(Catholic Herald/InfoCatólica) Las aseguradoras deberán abonar el capital de los seguros de vida en los casos en que la muerte se haya producido como consecuencia de un suicidio asistido o de una eutanasia, en virtud de una excepción contenida en la nueva ley francesa de muerte asistida. La previsión ha suscitado el temor de que se cree un «incentivo económico» para poner fin a la propia vida al amparo de la nueva norma.
La disposición, incluida en la ley anunciada esta misma semana por el presidente de la República, Emmanuel Macron, obliga a las pólizas de seguro de vida a pagar en los supuestos en que la muerte del asegurado sea resultado de un suicidio asistido o de una eutanasia.
La regla se aplicará igualmente a las pólizas de seguro de vida suscritas antes de la entrada en vigor de la ley de suicidio asistido y eutanasia.
Las cláusulas de exclusión por suicidio, habituales en numerosas pólizas durante los doce primeros meses de vigencia, no podrán invocarse para negar el pago a quienes acaben con su vida mediante suicidio asistido o eutanasia.
«Un incentivo económico para recurrir a la muerte asistida»
La cuestión salió a relucir durante el debate en el Senado, antes de que el suicidio asistido y la eutanasia se convirtieran en ley, cuando los críticos de la medida advirtieron de que obligar a las aseguradoras a pagar en los casos de suicidio asistido y eutanasia supondría crear un «incentivo económico para recurrir a la muerte asistida».
Con la nueva ley francesa, además, personas que no se encuentran en fase terminal podrán poner fin a su vida.
Tres rechazos del Senado y cinco recursos ante el Consejo Constitucional
Pese a que el Senado, la cámara alta del Parlamento francés, rechazó el proyecto en tres ocasiones, la Asamblea Nacional, la cámara baja, terminó aprobando la nueva ley de suicidio asistido y eutanasia el 15 de julio de 2026.
El texto fue después remitido en cinco ocasiones al Consejo Constitucional, la máxima autoridad constitucional de Francia, por el primer ministro, el presidente del Senado, más de sesenta senadores y dos grupos distintos de más de sesenta diputados de la Asamblea Nacional. Pese a las objeciones planteadas, el Consejo declaró el 14 de agosto que la legislación era conforme a la Constitución.
Sin plazo de supervivencia y con la discapacidad en el horizonte
La nueva ley no exige que quien pretenda acabar con su vida mediante suicidio asistido o eutanasia tenga un pronóstico de fallecimiento en un plazo de seis o doce meses, ni en ningún otro periodo determinado.
Los solicitantes deben padecer una «afección grave e incurable» que «ponga en peligro la vida» y que se encuentre en «fase avanzada» o «terminal». Estos criterios han despertado la inquietud de algunos colectivos que representan a las personas con discapacidad en Francia, que temen quedar comprendidas en el ámbito de aplicación de la ley, sobre todo por la vía del rechazo del tratamiento, que puede convertir a una persona en candidata al suicidio asistido o a la eutanasia.
Un debate celebrado el año pasado en la Asamblea Nacional recogió precisamente esa acusación por parte de los opositores al proyecto, que sostuvieron que una enfermedad incurable pero tratable podría llegar a «poner en peligro la vida» mediante el rechazo del tratamiento.
Con la nueva ley, un diagnóstico psiquiátrico o una discapacidad intelectual no descalifican automáticamente a quien, por lo demás, cumpla los requisitos de acceso para poner fin a su vida mediante suicidio asistido o eutanasia.
«Escándalos que parecen casi inevitables»
La portavoz de Right To Life UK, Catherine Robinson, declaró: «Es escandaloso que, con la nueva ley de muerte asistida en Francia, la gente pueda verse motivada económicamente a acabar con su propia vida mediante suicidio asistido y eutanasia para hacerse con el capital de un seguro de vida».
«Esto genera además claras preocupaciones en relación con la coacción y con quién puede beneficiarse de la muerte de un ser querido», añadió.
«El suicidio asistido y la eutanasia acaban de ser legalizados en Francia, y ya se están gestando escándalos que parecen casi inevitables», concluyó.







