María, ¿cómo se ve la Tierra desde Cielo?

El pensamiento único se ha convertido en «ley» en nuestros días. En poco tiempo hemos pasado del relativismo a la dictadura del relativismo. En realidad, hoy en día, un secularizado ‘de derechas’ piensa sustancialmente lo mismo que un secularizado ‘de izquierdas’.

Queridos sacerdotes concelebrantes, queridas autoridades, queridos fieles donostiarras y visitantes que disfrutáis de estas fiestas entre nosotros; queridos todos, hijos de Dios, y por su gracia, hijos también de María:

Ayer por la noche resonaban en esta Basílica de Santa María las voces del Orfeón Donostiarra, en el tradicional canto de la Salve... A Aquella que tiene el privilegio de habitar ya en el Cielo en cuerpo y alma —como confiesa nuestra fe en esta solemnidad de la Asunción de María a los Cielos—, la sentimos, muy arriba y, al mismo tiempo, muy cerca.  No hay contradicción entre ambos adverbios: Cuanto más en el Cielo —cuanto más cerca de Dios—, más unida a los que imploramos la mirada de sus “ojos misericordiosos” en este “valle de lágrimas”.

Precisamente porque Ella está muy “arriba”, nos puede ayudar a ver la realidad desde la perspectiva divina. Y al mismo tiempo, gracias a que Ella es tan atenta y cercana a nuestras necesidades, su “mirada desde lo alto” se convierte en una auténtica clave de sentido, que nos ayuda a caminar en medio de tantas oscuridades.

Hoy, con nuestra mirada puesta en María, nos preguntamos cómo se ve la Tierra desde el Cielo, en la confianza de que Ella nos ayudará a encontrar un poco de luz para iluminar la respuesta correcta.

Y como punto de arranque en este empeño, me sirvo de una conocida novela de Robert Hugh Benson —un anglicano converso al catolicismo—, que lleva como título El Señor del Mundo, escrita en 1907.

Recurro a esa novela porque en diversas ocasiones el Papa Francisco la ha citado, como una clave hermenéutica para comprender la crisis contemporánea. Concretamente, en la rueda de prensa que concedió en el viaje de retorno de Manila a Roma, a propósito de la colonización ideológica que desde la “teoría de género” se está imponiendo a todos los pueblos y culturas, el Papa comenta: “Les recomiendo que lean este libro, y leyéndolo entenderán a qué me refiero con la expresión «colonización ideológica»”.

¿Cuál es la tesis de la citada novela recomendada por el Papa, y a la que me remito para inspirar el diagnóstico de nuestra crisis contemporánea? Se trata de una profecía de la llegada de un falso humanismo mundial, de apariencia pacífica y adornado de ciertos valores éticos, pero que en nombre de lo políticamente correcto pretende imponer unos valores contrarios a la ley natural y a la ley divina; y para ello se empeña en reducir el cristianismo a su dimensión privada, expulsándolo de la vida pública. La novela no tiene desperdicio, hasta el punto de que uno tiene la sensación de estar contemplando en ella la radiografía de nuestros días.

Por lo que a nuestra historia reciente se refiere, todos recordaremos cómo en el momento de la caída del Muro de Berlín, acuñamos ingenuamente el concepto de la “caída de las ideologías”. Llegamos a pensar que se había iniciado un nuevo orden mundial sin necesidad de ideologías políticas; e incluso, algunos concluyeron que la economía era suficiente por sí sola para cimentar el orden social, sin necesidad de filosofías, ni de teologías… El marxismo de la Europa del Este pasaba repentinamente a asumir las tesis de la economía de mercado; mientras que las democracias occidentales, de forma progresiva, renunciaban a su inspiración en el humanismo cristiano. El futuro de Occidente parecía construirse sobre las solas bases del bienestar económico, renunciando a otros planteamientos antropológicos, culturales o religiosos…

De esta forma, Occidente cometía una grave traición: optaba por el “tener”, por encima del “ser”; por el materialismo y el hedonismo, por encima de los valores que inspiraron su historia… Si bien es cierto que Europa continuaría cuidando y fomentando algunos valores éticos, lo más determinante de su nuevo rumbo fue el hacer oídos sordos a la llamada realizada por San Juan Pablo II en Santiago de Compostela, tras la caída del Muro de Berlín: “Europa, sé tú misma. Descubre tus orígenes. Aviva tus raíces (…) Tú puedes ser todavía faro de civilización y estímulo de progreso para el mundo”.

