(InfoCatólica)Una carta del Cardenal Giovanni Battista Re, decano del Colegio Cardenalicio, enviada el 3 de junio a todos los purpurados convocados revela que el próximo Consistorio Extraordinario de León XIV tendrá como ejes centrales la situación internacional, el estudio de la encíclica Magnifica humanitas y el avance del proceso sinodal. La liturgia, de nuevo, queda fuera del orden del día. Tres días después se materializará el desafío de la FSSPX
La misiva, obtenida y publicada por el blog italiano Messa in Latino, fija cuatro sesiones de trabajo para el encuentro previsto los días 26 y 27 de junio en el Vaticano, con una jornada de clausura el 29 de junio en la Basílica de San Pedro. En la carta, el decano subraya que el Santo Padre desea que el consistorio sea «un espacio de escucha mutua, discernimiento y reflexión compartida», en el que cada cardenal aporte la experiencia de las Iglesias particulares y se trabaje con «espíritu de escucha, libertad y parresía».
Una meditación compartida sobre el mundo en crisis
La primera sesión adoptará la forma de una meditación sobre la situación internacional, en un clima de oración. Los cardenales serán invitados a exponer los principales sufrimientos, tensiones y preguntas que afectan a los pueblos y comunidades eclesiales bajo su responsabilidad, así como los signos de esperanza, fidelidad al Evangelio y posible reconciliación que consideren más relevantes para la reflexión del Colegio.
La «guerra justa», a examen
La segunda y la tercera sesión se consagrarán al estudio de Magnifica humanitas, para cuya preparación la Santa Sede ha puesto a disposición de los participantes materiales de trabajo específicos en el sitio web magnificahumanitas.org.
La segunda sesión profundizará en el capítulo quinto del documento, «La cultura de la potencia y la civilización del amor», con especial atención a los números 182-192. La carta del Cardenal Re recuerda que la encíclica afirma que «la paz no es simplemente una cuestión entre otras, sino una condición previa para el bien común universal y una prueba de la madurez moral de los pueblos» (n. 182). Los purpurados serán invitados, en particular, a reflexionar sobre cómo reafirmar hoy que «la teoría de la "guerra justa", que con demasiada frecuencia se ha utilizado para justificar cualquier tipo de guerra, está ahora desfasada» (n. 192), y qué medidas concretas podrían ayudar a los pueblos y comunidades cristianas a salvaguardar y construir la paz.
La tercera sesión abordará la propuesta central de la encíclica en torno a la «construcción del bien común», explorando cómo interpretar las transformaciones culturales y sociales contemporáneas a la luz del Evangelio y orientar el deseo humano de felicidad hacia el desarrollo humano integral.
El sínodo y el diálogo libre con el Papa
La sesión final comenzará con una actualización sobre el estado del proceso de aplicación del Sínodo, a partir del reciente documento preparatorio para las asambleas previstas en 2027 y 2028. A continuación tendrá lugar un diálogo libre entre los miembros del Colegio y el Santo Padre, con intervenciones limitadas a tres minutos por participante.
Clausura en la solemnidad de los Apóstoles
El consistorio se celebrará los días 26 y 27 de junio en el Aula Pablo VI y el Aula del Sínodo, y concluirá el 29 de junio en la Basílica de San Pedro con la misa solemne de la solemnidad de los santos Pedro y Pablo, presidida por León XIV. En esa jornada, el Santo Padre bendecirá los palios y los impondrá a los nuevos arzobispos metropolitanos nombrados en el último año. El palio, banda de lana blanca ornada con cruces negras, simboliza la comunión de los metropolitanos con el Sucesor de Pedro y la responsabilidad pastoral sobre las Iglesias particulares encomendadas a su cuidado. La carta del Cardenal Re precisa que no está prevista ninguna concelebración eucarística para el domingo 28 de junio.
La ausencia de la liturgia en el orden del día llama de nuevo la atención. En el primer consistorio del pontificado, celebrado en enero, los cardenales concentraron sus trabajos en la sinodalidad y la misión evangelizadora, dejando también fuera la cuestión litúrgica. Esta segunda convocatoria confirma que León XIV opta por situar otros asuntos en el centro del discernimiento colegial.







