Castidad en el noviazgo y apertura a la vida en el matrimonio, León XIV en el aniversario de Amoris laetitia
El cardenal Tagle leyó la homilía preparada por el Papa León XIV | Screenshot YT/VaticanMedia

Texto leído por el Cardenal Tagle, el Papa sigue convaleciente

Castidad en el noviazgo y apertura a la vida en el matrimonio, León XIV en el aniversario de Amoris laetitia

«Sin familias fuertes, abiertas al don de los hijos […], el mundo no tiene futuro». El Papa cierra el décimo aniversario de Amoris laetitia reivindicando la castidad en la preparación al matrimonio y defendiendo la vida desde la concepción.

(InfoCatólica) El Papa León XIV reivindica la educación en la castidad de los jóvenes que se preparan para el matrimonio y recuerda que «sin familias fuertes, abiertas al don de los hijos, atentas a su educación y crecimiento, el mundo no tiene futuro». Son dos de los ejes de la homilía que preparó para la misa con la que este miércoles se clausuró en la plaza de San Pedro el encuentro por el décimo aniversario de Amoris laetitia, y que leyó el Cardenal Luis Antonio Tagle, decano del Colegio Cardenalicio.

Siguiendo la exhortación, el Papa recuerda que a los novios hay que enseñarles «la importancia de las virtudes», entre las que destaca la castidad, «condición preciosa para el crecimiento genuino del amor interpersonal». Esa caridad, «fundamental para nuestra existencia y nuestra convivencia como seres humanos», afirma, «sustenta también los valores de apertura y respeto por la vida, desde la concepción hasta la muerte natural». El texto sitúa además en el hogar «la primera escuela del afecto» y lamenta que el hábito de rezar juntos en casa se haya «debilitado considerablemente».

El Pontífice no pudo presidir la celebración porque se recupera de la intervención quirúrgica a la que se sometió en la tarde del martes en el Policlínico Agostino Gemelli de Roma, que concluyó con éxito y sin complicaciones. La misa la presidió el Cardenal Tagle, que además actuó por mandato especial del Papa para manifestar públicamente la comunión eclesiástica concedida al Patriarca de los caldeos.

El amor de los esposos como «lenta fusión»

La homilía arranca con las palabras con las que el Papa Francisco abrió la exhortación hace diez años, «la alegría del amor que se vive en las familias es también el júbilo de la Iglesia», y presenta la Eucaristía como ofrenda al Señor de «los frutos del trabajo que, en este tiempo, hemos realizado en torno a tal documento, tratando de asimilar su riqueza y de poner en práctica sus directrices pastorales».

León XIV parte del himno a la caridad de San Pablo (1 Cor 12,31-13,13), proclamado en la primera lectura, que Amoris laetitia toma en su cuarto capítulo como base de su meditación sobre las virtudes del matrimonio cristiano, una unión «afectiva, espiritual y oblativa» e icono del amor de Dios. Gracias a esas virtudes, explica, los esposos crecen juntos, maduran cada uno en su singularidad y realizan una semejanza recíproca nacida del «proyecto estable de compartir y construir juntos toda la existencia». «Así pues, la verdadera alegría del amor es una lenta fusión de ambos esposos, en la que la singularidad de uno florece, en el don, a través de la presencia del otro», escribe el Papa.

Recuerda también que el apóstol se dirigía a una comunidad rica en carismas pero necesitada de madurar en la caridad, sin la cual el hombre es como «un metal que resuena o platillos que retumban» (1 Cor 13,1), es decir, «una voz desprovista de amor, un oído incapaz de transmitir mensajes al corazón, una individualidad distante, fría e impenetrable». «No estamos hechos para esto», afirma, y lo vincula al Salmo responsorial, que llama a los fieles «pueblo» y «rebaño» de un Dios cuyo «amor permanece para siempre» (Sal 99,5).

La castidad y una educación en el amor desde la cuna

Esa caridad, señala el Papa, es la que Amoris laetitia propone como fundamento de las familias, y «es por amor verdadero» que la exhortación pide formar en las virtudes a quienes se preparan para el matrimonio, con un lugar preferente para la castidad.

León XIV elogia los programas parroquiales y pastorales de preparación, aunque advierte que «estos programas por sí solos no bastan si no van precedidos y apoyados por una educación en el amor que acompañe todo el crecimiento del niño, desde la infancia». Recoge en este punto la enseñanza de Francisco, para quien «aprender a amar a alguien no es algo que se improvisa ni puede ser el objetivo de un breve curso previo a la celebración del matrimonio», ya que «en realidad, cada persona se prepara para el matrimonio desde su nacimiento».

