(InfoCatólica) El 9 de abril se inauguró el nuevo pórtico de la catedral gótico-románica de San Mauricio en Angers (Francia). El pórtico se ha construido con la sencilla justificación de proteger la fachada de los elementos, pero ha terminado por convertirse en el protagonista de una controversia.
Durante siete años, la fachada de la catedral ha estado tapada, primero por un recubrimiento de madera, después por las obras que se han estado realizado y, desde ayer, por el nuevo pórtico elaborado en cemento blanco. La idea es proteger la policromía de los relieves de la fachada original del siglo XIII, que, como era habitual en las iglesias europeas, estaban pintados de vivos colores.
El proyecto se ha realizado con fondos públicos y, como no podía ser menos, el diseño de la obra se encargó a un famoso arquitecto japonés, Kengo Kuma, que ha diseñado un «amortiguador climático» como «espacio de transición entre el exterior y el santuario». Todo ello en un estilo moderno que, en vez de tratar de pasar lo más inadvertido posible, choca con la catedral antigua y compite con ella.
La decisión de crear un pórtico moderno es particularmente chocante si se tiene en cuenta que existió un pórtico gótico hasta el siglo XIX, cuando se derruyó. Puesto que se conservan múltiples dibujos del original, podía haberse reconstruido simplemente, en lugar de añadir una obra moderna al conjunto medieval de la catedral.
Las reacciones de los medios no se han hecho esperar. «¿Verruga o diálogo armonioso?», se pregunta el diario Liberation. «Arquitectura estaliniana», sentencia el portal Boulevard Voltaire. «Masacre arquitectónica», exclama Tribune Chrétienne.
De forma más sosegada, la revista y portal Famille Chrétienne ha publicado un artículo al respecto titulado «En Angers, el pórtico de la catedral renace… y nace un debate». En efecto, a muchos fieles les ha parecido que la nueva obra lo que hace es tapar la catedral en lugar de protegerla. Resulta especialmente disonante el carácter moderno de la adición, que no se integra en el conjunto casi milenario de la catedral.
François Jeanneau, arquitecto y presidente de la asociación Amigos del Viejo Angers, ha criticado la ruptura del nuevo proyecto con el edificio medieval. «¿Cómo pedir a un arquitecto de renombre que se eclipse ante el monumento, aportando una obra modesta e integrada? A pesar de que justo ese era probablemente el camino correcto, el enfoque arquitectónico adecuado que debería haberse adoptado», pregunta retóricamente Jeanneau. Y se responde a sí mismo: «Es imposible. Así que tenemos exactamente lo que queríamos: una obra contemporánea».
El anterior presidente de la asociación, Guy Massin-Le Goff, señala algo parecido: «Creo que es un grave error. ¿Pero qué se le va a hacer? Hay gente en el ministerio que quiere ser moderna… es la moda».
«Esas líneas demasiado duras y frías, especialmente en el techo, no me parecen acordes con la sensibilidad cristiana», explicó otro arquitecto a Famille Chretienne.
En 2021, el mismo arquitecto, Kengo Kuma, realizó una instalación temporal en la casa Batlló de Gaudí, en Barcelona, formada por capas de cortinas fabricadas con 164.000 metros de cadenas de aluminio. La instalación, muy elogiada por numerosos expertos, también sufrió críticas, precisamente por no respetar el monumento original.







