(InfoCatólica) La próxima salida del P. Peter Schipka de la Secretaría General de la Conferencia Episcopal Austriaca ha abierto un debate que va mucho más allá de la sustitución de una persona. La Acción Católica de Mujeres de Austria (kfbö) reclama que el puesto pueda ser ocupado en el futuro por hombres y mujeres laicos.
El P. Schipka, que es sacerdote, teólogo y canonista, anunció esta semana que abandonará voluntariamente el cargo a finales de noviembre, después de más de quince años al servicio de los obispos austriacos. A partir de diciembre asumirá una cátedra en la Universidad Pedagógica Eclesiástica de Viena.
Este acontecimiento ha sido aprovechada por la Acción Católica femenina para pedir una reforma de los estatutos de la Conferencia Episcopal.
¿Es hora de abrir el cargo?
Angelika Ritter-Grepl, presidenta de la organización femenina, considera que un relevo tan poco frecuente constituye una oportunidad que no debería desaprovecharse. La propuesta es muy concreta: modificar los estatutos para que la Secretaría General pueda ser desempeñada por un laico, ya sea un hombre o, en particular, una mujer.
La organización sostiene que el Derecho Canónico no obliga a que este puesto sea desempeñado por un sacerdote y recuerda que otras conferencias episcopales ya cuentan con laicos al frente de sus secretarías. Como ejemplo cita a Beate Gilles, laica que dirige desde 2021 la Secretaría de la Conferencia Episcopal Alemana, y a la religiosa alemana Anna Mirijam Kaschner, secretaria general de la Conferencia Episcopal Escandinava desde 2009.
En Austria, sin embargo, los estatutos vigentes, aprobados por la Santa Sede, establecen expresamente que no es necesario que el secretario general sea obispo, pero sí al menos sacerdote. Por tanto, para que la propuesta de la kfbö pueda hacerse realidad no bastaría con que los obispos eligieran a una candidata laica: primero tendría que modificarse la normativa que actualmente regula el cargo.
La «sinodalidad» vuelve a estar en el centro
Como no podía ser menos, la organización femenina vincula su petición con el proceso sinodal emprendido por la Iglesia universal, que parece valer igual para un roto que para un descosido.
A juicio de la Acción Católica austriaca, si la Conferencia Episcopal quiere tomarse en serio la sinodalidad, esta no debería limitarse a reuniones, consultas o espacios de diálogo. También tendría que traducirse en cambios concretos en las estructuras de gobierno eclesial. Por ello, la kfbö considera que la elección del sucesor de Schipka constituye una ocasión perfecta para plantearse quién puede ejercer determinadas responsabilidades dentro de la Iglesia.
El próximo mes de noviembre decidirán los obispos. Teóricamente, deberían hacerlo libremente, pero, en estos tiempos, ¿quién quiere parecer poco sinodal?








