El Papa envía desde el hospital un mensaje a liturgistas para pedirles que eviten «boatos y adornos innecesarios»

Mantiene su inconfundible estilo y forma de ver las cosas

El Papa envía desde el hospital un mensaje a liturgistas para pedirles que eviten «boatos y adornos innecesarios»

A pesar de su delicado estado de salud y en medio de la oxigenoterapia y fisioterapia respiratoria que recibe, al parecer el Papa Francisco va encontrado tiempo para reaunudar su habitual redacción de mensajes con ocasión de determinados eventos. En este caso, les ha tocado recibir un mensaje pontificio a los participantes en un curso de celebraciones lítúrgicas episcopales.

(InfoCatólca) El Papa Francisco ha escrito desde su habitación en el Policlínico Gemelli un mensaje a los participantes del curso para responsables de las celebraciones litúrgicas episcopales, organizado por la Universidad Pontificia San Anselmo. En su mensaje, el Pontífice ha destacado la importancia de la liturgia como espacio de oración y encuentro con Dios, alejándola de protagonismos y formalismos superfluos.

En el texto, dirigido a profesores y estudiantes que han seguido la segunda edición del curso, el Papa ha resaltado que la liturgia no es solo una cuestión de normas y reglas, sino que está intrínsecamente vinculada a la vida del pueblo de Dios. «El responsable de las celebraciones litúrgicas no es solo un docente de teología, ni un rubricista que aplica normas, ni un sacristán que prepara lo necesario para la celebración. Es un maestro al servicio de la oración de la comunidad», ha afirmado.

El Pontífice ha subrayado la necesidad de que quienes desempeñan esta labor lo hagan con humildad, promoviendo una liturgia sobria y centrada en Cristo. Ha exhortado a evitar cualquier forma de ostentación o protagonismo personal en las celebraciones. «Los exhorto a proponer y promover un estilo litúrgico que exprese el seguimiento de Jesús, evitando boatos y adornos innecesarios», ha insistido.

Asimismo, Francisco ha recordado la figura de Santa Teresa de Ávila, resaltando su experiencia mística como ejemplo de la sabiduría que debe guiar a quienes preparan y conducen las celebraciones litúrgicas. En esta línea, ha insistido en la importancia de conjugar la sabiduría divina, adquirida a través de la oración y la contemplación, con la sabiduría humana, que se desarrolla mediante el estudio y la escucha.

En su mensaje, el Papa también ha hecho un llamamiento a tener siempre presente al pueblo de Dios, cuyas alegrías, sufrimientos y preocupaciones deben ser tenidas en cuenta en la celebración litúrgica. Ha recordado las palabras del abad benedictino Salvatore Marsili, quien en 1964 afirmó que «no es posible una verdadera pastoral sin liturgia, porque la liturgia es la cumbre a la cual tiende toda la acción de la Iglesia».

Finalmente, el Papa Francisco ha expresado su deseo de que los responsables de la liturgia desempeñen su ministerio con sabiduría y amor, acompañando al pueblo de Dios en la oración y la celebración del culto. Y ha concluido su mensaje pidiendo oraciones por él.

 

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