La FSSPX anuncia los nombres de los cuatro sacerdotes que consagrará obispos

El 1 de julio en Écône sin mandato pontificio

La FSSPX anuncia los nombres de los cuatro sacerdotes que consagrará obispos

Cuatro sacerdotes de entre 36 y 53 años serán consagrados obispos por la FSSPX en Suiza. La Fraternidad insiste en que el acto no constituye un desafío a la autoridad pontificia. La Santa Sede advirtió de la excomunión.

(InfoCatólica) La Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX) ha anunciado este lunes los nombres de los cuatro sacerdotes que recibirán la consagración episcopal el próximo 1 de julio en su seminario de Écône, Suiza. Así lo ha comunicado la Casa General de la Fraternidad desde su sede en Menzingen, en un texto firmado por el superior general, el abbé Davide Pagliarani.

Los elegidos son los sacerdotes Pascal Schreiber, de nacionalidad suiza; Michael Goldade, estadounidense; Michel Poinsinet de Sivry, francés; y Marc Hanappier, también francés. Sus edades oscilan entre los 36 y los 53 años.

Doctrina de la Fe recordó recientemente y de modo formal que las ordenaciones episcopales de la FSSPX constituyen un acto cismático

Los expedientes fueron presentados al Papa

El comunicado de la Casa General precisa que, «en una actitud de respeto hacia la autoridad suprema de la Iglesia universal», los expedientes de los cuatro sacerdotes fueron presentados al Santo Padre, acompañados de «algunas explicaciones necesarias para la buena comprensión de esta gestión, en el contexto muy particular y excepcional de estas consagraciones episcopales».

El superior general reafirma en el texto que «la elección y la consagración de estos elegidos no proceden de ninguna voluntad de reivindicar un poder de jurisdicción ni de establecer una autoridad paralela en la Iglesia», y que «no constituyen en modo alguno una negación, un rechazo o un desafío lanzado al poder de jurisdicción supremo, pleno e inmediato del Vicario de Cristo sobre la Iglesia universal».

Según el comunicado, la ceremonia del 1 de julio «no tendrá otro fin que mantener la administración de los sacramentos del orden y de la confirmación, así como la de los sacramentales reservados a los obispos, según el rito tradicional de la santa Iglesia romana y la fe de siempre».

La FSSPX concluye su declaración asegurando que su «voluntad de servir a la santa Iglesia católica permanece inquebrantable, en la conciencia del deber imperioso de transmitir fiel e íntegramente lo que hemos recibido, es decir, lo que la Iglesia siempre ha creído, enseñado y practicado».

Perfil de los cuatro elegidos

Los cuatro sacerdotes comparten un perfil marcado por la dedicación a la formación y la enseñanza dentro de las estructuras de la Fraternidad.

Pascal Schreiber, de 53 años, es natural del cantón de Argovia (Suiza) y procede de una familia de cinco hijos. Ingresó en 1992 en el seminario Herz Jesu de Zaitzkofen (Alemania) y fue ordenado sacerdote en Écône en 1998. Tras ejercer el ministerio en Alemania y la Suiza francófona, dirigió sucesivamente centros educativos en Mels y en Wil. Desde 2020, es director del seminario de Zaitzkofen, donde supervisa la formación de más de 50 seminaristas y hermanos procedentes de 16 países. Habla alemán y francés con fluidez, además de inglés.

Michael Goldade, de 45 años, es originario de Dakota del Norte (Estados Unidos) y creció en St. Marys (Kansas). Pertenece a una familia de diez hijos, de la cual tres hermanas son religiosas de la FSSPX. Ordenado en 2004 en el seminario de Winona, ha desempeñado funciones pastorales y de gobierno en Michigan, Ridgefield y Kansas City. Desde el verano de 2023 dirige el seminario Saint Thomas Aquinas en Virginia, donde se forman cerca de 100 seminaristas.

Michel Poinsinet de Sivry, francés, de 42 años, procede de una familia de siete hijos. Se formó en los seminarios de Flavigny y Écône, y fue ordenado en 2008. Ha dirigido centros educativos en el sur de Francia, en París y en Camblain-l'Abbé (cerca de Arrás). Desde 2022 ejerce como superior del distrito de Benelux. Además de francés, habla inglés y estudia alemán y neerlandés.

