Cómo afrontar una epidemia desde la fe
Hace poco tuve ocasión de servir a una comunidad católica en San Antonio, Texas, en momentos en que tomaba más y más fuerza la pandemia del COVID19. Las reflexiones que ofrecí a aquellos hermanos quizás pueden servir a otros muchos, y por eso las comparto aquí.
Oremos unos por otros, y juntos pidamos misericordia y conversión al Señor!
(Nota: si se ven los videos aquí presentados directamente en YouTube es más fácil acceder a los resúmenes que acompañan a cada uno. Son tres en total.)
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13 comentarios
Para mi es sencillo: Templos abiertos, misas como siempre y con las debidas precauciones no temer al virus y tener redaños (como dicen en México)
Nota de fray Nelson: Entiendo tu intención. Quienes conocen de epidemias de ninguna manera recomiendan lo que tú recomiendas.
Dos puntualizaciones.
Primero, hablar en términos apocalípticos de esta pandemia (o de cualquier evento en el universo) puede entenderse en dos sentidos. En el primer sentido, el más común, es hablar de grandes tragedias que son castigos de Dios más o menos injustos. Sin duda, esta es una falsificación horrible del Apocalipsis. En el segundo sentido, hablar en términos Apocalípticos es hablar de una buena nueva, una buenísima noticia, como bien lo dice el Padre Iraburu en su blog Reforma o Apostasía:
"El mensaje fundamental del «Apocalipsis de Jesucristo» (1,1) es éste: Desde la victoria de la Cruz, hay una oposición permanente y durísima entre Cristo y el Dragón infernal, entre la Iglesia y la Bestia mundana (Vat. II, GS 13b,37b), a la que ha sido dado poder en el siglo para perseguir a la descendencia de la Mujer coronada de doce estrellas. No debe, sin embargo, apoderarse de los cristianos el pánico. La victoria es ciertamente de Cristo y de aquéllos que, en la fe y la paciencia, guardan su testimonio, si es preciso con el martirio."
Fuente: (518) Apocalipsis (I). «Vengo pronto» – «Nuevos cielos y nueva tierra»
Por ende, hablar en términos apocalípticos en el segundo sentido sobre la pandemia es conveniente. Y aún más porque tanto Jesucristo en los Evangelios como san Juan en el Apocalipsis, anuncian que, de los diversos castigos que Dios enviará al mundo, se encuentran las plagas.
Segundo, es conforme a las Escrituras, Tradición y Magisterio hablar de los castigos de Dios, por ende, no se debe evitar este lenguaje, aunque no guste ni agrade. Y, al hablar del castigo, tampoco se lo puede reducir sólo a lo medicinal o correctivo, pues entonces no se ve cómo Dios puede castigar con el infierno si éste no es medicinal ni correctivo. Reducir el castigo de Dios sólo a lo medicinal nos llevará a la inevitable confrontación con la realidad del infierno. Por lo tanto, se ha de hablar de las dos vertientes de un mismo acto de Dios, pues Dios cuando castiga lo hace, como mínimo, para reestablecer el orden de la justicia, y además, puede castigar también con fines medicinales o correctivos.
"Cuando abrió el quinto sello, vi debajo del altar las almas de los degollados a causa de la Palabra de Dios y del testimonio que mantuvieron. Se pusieron a gritar con fuerte voz: «¿Hasta cuándo, Dueño santo y veraz, vas a estar sin hacer justicia y sin tomar venganza por nuestra sangre de los habitantes de la tierra?». Entonces se le dio a cada uno un vestido blanco y se les dijo que esperasen todavía un poco, hasta que se completara el número de sus consiervos y hermanos que iban a ser muertos como ellos."
