León XIV: «No es diluyendo los contenidos como se puede hacer atractivo el cristianismo»
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Firmeza «en la custodia y la presentación del mensaje evangélico en su integralidad»

León XIV: «No es diluyendo los contenidos como se puede hacer atractivo el cristianismo»

Separar la fe que se profesa de la vida diaria es uno de los errores más graves de nuestro tiempo. El Papa recuperó esta advertencia del Concilio en su catequesis sobre la misión de la Iglesia.

(InfoCatólica) «Ciertamente, no es diluyendo los contenidos y suavizando las exigencias como se puede hacer atractivo el cristianismo». El Papa León XIV recuperó este miércoles, 7 de octubre, esa frase, pronunciada el pasado 28 de mayo ante la Plenaria del Dicasterio para la Evangelización, para explicar que el discernimiento de la Iglesia ante las culturas de nuestro tiempo exige «un ánimo equilibrado y libre de las modas culturales», firme «en la custodia y la presentación del mensaje evangélico en su integralidad».

La catequesis, pronunciada en la plaza de San Pedro, forma parte del ciclo que el Pontífice dedica a los documentos del Concilio Vaticano II y es la quinta sobre la constitución pastoral Gaudium et spes. En esta ocasión se centró en el cuarto capítulo de su primera parte (números 40 a 45), dedicado a la misión de la Iglesia en el mundo contemporáneo.

Una Iglesia injertada en el mundo

León XIV comenzó recordando que, según el Concilio, la Iglesia no está «"por encima de" o "junto" al mundo, sino que está injertada en él». Evocó la fórmula de San Agustín Mundus reconciliatus Ecclesia (Sermón 96), según la cual la Iglesia es un mundo ya reconciliado con Dios, y añadió que «somos peregrinos en la tierra y con este mundo compartimos la fragilidad y la belleza».

Del mismo modo que el Hijo de Dios se encarnó para dar la vida al mundo y reconciliarlo con el Padre, explicó, la Iglesia habita en él como señal de esa encarnación. El Papa citó en este punto su encíclica Magnifica humanitas, donde afirma que el entrelazamiento de vida con los pueblos le hace comprender a la Iglesia «que su misión tiene un alcance histórico e implica una responsabilidad respecto a la forma en que se tejen las relaciones sociales».

Las preguntas que el consumo no responde

La primera misión de la Iglesia, señaló, consiste en ayudar a las personas a atender a las preguntas profundas sobre el origen y el destino, el sentido del amor y del dolor. Advirtió que «la lógica del beneficio a toda costa y la manipulación de la información corren el riesgo de ejercer una presión indebida para que las personas se adapten a un estilo de vida centrado en el consumo de bienes materiales, pero nuestro corazón está hecho para mirar hacia lo alto».

La contribución de la Iglesia a la construcción de la ciudad terrenal, precisó, no tiene métodos ni finalidad «principalmente de carácter político», sino que consiste en el testimonio de la fe y de la caridad, junto con el compromiso por la justicia, la paz y la fraternidad. «Adorando a Cristo, el Justo que murió por los injustos, el creyente no puede aceptar la opresión de los pequeños y de los pobres, ni tampoco aquellas estructuras injustas que perpetúan las condiciones de dependencia y de injusticia», afirmó, antes de recordar con Gaudium et spes que la Iglesia «nada desea tanto como desarrollarse libremente, en servicio de todos, bajo cualquier régimen político que reconozca los derechos fundamentales de la persona y de la familia y los imperativos del bien común».

Fe profesada y vida diaria

El Pontífice insistió en que cada bautizado debe comprometerse a cooperar con la gracia del Espíritu Santo «para que su fe sea viva y se exprese en comportamientos coherentes», y recogió la advertencia conciliar según la cual la separación entre la fe profesada y la vida diaria «debe ser considerado como uno de los más graves errores de nuestra época».

Dedicó también una mención a los fieles laicos, llamados en virtud del Bautismo a animar el mundo con el espíritu cristiano y la visión del Evangelio. Los lugares principales de esa acción, que según dijo «bien puede definirse como sacerdotal», son la familia y la actividad laboral, aunque se extiende a todos los ámbitos de la vida.

Discernir sin ceder a las modas

Corresponde a todo el Pueblo de Dios, y sobre todo a pastores y teólogos, discernir lo que en las culturas actuales es digno de consideración, con la Palabra de Dios y la Tradición de la Iglesia como «supremo criterio de discernimiento». Esa tarea, explicó, pide mirar al mundo de modo positivo sin renunciar a la integridad del mensaje evangélico, y fue en ese contexto donde el Papa trajo a colación sus palabras de mayo.