Marc Hanappier, también francés, tiene 36 años y nació en el seno de una familia de diez hijos con varias vocaciones: un hermano sacerdote en la Fraternidad, otro sacerdote capuchino en Morgon y una hermana dominica. Ordenado en 2013, ha ejercido la enseñanza en Francia y, desde 2020, es profesor de metafísica y dogma en el seminario de Dillwyn (Virginia). Habla francés e inglés con fluidez.

Comunicado

En esta octava de Pentecostés, el abbé Pagliarani, Superior General de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, tiene la alegría de anunciar los nombres de los sacerdotes de la Fraternidad que han sido elegidos para recibir, el próximo 1 de julio en Écône, la consagración episcopal.

En una actitud de respeto hacia la autoridad suprema de la Iglesia universal, los expedientes de estos sacerdotes han sido presentados al Santo Padre, acompañados de algunas explicaciones necesarias para la correcta comprensión de esta gestión, en el contexto muy particular y excepcional de estas consagraciones episcopales.

Los cuatro sacerdotes son:

  • El abbé Pascal Schreiber, de nacionalidad suiza;
  • El abbé Michael Goldade, de nacionalidad estadounidense;
  • El abbé Michel Poinsinet de Sivry, de nacionalidad francesa;
  • El abbé Marc Hanappier, de nacionalidad francesa.

El Superior General reafirma que la elección y la consagración de estos elegidos no proceden de ninguna voluntad de reivindicar un poder de jurisdicción ni de establecer una autoridad paralela en la Iglesia. No constituyen en modo alguno una negación, un rechazo o un desafío lanzado al poder de jurisdicción supremo, pleno e inmediato del Vicario de Cristo sobre la Iglesia universal.

La ceremonia del 1 de julio no tendrá otro fin que mantener la administración de los sacramentos del orden y de la confirmación, así como la de los sacramentales reservados a los obispos, según el rito tradicional de la santa Iglesia romana y la fe de siempre.

El episcopado que recibirán estos sacerdotes se concibe, por tanto, únicamente como un servicio prestado a las almas y a la Iglesia, en medio de esta crisis de la fe sin precedentes.

Nuestra voluntad de servir a la santa Iglesia católica permanece inquebrantable, en la conciencia del deber imperioso de transmitir fiel e íntegramente lo que hemos recibido, es decir, lo que la Iglesia siempre ha creído, enseñado y practicado.

Menzingen, 26 de mayo de 2026

 