Aparentemente, Occidente terminó por transformarse en un cuerpo sin alma, donde lo único importante y definitivo parecía ser la economía floreciente y el bienestar social. ¿Acaso se habría llegado a alcanzar una ética del progreso renunciando a toda “ideología”? En pocos años se demostraría lo contrario… De la misma forma que no existe un cuerpo vivo sin alma, tampoco puede haber una sociedad de consumo, sin fundarse en una determinada concepción de la vida. Y así, en pocos años, la cultura fue asumiendo una nueva ideología… ¿A cuál me refiero? Sin duda, a la “ideología de género”. Está ocupando el rol del “alma” de Occidente, anteriormente disputada por el marxismo y el humanismo cristiano.

En realidad, todo apunta a que la “ideología de género” no es sino una metástasis del marxismo, asumida ahora por la cultura secularizada, mayoritaria en Occidente. A juicio de los más agudos analistas, el marxismo habría fracasado por haberse centrado en su teoría económica de la lucha de clases, pero sin atacar directamente a la familia, que es la que verdaderamente configura los valores de la persona. Por eso, en el momento presente, la “ideología de género” ha sido diseñada para confrontarse con la familia y con la misma concepción natural del hombre.

Como decía Chesterton, la persona desvinculada de la familia y de su propia naturaleza, es plenamente manipulable por el proyecto consumista. Al totalitarismo no le interesan las familias sanas y fuertes, sino las personas solitarias y desvinculadas. La victoria plena de este “nuevo orden” solo se puede conseguir desterrando el principio de subsidiariedad, hasta eliminar cualquier institución intermedia entre el Estado y el individuo. De esta forma, el ser humano se somete al “dios Estado”; y no le queda más remedio que seguir los dictados del consumismo, en obediencia plena y sumisión a lo políticamente correcto.

El pensamiento único se ha convertido en “ley” en nuestros días. En poco tiempo hemos pasado del relativismo a la dictadura del relativismo. En el campo político, los supuestos contendientes no presentan diferencias sustanciales en lo que al pensamiento antropológico y moral se refiere. En realidad, hoy en día, un secularizado ‘de derechas’ piensa sustancialmente lo mismo que un secularizado ‘de izquierdas’. Y es importante que tengamos la clarividencia necesaria para percatarnos de que lo que llamamos “políticamente correcto”, finalmente convertido en ley, se identifica con la “ideología de género”; la cual tiene en su agenda la deconstrucción del matrimonio y de la familia, por tratarse del único bastión que se le había resistido al “Señor del Mundo” —parafraseando el título de la novela—, de cara a poder controlar a  su antojo la misma humanidad.

Queridos hermanos, la Iglesia Católica y los cristianos ya hemos superado muchas dificultades en más de veinte siglos de historia. Al final, más allá de las crisis,  queda siempre lo verdadero y permanente: el amor de Dios por el hombre, y el destino eterno al que nos llama. Tenemos plena confianza en que la providencia divina guía la historia por encima de nuestras contradicciones y pecados; pero, precisamente por ello, no somos ignorantes ni indiferentes ante los retos del presente. Es previsible que en el futuro hayamos de pagar un precio alto por mantener una conciencia crítica frente a este pensamiento único, y, no digamos nada, por ejercer la denuncia profética frente al “Señor del Mundo”. También los nuestros son “tiempos recios”, como decía Santa Teresa de Jesús, en los que hemos de estar atentos a la permanente tentación de mundanización, contra la que, con tanta frecuencia, nos está previniendo el Papa Francisco…

