Un vídeo publicitario canadiense presenta como inspirador el suicidio asistido de una joven enferma

La eutanasia, convertida en campaña publicitaria

Un vídeo publicitario canadiense presenta como inspirador el suicidio asistido de una joven enferma

La cadena quebequense Simons difundió All Is Beauty, un vídeo con millones de visualizaciones sobre el último mes de Jennyfer Hatch, que murió a los 37 años mediante el programa canadiense de suicidio asistido.

(LifeNews/InfoCatólica) Una cadena de tiendas canadiense ha difundido un vídeo que celebra la vida de una mujer que optó por el suicidio asistido. La pieza acumula millones de visualizaciones, pero plantea una pregunta de fondo que la activista provida Ashlynn Green, de la organización Texas Right to Life, formula sin rodeos: ¿por qué se presenta la muerte de una persona como algo inspirador, en lugar de preguntarse cómo se la podría haber ayudado a seguir viviendo?

El vídeo, de tres minutos y titulado «All Is Beauty» (Todo es belleza), fue difundido por la cadena Simons, con sede en Quebec, al día siguiente de que Jennyfer Hatch, de 37 años, muriera a través del programa canadiense de eutanasia y suicidio asistido, conocido por las siglas MAID.

Jennyfer Hatch padecía el síndrome de Ehlers-Danlos, una enfermedad que afectaba a su cuerpo y le causaba dolor crónico. Para afrontar esa enfermedad, eligió el suicidio asistido.

El vídeo muestra momentos de su último mes de vida, en los que reflexiona sobre la vida, la muerte, la naturaleza y las relaciones. Simons describió el proyecto como una celebración de su vida pensada para inspirar a los espectadores.

«Amaba la vida»

Sin embargo, una de las amigas de Hatch aseguró que amaba la vida y que, en un mundo ideal, seguiría hoy entre nosotros.

«Si amaba la vida, ¿por qué celebramos su muerte en lugar de preguntarnos cómo podríamos haberla apoyado mejor?», plantea Green.

La autora reconoce que el sufrimiento de Hatch era real. El dolor crónico y las enfermedades graves pueden hacer la vida increíblemente difícil, y por supuesto merecen compasión quienes las padecen. «Pero la compasión nunca debería significar aceptar la muerte como respuesta al sufrimiento», advierte.

A su juicio, la pregunta que deberíamos hacernos es si quienes reciben diagnósticos graves tienen acceso a atención médica, alivio del dolor, apoyo para la discapacidad y personas que permanezcan a su lado en sus días más duros.

«La vida de una persona no pierde su valor porque esté enferma, sea discapacitada o sufra dolor», escribe Green. Las personas que sufren como Jennyfer, añade, necesitan saber que no son una carga y que su vida sigue mereciendo protección, incluso cuando la curación no es posible.

Presentar la muerte como algo bello

Simons presentó el vídeo como una historia de vida e inspiración, y afirmó que no pretendía ser una declaración sobre el suicidio asistido en sí. Sin embargo, la pieza sigue a Hatch durante sus últimos días mientras se prepara para poner fin a su vida.

Para Green, presentar el suicidio asistido como algo hermoso y liberador corre el riesgo de hacer que la muerte parezca una respuesta razonable a la enfermedad y al sufrimiento. Y además, sostiene, desvía la atención de la cuestión más importante: ¿estamos haciendo lo suficiente para ayudar a las personas a vivir?

El movimiento provida, recuerda la autora, cree que toda vida humana tiene valor, con independencia de la edad, la capacidad o el estado de salud. Eso significa responder al sufrimiento con una atención médica adecuada, alivio del dolor, ayuda práctica y compañía.

«Proteger la vida no significa ignorar el dolor», escribe. Significa asegurarse de que las personas reciben la atención y el apoyo que necesitan, en lugar de hacerles creer que la muerte es su mejor opción.

«La vida de Jennyfer Hatch importaba, y su sufrimiento también importaba. Podemos reconocer ambas cosas sin celebrar su muerte», concluye Green. «Toda persona merece compasión y apoyo a lo largo de toda su vida. Canadá debería trabajar para hacer la vida más llevadera a quienes sufren, no para hacer que el suicidio asistido parezca hermoso».

3 comentarios

Francisco Javier
Quebec es como Francia y el resto de Canada como el Reino Unido: progres, decadentes, han llegado a un punto de no retorno, de implosión, ni siquiera reproducirse pueden.
24/10/26 8:26 PM
alejandro
La noticia es de hace 4 años.
24/10/26 10:36 PM
Sancho
Como cristianos hay que advertir que igual ahora está deseando volver, para purgar sus pecados de forma menos dolorosa, o maldiciendo a quienes la acompañaron a la perdición. El sufrimiento que Dios permite sí que es belleza para el alma que lo acepta de buen grado; sufrimiento que, a veces, lo permite sólo para poner a prueba nuestra fe, pues rezando o recibiendo la unción de enfermos nos libra de él.
25/10/26 1:35 AM

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