(Morning Star News/InfoCatólica) Un juez de Uganda ha condenado este mes a muerte a cinco musulmanes por el asesinato de dos evangelistas cristianos en 2024. Otros tres musulmanes han recibido también la pena capital por haber estado presentes en el ataque sin avisar a la policía, según vecinos de la zona.
Robert Baguma y Moses Okech murieron golpeados, acuchillados y apedreados el 19 de agosto de 2024 en el distrito de Namayingo. Sus asesinos fueron cinco musulmanes que formaban parte del grupo de pescadores a los que ambos habían anunciado el Evangelio durante tres meses de misión a orillas del lago Victoria.
El 7 de octubre, el juez David Batema, del Tribunal Superior de Iganga, condenó a muerte por estos asesinatos a Musoke Yakuti, Kabwiso Mairadi, Talisuna Muzaham, Wandera Kalimu y Nyanga Latifu.
Emboscados cuando volvían a predicar
Los dos evangelistas fueron asesinados cerca de la aldea de Bukewe Central, en el subcondado de Bukewe, en el mismo distrito de Namayingo, muy cerca de la orilla del lago Victoria. Según los vecinos, Baguma y Okech cayeron en una emboscada cuando regresaban de la ribera, adonde acudían para predicar a los pescadores.
Una vecina, cuyo nombre no se publica por motivos de seguridad, declaró en el juicio que los acusados reprochaban a los evangelistas que engañaban a la gente con su predicación y que habían atacado su fe cristiana. Contó también ante el tribunal que los agresores rompieron en pedazos sus Biblias.
«Los atacantes gritaban en voz alta Allahu akbar mientras los acuchillaban», relató la mujer, que presenció los asesinatos junto con otras dos personas.
Explicó que ella y los otros dos testigos que declararon en el juicio estaban a cierta distancia, pero lo bastante cerca como para verlo todo y oír a los atacantes gritar en dialecto lusoga: «Infieles, ¿por qué engañáis a nuestra gente? Hoy hemos salido a mataros para demostrar el poder de Alá. ¿Por qué vinisteis a nuestra aldea a engañar a nuestra gente? ¿No sabéis que esta es una zona musulmana?».
La testigo, que había abrazado la fe en Cristo cuando los evangelistas le anunciaron el Evangelio, aseguró que los cinco musulmanes eran vecinos del subcondado de Bukewe y pescadores de la orilla del lago Victoria, precisamente de aquellos a quienes los dos evangelistas habían hablado de Cristo.
La mujer informó de los asesinatos al pastor de su iglesia, que presentó la denuncia ese mismo día del ataque en la comisaría de policía de Iganga. Los agresores no fueron detenidos hasta dos meses después.
Ocultar el móvil religioso
Al menos un medio ugandés informó erróneamente, para evitar tensiones religiosas, de que Baguma y Okech habían muerto tras ser acusados de robo. Pero los cristianos de la zona han seguido de cerca el caso durante dos años sabiendo cuál era el móvil religioso de los asesinos.
Los asesinatos causaron un profundo dolor entre los cristianos de la zona, que desde entonces reclamaban justicia para los dos evangelistas fallecidos. Según su pastor, sus muertes fueron especialmente dolorosas para quienes los conocían por su labor de predicación y evangelización entre los pescadores del lago.
Los dos evangelistas habían sido enviados a evangelizar a los pescadores de la orilla del lago por su iglesia de Iganga, cuyo nombre no se revela por razones de seguridad. El pastor de esa iglesia, cuyo nombre también se omite, celebró la decisión del tribunal y la calificó de momento significativo para los cristianos que han seguido el caso.
«Estamos muy contentos con el tribunal por la pena impuesta a los culpables. Desde luego se la merecían, por haber hecho perder la vida a nuestros hermanos en el Señor de una forma tan brutal», declaró. «Hemos seguido este caso desde que ocurrió y, en verdad, hemos recibido justicia de este honorable tribunal».
Condenados por no avisar a la policía
Odongo Misaki, que entonces presidía la aldea de Bukewe Central, y sus dos hermanos estuvieron presentes durante el ataque y han sido condenados a muerte por no alertar a la policía, según los vecinos.
El caso ha puesto de relieve en Uganda la importancia de proteger la libertad religiosa y de garantizar que los actos de violencia se investiguen y se juzguen a través del sistema judicial. Los miembros de la comunidad han acogido la sentencia como un paso importante en su larga lucha para que alguien rinda cuentas por la muerte de los dos evangelistas.
No está claro si los condenados recurrirán la sentencia, aunque por ahora no hay indicios de que vayan a emprender nuevas acciones legales. La ejecución de las penas depende de la autorización del presidente de Uganda. La última ejecución de civiles condenados en el país tuvo lugar el 27 de abril de 1999, cuando 28 reclusos de la prisión de Luzira fueron ahorcados.
Estos asesinatos se suman a los numerosos casos de persecución de cristianos documentados en Uganda. La Constitución y las leyes del país reconocen la libertad religiosa, incluido el derecho a difundir la propia fe y a cambiar de religión. Los musulmanes no superan el 12 % de la población de Uganda, con fuertes concentraciones en el este del país.