27 comentarios

Lector
Vobiscum christianus.
26/05/26 4:10 PM
Tamayo
Pues con tantos estudios no podrán alegar ignorancia y bien advertidos están, se juegan la excomunión.
26/05/26 4:25 PM
Rodrigo
Que se marchen de una. A ver si así desaparecen de las noticias. Nadie habla de los veterocatólicos y este fue un drama del siglo XIX. Los tíos don Marcelistas serán el drama del siglo XXI. Y quizás en el siglo XXII, si allá llegamos, ya habrán caído en el ostracismo.
Esta onda tradi y otras cosas tipo el neoconservadorismo, gobiernos muy a la derecha o a la izquierda, esta cantidad elevada de jóvenes agarrando la Biblia y dando de influencer, estos intentos teocráticos de unir Estado y pastores evangélicos... todo esto pasará. Es moda mezclada con algunos que sí tiene una experiencia auténtica. La historia suele comportarse de modo pendular. Cuando veamos un "fariseísmo" por todos los lados, gente defecando reglas a la diestra y siniestra, lleno de formalismos, interpretaciones bíblicas literales no sentiremos sofocados.
La FSSPX está surfeando en un momento favorable. No veo la hora de la llegada del primer de julio. Me entristeceré por la desunión pero me alegraré que finalmente el agua se separará del aceite.
26/05/26 4:35 PM
Pedro1
¡Bastante me importa a mí ni a la Iglesia! Les importará a sus enemigos o a algún grupúsculo.
26/05/26 4:48 PM
Fernando
Que conste, que cuando yo llamo a alguien imb+écil o tonto... lo hago sin voluntad de faltar a la caridad, y, porque yo lo digo, no merezco los castigos que el Señor propone para los que cometan esos pecados. De hecho no es ni pecado porque responden a mi extrema y vital necesidad de desahogo.
26/05/26 4:52 PM
pipo
¡Qué mala suerte la de Iannone!, porque en su anterior cargo siempre mostró circunspección, corrección, apegado siempre a derecho, cero mediático, eso le ganó caer en desgracia ante el jefe, que lo relegó e ignoró ó, en palabras del jefe, lo 'ningunió', por el simple hecho de no poder cohonestar con lo que decía el capitulo octavo de los amores de leticia. Ahora, en su nuevo cargo de prefecto de obispos, le va a tocar redactar el decreto de excomunión/cisma o ambos, de estos futuros obispos y de los consagrantes. León le confiere a Tucho las facultades para que hable con los de la FSSPX, Tucho en su intransigencia es el que ha creado esta situación, pero el decreto en el cual se concretan las amenazas lanzadas por Tucho le toca firmarlo a otro. Sí, eso es tener mucha mala suerte.
26/05/26 4:53 PM
Jaime Zaragoza
Una pena que una Fraternidad a la que creía sería y tradicional y que podría haber funcionado con respeto a Roma a la vez que cierta autonomía haya decidido cruzar el Rubicón y vaya a convertirse en un grupúsculo friki como el del Palmar de Troya. Imagino que lo siguiente será nombrar a su propio Papa y pasearlo en silla gestatoria.
26/05/26 4:59 PM
Dámaso
Tú Tamayo deberías preocuparte también de ese tema.
26/05/26 5:05 PM
Ángel Rodríguez
Que Dios los perdone.
26/05/26 5:38 PM
Mikel
Grave error. Me gustaría saber de qué manera piensan en la Fraternidad que cruzar esta línea roja beneficia al catolicismo tradicionalista.
26/05/26 5:41 PM
Ignacio
Jaime de Zaragoza, cómo puedes decir que se va a convertir en algo como el Palmar de Troya. Por lo que dices, imagino que no estás muy al tanto de lo que supone la Fraternidad en países lejanos a Europa. Tu comentario es una falacia ad hominem sin ninguna profundidad.
26/05/26 5:43 PM
Eduard
No comulgo con la forma de pensar de los lefebvristas, pero de lo que si estoy convencido es que, sea o no un acto cismatico, la mencionada Fraternidad necesita Obispos para su supervivencia y asegurar para el futuro la continuidad de su combate, sea para seguir difundiendo la misa tradicional, confirmando, ordenando y a su vez denunciar los abusos y las contradicciones de las autoridades vaticanas. Este último punto, es el principal obstaculo por el cual el Vaticano les niega el reconocimiento, que no silencian su voz de denuncia.
26/05/26 5:48 PM
ROBERTO IBARRA VIDELA
"la consagración de estos elegidos no proceden de ninguna voluntad de reivindicar un poder de jurisdicción ni de establecer una autoridad paralela en la Iglesia. No constituyen en modo alguno una negación, un rechazo o un desafío lanzado al poder de jurisdicción supremo, pleno e inmediato del Vicario de Cristo sobre la Iglesia universal". Es sólo un unico y excepcional acto de desobediencia a lo que se declara . La autoridad suprema y total les dice que no, pero ellos lo hacen igual. Se declara, tu mandas, pero yo hago lo que me da la gana pues yo se lo que es bueno para la Iglesia. La primera vez hace 38 años se podría justificar de alguna manera pues Monseñor Lefebre, por su edad, no confió en Dios. Ahora, nada lo justifica y en 40 años mas lo harán nuevamente. Lo que se trata es mantener el chiringuito. Lo peor es que esto solo da agua al molino de los progresistas que siguen formalmente dentro del la Iglesia.
26/05/26 5:52 PM
Ángel Rodríguez
San Pío X — “Uno que es santo no puede disentir del Papa”

Quiero compartirles un pedazo de un discurso de San Pío X:

>El Papa es el guardián del dogma y la moral; es el custodio de los principios que hacen a la familia honesta, a las naciones grandes, a las almas santas; es el consejero de príncipes y pueblos; es el líder bajo el cual nadie se siente tiranizado, porque representa a Dios mismo; es el padre por excelencia que reúne en sí todo lo que puede ser amoroso, tierno y divino.

