(InfoCatólica) Durante años, Richard Dawkins fue uno de los rostros más conocidos del ateísmo contemporáneo, conocido como «nuevo ateísmo». Sus libros, en particular El espejismo de Dios, publicado en 2006, contribuyeron a convertir la crítica a la religión en un fenómeno editorial de alcance internacional. Sin embargo, Dios escribe recto con renglones torcidos y su ateísmo militante tuvo un efecto inesperado: algunas personas que leyeron sus argumentos terminaron acercándose precisamente a aquello que Dawkins pretendía combatir, la fe cristiana.
Esta es la tesis que recoge Coming to Faith Through Dawkins (acercándose a la fe a través de Dawkins), un libro publicado por Kregel Publications y editado por el biólogo Denis Alexander y el teólogo Alister McGrath, este último antiguo ateo convertido al cristianismo. La obra reúne doce testimonios de intelectuales que explican cómo el contacto con los escritos de Dawkins los llevó a examinar con mayor profundidad sus propias convicciones sobre Dios, la religión y el sentido de la existencia.
Entre los autores de los testimonios figuran el pediatra Johan Erasmus, la editora científica Anikó Albert, la artista Ashley Lande y el bioquímico Sy Garte. No todos recorrieron exactamente el mismo camino, pero tienen una experiencia en común: la confrontación intelectual con Dawkins les obligó a tomarse en serio cuestiones que hasta entonces habían dado por supuestas.
No a pesar de Dawkins, sino a través de él
Uno de los comentarios más llamativos sobre el libro procede de Ard Louis, profesor de Física Teórica de la Universidad de Oxford. En su valoración sostiene que, si Dawkins no hubiera existido, «los cristianos habrían tenido que inventarlo», porque su oposición al cristianismo ha obligado a muchas personas a examinar críticamente su propio rechazo de la fe.
El filósofo William Lane Craig expresa la paradoja de una manera todavía más directa: se trata, afirma, de historias de personas que llegaron a la fe no a pesar de Dawkins, sino a través de Dawkins. Según Craig, difícilmente podría imaginarse un resultado más inesperado para el célebre ateo.
La cuestión no consiste, por supuesto, en atribuir a Dawkins una intención evangelizadora que nunca tuvo. Al contrario: su propósito declarado siempre fue defender el ateísmo y cuestionar las afirmaciones religiosas. Lo que muestran estos testimonios es otra cosa: una crítica dirigida contra la fe puede convertirse, paradójicamente, en el punto de partida de una búsqueda religiosa más profunda.
Cuando los discípulos abandonan al maestro
El fenómeno no termina en los doce testimonios del libro. UCCR recuerda también a otros intelectuales, algunos de ellos discípulos de Dawkins, que terminaron alejándose del «nuevo ateísmo».
Entre ellos se encuentra Josh Timonen, estrecho colaborador del biólogo británico durante varios años. Timonen llegó a trabajar en la página web de Dawkins, producir documentales y gestionar productos relacionados con su obra. Década y media después, comenzó a acercarse nuevamente al cristianismo y terminó convencido de la historicidad de Jesucristo y de su resurrección.
Otro caso destacado es el de Ayaan Hirsi Ali, antigua defensora del ateísmo que posteriormente anunció su conversión al cristianismo. El fenómeno muestra que la historia intelectual de las últimas décadas no puede reducirse, como muchos pretenden, a un avance lineal desde la religión hacia el agnosticismo o la increencia. La última palabra siempre la tiene Dios.
Como dijo C.S. Lewis basándose en su propia experiencia personal, «un joven que desea seguir siendo ateo tiene que tener un gran cuidado con lo que lee». A Dios le encantan las paradojas y pocas hay más divertidas que un ateo acercando a otros sin darse cuenta a la fe. Lo cierto es que el uso serio y coherente de la recta razón apunta por su propia naturaleza hacia Dios. Si uno empieza a preguntarse por la verdad, no es extraño que termine llegando a la Verdad.








