Filosofía y teología del Mas Allá: Las oraciones de los santos
Eficacia de las oraciones de los santos[1]
En el artículo tercero de esta cuestión dedicada a las oraciones de los santos, se trata el problema de si son siempre escuchadas las oraciones de los difuntos que están en el cielo y que si en todos los casos son eficaces. Podría decirse que no lo son o no siempre e intentar probarlo con varios argumentos.
El primero, porque: «Pues de ser escuchadas, con mayor razón escucharía Dios lo que ellos piden para sí. Y en esto no son escuchados, pues se dice que a los mártires que pedían venganza de quienes están en este mundo se «les contestó que esperasen todavía un poco, hasta que se completara el número de sus hermanos» (Ap 6, 10-11). Según esto, menos serán escuchados en lo que piden para otros»[2].
La argumentación no es válida, porque, observa Santo Tomás: «Dicha oración de los mártires no es otra cosa que su deseo de alcanzar la túnica del cuerpo y entrar en la sociedad de los santos que se han de salvar y la aceptación de la disposición de la justicia divina de castigar a los malos. Por esto dice la Glosa sobre estas palabras: «Hasta cuándo, Señor…» (Ap 6, 10): «Desean un gozo mayor y la convivencia con los santos y el cumplimiento de la justicia divina» (Glosa ord.)»[3].


En la cuestión siguiente, santo Tomás trata de la oración de los santos que están en el cielo. En cada uno de sus tres artículos se ocupa de si a los santos les llegan las oraciones que les dirigimos, si hay que pedirles que rueguen a Dios por nosotros, y si son siempre atendidas sus oraciones por Dios.
Después de ocuparse de los sufragios en general y probar que la doctrina de la comunión de los santos son su fundamento, santo Tomás, en el artículo siguiente, el segundo de esta cuestión, examina en concreto los sufragios por los difuntos.





