El proceso jurídico de Cristo. Vídeo y audio de la conferencia
En Viernes Santo y gracias a la generosidad del canal ”Veritas TV” que compaginó el vídeo, ofrezco el vídeo y el audio de la conferencia dictada la semana pasada acerca del proceso jurídico de Cristo, según los tribunales judíos y romanos.
La misma está basada en un trabajo ya publicado en este sitio que pueden ver con mayor amplitud aquí.
Que Dios nos regale el don de la conversión en esta Semana Santa y que nunca respondamos con Pilato: “¿Quid est veritas?", sino que la reconozcamos: “Veritas, Christus est.”
P. Javier Olivera Ravasi
Para descargar u oír el audio, hacer clic aquí
13 comentarios
una vez mas, le suplico videos, las generaciones actuales casi no leen, pero si accesan youtube.
Un abrazo desde la tierra de la Virgen de Guadalupe.
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Exacto, Palas, exacto (para los que no entiendan el comentario, se refiere a una anécdota que narro en la conferencia acerca de un supuesto "gran" biblista que negó frente a todo un presbiterio y un obispo, la Resurrección del Señor, sin que nadie diga ni mu...). PJOR
He aprovechado a ver este video con mi esposa. Se lo agradezco especialmente pues ha hecho que este fuera un Viernes Santo diferente.
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Me alegra, Ricardo, que le haya servido. Dios lo bendiga. PJOR
Ayer, esperando la modesta pero digna procesión de un pueblo, un grupo de jóvenes se ponía al día sobre lo que iban a ver y uno de ellos decía:
-Esto está basado en los Evangelios que escribieron los apóstoles.
Y una chica añadía:
-Tiene que ver con el año, por eso decimos 2017 d. C. porque empezamos a contar los años desde hoy, o sea desde el día en que Cristo murió.
Me alejé de allí y había dos señoras de cierta edad viendo la procesión que tenía varios pasos: Flagelación, Ecce Homo, Cristo con la Cruz a cuestas, Crucifixión, Dolorosa, Piedad y Santo Entierro. Cuando pasó el trono con la Piedad una de las señoras comentó:
-¡Mira, la Verónica!
Me quedé muy triste al ver el nivel de desconocimiento de aquella gente y que ya no sabían reconocer ni lo que las personas más sencillas sabían tiempo atrás. Recordé a la Virgen, cuyo nombre tengo el honor de llevar, y que es, precisamente, una Piedad y que yo, por lo tanto, crecí con la imagen de aquella Virgen adolorida con el Hijo muerto en sus brazos y ahora la confundían con la Verónica, algo que mi abuela no habría hecho jamás. Triste, muy triste.
¿Qué estamos haciiendo, Dios mío?
Terrible traición y terrible pecado es inducir al engaño a todo un presbiterado, haciendo que tambalee su fe.
Terrible traición y terrible pecado es permitir que se aconseje al presbiterado la práctica de un doble discurso de corte gnóstico, que hace de los sacerdotes "iniciados" en los secretos que les vienen a traer los "especialistas", merced a los cuales llegarán a una fe "adulta".
¿Te suena?.
Es una terrible traición y un terrible pecado que clama directamente al cielo, al Trono de Dios, porque tras el ropaje de un recóndito secreto que se confía a pocos, lo que hay en realidad es una mentira mundana barata y gastada que se les hace consumir a los que deberán oficiar de "otros Cristos", con las consecuencias que son de imaginar.
Mira Palas, yo siempre he protestado porque el episcopado de mi país es de regular a pésimo, en términos generales. Creía que era el peor, pero ahora veo que no: hay otros que son diabólicos, decididamente diabólicos.
Ese "empújame hacia el misterio" me puso los pelos de punta porque pensé en cuánta gente debe haber por el mundo perdida y sin fe que, sin embargo, barrunta algo como el romano de la película. Mantienen la esperanza sin fe. Es terrible.
Brillante conferencia que he tenido ocasión de seguir, paso a paso, la Pasión de Nuestro Señor contada con todo lujo de detalles. Ninguno me ha pasado desapercibido, y el dolor que he sentido ha sido inmenso pues su alocución la he vivido intensamente ratificándome en mi posición de siempre, de que el pueblo judío es responsable de la muerte y crucifixión de Cristo Nuestro Señor. Nunca lo han reconocido y jamás han pedido perdón.
Por supuesto, no considero a los judíos como a "nuestros hermanos mayores" sino como otra de las muchas religiones que existen.
Diciendo que la Religión Católica es la Única y Verdadera y que hay que continuar evangelizando para lograr conversiones creo que me reafirmo en lo dicho. Me sobra por tanto el díálogo interreligioso y ecuménico pues no lleva a la conversión sino a un tótum revolútum.
Lo que veo es que El hizo todo y se sometió voluntariamente a la autoridad, Jn 19 "10. Entonces Pilato le dijo: «¿No me quieres hablar a mí? ¿No sabes que tengo poder tanto para dejarte libre como para crucificarte?» 11.Jesús respondió: «No tendrías ningún poder sobre mí si no lo hubieras recibido de lo alto. Por esta razón, el que me ha entregado a ti tiene mayor pecado que tú.»"
Por eso también pregunto: qué sentido tiene encontrar nulidades en un proceso aceptado por Cristo al que se sometió voluntariamente por obediencia a su Padre ?. De qué sirve buscar una nulidad aquí ?.
