(InfoCatólica) Taylor Marshall es uno de los autores y comentaristas católicos más seguidos de los Estados Unidos. Su popularidad en redes sociales ha crecido muchísimo y su canal de Youtube, Dr. Taylor Marshall Podcast, tiene casi dos millones de suscriptores.
Marshall fue educado en el anglicanismo y llegó a ser pastor episcopaliano. Hace veinte años, se convirtió al catolicismo y escribió una tesis doctoral sobre Santo Tomás. Como católico, defiende un tradicionalismo combativo, muy crítico y próximo a las tesis de Mons. Viganò, que fue excomulgado en 2024. Es autor de múltiples libros y ensayos. Su libro Infiltración: el complot para destruir la Iglesia desde dentro, lleva un prólogo de Mons. Athanasius Schneider.
En su vídeo más reciente, Taylor Marshall trata el tema de los extraterrestres, que ha despertado un especial interés en los Estados Unidos desde que Trump desclasificó información sobre fenómenos relacionados con ovnis (es decir, objetos volantes no identificados, a menudo interpretados como «pruebas» de la existencia de seres extraterrestres).
Marshall tiene al respecto una interpretación original. Para él, los ovnis y supuestos extraterrestres serían en realidad entidades demoníacas. En defensa de su tesis, presenta nueve argumentos principales.
El primero es que la Biblia describe a Satanás como un «ángel de luz». Marshall relaciona esto con las luces y apariciones asociadas a ovnis. No se explica, sin embargo, por qué otros fenómenos luminosos, desde las luces de Navidad a las auroras boreales, no tendrían que ser interpretados también como demoníacos.
En segundo lugar, recuerda que la tradición cristiana a menudo identificó hadas, trolls, gnomos, etc. con demonios. Sin que quede muy claro por qué, Marshall identifica a su vez los ovnis con esos seres fantásticos y, por lo tanto, con demonios.
En tercer lugar, Marshall compara las abducciones alienígenas con posesiones demoníacas. Al respecto señala similitudes como parálisis, terror, pérdida de memoria y fenómenos sexuales perturbadores. En ese sentido, afirma que invocar el nombre de Jesús detendría estos episodios.
Como cuarto argumento, sugiere que los «mensajes alienígenas» promueven doctrinas anticristianas. Según él, suelen difundir ideas como el panteísmo, la reencarnación o una religión mundial, incompatibles con la fe cristiana.
En quinto lugar, Marshall señala que los ovnis desafían las leyes físicas. En ese sentido, interpreta los movimientos imposibles atribuidos a los ovnis como fenómenos «preternaturales» (es decir, no sobrenaturales divinos, sino demoníacos). Como nuestro conocimiento de la física es incompleto, sin embargo, es imposible decir con certeza que algo está incumpliendo unas leyes que no conocemos del todo.
El sexto argumento señala las relaciones entre ufología, ocultismo y paganismo y que la fascinación moderna por extraterrestres está vinculada con el esoterismo, cultos antiguos y movimientos New Age. Este argumento resultaría más convincente si no fuera porque, en realidad, destruye el cuarto: si las personas fascinadas por los ovnis son ocultistas y paganas, ya no resulta extraño que los supuestos «mensajes» que se inventan sean también de carácter ocultista y pagano.
Para Marshall, en séptimo lugar, hay que tener en cuenta que los encuentros con supuestos ovnis hablan de olores asociados tradicionalmente a demonios, es decir, olor a azufre. Sin descartar que esto haya podido suceder en algún caso, no parece que sea algo característico de los relatos sobre supuestos ovnis.
Como penúltimo argumento, Marshall indica que gobiernos y medios estarían impulsando esta narrativa. Al respecto, sugiere que Hollywood, medios y gobiernos fomentan el tema extraterrestre como forma de manipulación cultural o preparación para un gran engaño apocalíptico. Este argumento, incluso aunque fuera cierto, no dice nada sobre la naturaleza demoníaca de los supuestos extraterrestres.
Finalmente, en el único argumento propiamente teológico, Marshall asegura que la existencia de extraterrestres pondría en cuestión la singularidad de Cristo. Para él, aceptar la existencia de seres racionales extraterrestres afectaría doctrinas centrales del cristianismo, como la Encarnación de Jesús y la redención humana.
Sin embargo, si bien es cierto que la Revelación de Cristo no habla de seres racionales extraterrestres, eso no implica que niegue su existencia. En este único argumento teológico que ofrece Marshall, existe un salto lógico que no se explica. De hecho, diferentes católicos y cristianos han especulado sobre la posibilidad de vida racional en otros planetas. C.S. Lewis, por ejemplo, dedicó al tema una trilogía. El P. José Gabriel Funes, Director del Observatorio Vaticano aceptó esa posibilidad y acuñó el término de «hermanos extraterrestres». Por su parte, el Papa Francisco afirmó que «no dudaría en bautizar a un extraterrestre» que quisiera hacerse católico.
Aunque Marshall pretende defender su postura desde una perspectiva católica tradicional, sus argumentos parecen tener más de convicción subjetiva que de racional o tradicional. A eso se une que su defensa de otras teorías conspirativas, como la falsedad de los viajes a la luna, no inspira mucha confianza. Numerosos tradicionalistas han criticado duramente a Marshall por dar una mala imagen del tradicionalismo y el portal Rorate Caeli llegó a culparle de que el Papa Francisco promulgara Traditionis Custodes para restringir la liturgia antigua.






