(InfoCatólica) En ocasiones, la vida eclesial roza el esperpento. El Vaticano recuerda oficialmente que está prohibido que los laicos prediquen en Misa, mientras un obispo suizo, inasequible al desaliento, felicita a las mujeres por lo bien que predican en Misa.
Como informa el sitio web informativo de la Conferencia Episcopal Suiza, el pasado 6 de octubre la Red de Mujeres en la Iglesia se reunió con el obispo de San Galo, Mons. Beat Grögli. El encuentro, que tuvo lugar en Lausana, estaba destinado a que el prelado, que es responsable de pastoral de la Conferencia Episcopal, conociera de cerca la realidad de las mujeres católicas en la Suiza francófona. «Me siento muy a gusto en esta tarea», aseguró monseñor Grögli tras la reunión. Lo cierto es que la conversación giró principalmente en torno a la predicación de las mujeres durante la Misa.
Mons. Grögli confirmó que esta práctica es habitual en su diócesis desde hace casi 50 años, así como en todas las regiones suizas de habla alemana. «La visión femenina en la predicación es una riqueza», explicó el prelado, al tiempo que indicaba que consideraba muy débiles los argumentos teológicos que impiden a las mujeres predicar. «A decir verdad, nunca los he comprendido», reconoció Mons. Grögli.
Significativamente, el obispo omitió decir que esos argumentos teológicos no son contra la predicación de las mujeres, sino contra la predicación de cualquier laico en la Eucaristía, sea hombre o mujer, como explicó recientemente el Vaticano al reafirmar la norma de la Iglesia al respecto.
Curiosamente, las mujeres no pueden predicar en la Suiza francófona, una prohibición que una de las presentes confesó vivir «como una herida».
Las mujeres participantes en la reunión y el prelado coincidieron en que la escasez de sacerdotes haría necesaria la predicación de las mujeres antes o después. En ese sentido, se afirmó que las medidas tomadas hasta el momento, como la agrupación de parroquias, no eran adecuadas porque dificultaban la «cercanía pastoral». No se explicó en qué sentido la sustitución del sacerdote pastor por una laica podía aumentar esa «cercanía pastoral».
En general, las participantes en la reunión expresaron la sensación de que las mujeres no eran escuchadas ni valoradas justamente, y de que los avances a menudo se veían bloqueados. «En cuanto hacemos una propuesta de cambio, nos sacan a relucir el Derecho Canónico», lamentó una de ellas.
En consecuencia, señalaron la necesidad de una reforma sinodal, desde la base. Una oportunidad que podría brindarles el camino sinodal iniciado en Suiza: «es imprescindible que ocupemos estos nuevos espacios de expresión para hacer avanzar nuestra causa».