Precisamente, refiriéndose a la novela citada —esta vez en el contexto de una homilía en la residencia de Santa Marta—, decía el Papa Francisco: “Existe una insidia que recorre el mundo. Es la «globalización de la uniformidad hegemónica» caracterizada por el «pensamiento único», a través del cual, en nombre de un «progresismo propio de adolescentes», no se duda en negar las propias tradiciones y la propia identidad” (18.11.13)

¡Que María nos ayude a comprender cómo se ve la Tierra desde el Cielo, para que no seamos engañados por ideologías falsas y caducas! Sabemos que el hombre no es feliz cuando recorre los caminos de su propio orgullo, sino cuando acepta su verdad y su condición de hijo de Dios. Santa María, en su humilde sí a Dios, dice el verdadero sí al ser humano y a la familia. Ella es modelo para todos: en su aparente debilidad, triunfa y permanece, mientras que todo lo falso pasa y desaparece.

 

¡Feliz día de la Asunción de María a los Cielos!

 

+ José Ignacio Munilla, obispo de San Sebastián

Homilía predicada en la catedral donostiarra el 15 de agosto del 2015, Solemnidad de la Asunción de María

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16 comentarios

Joaquín
Qué diferencia con sus nefastos antecesores (Argaya, Setién, Uriarte). El lamentable clero donostiarra no se merece a un obispo así.
15/08/15 5:56 PM
JacinTonio
María, ¿cómo se ve la Tierra desde Cielo?

Así, a quemarropa, y sin haber leído todavía el artículo, la pregunta me parece muy romántica.

Pero claro, podemos preguntarnos cómo vemos nosotros el Cielo desde la Tierra, y aquí el romanticismo se convierte en nostalgia.

Sano romanticismo y sana nostalgia, pero a veces, nostalgia y romanticismo, van unidos en un mismo sentimiento.

Podemos pensar que el corazón es engañoso, pero cuando se tienen deseos sinceros de Dios y nos vemos llenos de defectos, no podemos por menos de sentir nostalgia y pena por lo que somos, y un sano romanticismo, que viene de la esperanza temblorosa de subir un día al Cielo, para ser felices eternamente en compañía de Dios, de María y de los Santos.

Digo temblorosa, porque mientras estemos en este mundo nos acecha el pensamiento de lo que somos. Nuestra esperanza la pone Dios en nuestro corazón de barro.

Que María, subida al Cielo, nos alcance la bendición continua de Dios, para que no se malogre nuestra esperanza.
15/08/15 6:34 PM
Wert
Un apunte tonto después del excelente texto de mons. munilla.

La homilía se pronunció en la basílica de sta. Maria, no en la Catedral.
15/08/15 9:02 PM
Wert
Hoy, por cierto, he asistido a la misa celebrada por uno de los delfines de Uriarte, un clásico amable arrianista, y pensaba en Munilla y en lo que seguiría siendo la diócesis en manos de éstos...
15/08/15 9:06 PM
Gabriel
Excelente y en sintonía con lo dicho por el papa respecto del orden natural en febrero.
15/08/15 10:51 PM
gregorio
Es hora de que abramos los ojos y sobre todo que nuestro testimonio múltiple y variado sirva para fundamentar sólidamente nuestra sociedad. "En tiempos difíciles, personas recias".
16/08/15 10:39 AM
rastri
Hoy, con nuestra mirada puesta en María, nos preguntamos cómo se ve la Tierra desde el Cielo, .
______________

Pues según como se mire mal muy mal. Ya que como el demonio sabe que le queda poco tiempo de posesión y gobierno está, él, echando toda la carne al asador,.. de su infierno.

