resulta asombroso. Sólo hay que ver la nula transparencia de esas negociaciones entre el Gobierno de España y la Santa Sede en lo relativo a la resignificación (profanación) del Valle de los Caídos; o el desprecio a los fieles adheridos a la liturgia antigua; o la promoción o remoción fulminante de obispos sin que nadie pueda rechistar; o la traición a los católicos en China; etc.
04/04/25 8:08 PM
  
maru
Es que lo de este sínodo sinodal (,para mí, malditos) es el peor invento que se le puso ocurrir a este Papa y a su adicta jerarquía. Un sínodo donde hay viento y pico de obispos y cuatrocientos laicos y, para más inri, como dice el artículo de hoy sobre este tema, un laicado heterodoxo. Pero a quien se le ocurrió elegir a estos invitados? Que se podía esperar? Hace ya bastantes años que me dije " el día que los laicos tengan poder en la Iglesia, ésta se va al garete y ya lo creo que se va. Este desastre no se le hubiera ocurrido ni al que aso la manteca.
04/04/25 10:11 PM
  
Vladimir
Pues, me imagino que si, al final, todo lo que produzca este río de sinodalidad, fuese aprobado, lo será por unanimal... no por unanimidad.
04/04/25 11:46 PM
  
mtbrsg
Rubén, muy bueno tu comentario. Excelente.
Y LF como siempre atinado en sus artículos y lleno de fe, lo que me admira porque a veces viendo lo que veo la mía parece que se tambalea.
05/04/25 12:19 AM

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