León XIV concluyó recordando que la Iglesia, en camino en la historia, «sólo pretende una cosa: el advenimiento del reino de Dios y la salvación de toda la humanidad», y que para ello se orienta ante todo por la santidad personal y el amor fraterno. Citó a San Pablo VI en Evangelii nuntiandi: «Sin esta marca de santidad, nuestra palabra difícilmente abrirá brecha en el corazón de los hombres de este tiempo. Corre el riesgo de hacerse vana e infecunda».

En el saludo a los peregrinos de lengua española, el Papa los animó a ser dóciles a las inspiraciones del Espíritu Santo para que cada uno, desde su propio estado de vida, colabore en la instauración del Reino de Dios y toda la humanidad reciba «la salvación obtenida mediante el sacrificio de Cristo».

8 comentarios

rocamador
Cero comentarios. Si hubiera aludido a un grupúsculo, o hablado de la misa (traditional, of cojear), tropecientos. Jesucristo repite una a una sus palabras del Evangelio (particularmente el de Juan, en que los verbos y sustantivos “vivir, amar, vida, amor” son una constante) y nadie dice nada. Completamente de acuerdo en que los documentos del CVII son Palabra De Dios, pero no conozco a nadie que se haya convertido leyendo “Quanta cura”, “Lamentabili” o “Mortalium animos”, a los que me adhiero, pero los caminos de la fe son otros: el Evangelio, Los Santos, el ejemplo de quienes la vida de Cristo se hace presente, y atrayente, aún en sus debilidades y pecados.
7/10/26 4:43 PM
rocamador
Perdón por las erratas. Of course (por supuesto). Los documentos del
CVII NO son Palabra de Dios.
7/10/26 4:47 PM
Néstor
La gente se ha convertido y se convierte por las razones más diversas, nunca sin la presencia de la gracia de Dios. En realidad, todo lo que la Iglesia comprende lo comprende a partir de la Revelación de Dios en Jesucristo. También lo relativo al compromiso social de los cristianos. Cuando recurre a las ciencias humanas, como la Filosofía, es en todo caso para entender mejor la Revelación. Es refrescante que el Papa recuerde que la Fe está por encima de las modas y no depende de ellas.

Saludos cordiales.
7/10/26 5:59 PM
Giacomo Arlecchi
Qué dice este hombre... y sigue nombrando obispos herejes en Alemania?????
7/10/26 6:16 PM
Pacomio
Maravilloso mensaje, muy oportuno y necesario.
Cuando llegue a nuestra pobre Argentina ( religiosamente y moralmente hablando) se lo debe recordar al episcopado local, que sólo habla de eco - sociología zurdista...sin ninguna referencia sobrenatural.
7/10/26 6:23 PM
jandro
Yo veo clara la estrategia: Hacia fuera y sobre las cosas del mundo, bonitas palabras. Dentro, sobre AL puertas cerradas
7/10/26 6:36 PM
Francisco Javier
Pero quienes diluyen el cristianismo son los obispos hereticos alemanes y la bergogliana "sinodalidad" con sus promotores.
Y por supuesto el cristianismo modernista, buena onda, woke, ecologista, amigo cercano de las izquierdas y centroderechas, defensor de la democracia liberal y del laicismo, arcoiris, que adopta ritos de los protestantes y otras religiones APAGA LA FE DONDE SEA.
7/10/26 7:32 PM
pipo
La frase que aquí aparece entrecomillada en el titular es una autocita de León XIV, ya la había dicho antes, creo que en Mayo pasado. En todo caso, es bastante diciente escuchar al Papa decir eso en la mañana y luego ese mismo dia en la tarde escuchar a Sor Helen Alford en la inauguración del encuentro ese sobre los 10 años de los amores de Leticia hablar en la gradualidad y pedirsela a los obispos pero, !ojo!, dice ella que no es "gradualidad de la ley" sino "en el ejercicio prudencial de los actos libres en sujetos que no están en condiciones sea de comprender, de valorar o de practicar plenamente las exigencias objetivas de la ley". O sea, que los amancebados sigan comulgando como si nada y Ustedes, obispos, no se lo impidan ni les pongan pegas, para eso está la "gradualidad"... Repito, todo eso en un mismo día.
7/10/26 10:56 PM

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