Santa Cándida María de Jesús: la primera santa guipuzcoana

La santidad necesita de dos piernas para poder «andar»: la humildad y la confianza. «Santo» es aquél que no desea otra cosa que lo que Dios quiera, y en esa perfecta confianza y humildad, se sabe frágil y al mismo tiempo, invencible. Cuando conocemos a alguien que consigue ir más lejos que el común de los mortales, nos percatamos de que parte de su secreto está en haberse encaramado sobre los hombros de quienes le han precedido.

A partir de hoy, domingo 17 de octubre, el santoral incluye a la primera guipuzcoana que ha llegado a los altares. En total, son cinco los guipuzcoanos canonizados por la Iglesia, cuyas vidas han sido presentadas ante los católicos del mundo entero, para ser veneradas e imitadas: San Ignacio de Loyola (s. XVI), San Martín de la Ascensión (s. XVI), Santo Domingo Ibáñez de Erquicia (s. XVII), San Miguel de Aozaraza (s. XVII) y, a partir de ahora, también Santa Cándida María de Jesús, nacida en 1845 en el caserío de Berrospe, en Andoain.

Santa Cándida María de Jesús, popularmente conocida como la Madre Cándida, es fundadora de las Hijas de Jesús o “Jesuitinas”, una de las numerosas congregaciones religiosas femeninas que surgieron en el siglo XIX, dando respuesta a las carencias y deficiencias existentes en la oferta educativa de aquel momento. Mucho se podría hablar de la gran aportación pedagógica realizada por la vida religiosa en el siglo XIX: normalización del acceso de la mujer a la enseñanza, integración de todas las clases sociales en la misma aula (cuando todavía las clases medias eran minoritarias), sistema de becas para las jóvenes de familias sin recursos, concepción integral de la educación cristiana, etc.

Pero entre todas las fundadoras de órdenes religiosas dedicadas a la enseñanza en aquel siglo, la Madre Cándida llama especialmente la atención por un detalle: Hasta los 18 años de edad, prácticamente, no hablaba el castellano; e incluso, ¡todavía era analfabeta, cuando a los 24 años de edad, recibió la llamada de Dios para fundar una congregación religiosa dedicada a la educación! ¿Cómo es posible que una joven que no sabía leer ni escribir, pudiera ser elegida para semejante tarea? ¿Nos podemos imaginar la cara que pudo poner su confesor, el jesuita Miguel San José Herranz, al escuchar de labios de la joven semejante “inspiración”? ¿Qué pensaríamos nosotros de alguien que, sin tan siquiera tener el carnet de conducir, nos manifestase que pretende correr en la “Fórmula 1”?... Sin embargo, su director espiritual, conocedor de la “piedra preciosa” que Dios había puesto en sus manos, no la tomó por una fantasiosa, sino que comenzó por pedirle que se liberase dos horas al día de las labores domésticas que realizaba en una casa, para poder enseñarle a leer y a escribir. El propio P. Herranz S.J. tuvo que escuchar no pocos comentarios irónicos: “Pero, hombre, ¡quieres fundar una institución de enseñanza y eliges a una analfabeta!”.

He aquí la lógica de Dios, que ciertamente, no coincide con la nuestra… La santidad necesita de dos piernas para poder “andar”: la humildad y la confianza. “Santo” es aquél que no desea otra cosa que lo que Dios quiera, y en esa perfecta confianza y humildad, se sabe frágil y al mismo tiempo, invencible. Por ello, la Madre Cándida solía repetir con frecuencia: “Sola nada; pero con la gracia de Dios, lo puedo todo”. No es difícil llegar a la conclusión de que este estilo que tiene Dios de hacer las cosas, es una llamada a entender la santidad en la humildad: ¿Es que puede una pluma ufanarse de los versos que su dueño ha escrito con ella?

Llegados a este punto, podríamos seguir relatando cómo llegó a ser una realidad floreciente, aquello que en un primer momento parecía una locura; pero, tal vez, sea preferible retornar a los inicios de su vida, para descubrir así el secreto de esta alma de hierro, tan moldeable como la arcilla misma. No parece que sea casualidad que las “Jesuitinas” hayan tenido a una guipuzcoana como fundadora: La propia Madre Candida contaba la anécdota de que a sus diez años, cuando pasaba ante la estatua de San Ignacio de Loyola, que sostiene en su mano los Ejercicios Espirituales, solía exclamar: “Santo mío, quiero hacer lo que dice ese libro”.