Y por otra parte según se mire atendiendo a los signos de los tiempos donde una vez más no hay mal que por bien no venga: en el estertor de la agonía gozosos de que la prometida esperanza de cambio pronto será ya cumplida.
16/08/15 12:57 PM
rastri
La Ideología de Género, hoy, como tantas otra "utopías" unas más perversas otras menos seductoras que a través de los tiempos se ha fabricado el demonio; A todas ellas se las ha dado en la misma intención hacia el mismo fin; Sea: el de convencer a los hombres de que no hay otro lugar y Dios y por ende de que no hay otra dimensión habitable que aquella que se subscribe en este este Universo visto y conocido; Y por ende el de la la de este nuestro planeta Tierra;

Hasta que en esperanza científica lógicamente; La ciencia de los hombres descubra y pueda romper las ataduras de gravitación universal, y se nos permita viajar fuera de las orbitas conocidas. a velocidades hasta hoy nunca conocidas.

Y el dilema está presente: ¿Permitirá Dios que esto ocurra; Permitirá Dios que nuestra ciencia nos haga creer que somos tan poderosos como Dios?

Jesús, que aquí en la Tierra, fue Dios Hijo de Dios, de todo esto, dijo que no quedará piedra sobre piedra.
16/08/15 1:32 PM
Perallis
Excelente Obispo. Como crecería la Iglesia con obispos así.
16/08/15 1:52 PM
María
Desde aquí todo se ve todo muy bien.
Maria
Pd. Solo debo añadir que antes de operarme me llamaba Pepelucho.
17/08/15 11:31 PM
BEATA RODRIGUEZ
la ideologia de genero ...es un instrumento del demonio ..y sabe bien donde apunta desconstruir la sociedad para debilitarla Y REINAR ...¿como ??destruyendo la celula fundamental LA FAMILIA ....se nos metio como el caballo de troya ..disfrazada de falsas bondades y derechos que atentan contra el orden natural y comprando gobiernos y sus representantes ...se nos ,infiltro es salud ,educacion ,legislacion ....pero SERA VENCIDA ...MARIA SE PONE AL FRENTE PARA PISAR LA CABEZA DE SATANAS ...USTED MONSELÑOR LA AYUDA SIEMPRE ..NOS COMPROMETEMOS CON UNA LUCHA ARMADA DE ROSARIOS POR ESTA INTENCION ...
19/08/15 5:57 AM
FRANCISCA
Realmente,me gustaría ver cómo María ve al MUNDO desde el CIELO! Está bueno, lo que dice este SACERDOTE.
22/08/15 6:41 AM
Grace del Tabor - Argentina
Sin duda vivimos "tiempos recios".Santa Teresa de Ávila, aquí citada.
"Dichoso nuestro tiempo, atormentado y paradógico, que nos obliga a la santidad." Monseñor Eduardo Pironio, Obispo argentino.
24/08/15 5:40 AM
Palas Atenea
María estará meditando todas las cosas en su corazón, que es lo que siempre hizo. María es la victoria del ser sobre el hacer, del ser sobre el tener. Por eso se le atribuyen la fe, la misericordia, el perdón, el amor y la compasión que debe sentir al vernos. Excepto la fe, que ya no es necesaria en la presencia de Dios, todos los demás atributos vencen a la muerte y pasan al Reino de Dios.
24/08/15 11:45 AM
Isabel D.
Se me antoja que María lloraría por sus hijos adoptivos tan maltratados como el suyo propio, mientras lo acompañó en esta tierra... Motivos no faltan.
Es solo que ahora, desde el cielo, goza no solo por la fe, del resultado de la Salvación obrada por el Hijo de Dios con su cooperación, con la visión del Amor que espera a los justos y a quienes confíen verdaderamente en la Misericordia Divina, de la restauración de todas las cosas en Cristo para la eterna alabanza de Dios.
Bajo su manto me acojo para llenarme de esperanza y alegría, para llenarme de La Paz y serenidad que solo una Madre única como ella infunde.
27/08/15 10:51 PM
Oscar Labaronnie
Monseñor José Ignacio Munilla:
Lo felicito y le doy gracias por su tan brillante
y esclarecedora homilia celebrada el día de la
Asunción de María.
Voy a tratar de leer el libro "el señor del mundo".recomendado por el Papa Francisco y por Ud.
Le reitero mi agradecimiento y Bendiciones!!!!!!!
8/10/15 11:31 PM

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