El Papa advierte que la democracia sin ley moral puede convertirse en «tiranía mayoritaria o máscara del dominio de las élites»
La hermana Helen Alford, presidenta de la Pontificia Academia de Ciencias Sociales | © VaticanMedia

Academia de Ciencias Sociales, sesión plenaria sobre el uso del poder en el mundo

El Papa advierte que la democracia sin ley moral puede convertirse en «tiranía mayoritaria o máscara del dominio de las élites»

La Pontificia Academia de Ciencias Sociales analiza desde el 14 de abril el futuro de la democracia y el poder en un mundo en transformación. El Papa León XIV les ha enviado un mensaje en el que recuerda que la legitimidad del poder depende de la virtud, no de la fuerza.

(InfoCatólica) La Pontificia Academia de Ciencias Sociales celebra desde el 14 de abril de 2026 su Asamblea Plenaria en la Casina Pío IV del Vaticano, dedicada al análisis del poder político, la legitimidad democrática y la reconfiguración del orden internacional. El Papa León XIV ha enviado un mensaje a los participantes en el que subraya que el poder solo es legítimo cuando se ejerce con sabiduría y virtud al servicio del bien común, y advierte del riesgo de que la democracia degenere en tiranía mayoritaria o en máscara del dominio de las élites económicas y tecnológicas.

El poder, medio y no fin

En su mensaje, fechado el 9 de abril de 2026, el Papa recuerda que la doctrina social de la Iglesia concibe el poder «no como un fin en sí mismo, sino como un medio ordenado hacia el bien común». La legitimidad de la autoridad, señala, «no depende de la acumulación de fuerza económica o tecnológica, sino de la sabiduría y la virtud con que se ejerce para el bien común», en referencia al número 1903 del Catecismo de la Iglesia Católica.

León XIV desarrolla esta idea a través de las virtudes cardinales: la sabiduría permite discernir el bien verdadero frente a los bienes aparentes; la justicia y la fortaleza son «indispensables para una toma de decisiones sana y para llevarlas a la práctica»; y la templanza actúa como «salvaguarda contra el abuso del poder», al refrenar la autoexaltación desmedida.

Democracia auténtica, no mero procedimiento

El Romano Pontífice defiende que el ejercicio legítimo del poder encuentra «una de sus expresiones más elevadas en la democracia auténtica», que no puede reducirse a un simple procedimiento. Citando a San Juan Pablo II, recuerda que la Iglesia aprecia la democracia porque garantiza la participación en las decisiones políticas y «la posibilidad tanto de elegir y pedir cuentas a quienes gobiernan como de reemplazarlos por medios pacíficos cuando proceda» (Centesimus Annus, 46).

Sin embargo, advierte León XIV, la democracia solo permanece sana «cuando está enraizada en la ley moral y en una visión verdadera de la persona humana». Sin ese fundamento, «corre el riesgo de convertirse en una tiranía mayoritaria o en una máscara para el dominio de las élites económicas y tecnológicas».

Un orden internacional que no puede fundarse solo en el equilibrio de poder

Los mismos principios que rigen la autoridad dentro de las naciones deben, a juicio del Papa, informar también el orden internacional, «una verdad especialmente importante de recordar en un momento en que las rivalidades estratégicas y los cambios de alianzas están reconfigurando las relaciones globales». León XIV es taxativo: «Un orden internacional justo y estable no puede surgir del mero equilibrio de poder ni de una lógica puramente tecnocrática». La concentración de poder tecnológico, económico y militar en pocas manos, añade, «amenaza tanto la participación democrática de los pueblos como la concordia internacional».

En este punto, el Papa recoge la tradición de sus predecesores: la necesidad de instituciones renovadas y de una autoridad universal, marcada por el principio de subsidiariedad, tal como señalaron Juan Pablo II (Centesimus Annus, 58), Juan XXIII (Pacem in Terris, 137) y Benedicto XVI (Caritas in Veritate, 57). Y cita a Francisco: el desarrollo de esa comunidad global de fraternidad exige «una política mejor, verdaderamente al servicio del bien común» (Fratelli Tutti, 154).

La paz, fruto de la justicia

El mensaje concluye con una perspectiva teológica que ancla la reflexión política en la esperanza cristiana. Cuando los poderes terrenales amenazan la tranquillitas ordinis, la clásica definición agustiniana de la paz, León XIV invita a los académicos a mirar al Reino de Dios, que «aunque no es de este mundo, ilumina los asuntos de este mundo y revela su significado escatológico». Apoyándose en Santo Tomás de Aquino (Summa Theologiae, I, q. 25, a. 3, ad 3), recuerda que «la omnipotencia de Dios se manifiesta especialmente en la misericordia y el perdón»: el poder divino no domina, sino que sana y restaura.

Es esa lógica de la caridad, concluye el Papa, la que debe animar la historia y contribuir a edificar una «cultura de reconciliación» capaz de superar la indiferencia y la impotencia, haciendo de la ciudad terrena una anticipación, aunque imperfecta, de la ciudad de Dios.

El contexto de la sesión plenaria

La Asamblea Plenaria, que se extiende del 14 al 16 de abril de 2026, retoma el hilo de las sesiones de 1998 y 2000, en las que la Academia ya analizó la democracia en sus diversas formas modernas. Tres décadas después, el panorama ha cambiado sustancialmente: la crisis de las democracias liberales y la reconfiguración del orden internacional en torno a intereses geopolíticos contrapuestos convierten el análisis de los fundamentos morales de la vida política en una cuestión urgente.

Los trabajos serán inaugurados por la presidenta de la Academia, la profesora Helen Alford, y las sesiones estarán coordinadas por Vittorio Hösle (Universidad de Notre Dame, EE. UU.), Rodrigo Guerra-López (Pontificia Comisión para América Latina), Krzysztof Wielecki (Universidad de Varsovia), Fabio Ferrucci (Universidad de Molise), Niraja Gopal Jayal (King's College de Londres) y el Cardenal Stephen Chow Sau-Yan, Obispo de Hong Kong.

El mismo día de apertura de la sesión, León XIV reiteraba desde el avión que le trasladaba a Argelia para su viaje apostólico a África su firme rechazo a la guerra y su llamada a los líderes mundiales a encontrar caminos hacia la paz, en coherencia con el espíritu que impregna el mensaje enviado a los académicos.

2 comentarios

Francisco Javier
¿La iglesia esta para promover sistemas políticos? Por cierto, en las Escrituras hablamos del Reino de Dios no de la república democrática de Dios
15/04/26 7:17 PM
Alvar
Fundamental tocar este tema, bien por León. Pero hay que profundizar y no solo teorizar; hay que responder ¿Quién realmente tiene el poder, y al servicio de quién? Fundamental para salir de la tremenda confusión en que se halla la Iglesia actual.
Señalar que lo que León percibe como un riesgo, es ya una realidad, camuflada, sí, pero realidad desde por lo menos el final de la Segunda Guerra Mundial.
Aceptar la realidad de que en el mundo conviven buenos y malos, hijos de Dios y siervos del diablo, y esto se ha guardado taimadamemte en el cajón durante 60 años.



15/04/26 8:06 PM

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