Le ha tocado al Papa
Parece que bastantes católicos alemanes se han sublevado contra el Papa por la decisión del Pontífice de readmitir a la plena comunión con la Iglesia a los obispos ordenados por Mons. Lefebvre. Las inoportunas, y disparatadas, declaraciones de uno de esos obispos sobre el holocausto perpetrado por los nazis han herido no sólo a los judíos, sino también a los alemanes, independientemente de su religión.
Pero una reacción anti-Papa es injusta y desproporcionada. Los obispos lefebvristas no estaban excomulgados por sus opiniones sobre la historia contemporánea – opiniones que, que se sepa, tampoco constaban públicamente - , sino por haber sido ordenados sin mandato pontificio. Y de los cuatro obispos ex-cismáticos, sólo uno de ellos, del que se han distanciado tanto los miembros de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X como el mismo Vaticano, había incurrido en la imprudencia de hablar sobre lo que un obispo no debe hablar – y, creo, ni siquiera pensar - .
Tampoco muchos líderes del judaísmo son justos con el Papa. El afecto del Obispo de Roma hacia los judíos, y la indudable claridad de la doctrina católica en lo que respecta al pueblo elegido, no pueden, en estricta justicia, ser puestos en duda. Cabría la posibilidad de que mañana algún rabino aislado se dejase llevar por un impulso irreflexivo y dirigiese palabras molestas contra los católicos. No por eso el Papa, ni la Iglesia, caerían en la tentación de tomar la parte por el todo y de echar por la borda los acercamientos que, con tanto esfuerzo, se han ido produciendo entre Israel y el catolicismo.
A los obispos alemanes, y a los obispos del resto del mundo, les compete, creo, la tarea de explicar las cosas, de ponerlas en su sitio y, en consecuencia, de respaldar públicamente al Papa. Algo así han hecho, ejemplarmente, los obispos polacos. No se le puede recriminar al Papa que luche por la unidad de la Iglesia. Ésa es su misión. Una tarea que, como la de Pedro, pasa por la cruz.

Nuestra Salud es Jesucristo. San Pedro afirma que “bajo el cielo no se nos ha dado otro nombre que pueda salvarnos” (Hechos 4, 12).
La Conferencia Episcopal Española ha puesto en marcha un año de oración por la vida; exactamente, el año actual: 2009. Para ayudar a la celebración de este año ha preparado una serie de materiales que ayuden a orar por esta causa a las diversas parroquias, y a otras entidades eclesiales, de las diócesis españolas.