>Parece increíble, y duele, que tengamos que hacer esta recomendación a los sacerdotes, pero lamentablemente, en nuestros días, nos encontramos en la dura e infeliz condición de tener que decirles a los curas: "¡Amen al Papa!"

>¿Y cómo se debe amar al Papa? *Non verbo neque lingua, sed opere et veritate* [ni de palabra, ni de boca, sino con hechos y verdad]. Cuando queremos a alguien, buscamos conformarnos a sus pensamientos, cumplir sus deseos y entender sus anhelos. Y así como nuestro Señor Jesucristo dijo de Sí mismo: *si quis diligit me, sermonem meum servibit* [Si alguien me ama, guardará mi palabra], para demostrar nuestro amor al Papa, debemos obedecerle.

>**Por lo tanto, cuando uno ama al Papa, no hay lugar para discusiones sobre lo que él ordena o exige, o hasta dónde debe llegar la obediencia, o en qué asuntos se requiere la obediencia. Cuando uno ama al Papa, no dice que no se ha expresado con suficiente claridad, como si estu
26/05/26 6:35 PM
Observador
Eduardo, para no compartir la forma de pensar de los lefebvristas tiene usted un alto concepto de su combate espiritual.
26/05/26 6:44 PM
Urbel
La forma en que en estas mismas páginas de Infocatólica se acaba de recibir y comentar la primera encíclica del papa León, puesta con sus primeras palabras bajo la advocación de la Magnífica Humanidad, pone de manifiesto que la Iglesia vive una situación anormal.

Frente a la situación anormal, remedios anormales .....
26/05/26 6:52 PM
Urbel
En 1988 Juan Pablo II declaró las excomuniones de los dos obispos consagrantes (Lefebvre y Castro Mayer) y los cuatro obispos consagrados. Fueron levantadas por Benedicto XVI en 2009 a los que seguían vivos, los cuatro consagrados. No a los dos consagrantes, que habían muerto, porque la excomunión es una pena medicinal de vivos, no de muertos.

En 1988 el decreto declarativo de las excomuniones consideró, sin apoyo en el Código de Derecho Canónico, que las consagraciones episcopales habían sido un "acto cismático". No hubo declaración del cisma.

Pero ni los excomulgados, ni mucho menos los sacerdotes y fieles de la Hermandad de San Pío X, fueron nunca tratados como cismáticos desde 1988 a 2009. Tampoco en 2009 se declaró por Benedicto XVI que hubiera terminado ningún cisma.

Después de 2009 se reconocieron por Francisco a los sacerdotes de la Hermandad facultades para confesar y celebrar matrimonios. ¿Delegaciones de jurisdicción a favor de cismáticos?

En suma, un cisma inexistente que se oculta y vuelve a aparecer como el Guadiana. Cierto que desobediencia grave, pretendidamente justificada por el reputado estado de necesidad. Pero no cisma.
26/05/26 6:55 PM
Tamayo
Dámaso, pues no sé yo si esos cuatro lo tienen más crudo que un servidor.
Precisamente por lo que son se les exige más.
Porque un simple laico puede irse y volver voluntariamente a la Iglesia, y yo solamente me juego mi salvación, pero esos quieren romper y llevarse un trozo de la Iglesia con ellos y por ser pastores pueden llevar a muchas almas a la condenación.
26/05/26 7:02 PM
Alberto de Mónaco

Mons. Lefebvre fue avisado de la infiltración judía en la fsspx y lo ignoró.

El 20 y 21 de mayo de 1989 tiene lugar la más grave crisis de la Fraternidad en Hispanoamérica: una salida masiva de Sacerdotes y seminaristas, la mayoría con un año o dos de estudios del Seminario argentino de La Reja.

Un total de 45 seminaristas, junto con 6 sacerdotes, abandonan la Fraternidad argumentando relajamiento de la disciplina y criticando la posición ambigua de la Fraternidad respecto del reconocimiento de Juan Pablo II como legítimo Papa. (Catorce estudiantes mexicanos).

