(InfoCatólica) La Fraternidad Sacerdotal de San Pedro (FSSP) ha ordenado en 2026 a 25 nuevos sacerdotes, la cifra más alta de su historia en un solo año. El relevo apunta a mantenerse en 2027, ya que la sociedad cuenta con 24 diáconos que recibirán la ordenación presbiteral a lo largo del próximo año.
Los datos se hicieron públicos, como cada 1 de noviembre, en la solemnidad de Todos los Santos, fecha en la que esta sociedad sacerdotal dedicada a la misa tradicional difunde sus estadísticas anuales. La Fraternidad supera ya los 600 miembros, con 410 sacerdotes, 24 diáconos y 168 seminaristas, y mantiene una edad media de 39 años, la misma que el año anterior.
Los nuevos presbíteros completaron su formación en alguno de los dos seminarios que la FSSP tiene en Alemania y en Norteamérica. El número de seminaristas, sin contar a los diáconos, no ha bajado de 160 desde 2020 y ha crecido de forma notable desde la publicación en 2021 del motu proprio Traditionis custodes, que restringió con carácter general la celebración del rito antiguo.
Presencia en 154 diócesis
La Fraternidad ejerce su ministerio en 154 diócesis de todo el mundo y celebra la misa según el rito romano clásico, cuyo núcleo se remonta a San Gregorio Magno e incluso a épocas anteriores, en 257 lugares. Su actividad se concentra sobre todo en Estados Unidos y Europa. Estados Unidos es el país con más diócesis en las que está presente (43), seguido muy de cerca por Francia (40).
El origen de sus miembros sigue la misma pauta, con Estados Unidos a la cabeza y Francia en segundo lugar. De Alemania, Austria y Suiza proceden 77 miembros, y en el ámbito germanohablante la Fraternidad cuenta actualmente con 77 lugares de culto.
De las consagraciones de 1988 a la aprobación pontificia
La FSSP nació en 1988, cuando un grupo de sacerdotes y seminaristas de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX) decidió abandonarla tras las consagraciones episcopales ilícitas realizadas ese año por el Arzobispo Marcel Lefebvre. La Santa Sede aprobó oficialmente sus constituciones en 2003. En ellas se establece que uno de sus fines principales es la «santificación de los sacerdotes» mediante la «fiel observancia de las "tradiciones litúrgicas y disciplinares" según las disposiciones del motu proprio Ecclesia Dei del 2 de julio de 1988, que está en el origen de su fundación».
A diferencia de la FSSPX, que también sigue creciendo, la Fraternidad de San Pedro actúa siempre de acuerdo con el obispo del lugar. Esa dependencia la llevó en una ocasión a renunciar a un apostolado en Francia por indicación del obispo diocesano, dificultades que no han frenado su crecimiento.
Al margen de Traditionis custodes
La FSSP es una sociedad de vida apostólica de derecho pontificio. Tras la publicación de Traditionis custodes, el Papa Francisco recibió en privado a sus superiores en febrero de 2022. De aquel encuentro salió un decreto pontificio según el cual «institutos como la Fraternidad de San Pedro no se ven afectados por las disposiciones generales del motu proprio Traditionis custodes, ya que el uso de los libros litúrgicos antiguos estuvo en el origen de su existencia y está previsto en sus constituciones».
Los superiores volvieron a reunirse con Francisco en febrero de 2024. Le agradecieron el decreto de 2022, aunque le expusieron también las «dificultades encontradas en su aplicación». El Pontífice se mostró «muy comprensivo» e «invitó a la Fraternidad de San Pedro a seguir construyendo la comunión eclesial cada vez más plenamente a través de su propio carisma».
Visita apostólica y audiencia con León XIV
En septiembre de 2024 la Fraternidad anunció que había sido informada de una inminente visita apostólica. Tras la disolución de la Pontificia Comisión Ecclesia Dei, su interlocutor habitual en la Curia, la FSSP depende del Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica. Los resultados de la visita no se han hecho públicos.
En enero de 2026 llegó una nueva audiencia, esta vez con el Papa León XIV. El encuentro, calificado de «cordial», «brindó la ocasión de evocar los malentendidos y obstáculos que la Fraternidad encuentra en ciertos lugares y de responder a las preguntas del Sumo Pontífice». Después de ser informado del «derecho propio y el carisma que guían la santificación de sus miembros», es decir, la misa tradicional, León XIV impartió su bendición a la Fraternidad.








