“Silencio”, de Martin Scorsese

He ido a ver la película “Silencio”, dirigida por Martin Scorsese. Tendría que hacer un poco de memoria para recordar la última vez en la que, anteriormente, había ido al cine. Se remontaría, esa fecha, a algo más atrás en el tiempo. No porque no me guste el cine, que sí me gusta, sino porque, además de que no tengo muchas ocasiones de ir, es una de las modalidades del arte de la que menos conocimientos tengo.
Scorsese se basa en la novela – de idéntico título, “Silencio” - del literato japonés (católico) Shusaku Endo. He comprobado que el guión de la película sigue muy de cerca el texto de la novela. Yo he leído el texto de Endo y he visto el film de Scorsese casi al mismo tiempo. Y, quizá por esta simultaneidad, no sabría decir cuál de las dos – novela o película – me ha impresionado más. Me permito la licencia de opinar sobre ambas, aunque me centre más en la película.
Son muchas cosas las que emergen cuando uno contempla esa bella obra cinematográfica de Scorsese. Las imágenes nos permiten captar hasta dónde puede llegar una tiranía cuando se siente legitimada para regular, incluso, en qué pueden creer o no, los súbditos de la misma
El que mandaba se sentía legitimado a invadir todas las esferas de la vida de los sometidos a su mando. No algo muy diferente, en cierto modo, sucede hoy. Si en el Japón del siglo XVII no se toleraban disidencias en el ámbito religioso, tampoco en las democracias occidentales se tiende a tolerar, en ocasiones, excesivas disidencias que cuestionen algunos “dogmas” actualmente considerados como de obligada observancia. Y no reconocer el peso de lo “políticamente correcto” sería negar la obviedad.

1. Valorar, un poco más, la Hoja Parroquial. Se trata de una hoja parroquial, “Parroquia”, que nos informa, mensualmente, sobre la vida de la Iglesia universal, diocesana y, también, del ámbito parroquial. Yo creo que merece la pena leerla y valorarla. Animo a recoger esta “hoja”, que siempre está disponible a la entrada del templo parroquial. Puede que no sea perfecta, pero siempre nos dirá algo si estamos bien dispuestos a recibirla.
Yo no tengo una formación científica, en el campo de las ciencias naturales. No. Yo he estudiado el BUP de mi época y, tras dos años en que todas las asignaturas eran comunes, escogí letras puras.
He pedido a una imprenta que preparase unas postales para felicitar a los feligreses de la Parroquia que tengo encomendada. Y ha llevado a cabo ese encargo, la imprenta, con gran profesionalidad.
Esto decía hace unos años:












