(InfoCatólica) El obispo de Bungoma (Kenia), Mons. Mark Kadima Wamukoya, ha lanzado un enérgico llamamiento a los católicos de su diócesis para que regresen a la vida sacramental plena, al tiempo que ha denunciado las exigencias desmesuradas de dote familiar como un obstáculo concreto que impide a muchas parejas acceder al sacramento del Matrimonio.
«Sin bautismo, sin sacramentos, no tenemos Iglesia. Tenemos egoísmo. Nuestro testimonio debe vivirse en la comunidad, en la Iglesia y en los sacramentos», proclamó el prelado keniata durante la homilía que pronunció el pasado 17 de mayo en la parroquia de San Esteban de Sikusi, sede de su diócesis, donde confirió el sacramento de la Confirmación a 137 candidatos en la solemnidad de la Ascensión del Señor.
Mons. Kadima articuló su homilía en torno a tres dimensiones del testimonio cristiano extraídas del relato evangélico de la Ascensión: la vida en comunidad frente al egoísmo, el perdón como signo de la misericordia de Dios y la participación en los sacramentos como fundamento de la Iglesia.
Dotes «imposibles» que alejan a los jóvenes del altar
Una de las intervenciones más directas del obispo fue su denuncia de las prácticas de dote que, según afirmó, están impidiendo que parejas jóvenes contraigan matrimonio sacramental. Mons. Kadima describió familias que exigen a los novios cabras, sombreros, azadas, cerdos y otros bienes como condición previa a la boda, y calificó estas demandas de «imposibles».
«Hay gente que quiere casarse y le dicen: "Tráeme una cabra, tráeme un sombrero, tráeme una azada, tráeme un cerdo…". Exigencias imposibles. Tú, ¿qué testimonio estás dando? Bendice a los hijos, que se casen; cuando prosperen, te lo agradecerán. No impidas que la gente acceda a los sacramentos», reprochó con vehemencia a los padres de familia presentes.
El obispo lamentó la escasez de matrimonios celebrados en las parroquias de su diócesis e instó a las parejas que conviven sin haber recibido el sacramento a regularizar su unión ante Dios y la Iglesia, en cumplimiento del mandato de Cristo de «id y haced discípulos».
«Que cada uno reciba la Eucaristía»
Mons. Kadima se dirigió también a los fieles que no comulgan y les pidió que acudan a su sacerdote para resolver los impedimentos que se lo impiden. «Sin los sacramentos no avanzamos», advirtió. «Que cada uno de nosotros reciba el sacramento de la Eucaristía, porque recibir la Eucaristía significa que todo está en orden», afirmó, y pidió al párroco que abriese su despacho para atender a quienes necesitaran orientación.
El prelado subrayó la centralidad de los siete sacramentos (Bautismo, Confirmación, Eucaristía, Reconciliación, Unción de los Enfermos, Matrimonio y Orden Sagrado) como estructura insustituible de la vida eclesial: «Sin estos sacramentos, la comunidad cristiana no puede seguir creciendo ni permanecer fuerte».
Arrepentimiento, perdón y legado
La segunda dimensión del testimonio cristiano que desarrolló Mons. Kadima fue la del arrepentimiento y el perdón. El obispo recordó que Jesús permaneció con sus discípulos a pesar de sus faltas y los perdonó, y pidió a los fieles que imitasen esa actitud.
«Somos personas que necesitamos constantemente el perdón. Jesús vino al mundo para perdonar a los pecadores y sigue dispuesto a perdonarnos hoy. El cristiano que se niega a reconocer sus faltas no refleja el testimonio de Cristo», declaró, y añadió: «Una buena persona puede decir con humildad: "He obrado mal; perdóname"».
El obispo, consagrado en febrero de 2022 tras impulsar la apertura de la Nunciatura Apostólica en Sudán del Sur, pidió a los fieles que dejen un legado de integridad y responsabilidad. «Estamos llamados a cumplir fielmente nuestras responsabilidades y dejar tras de nosotros un testimonio de bondad, y no uno asociado al robo, la mentira, la inmoralidad o la irresponsabilidad», concluyó, en un tono directo que no eludió reproches concretos a quienes descuidan sus obligaciones familiares y educativas.
Bungoma, la diócesis con más seminaristas de Kenia
Mons. Kadima aprovechó la celebración para dar cuenta del notable crecimiento vocacional de su diócesis. Según los datos que ofreció durante la homilía, Bungoma cuenta actualmente con 121 seminaristas, la cifra más alta de cualquier diócesis de Kenia. Este año, 64 jóvenes han solicitado ingresar en el seminario, frente a los 60 del año anterior y los 50 del precedente.
El obispo presentó a los seis seminaristas procedentes de la propia parroquia de Sikusi (tres de ellos cursando Teología) y señaló que en unos tres años la comunidad podría celebrar sus primeras ordenaciones sacerdotales. «Las cosas no van mal aquí en Sikusi», afirmó con satisfacción, y agradeció a los fieles su papel en el sostenimiento de las vocaciones: «Sois vosotros, los cristianos, quienes los sostienen».








