(InfoCatólica) «Si el Señor ilumina las conciencias», escribe Monseñor Marc Aillet, obispo de Bayona, Lescar y Oloron, en un comunicado fechado el 23 de febrero de 2026, horas antes de que la Asamblea Nacional francesa se pronuncie sobre la proposición de ley de «ayuda a morir».
El prelado vasco-francés convoca a los fieles a la oración por los parlamentarios llamados a votar mañana, martes 24 de febrero, un texto que, a su juicio, legalizaría sin ambages la eutanasia y el suicidio asistido.
Hace un mes todos los obispos denunciaron la instrumentalización de la dignidad humana en el debate sobre la eutanasia.
Un texto «expeditivo y permisivo»
En su comunicado, Monseñor Aillet no esconde su alarma ante la deriva que, a su entender, ha sufrido la proposición de ley a lo largo de su tramitación parlamentaria. Lejos de constituir un texto «equilibrado» o de «compromiso», como han llegado a presentarlo sus impulsores, el obispo sostiene que sucesivos enmiendas lo han agravado considerablemente, convirtiéndolo en «el texto legal más expeditivo y permisivo» de los que se han planteado en Europa en esta materia.
El prelado detalla las enmiendas que fueron rechazadas: aquellas que pretendían garantizar la capacidad de discernimiento y de consentimiento de los solicitantes, las que buscaban excluir a personas que padezcan únicamente sufrimiento psicológico, y las que habrían protegido a quienes se encuentran bajo tutela. Tampoco prosperaron las enmiendas que permitirían a hospitales y residencias de mayores negarse a practicar la eutanasia cuando ello contradiga sus valores éticos o religiosos.
Como contrapartida, el texto aprobado por la cámara contemplaría sanciones de hasta dos años de prisión y 30.000 euros de multa para quien impida o intente disuadir a un ser querido de someterse al suicidio asistido o a la eutanasia, lo que la ley denomina «delito de obstaculización».
La advertencia de Bélgica, Países Bajos y Canadá
Monseñor Aillet recurre a la experiencia comparada para fundamentar su advertencia. «¿No es esto lo que ha ocurrido en Bélgica, los Países Bajos o Canadá», pregunta retóricamente, «donde la eutanasia, que debía estar rigurosamente encuadrada, es hoy ampliamente accesible a menores, personas con discapacidad, enfermos mentales, personas mayores o simplemente depresivas?».
El obispo cita también al antiguo ministro de Sanidad francés y médico urgenciólogo François Braun, para quien el texto haría que, a partir de su aprobación, sea «más fácil y enormemente menos costoso para la colectividad» acceder a la eutanasia que a una unidad de cuidados paliativos. Una paradoja, subraya el prelado, especialmente grave si se tiene en cuenta que «la práctica totalidad de los pacientes que piden morir renuncian a ello en cuanto son atendidos en una unidad de cuidados y se alivia su sufrimiento», según el testimonio unánime de los profesionales de la salud implicados.
«Los franceses quieren paliativos, no eutanasia»
El comunicado incorpora los datos de una encuesta promovida por Dominique Reynié, presidente de la Fondapol (Fundación para la Innovación Política), que el obispo presenta como especialmente rigurosa. Según esta investigación, «los franceses no piden la legalización de la eutanasia y el suicidio asistido; quieren que los poderes públicos garanticen que todo el país cuente con cuidados paliativos, a los que hoy la mitad de la población no tiene acceso».
Para Monseñor Aillet, esta realidad hace aún más incomprensible la orientación del texto legislativo, que abre la posibilidad de acceder a la «ayuda a morir» a pacientes con enfermedades graves e incurables en estadio «avanzado o terminal» que no se encuentren necesariamente en fase de vida final, lo que potencialmente podría afectar a varias centenas de miles de personas: diabéticos, enfermos de Alzheimer y otras patologías crónicas de larga evolución.
Llamada a la oración y cita del Papa León XIV
El prelado cierra su texto con una invitación explícita a la movilización espiritual: «No puedo sino invitar a los fieles a rezar y hacer rezar por los diputados y parlamentarios que, mañana y en las próximas semanas, están llamados a pronunciarse sobre este texto cuya adopción marcaría un verdadero vuelco civilizacional».
«responder de manera concreta a las situaciones de vulnerabilidad, ofreciendo soluciones al sufrimiento humano, como los cuidados paliativos, y promoviendo políticas de auténtica solidaridad, en lugar de fomentar formas falsas de compasión como la eutanasia.».
Es un buen momento para unirnos a la oración de nuestros hermanos franceses y acoger los medios sobrenaturales que propone el obispo de Bayona.