Cristo acepta el procedimiento no utiliza ningún argumento ni se resiste, debemos dar Gracias a Dios por eso y aceptarlo tal como está. Se cumplieron las Escrituras paso a paso. Los que participaron sabían claramente que era para sacarlo del medio y que utilizaban procedimientos injustos con una finalidad injusta, pero así debía ser, lo más injusto y violatorio de toda norma aplicable que se pudiera humanamente realizar, para demostrar que no les importaba nada de nada, ni Dios ni su Hijo. El único que veía que era una burla a la justicia fue justamente Pilato y por eso creyó que lavándose las manos bastaba.
No era posible que el procedimiento judicial fuera válido. Tenía que ser un agravio completo y total con un resultado garantizado. Cristo sufrió por nosotros también las nulidades. Pero la Resurrección es la síntesis que demuestra que ese es el camino y que no hay otro. Que tengan muy buena Pascua. Claudio.
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Claudio: una cosa no quita la otra. Feliz Pascua. PJOR
A mi juicio, es más importante centrarse en la sustancia de la condena a Jesús por parte del Sanhedrín por el delito de blasfemia que en el grado de cumplimiento de los procedimientos procesales - que el Sanhedrín se había ido estableciendo a sí mismo con el tiempo - en el pronunciamiento de esa condena.
El primer punto a examinar es, siempre a mi juicio, cuál era la naturaleza exacta de la acusación de blasfemia a Jesús. Según los Evangelios, esta acusación, tanto durante el ministerio de Jesús como en su juicio, no se refería a la definición específica y técnica de blasfemia, la cual, de acuerdo al tratado Sanhedrin del Talmud, Cap. VII, Mishna VI, requiere que el blasfemo haya mencionado el Nombre Inefable, el Tetragrammaton, lo cual Jesús jamás hizo. En cambio, la acusación de blasfemia se refiere a la afirmación de divinidad por parte de Jesús, tanto implícita como explícitamente.
Esto es muy claro en el primer encuentro de Jesús y los escribas o doctores de la Ley registrado en los Evangelios sinópticos (exceptuando la visita al Templo a los 12 años), cuando Jesús perdonó los pecados de un paralítico en Cafarnaún y luego lo sanó de su postración física:
Viendo Jesús la fe de ellos, dice al paralítico: «Hijo, tus pecados te son perdonados.» Estaban allí sentados algunos escribas que pensaban en sus corazones: «¿Por qué éste habla así? Está blasfemando. ¿Quién puede perdonar pecados, sino sólo Dios?» (Mc 2,5-7; también Mt 9,2-3 y Lc 5,20-21).
En el Evangelio de S. Juan, la sustancia de la acusación contra Jesús es muy clara en las 3 ocasiones en que "los judíos", no el Sanhedrín, decidieron, o de hecho trataron, de matarlo durante su ministerio. De estas 3 ocasiones, solamente en la tercera se le da un nombre a la acusación, precisamente blasfemia:
Por eso los judíos trataban con mayor empeño de matarle, porque no sólo quebrantaba el sábado, sino que llamaba a Dios su propio Padre, haciéndose a sí mismo igual a Dios. (Jn 5,18)
Jesús les respondió: «En verdad, en verdad os digo: antes de que Abraham fuese, Yo Soy.» Entonces tomaron piedras para tirárselas; pero Jesús se ocultó y salió del Templo. (Jn 8,58-59)
[Jesús dijo] «Yo y el Padre somos uno.» Los judíos trajeron otra vez piedras para apedrearle. Jesús les dijo: «Muchas obras buenas os he mostrado de parte del Padre. ¿Por cuál de esas obras me apedreáis?» Le respondieron los judíos: «No te apedreamos por una obra buena sino por blasfemia, y porque tú, siendo hombre, te haces a tí mismo Dios.» (Jn 10,30-33)
Pasando ahora al proceso ante el Sanhedrín, y citando el Evangelio de S. Marcos:
Pero Él seguía callado y no respondía nada. El Sumo Sacerdote le preguntó de nuevo: «¿Eres tú el Cristo, el Hijo del Bendito?» Y dijo Jesús: «Yo Soy, y veréis al Hijo del hombre sentado a la diestra del Poder y venir entre las nubes del cielo.» El Sumo Sacerdote se rasga las túnicas y dice: «¿Qué necesidad tenemos ya de testigos? Habéis oído la blasfemia. ¿Qué os parece?» Todos juzgaron que era reo de muerte. (Mc 14,61-64)
Yo hipotetizo que, mientras Caifás hizo su pregunta en arameo, el idioma de uso cotidiano que estaba siendo hablado durante todo el proceso, Jesús respondió en hebreo, tanto el "Yo Soy" como la siguiente cita combinada de Sal 110,1 y Dan 7,13, de modo tal que su "Yo Soy" en hebreo, "Ehyeh", fue claramente entendido por los Sumos Sacerdotes y doctores de la Ley, todos ellos familiarizados con el texto del Pentateuco, como el "Ehyeh" de Ex 3,14, el primer Nombre propio de Dios revelado a Moisés, precisamente el Nombre de Dios pronunciado en Primera Persona cuando es usado por Dios mismo. Esto habría sido una afirmación explícita e inequívoca de divinidad por parte de Jesús en adición a la implícita en la cita bíblica siguiente.
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