Quisiera concluir este artículo invitando a reflexionar sobre esa expresión de aquella niña: “¡Santo mío!”… Ciertamente, creo que uno de los dramas de nuestra cultura postmoderna es la carencia de raíces, tradiciones y modelos de referencia, sobre los que edificar los valores de nuestra vida. Sin embargo, cuando conocemos a alguien que consigue ir más lejos que el común de los mortales, nos percatamos de que parte de su secreto está en haberse encaramado sobre los hombros de quienes le han precedido.

Por ello resulta tan importante para todos nosotros la canonización de esta guipuzcoana, ¡nuestra primera santa! Nuestra Iglesia diocesana siente la alegría de haber dado a luz este modelo de santidad, para bien de todo el orbe católico. Pero también sentimos una gran responsabilidad al descubrir que somos herederos de su estela… ¿Quién cogerá su testigo y quién se alzará ahora sobre sus hombros?

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7 comentarios

Miguel Antonio Barriola
Agradezco de corazón a Mons. Munilla la hermosa consideración que nos deja sobre una santa oriunda de su también natal Guipúzkoa.
Estoy leyendo con mucho provecho el libro del obispo de Donosti, "Las Cartas sobre la Mesa" y no dudo en considerar una verdadera bendición para esa provincia vasca el pastoreo de este mitrado, pese a las enormes dificultades, que ha tenido (y tiene aún) que superar.
Personalmente también me uno de modo especial a esta alegría, porque, proviniendo de Hispanoamérica, recuerdo que, en mis tiempos de estudios en Roma, visitando a mis tíos y primos, siendo la santa todavía beata, me comentaban que seguramente era de nuestra familia, ya que los "Barriola" de Guipúzkoa (Juana Josefa Cipitría y Barriola) descendemos de un mismo tronco.
Que la santa, eficazmente preoupada por sectores tan olvidados de los grandes, obtenga del Príncipe de la Paz la sensatez necesaria para que sus coprovincianos, conserven el buen sentido católico.
17/10/10 3:56 PM
"Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, así te ha parecido mejor." (Mt 11, 25-26)

La verdadera Sabiduría es la que da el Espiritu Santo.
18/10/10 12:16 PM
per^don
(ESTO NO ES UN COMENTARIO PARA PUBLICAR).

Le felicito por el Catecismo; muchas gracias. Tengo una duda que subjetivamente para mí es importante resolverla, y se la cuento a usted en secreto. Me explico. Tengo "in mente" un libro casi terminado que trata de JesuCristo en la Eucaristía, y no consigo darle sentido y significado por un asunto. Se trata de si Dios olvida o no. Cuando rezo me parece que ÉL me dice que no olvida algo sino que lo resucita, como sus llagas de los clavos, de la corona de espinas, del costado, de los latigazos, etc., que sigue teniendo en el cielo como medallas que LE glorifican. En "El Diálogo" con Santa Catalina de Siena, Dios Padre se lo explica muy bien a ella. Pero, por otra parte, me ha parecido escucharle a usted que Dios, cuando perdona, olvida; y muy rotundamente lo afirma también D. José Antonio Sayés; y también el Cardenal Van Thuan, cuando dice que Dios no tiene reloj; etc. Yo creo que Dios perdona, como al buen ladrón, pero que Dios no olvida, si olvidara no podría perdonar, para perdonar tiene que recordar; ÉL siempre tiene presentes sus llagas y por ellas pasa eternamente la luz de su perdón misericordioso como rayos a través de sus manos. ¿Estoy equivocad?
4/11/10 7:21 PM
Luis Fernando
Una persona ha escrito un comentario que dice que no es para publicar. Pero se dirige a monseñor Munilla y le pregunta algo.
El caso es que él no puede leer lo que ha escrito si no lo publico.
¿Qué quiere que haga?
4/11/10 9:42 PM
per^don
D. Luis Fernando:
Perdón, es que me equvoqué, lo que dijo Monseñor Francois-Xavier Nguyen van Thuan no es que Dios no tenga reloj, sino que "Jesús no tiene buena memoria".
Le envié la pregunta a Monseñor José Ignacio Munilla dejando aquí el comentario porque es el medio más rápido que he encontrado para comunicarme con él por escrito, ni siquiera he leído el post de "Santa Cándida María de Jesús: la primera santa guipuzcoana", voy a leerlo ahora. Haga usted lo que el Espíritu Santo le inspire siempre que su director espiritual lo apruebe, y si no lo aprueba no lo haga. Felicidades por InfoCatólica.
5/11/10 5:44 PM
stella maris berdugo barriola
soy unica nieta de miguel antonio barriola ,quisisera saber que parentezco tengo con ustedes. Mi abuelo naciío en este país vasco. gracias.
22/11/10 2:02 AM
Luis Fernando
Stella, lo siento pero en InfoCatólica no tenemos manera de averiguar lo que usted pregunta.
22/11/10 4:12 AM

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