En realidad esta salida masiva fue el resultado de una grave crisis que se venía gestando desde hacía tiempo. El Superior de Distrito desde 1980 era el P. Jean-Michel Faure, bajo cuya dirección sucedieron hechos bastante confusos:

a) el rector del seminario, el P. Andrés Morello, fue sustituido en 1988 por Mons. De Galarreta, y enviado al Priorato de Santiago en febrero de 1989. Otro profesor, el P. Sergio Ruiz, fue enviado a la ciudad de México.

b) en el Seminario no se enseñaba a los alumnos sobre la infiltración judeo-masónica dentro de la Iglesia Católica.

c) se aceptaron a algunos seminaristas mexicanos tales como Juan Carlos Luna Navarrete y Abraham Medina, que a los ojos del Rector del Seminario, el P. Andrés Morello, no tenían la "idoneidad" para el sacerdocio.

Ch) el papá del P. Faure era judío y en esas fechas murió y fue sepultado según el ritual j
26/05/26 7:03 PM
Redacción
Ángel Rodríguez, eso que presenta es una obvia exageración retórica, por mucho que sea un discurso pronunciado por San Pío X.

Resulta evidente, porque, tomado estrictamente, resultaría herético e inmoral (ningún papa "reúne en sí todo lo que puede ser amoroso, tierno y divino", solo de Dios se puede decir eso; por supuesto que todo católico debe discernir sobre hasta dónde debe llegar la obediencia, como enseña la moral de la Iglesia, etc.). Quitando la retórica decimonónica, su significado es, básicamente: obedeced al Papa cuando y en lo que debe ser obedecido, sin excusas.

Es cierto que los lefebvrianos desobedecen al Papa y hacen mal al desobedecerle, pero, por favor, no confunda la retórica con doctrina de la Iglesia.
26/05/26 7:05 PM
Redacción
Urbel,eso de que las consagraciones episcopales se declararon cismáticas sin apoyo en el derecho canónico es pura afirmación gratuita suya. La FSSPX es un grupo cismático de libro. Ciertamente, no es un cisma formal porque la propia FSSPX no lo ha declarado oficialmente y porque la Iglesia tampoco lo ha hecho para intentar, sea como sea, reconciliarlos. Pero es un cisma material evidente y de libro, porque funcionan al margen de la Iglesia y precisamente ordenan obispos con esa finalidad de seguir funcionando al margen de la Iglesia. Si eso no es un cisma material es que no existen los cismas materiales.

Intentar presentar las medidas medicinales de la Iglesia dedicadas a reconciliar a los lefebvrianos como un signo de que, en realidad, no hay nada que curar ni reconciliar es absurdo.

Para los legos en la materia, conviene aclarar que, en estas cuestiones, formal sería más o menos equivalente a "de derecho" y material sería "de facto".
26/05/26 7:14 PM
Jorge Garrido
Para la FSSPX en particular y para la Tradición Católica en general, es absolutamente necesario disponer de obispos tradicionales que sigan ordenando sacerdotes por el rito tradicional para asegurar la continuidad.

Es una lástima que León XIV no quiera aceptarlo y en lugar de haber puesto condiciones (nombres pactados, por ejemplo) se haya negado rotundamente incluso a escuchar al Superior General de la FSSPX. Así el problema no se soluciona, se agrava.

Luego sobre situaciones históricas mucho más graves que acabaron en cismas de verdad hemos escuchado a Papas lamentarse porque sus predecesores no fueron todo lo comprensivos que la situación supuestamente merecía...
26/05/26 7:21 PM
Jorge Garrido
Señores de la Redacción: hay numerosos estudios canónicos (incluida la Tesis Doctoral del P. Gerald Murray) que demuestran que las excomuniones de 1988 por acto cismático fueron contrarias a Derecho y que no se reunían los requisitos para tal declaración.

Y el 1 de julio va a suceder exactamente lo mismo: si se consagran obispos sin mandato pontificio alegando un estado de necesidad, es absolutamente necesario dilucidar en un juicio canónico si la alegación es sostenible o no, por lo que no es aplicable ninguna sanción o declaración latae sententiae.

