(InfoCatólica) La Semana Santa de 2026 no se celebrará con normalidad en Jerusalén. En una carta fechada el 22 de marzo, el Patriarca latino de Jerusalén, Cardenal Pierbattista Pizzaballa, ha confirmado la cancelación de la procesión del Domingo de Ramos desde el Monte de los Olivos y el aplazamiento de la Misa Crismal, al tiempo que ha advertido de que «las celebraciones ordinarias abiertas a todos no podrán tener lugar» a causa del conflicto bélico que azota la región.
«A causa de la guerra, este año no nos ha sido posible vivir el tradicional camino cuaresmal en Jerusalén, con las solemnes celebraciones en el Santo Sepulcro y en los Santos Lugares de la Pasión», escribe el Patriarca, que reconoce que, aunque la preparación personal ha continuado, la comunidad cristiana ha perdido el itinerario comunitario hacia la Pascua.
Una Semana Santa día a día
El Cardenal Pizzaballa no oculta la incertidumbre que domina la situación. «No es posible proporcionar indicaciones definitivas para los próximos días», advierte, y señala que la coordinación con las autoridades competentes y las demás Iglesias cristianas obliga a improvisar «día a día».
Lo que ya es seguro es la ruptura del calendario litúrgico habitual. La procesión del Domingo de Ramos, uno de los actos cristianos más visibles e internacionalmente reconocidos de Jerusalén, queda cancelada. En su lugar se celebrará «un momento de oración por la ciudad de Jerusalén, en un lugar a determinar». La Misa Crismal, punto focal de la unidad diocesana, se pospone «a una fecha por determinar, tan pronto como la situación lo permita, posiblemente dentro del tiempo pascual». El Dicasterio para el Culto Divino ya ha concedido el consentimiento necesario para este aplazamiento.
Las iglesias de la diócesis, no obstante, permanecen abiertas, y los párrocos y sacerdotes han recibido instrucciones de hacer «todo lo posible para favorecer la oración y la participación de los fieles en las celebraciones pascuales» dentro de las posibilidades que permitan las circunstancias.
«Una herida que se añade a tantas otras»
El Patriarca no elude el peso espiritual de la privación. «A la dureza de este tiempo de guerra, que nos afecta a todos, se suma hoy también la de no poder celebrar juntos y dignamente la Pascua. Es una herida que se añade a tantas otras infligidas por el conflicto», lamenta. Sin embargo, apela a la perseverancia y a la fe: «No debemos desanimarnos. Si no podemos reunirnos como quisiéramos, no renunciemos a la oración».
Invocando las palabras de Cristo en el Evangelio de Lucas (Lc 18,1), el Cardenal Pizzaballa pide a los fieles que recuerden la invitación de Jesús: «Orad siempre, sin cansaros nunca». Con ese espíritu, ha convocado una jornada especial de oración para el próximo sábado 28 de marzo, en la que invita a rezar el Rosario «para implorar el don de la paz y la serenidad, especialmente para cuantos sufren a causa del conflicto». Según indica la carta, el padre Francesco Patton, Custodio de Tierra Santa, ha preparado un formulario para esta oración.
«Nuestra oración, aunque físicamente distantes, es capaz de recurrir a la fuerza del amor de Dios, que nos une en espíritu de esperanza y de confianza», afirma el Patriarca, que cierra su mensaje con una declaración inequívocamente pascual: «Ninguna oscuridad, ni siquiera la de la guerra, puede tener la última palabra. El sepulcro vacío es el sello de la victoria de la vida sobre el odio, de la misericordia sobre el pecado».
El Santo Sepulcro, cerrado desde febrero
La Basílica del Santo Sepulcro, lugar tradicional de la crucifixión, sepultura y Resurrección de Jesús, permanece cerrada al público desde el 28 de febrero de 2026 por decisión de las autoridades israelíes. El cierre forma parte de restricciones más amplias sobre los principales lugares sagrados del casco antiguo de Jerusalén, incluidos el Muro de las Lamentaciones y la Explanada de las Mezquitas, motivadas por razones de seguridad ante el riesgo de ataques y la tensión en la región.
A pesar de la clausura al público, la Custodia de Tierra Santa ha confirmado que la vida litúrgica no se ha interrumpido en el interior del templo. La comunidad de frailes franciscanos presente en el Santo Sepulcro no ha dejado de llevar a cabo, de día y de noche, las celebraciones previstas, los ritos, las procesiones diarias y las oraciones litúrgicas conforme a las disposiciones del Status Quo. Con todo, la Custodia reconoce que tampoco puede anticipar qué será posible durante la Semana Santa y que mantiene un diálogo constante con las autoridades y las demás Iglesias responsables del Santo Sepulcro, al tiempo que pide oraciones «para que cesen la guerra y la violencia» y prevalezcan «el diálogo, la diplomacia y la acción política responsable».







