16.03.17

Haciéndonos cargo de un antiguo sitio web

Y… uno quisiera quedarse tranquilo… ¡Pero es que no lo dejan! El “hagan lío…, hagan lío…” parece que nos pegó fuerte…

¡Pues ahí vamos entonces….!

Hace tiempo que nos vienen proponiendo hacernos cargo de un antiguo sitio web dedicado a la apologética católica. Se trata de una de las primeras páginas dedicadas a este tópico olvidadísimo hoy en la misma Iglesia (seguramente alguna vez se la hayan encontrado alguna vez “googleando” por ahí).

Pues bien; luego del trabajo generoso y desinteresado de algunos amigos, salió nomás y, desde ahora, la vieja página “Conoceréis de verdad” estará alojada aquí, sujeta a leves y paulatinas modificaciones.

Porque sólo la verdad hace libres.

Que no te la cuenten…

P. Javier Olivera Ravasi

14.03.17

Luterándonos: Devotio moderna y obediencia ciega

Ya hemos analizado en otro lado los rasgos característicos de la Devotio moderna, una corriente de espiritualidad que, especialmente en el siglo XV comenzó a inmiscuirse lentamente dentro de los mejores círculos católicos y que aún perdura en el presente[1].

Entre sus características principales mencionábamos un reglamentarismo excesivo que terminaba por anular la persona al minar literalmente la conciencia. Por cierto y a modo de atenuante, hay que decir que Lutero había nacido en tiempo y forma para recibir lo peor y lo mejor de su época: una teología escolástica decadente y –por ende–una espiritualidad alejada de la tradición católica; no por nada Taulero era su “místico preferido”[2] e incluso,

 

“el célebre Gerardo Groote gozaba de gran autoridad aun para Lutero. Todos saben cuán poderosa fue la influencia de Groote sobre la vida monástica de su época[3] (…). “Con el espíritu de Rusbrokio (Ruysbroeck) está redactado el librito de la Imitación de Cristo que en tiempo de Lutero ya se había extendido muchísimo, tanto manuscrito como impreso. Está en las manos de todos, incluso de los protestantes”[4].

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11.03.17

Hidalguía

Reproduzco aquí un breve ensayo del padre Diego de Jesús, monje del Monasterio de Cristo Orante, en Mendoza, Argentina, sobre la hidalguía espiritual.

Que les aproveche.

P. Javier Olivera Ravasi

El otro día salió al pasar el tema de la alcurnia sobrenatural, esa nobleza que no procede ni de la carne ni de la sangre. Y pensaba: qué cierto es. Y también pensé: qué bello es que sea tan cierto y tan así.

Porque aquí lo curioso y maravilloso es justamente que se trate de una alcurnia verdadera, real. Y no de una falsa analogía, un equívoco, donde los términos analogados carecieran ya por completo de vínculo. No. No es de este mundo, no procede del abolengo terreno, es ajena a la estirpe de apellidos patricios, de un nobiliario por cultura, plata, fundos ni cosa por el estilo. No obstante si uno dijera que es absolutamente otra cosa, haría añicos la analogía y se quedaría con términos que suenan igual pero refieren a cosas por completo distintas. Como decir vino a la bebida y al pasado del verbo venir.

Pero no. Hay analogía.

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10.03.17

La legión Fulminata: los 40 Mártires de Sebaste

La época de sangrientas persecuciones parecía haber llegado a su fin en todo el imperio romano. A principios del año 312 los emperadores Constantino y Licinio, habían dado un paso adelante en cuanto a la paz para los cristianos.

Derrotado Majencio, Constantino se alzaba en occidente y Licinio en oriente; y los cristianos gozaban de la tolerancia religiosa.

Pero no. Licinio, aunque pagano, luego de haber vencido en oriente a Maximino Daia, volvió a cargar contra los cristianos y, “quitándose la máscara” según la famosa frase de Eusebio (Vita Constantini 1.4 c.22), inició una satánica persecución contra los cristianos sujetos a su dominio enviando a sus legiones a que buscasen a los cristianos y los hiciesen apostatar.

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9.03.17

Luterándonos: de defensor a enemigo de la vida religiosa.

Ampliemos un poco lo que ya dijimos antes acerca de la vida religiosa[1]:

 

“Creo que de 200 años a esta parte, jamás ha sido mejor que ahora el hacerse religioso; hoy que los religiosos están más próximos a la cruz, siendo objeto de irrisión para el mundo, incluso para los obispos y clérigos seculares. Los religiosos, como si hubieran ya conseguido todo cuanto desean, deberían regocijarse cuando se ven despreciados por sus votos hechos con la vista en Dios[2].

 

Pero luego…, luego todo cambiará. Los religiosos serán lo execrable del mundo, el vómito de la sociedad y los más perversos de los hombres.

 

«los votos solemnemente pronunciados delante de Dios, son una renegación de Cristo, un engaño diabólico, contrarios al Evangelio, y en tal supuesto, son por ellos difamados como apóstatas aún los religiosos que se han mantenido fieles a Dios»[3].

«Mediante el voto de castidad se reniega de ser hombre, con lo cual cada uno de ellos es invitado a quebrantar los sagrados votos; adelante, pues, decididamente, teniendo ante los ojos a Dios en la recta fe, y volviendo la espalda al mundo con su batahola, taconazos y vocinglería; no escuchar ni mirar nada aunque detrás de nosotros se hundan Sodoma y Gomorra, ni preocuparse de su paradero»[4].

“ningún voto de monje es válido en presencia de Dios: los clérigos, los monjes y las monjas todos a una están obligados a desentenderse de sus votos cuando se sienten capaces de fecundar y de multiplicar las criaturas de Dios”[5].

 

En este sentido, como señala Denifle, “fue el odio contra la Iglesia, de la cual eran los religiosos las tropas auxiliares más aguerridas, pero de los cuales él tenía por entonces necesidad y fue su obstinación en no reconciliarse con la Iglesia la que le excitó a la guerra contra las órdenes monásticas y los votos”[6].

Pero en segundo lugar, creemos que hay algo que debió influir enormemente en la espiritualidad del fraile agustino que, con el tiempo, hará explosión en su alma. Nos referimos a la Devotio Moderna: esa corriente espiritual por entonces “de moda”, que terminaría por incidir en la formación del joven sacerdote[7].

Lo veremos enseguida.

Que no te la cuenten…

P. Javier Olivera Ravasi



[1] Seguimos aquí las fuentes citadas y cotejadas a partir de la monumental obra de Fray Heinrich Denifle (ya ofrecida en castellano aquí y, en francés aquí). Los originales que hemos consultado de Lutero, tanto en alemán y en latín, se encuentran aquí.

[2] Carta a los romanos, fol. 275v (Heinrich Denifle, Lutero y el luteranismo. Estudiados en sus fuentes,Tip. Col. Santo Tomás de Aquino, Manila 1920, 41).

[3] Weim., VIII, 604 (Heinrich Denifle, op. cit., 7).

[4] Weim., XII, 243 y s.

[5] Erl., 20, 59 (Heinrich Denifle, op. cit., 9).

[6] Heinrich Denifle, op. cit., 45-46.

[7] Ya nos hemos dedicado en otro lugar a analizar las notas fundamentales y características de la Devotio moderna (aquí).