(InfoCatólica) En Alemania hay más católicos dispuestos a fusionarse con los protestantes que católicos que lo rechazan. Así lo refleja una encuesta del instituto INSA-Consulere, encargada por la agencia de noticias evangélica IDEA, según la cual el 44% de los católicos alemanes respalda que la Iglesia católica y la evangélica se unan, frente a un 30% que se opone. Entre los protestantes, en cambio, predomina el rechazo.
El sondeo, publicado el 28 de octubre, planteaba a los encuestados una pregunta directa: «¿Qué opina usted de la siguiente afirmación? La Iglesia evangélica y la Iglesia católica deberían unirse». IDEA destaca que, entre los miembros de las confesiones cristianas, son precisamente los católicos quienes con más frecuencia expresan ese deseo.
Los católicos, a la cabeza del apoyo
La comparación entre confesiones dibuja un panorama asimétrico. Mientras los católicos se inclinan a favor de la unión por catorce puntos de diferencia, entre los protestantes de las Iglesias regionales integradas en la Iglesia Evangélica en Alemania (EKD) la balanza se invierte, con un 35% a favor y un 42% en contra. El rechazo es aún mayor entre los fieles de las llamadas Iglesias libres (Freikirchen), donde un 39% apoya la fusión y un 50% la rechaza.
Fuera del ámbito cristiano, el 38% de los musulmanes se muestra favorable a la unión, mientras que entre las personas sin confesión religiosa el apoyo se reduce al 19%.
Una mayoría relativa en contra en el conjunto del país
En el conjunto de la población, casi uno de cada tres alemanes (31%) cree que ambas confesiones deberían unirse, aunque una ajustada mayoría relativa (34%) no comparte esa opinión. Un 28% respondió que no sabía y un 7% no contestó.
Las mujeres respaldan la idea con más frecuencia que los hombres (33% frente a 29%), y los habitantes del oeste del país más que los del este (33% frente a 24%). Por edades, el apoyo es mayor en los extremos de la pirámide que en las generaciones intermedias. Los jóvenes de 18 a 29 años y los mayores de 70 alcanzan el 35%, seguidos del tramo de 30 a 39 años (33%) y del de 50 a 59 (31%). Los menos favorables son los encuestados de 40 a 49 años (28%) y, sobre todo, los de 60 a 69 (24%).
Por afinidad política, los votantes de la CDU/CSU son los más partidarios de la unión (41%), seguidos de los del SPD (40%), Los Verdes (32%), Alternativa para Alemania (31%) y La Izquierda (25%).
El estudio se realizó en línea entre el 23 y el 26 de octubre sobre una muestra de 2.010 ciudadanos, representativa de la población adulta alemana por sexo, edad y región.
Una Iglesia con cada vez menos fieles en los bancos
La encuesta llega en un momento delicado para la Iglesia en Alemania. Según las estadísticas oficiales de 2025, los católicos siguen siendo la confesión mayoritaria del país, con unos 19,2 millones de fieles frente a 17,4 millones de protestantes de la EKD, pero entre ambas confesiones agrupan ya solo al 43,8% de la población. En un solo año perdieron en conjunto alrededor de 1,13 millones de miembros. Más de 307.000 personas abandonaron formalmente la Iglesia católica y unas 350.000 hicieron lo mismo con las Iglesias protestantes regionales. En términos relativos, la EKD se redujo un 3,2% y la Iglesia católica un 2,8%.
Según las cifras publicadas por la Conferencia Episcopal Alemana, menos del 7% de los católicos acude a misa cada semana, y solo 1,3 millones asisten a la misa dominical. En 2025 la Iglesia en Alemania registró apenas 25 ordenaciones sacerdotales.
El presidente de la Conferencia Episcopal, el Obispo Heiner Wilmer, reconoció que la Iglesia en Alemania cuenta con «menos miembros, menos asistentes a los oficios religiosos, menos agentes pastorales y unas circunstancias financieras cambiantes».
Unidad, pero ¿en qué?
Que sean los católicos, y no los protestantes, quienes más se abren a una fusión resulta paradójico en la Alemania del Camino Sinodal, donde los debates sobre la autoridad, la moral sexual, el ministerio ordenado y las estructuras eclesiales han provocado fuertes tensiones con Roma.
Una unión institucional, sin embargo, no resolvería las divergencias que separan a ambas confesiones desde el siglo XVI, porque afectan al núcleo mismo de la fe católica. Entre ellas figuran la presencia real de Cristo en la Eucaristía y la doctrina de la transubstanciación, la naturaleza sacramental del sacerdocio, la sucesión apostólica, el primado del sucesor de Pedro y el lugar de la Tradición en la transmisión de la Revelación.
El Concilio Vaticano II alentó la búsqueda de la unidad de los cristianos en el decreto Unitatis redintegratio, pero el ecumenismo católico no consiste en tratar esas diferencias como secundarias. Persigue la comunión en la fe, en los sacramentos y en el gobierno eclesial, sin renunciar a la verdad recibida de Cristo. El propio decreto advierte que «nada es tan ajeno al ecumenismo como ese falso irenismo que daña a la pureza de la doctrina católica y oscurece su genuino y definido sentido».
El sondeo no permite afirmar que los católicos favorables a la unión quieran renunciar a esas enseñanzas. La pregunta no precisaba en qué condiciones ni de qué forma se produciría esa unión, de modo que los resultados reflejan una disposición general y no la adhesión a un programa teológico concreto.
Una unidad buscada en la verdad es una exigencia evangélica, mientras que una unidad lograda a costa de borrar las convicciones doctrinales haría todavía más difuso el testimonio cristiano. Por eso la pregunta que deja la encuesta no es solo si católicos y protestantes podrían compartir algún día las mismas instituciones, sino si las nuevas generaciones conocen todavía su fe lo bastante como para entender qué los une y qué los separa.








