(InfoCatólica) Debido a su conocido gusto por el disenso, podría pensarse que el sitio web oficioso de la Conferencia Episcopal Alemana, katholisch.de, es contrario a los dogmas, pero eso sería injusto. Lo cierto es que defiende algunos dogmas de forma unánime y valiente. Por ejemplo, el dogma de que el partido Alternativa para Alemania es prácticamente el demonio encarnado o el dogma de que toda la moral sexual de la Iglesia no es más que la reliquia de un desafortunado pasado que está a punto de desaparecer.
Otro de los dogmas que la Conferencia germana defiende inquebrantablemente es el de la bondad absoluta de la inmigración: toda inmigración es, por su propia naturaleza, buena. Y si es musulmana, doblemente buena. Los artículos en ese sentido que publica katholisch.de son muy frecuentes y, aunque no representan la postura oficial de la conferencia de obispos alemanes, sin duda reflejan perfectamente su postura oficiosa.
El más reciente se publicó el 12 de septiembre y estaba firmado por Oliver Wintzek, todo un profesor de Dogmática y Teología Fundamental en la Universidad Católica de Ciencias Aplicadas de Maguncia. Aprovechando que ese día se celebraba el Santísimo Nombre de María, el profesor Wintzek recordaba que la fiesta se aprobó en 1683, para celebrar que los ejércitos cristianos y especialmente la caballería polaca del rey Juan Sobieski, consiguieron levantar el segundo asedio turco de Viena.
¿La conclusión al respecto del profesor? «Eso ya es historia: ya en 2006, el entonces ministro federal del Interior, Wolfgang Schäuble, afirmó con calma que el islam forma parte de Alemania y Europa». En otro tiempo, la Iglesia se alegraba de que, con la ayuda de Dios, fracasara el intento musulmán de dominar Europa. Hoy, para el catedrático, los católicos deben alegrarse de la presencia masiva del islam en Europa.
Por supuesto, a Wintzek no le gusta la violencia y reconoce que «existe el islamismo violento, que también tiene sus metástasis en Alemania». «Sin embargo la insinuación absurda de que el islam es una ideología política incompatible con la constitución está fuera de cuestión».
Aparentemente, el catedrático no ha preguntado a los musulmanes que viven en su país cuál es su opinión al respecto y, si lo hiciera, quizá se sorprendiese. Eso, sin embargo, no es importante, porque para katholisch.de la bondad intrínseca del islam es un dogma y, por lo tanto, no necesita justificación, sino solo catequesis.
En ese sentido, el profesor Wintzek nos explica pacientemente que «el credo islámico no es tan ‘diferente’ después de todo». Para ello recuerda que el padre de la Iglesia (San) Juan Damasceno, que vivió bajo dominio islámico, «no clasificó el islam como una nueva religión mundial, sino que lo consideró una ‘herejía’ cristiana».
Por un extraño olvido, el catedrático no menciona que San Juan Damasceno solía referirse al islam como la «superstición de los ismaelitas», los llamaba «mutiladores de Dios» por haber deformado la verdadera religión y consideraba a Mahoma un falso profeta y al corán un libro «ridículo» y lleno de necedades.
En cualquier caso, para Wintzek eso significa que el islam es simplemente «una forma alternativa del cristianismo bizantino que aboga por una interpretación independiente de la figura de Jesús, hijo de María». El catedrático resalta que la expresión «Jesús, Hijo de María» se menciona unas cien veces en el Corán, lo que para él es «una clara indicación de que aquí se están celebrando debates cristológicos» y de que, por lo tanto, no se trata de una «ideología política».
La conclusión del artículo es que «el 12 de septiembre podría ser una ocasión para reconsiderar la importancia del mensajero de Dios de Nazaret, en alianza no solo con nuestros ‘hermanos mayores’ judíos (Juan Pablo II), sino también con nuestros ‘hermanos y hermanas menores’».
El islam no solo es prácticamente lo mismo que el cristianismo, sino que además constituye «parte de Alemania» igual que el cristianismo. En cambio, el partido Alternativa para Alemania es polarizador, su rechazo del «minarete como símbolo islámico de dominación» es «poco ilustrado», sus «divagaciones sobre la islamización» son «engañosas» y el verdadero problema del país es que se estigmatice a los musulmanes como «los otros».
El profesor Oliver Wintzek no solo es sacerdote, profesor de teología en una universidad católica y articulista habitual del sitio web de los obispos alemanes, sino que también colabora en la parroquia de los jesuitas de Mannheim.








