(CNA/InfoCatólica) El Gobierno chino ha publicado una nueva normativa que limita severamente la actividad religiosa de extranjeros en su territorio. Según las reglas, que entrarán en vigor el próximo 1 de mayo, solo podrán celebrarse actividades religiosas con participación de extranjeros si están dirigidas exclusivamente a personas no chinas. Cualquier acto colectivo que implique a ciudadanos chinos requerirá invitación expresa de las autoridades del país.
Las restricciones afectan a los creyentes de todas las religiones y prohíben tajantemente que ciudadanos no chinos residentes en China funden organizaciones religiosas, prediquen sin autorización, establezcan escuelas religiosas, editen o vendan literatura religiosa, acepten donaciones religiosas o recluten a ciudadanos chinos como fieles.
Monopolio estatal sobre la práctica religiosa
La normativa, publicada el 1 de abril por la Administración Nacional de Asuntos Religiosos —órgano dependiente del Departamento de Trabajo del Frente Unido—, consta de 38 artículos que regulan estrictamente las actividades religiosas de los extranjeros en la República Popular.
Bajo el título oficial de «Normas para la implementación de las disposiciones sobre la gestión de actividades religiosas de extranjeros en la República Popular China», el documento establece que solo el clero chino podrá presidir celebraciones religiosas para extranjeros, y únicamente en templos e iglesias aprobados por el Estado.
En caso de que un clérigo extranjero desee predicar en suelo chino, deberá contar con la invitación de una de las organizaciones religiosas nacionales oficiales, todas ellas vinculadas al aparato estatal, y obtener el visto bueno de la Administración de Asuntos Religiosos del Frente Unido. Además, el contenido de su predicación deberá ajustarse a criterios que aseguren que «no interfiera en los asuntos religiosos de China».
Control férreo del Partido Comunista
Este endurecimiento se enmarca en la línea de control férreo que el régimen de Pekín mantiene sobre las religiones, permitiendo únicamente el funcionamiento legal de instituciones religiosas autorizadas por el Estado.
Las nuevas normas llegan poco después de que la Conferencia Nacional de Grupos Religiosos —celebrada el mes pasado— instruyese a las organizaciones religiosas reconocidas, como la Asociación Patriótica Católica China, a integrar los principios del Partido Comunista Chino en sus sermones.