(Right to Life UK/InfoCatólica) Dos hermanas canadienses han denunciado que solo se les concedió un aviso de 48 horas antes de que acabaran con la vida de su madre mediante la eutanasia, a pesar de que, según aseguran, su madre no padecía ninguna enfermedad terminal.
Donna Duncan comunicó a sus hijas en octubre de 2021 que había sido declarada apta para que se pusiera fin a su vida dentro del régimen canadiense de suicidio asistido y eutanasia, conocido por las siglas MAiD, y que la eutanasia estaba programada para dos días después. Así lo han relatado sus hijas en declaraciones recogidas por el diario británico Daily Mail.
Donna habría sido declarada apta para la eutanasia con el argumento de que su muerte era «razonablemente previsible».
Sin embargo, sus hijas, Alicia y Christie, sostienen que su madre no era una enferma terminal, sino que atravesaba una grave crisis de salud mental, desencadenada por un accidente de tráfico y agravada por el aislamiento que sufrió durante el confinamiento por la covid-19.
Un cuadro de sufrimiento mental
Tras el accidente de tráfico, a Donna le diagnosticaron una conmoción cerebral, pero a partir de entonces empezó a perder peso de forma drástica y a sufrir toda una serie de síntomas a los que nadie encontraba explicación. Decía que digerir la comida era como «tragar esquirlas de cristal», por lo que lo trituraba todo antes de comerlo. Consumía unas 800 calorías al día, lo que era a la vez un síntoma de su depresión y un intento de demostrar a los evaluadores del sistema de eutanasia y suicidio asistido que estaba físicamente enferma.
Donna contaba también que tenía la piel tan sensible que se ponía la ropa del revés, y que solo salía de casa si llevaba gafas de sol y una visera.
Sufría además una paranoia severa, que la tenía demasiado angustiada para salir de casa porque temía que la mataran. Había llegado a pagar grandes sumas de dinero a una vidente que le decía que su comida contenía metales pesados.
Menos de un mes antes de su muerte, los médicos le hicieron una evaluación psiquiátrica y le diagnosticaron un trastorno psicosomático: concluyeron que sus síntomas físicos eran consecuencia de un sufrimiento mental o emocional.
Del psiquiátrico a la inyección letal el mismo día
Pocos días antes de que acabaran con su vida, Alicia y Christie descubrieron que su madre había intentado suicidarse.
Donna volvió a ser ingresada en la planta de psiquiatría y, apenas dos días después, recibió el alta sin que sus hijas llegaran a saberlo. Ese mismo día, después de salir del hospital, murió por inyección letal.
Su hija Alicia lo resume diciendo que fue «golpe tras golpe tras golpe». «Es como si te estuvieras ahogando e intentaras salir a por aire, y cada vez que consigues respirar te vuelven a hundir», añadió. «No había nada que pudiéramos hacer legalmente».
Testimonio ante el Parlamento británico
Tras la muerte de su madre, Alicia presentó un testimonio por escrito ante el Parlamento de Westminster antes de la votación, en junio de 2025, del proyecto de ley de suicidio asistido de Kim Leadbeater.
«Los defensores de la eutanasia la presentan como algo compasivo, pero la experiencia de Canadá demuestra cómo un lenguaje ambiguo, una supervisión inadecuada y unas salvaguardas insuficientes pueden provocar fallos sistémicos», afirmaba en aquel escrito.
Alicia sostiene que las personas con discapacidad son las que corren mayor peligro ante el suicidio asistido y la eutanasia. «Ya sabemos que, cuando las personas con discapacidad van al hospital, parten en desventaja para recibir atención», explicó. «Hay muchísima presión en la sociedad. Ya no se trata a las personas con dignidad. Es casi como una escala cualitativa que hemos creado, en la que, si no puedes contribuir económicamente a la sociedad, tienes por naturaleza menos dignidad que alguien que sí lo hace».
«Si las salvaguardas no son estrictas, habrá muertes de personas que no debían morir, que solo necesitaban ayuda para vivir. Necesitaban ayuda para vivir, no ayuda para morir», añadió Alicia.
Por qué nunca debe legalizarse
La portavoz de Right to Life UK, Catherine Robinson, agradeció a las hermanas su valentía: «Estamos agradecidos a Alicia y Christie Duncan por compartir la historia de su madre».
«El régimen de suicidio asistido y eutanasia de Canadá es una tragedia, y es un ejemplo de precisamente por qué el suicidio asistido nunca debería legalizarse. Hay innumerables ejemplos de escándalos y polémicas en los que se ha puesto fin a la vida de personas, a veces incluso contra su propia voluntad», afirmó.
«Es precisamente por razones como esta por lo que los diputados votaron de forma rotunda, a principios de este mes, rechazar el suicidio asistido para Inglaterra y Gales. Hicieron bien», concluyó.