De ahí que la caridad doméstica, «concreta, con sus momentos de dificultad, errores y fracasos, pero maravillosa en su impredecible rutina diaria», sea para el Papa «la primera escuela del afecto, el primer aprendizaje precioso e irremplazable en la "alegría del amor"». Pide por ello valorar y apoyar a tantas familias que viven su vocación «con discreción, pero con una fidelidad a veces heroica», y que son, a su juicio, una respuesta a las palabras de Cristo en el Evangelio: «No me eligieron ustedes a mí, sino que yo los elegí a ustedes y los destiné para que vayan y den fruto, y un fruto que permanezca» (Jn 15,16).

Una Iglesia «familia de familias»

A partir del mandamiento del amor (Jn 15,12), la homilía invita a crecer como una Iglesia que sea «familia de familias», en un clima de cuidado mutuo que aliente a los jóvenes esposos, ayude a los padres en la crianza y reconozca a los ancianos como «testigos de sabiduría y virtud, incluso cuando su fuerza física disminuya». Incluso los más frágiles y quienes atraviesan momentos de crisis, añade, encontrarán allí apoyo, «rodeados de afecto y protegidos del juicio y los prejuicios». Cita a este respecto la Relatio finalis de la XIV Asamblea General del Sínodo de los Obispos: «por muy herida que puede estar una familia, esta puede crecer gracias al amor».

León XIV insiste en esa apertura a la vida, de la que la familia es «depositaria por excelencia» y «faro del bien de la humanidad». Recuerda que Francisco ya advirtió que «ninguna unión precaria o cerrada a la comunicación de la vida nos asegura el futuro de la sociedad», y concluye que sin familias fuertes y abiertas a los hijos «el mundo no tiene futuro».

La oración en casa, «alimento sólido y medicina sanadora»

El último bloque de la homilía se detiene en la invitación de Jesús a pedir al Padre en su nombre, que según el Papa recuerda que «la familia es un lugar privilegiado de oración». Y lamenta que hoy, en muchas partes del mundo, el hábito de rezar juntos en el hogar, «antes de las comidas, al principio y al final del día, o en ocasiones especiales», se haya «debilitado considerablemente».

Frente a ello, recuerda que Amoris laetitia insiste en que «es preciso resaltar la importancia de la espiritualidad familiar, de la oración y de la participación en la Eucaristía dominical», y recomienda que las familias se reúnan «regularmente para que crezca la vida espiritual y la solidaridad en las exigencias concretas de la vida».

«La oración común y los sacramentos desempeñan un papel muy importante en la vida familiar porque, al abrir los corazones a la acción de Dios, nos permiten llegar juntos a lugares a los que nunca llegaríamos solos», escribe el Pontífice, que los define como «alimento sólido y medicina sanadora» y exhorta «fervientemente a todos a redescubrir y promover esta práctica».

Comunión eclesiástica con el Patriarca caldeo

Tras la homilía, el Cardenal Tagle anunció que presidía la celebración con un mandato especial de León XIV «con el fin de manifestar públicamente la comunión eclesiástica que Él ha concedido a Su Beatitud Polis III Nona, Patriarca de Bagdad de los caldeos», presente en la misa.

El decano del Colegio Cardenalicio explicó que esta comunión remite a una práctica antigua que consagraba la unidad en la fe y la caridad de una Iglesia patriarcal con la Sede de Roma, y que por ello «no representa, por tanto, una mera formalidad, sino una realidad viva, que hunde sus raíces en la comunión eucarística, fuente y culmen de la unidad de la Iglesia en Cristo».

Dirigiéndose al Patriarca, le aseguró «el afecto de toda la Iglesia católica y la oración por los fieles confiados a su cuidado pastoral, que desde hace tiempo son puestos a prueba, pero que se mantienen firmes y, a menudo, heroicos al dar testimonio de la fe en Jesús en medio de muchas adversidades». La celebración concluyó con la encomienda de todas las familias a la Sagrada Familia de Nazaret, con la oración que cierra Amoris laetitia: «Santa Familia de Nazaret, haz también de nuestras familias lugar de comunión y cenáculo de oración, auténticas escuelas del Evangelio y pequeñas iglesias domésticas».

