(InfoCatólica) Al afrontar directamente la pregunta sobre una posible crisis en la Iglesia Católica chilena, el Cardenal Fernando Chomali, Primado de Chile, reconoció en el programa «La Entrevista» de Canal 11 Noticias que la institución atraviesa momentos complejos, especialmente respecto a la conexión con las nuevas generaciones.
Citando datos de la Encuesta Bicentenario UC, que muestran una caída drástica en el porcentaje de jóvenes chilenos que se declaran católicos (del 68% en 2006 a solo un 29% actualmente), el Cardenal expresó: «Me duele mucho». Sin embargo, enmarcó esta tendencia no solo como un desafío eclesial, sino como un reflejo de una crisis mundial y una crisis de la sociedad en general, donde las instituciones tradicionales pierden adherencia. Para Chomali, esta realidad, aunque dolorosa, «me impulsa a pensar nuevos métodos, nuevas expresiones para anunciar» el Evangelio.
Olor a oveja
El Arzobispo de Santiago y Primado de Chile también realizó una autocrítica, aludiendo a la necesidad de que la Iglesia tenga «olor a oveja», como pide el Papa Francisco. Reflexionó sobre si la institución ha estado lo suficientemente cerca de la gente, si ha sabido escuchar adecuadamente o si el testimonio entregado ha sido el correcto. Amplió esta reflexión a la generación adulta en general, sugiriendo que no se ha legado «un mundo maravilloso» a los jóvenes, lo que contribuye a un sentimiento de desesperanza que afecta a diversas esferas sociales.
A pesar de las dificultades y la percepción pública a veces negativa, el Cardenal defendió enfáticamente la labor social y la presencia activa de la Iglesia en la sociedad. «La Iglesia sigue con sus parroquias, con su obra social, con las universidades, con los colegios, sigue con la vida pastoral», enumeró, mencionando ejemplos concretos como la atención a enfermos, el trabajo con migrantes, los hogares para mujeres con embarazos dificultosos, el apoyo a personas con síndrome de Down (como la lavandería industrial 21 que él mismo impulsó en Concepción) y el cuidado de miles de ancianos a través de fundaciones como Las Rosas. «Si la Iglesia Católica dejara las obras sociales que tenemos (...), Chile sería distinto, sería un Chile más triste», afirmó, subrayando que esta labor a menudo es silenciosa pero fundamental y un pilar que avala la institución.
Celibato, papel de la mujer, homosexuales
Consultado sobre temas doctrinales que generan debate y posible alejamiento —como el rol de la mujer en la Iglesia, el celibato sacerdotal, la postura frente a la homosexualidad o los divorciados vueltos a casar—, Chomali reafirmó la doctrina católica. Respecto a la ordenación de mujeres, señaló que la Iglesia sigue la tradición establecida por Jesucristo al elegir a doce apóstoles varones, un aspecto que considera no modificable. No obstante, destacó la creciente participación de mujeres en roles de liderazgo no sacerdotales dentro de la Iglesia, mencionando nombramientos que él mismo ha realizado como vicerrectoras y delegadas episcopales. Sobre las personas homosexuales, reiteró la postura de acogida y rechazo a toda discriminación («No tengo nada en contra, los aprecio»), pero reafirmó la visión del matrimonio católico como la unión entre un hombre y una mujer abierta a la procreación. Enfatizó la importancia de acompañar a todas las personas en sus procesos vitales sin juzgar sus vidas privadas.
Mensaje imbatible
Finalmente, el Cardenal Chomali rechazó la etiqueta de «príncipe de la iglesia», describiéndose como «básicamente un sacerdote» con un estilo de vida sencillo, mencionando su uso del transporte público y su vida sin escolta. Pese a reconocer los momentos muy duros y la perplejidad que a veces afronta la Iglesia, concluyó con un mensaje de esperanza, centrado en la fortaleza intrínseca del mensaje cristiano: «Nuestro mensaje es imbatible».