La FSSPX no está en cisma material, sino en un estado de necesidad fruto de la absoluta incomprensión de Roma, como se ha visto con la negativa de León XIV a escucharles (por más que ellos lo han intentado una y otra vez).
26/05/26 7:32 PM
sabath
Llevo años oyendo que la “Iglesia visible” habría desertado y que el pequeño reducto filolefebrista sería el verdadero “resto fiel”. Pero hay algo que me produce una perplejidad casi matemática: en plena crisis pansexual etc, con todos los desastres imaginables, más del 99,9 % de los sacerdotes católicos ha seguido dentro de la Iglesia, en comunión con Roma, celebrando, confesando, bautizando y muriendo como sacerdotes católicos. Y aun así, algunos centenares se contemplan a sí mismos como la reserva escatológica de la ortodoxia.

Si se invoca el sensus fidei, habría que explicar por qué ese supuesto instinto sobrenatural lleva sesenta años manifestándose exactamente al revés de lo que ellos sostienen.

A veces pienso que ciertos filolefebristas viven la historia de la Iglesia como una novela de resistencia clandestina: ellos siempre son los últimos lúcidos y el resto —incluidos santos, monjas, familias católicas y sacerdotes ejemplares— forman parte de una inmensa apostasía decorativa.

400.000 sacerdotes en la Iglesia catolica

vs

700 FSPPX
26/05/26 7:44 PM
Redacción
Jorge Garrido, eso es "absolutamente necesario" en el mismo sentido en que un ladrón piensa que es "absolutamente necesario" robar para comprarse un coche nuevo. Es necesario para hacer lo que les da la gana, pero en ningún sitio está escrito que tengan que poder hacer lo que les da la gana, a costa de vulnerar el cuarto o el séptimo mandamiento.

Es asombroso que su forma de "solucionar" el cisma sea dejar que los cismáticos hagan lo que les dé la gana. ¿Y si va mañana usted y dice al Papa que, si no le nombra cardenal, entonces arma un cisma? ¿También le tiene que nombrar cardenal para "solucionar" la situación? Por favor, es un argumento pueril.

Lo cierto es que es absurdo defender la postura de la FSSPX porque decidir quién se consagra obispo y quién no se consagra está dentro del poder del Papa y él lo decidió legítimamente. Y el derecho canónico dice clarísimamente que el que desobedece en eso al Papa queda excomulgado y así lo reconoció la Iglesia en este caso concreto. No hay vuelta de hoja y pretenderlo es confundir la cuestión para ganancia de pescadores a río revuelto. No hace falta ningún juicio, porque Mons. Lefevbre y los demás participantes se condenaron ellos solitos. Y así parece que volverá a pasar, desgraciadamente.
26/05/26 7:46 PM
Farias
Los lefebristas, hijos del Non Serviam a Dios, seguirán su rumbo de sepulcros blanqueados.
26/05/26 8:26 PM
The Providence
Para George Garrid

Lo verdaderamente fascinante es la teoría terapéutica del cisma: si alguien amenaza con desobedecer al Papa, la solución consistiría en concederle aquello mismo que exige desobedeciendo. Un método de gobierno eclesial muy prometedor. Imagino entonces que cualquiera podría presentarse en Roma con un ultimátum: “o me nombran cardenal, o fundo mi pequeña resistencia apostólica”. Y, siguiendo esa lógica, el Vaticano tendría la obligación moral de entregar la birreta roja para “preservar la unidad”. Una eclesiología basada en el chantaje preventivo; verdaderamente innovadora.

El problema es mucho más simple y, precisamente por eso, menos novelesco. Decidir quién puede ser consagrado obispo pertenece al Papa. No al candidato, no a sus partidarios, no a una comisión de almas exquisitamente alarmadas por el Concilio. Y el derecho canónico, con esa vulgar costumbre romana de escribir las cosas claramente, establece que quien realiza una consagración episcopal contra la voluntad del Papa incurre en excomunión. Exactamente lo que la Iglesia declaró en aquel caso concreto.

Por eso siempre me conmueve ver los esfuerzos sobrehumanos destinados a demostrar que una desobediencia pública, explícita y solemnemente advertida no fue realmente desobediencia. Hay pocas cosas más laboriosas que intentar convertir un portazo en un gesto de fidelidad.
26/05/26 8:39 PM

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