15 comentarios

Generalife.
Muy claro.Gracias ,Santidad
14/10/26 3:06 PM
pipo
A esta Misa ya había cardenales que no querían asistir si no la presidía el Papa, entonces vía no sé quién se les hizo saber que el Papa mandaba decir que su deseo era que asistieran y les agradecía.
¿O sea que ya empezaron...?
14/10/26 4:11 PM
Marcos
Todo muy bonito pero no corrige el documento entonces parece que están jugando.
14/10/26 4:31 PM
Fermín
No me la cuelas Tagle.
14/10/26 4:45 PM
Jose
El daño ya esta hecho, y mientras no se derogue explicitamente las directrices de este documento de Francisco, y se siga celebrando su aniversario, las fisuras se convertiran en verdaderas divisiones para el futuro; semillas de un futuro cisma de grandes proporciones, por varios puntos que ya no conectan con la fe católica de siempre.
14/10/26 5:05 PM
Edgar O Mora

Un texto muy bueno dirigido a las familias, una pena que se mezclen dos gotas de algo en este baso de agua.

“La homilía arranca con las palabras con las que el Papa Francisco abrió la exhortación hace diez años, «la alegría del amor que se vive en las familias es también el júbilo de la Iglesia», y presenta la Eucaristía como ofrenda al Señor de «los frutos del trabajo que, en este tiempo, hemos realizado en torno a tal documento, tratando de asimilar su riqueza y de poner en práctica sus directrices pastorales».

“Recuerda también que el apóstol se dirigía a una comunidad rica en carismas pero necesitada de madurar en la caridad, sin la cual el hombre es como «un metal que resuena o platillos que retumban» (1 Cor 13,1), es decir, «una voz desprovista de amor, un oído incapaz de transmitir mensajes al corazón, una individualidad distante, fría e impenetrable». «No estamos hechos para esto»
14/10/26 5:17 PM
jandro
La jugada está clara: Blanqueamiento de la parte herética ensalzando lo que va a gustar a los del buenismo y olvidando mencionar lo otro.
En fin, no añado más por el estado de convalecencia, que sino...
A los 10 años de AL ¿ Alguien va a contestar los dubia ?
14/10/26 5:50 PM
anawim
Si lo tomamos en serio y se hace será un paso al frente. Derribando no se construye, se construye edificando. Es lamentable que para edificar tengamos que derribar, porque no construiremos nada. Elijan ustedes una buena pastoral en las parroquias pero ni por enchufe ni haciendo un casting de los más tontos del pueblo. Por una vez, hagámoslo bien. Prueba del algodón, cojan a gente habituada a vivir la castidad.
14/10/26 6:33 PM
anawim
Todo muy bello, pero vale. No se puede educar para la castidad sino se educa primero para la mortificación, porque aunque la castidad es un don de Dios se requiere nuestra colaboración a la gracia. Y no sé si vamos a tener tiempo de una buena pastoral.
14/10/26 6:52 PM
anawim
Las lámparas encendidas. y las vírgenes en vela. Como sucede siempre, los que se han dormido en los laureles en este y otros temas, no sé si van a llegar a tiempo para coger el AVE o se van a quedar en el camino. Los proyectos hay que hacerlos antes. Tenemos la mala costumbre de aplazarlo todo para última hora y luego vienen las prisas y los nervios.
14/10/26 6:59 PM
Raúl de Argentina
La castidad que se les pide (como corresponde) a los novios, parece ser imposible de pedírsele a los que han "fracasado" en su matrimonio válido y han decidido vivir en adulterio con otra persona.
14/10/26 8:20 PM
Fernando Martín López Avalos
Da lástima el Papado y el clero. Muchos cutas plutócratas y llevando una doble vida. Y tienen el cinismo de hablar de pobreza y castidad.
15/10/26 2:31 AM
Calesio
Castidad para los novios, de acuerdo. ¿Y para los casados? Ahí ya es otra cosa ¿te puedes separar y formar otra familia y no pasa nada? O ¿de que va la cosa? no comprendo.
15/10/26 7:45 AM
maru
Seguimos con "una de cal y otra de arena". Esto, no es derogar la A.L.
15/10/26 5:29 PM
Rafaela
La "nueva edición" de este documento debe incluir que Jesucristo en el Evangelio es categórico en aclarar que los casados que se vuelven a casar cometen adulterio y no pueden por tanto, comulgar.

Antes de poder comulgar deben considerar si su primer matrimonio es nulo. En ese caso deben buscar la anulación y luego casarse bien. Entonces pueden comulgar.
16/10/26 3:19 AM

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