(InfoCatólica) El primer encuentro entre el Papa y el Catolicós Aram I ha servido para repasar décadas de relaciones ecuménicas, impulsar el diálogo teológico y expresar preocupación por la situación del Líbano.
«No puede haber restablecimiento de la comunión entre nuestras Iglesias sin unidad en la fe». Con esta afirmación, el Papa León XIV ha marcado el tono de su primera audiencia con Aram I, Catolicós de la Iglesia Apostólica Armenia, sede de Cilicia (Líbano), recibido esta mañana en el Vaticano junto a los miembros de su delegación.
La Iglesia Apostólica Armenia, cuyo origen se remonta a la predicación apostólica en el primer Estado que adoptó el cristianismo como religión oficial (año 301), no está en comunión con la Sede Apostólica. Pertenece a la familia de las Iglesias ortodoxas orientales, precalcedonenses, distintas de la Ortodoxia bizantina (Constantinopla, Moscú) y emparentadas con las Iglesias copta, etíope, siríaca, eritrea y malankar. Aram I preside la sede de Cilicia, radicada en Antelias (Líbano), una de las dos sedes catholicosales armenias junto a la primada de Echmiadzín (Armenia), lo que explica el vínculo directo del Catolicós con la realidad libanesa.
San Nersés el Agraciado, «pionero del ecumenismo»
El Pontífice abrió su discurso con el saludo del apóstol Pablo tomado de la Carta a los Efesios: «Gracia y paz a ustedes de parte de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo». La referencia no fue casual: León XIV subrayó el vínculo espiritual que une a ambas sedes a través de la figura de san Pablo, nacido en Tarso de Cilicia y martirizado en Roma, y le confió la peregrinación de la delegación armenia.
El Papa evocó también a los grandes santos que trabajaron por la unidad de los cristianos, con una mención especial a san Nersés el Agraciado, Catolicós de Cilicia, a quien describió como «el pionero del ecumenismo». León XIV destacó que su reciente inclusión en el Martirologio Romano constituye «un ejemplo más de ese "ecumenismo de los santos" que ya une a nuestras Iglesias».
El Pontífice puso de relieve la «vocación ecuménica» del Catolicosado de Cilicia, situado en la encrucijada de diversos pueblos y culturas, y recordó que la relación especial entre ambas Iglesias, «particularmente intensa en la Edad Media», conoció nuevos desarrollos en el siglo XX, sobre todo tras el Concilio Vaticano II. En ese contexto, evocó la visita del Catolicós Khoren I en mayo de 1967, primer primado de una Iglesia ortodoxa oriental en visitar Roma después del Concilio.
Gratitud por el compromiso ecuménico de Aram I
León XIV reconoció el «incansable celo» de Aram I tanto a nivel local, como cofundador del Consejo de Iglesias de Oriente Medio, como en el ámbito internacional, donde ha ocupado posiciones de relieve en el Consejo Ecuménico de las Iglesias. El Papa expresó «profunda gratitud» por los esfuerzos del Catolicós en favor de las relaciones con la Iglesia católica y por su cercanía a la sede de Roma, que visitó por primera vez en 1997 durante la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos.
El Pontífice agradeció en particular su compromiso personal en la promoción del diálogo teológico, llevado a cabo desde 2003 en el marco de la Comisión Mixta Internacional para el Diálogo Teológico entre la Iglesia Católica y las Iglesias Ortodoxas Orientales. Según indicó, esa comisión «ha publicado ya tres importantes documentos sobre la naturaleza y la misión de la Iglesia, sobre la comunión en la Iglesia primitiva y sobre los sacramentos». A continuación expresó su esperanza de que, «a pesar de las recientes dificultades», el diálogo prosiga «con renovado vigor».
Preocupación por el Líbano
La presencia de Aram I llevó a León XIV a referirse al Líbano, país que tuvo «la alegría» de visitar en diciembre pasado. El Papa lamentó que esa tierra, «que durante tanto tiempo ha mostrado al mundo entero que es posible que personas de diferentes culturas y religiones vivan juntas como una sola nación, sigue enfrentando pruebas difíciles».
«En un momento en que la unidad y la integridad de su país se ven nuevamente amenazadas, nuestras Iglesias están llamadas a fortalecer los lazos fraternos que unen a los cristianos no solo entre sí, sino también con sus hermanos y hermanas de otras comunidades en su patria común», añadió.
El Papa aseguró sus «oraciones diarias» y su «profunda preocupación» por el pueblo libanés y por las Iglesias de Oriente Medio, a las que Aram I dedicará una conferencia durante su estancia en Roma.
Invocación al Espíritu Santo en vísperas de Pentecostés
León XIV concluyó su discurso invocando, en estos días previos a la solemnidad de Pentecostés, «al Espíritu, Señor y Dador de vida, para que nos conceda el don de la unidad, nos dé una paz duradera y renueve la faz de la tierra».
La audiencia incluyó una conversación privada entre el Papa y el Catolicós, la presentación de la delegación armenia, el intercambio de discursos y dones, y un momento de oración compartida en la Capilla Urbano VIII del Palacio Apostólico.