Apocalipsis 6, 9-11
Nota de fray Nelson: Del Apocalipsis, como del resto de la Sagrada Escritura, se puede y se debe predicar siempre. Ese no es el tema. El punto está en qué asociaciones hacemos (como las que haces en tu escrito). Cuando yo digo: "tal cosa que está sucediendo corresponde a tal versículo de la Biblia" es donde entra un elemento de interpretación que suele ser muy cuestionable. Lo que estoy diciendo no es nuevo sino fruto de la secular experiencia de la Iglesia. ¡Cuántos en siglos pasados dijeron, al ver llegar un terremoto terrible (por ejemplo: Lisboa, 1755, 30.000 muertos); al ver que avanza una peste (ejemplo: Peste Negra, siglo XIV, millones de muertos), o una guerra particularmente cruel, mucha gente hace el ejercicio de conectar versículos y acontecimientos. Luego resulta que la Historia sigue y la autoridad de la Iglesia queda lastimada. no es que estén prohibidas esas lecturas sino que su fruto es escaso y a menudo amargo, por el descrédito para los profetas de cada época.
Respecto del versículo que cité del Apocalipsis, no lo asocio con la pandemia, sino que lo cito por el tema tratado en el segundo punto, que versa sobre el castigo y la justicia.
1.-ofrecan la Misa diariamente por los enfermos y por los moribundos (están muriendo solos)
2.-ofrezcan la Misa por los difuntos
3.-ofrezcan la Misa por los familiares, por su consuelo y conversión
4.-ofrezcan la Misa por los inicuos gobernantes que han permitido/facilitado todo esto, por su penitencia y conversión
5.-ofrezcan la Misa por todos los que creen, para sean firmes en la Fe
6.-ofrezcan la Misa por los que no creen, no esperan, no aman, no adoran al Dios Único y Verdadero y a su Hijo Jesucristo Salvador
Pero hay países que hacen misas tomando medidas: reducir aforo, distanciamiento, mascarillas, hacer misas cada 30 minutos...
Nueva nota de fray Nelson: El tiempo dirá cómo le va a cada país, y por todos oramos. En cuanto a mí, yo amo la Eucaristía; estoy celebrando con difusión por Internet cada día; predico la comunión espiritual. Al mismo tiempo, veo la lógica detrás de las medidas de cuarentena. Por ejemplo:
1. ¿Cómo llega la gente al templo? La mayoría toma transporte público, es decir, lo menos indicado para el requerido distanciamiento social.
2. El que sale para el templo, ¿sale únicamente al templo? Usualmente, no. Se detiene más, recorre más, saluda más, habla más...
3. Cuando en una parroquia hay solo un párroco, ¿sabemos lo que implica celebrar 4 o 5 misas casi seguidas todos los días? ¿Recordamos lo que dice el Derecho Canónico al respecto, y por qué lo dice?
4. Si una persona hizo todo un recorrido para llegar al templo y resulta que se llenó el aforo de la última misa de la mañana, ¿le decimos que espere en la puerta cinco horas mientras empiezan las misas de la tarde? ¿Lo ponemos a recorrer la ciudad? Son situaciones reales.
5. Hay gente que pone como modelo lo que hizo la Iglesia en la Edad Media. Si miramos a un caso emblemático, la peste negra del siglo XIV, debo decir: la gente no sabe lo que es tener que abandonar un pueblo porque hay tantos cadáveres que no hay quién entierre; no sabe tampoco lo que es un obispo ordenando gente a las carreras para tratar de que haya algo de misa porque se le han muerto casi todos los curas. Bogotá tiene algo más de 8 millones de personas. El estilo de la Edad Media produciría más de dos millones de muertos, en un año.
Pues propongo unas medidas de seguridad, pues la gente también siguen yendo a los supermercados y a los puestos de trabajo en transporte público, y se entrega la comida a domicilio, y hay acompañantes para enfermos y discapacitados, y los médicos, enfermeras, auxiliares y celadores van hacia donde están los enfermos dando comida o haciendo algo sanitario:
1. Parroquia de referencia
2. Curas, diáconos, religiosos y laicos voluntarios
3. Turno obtenido por teléfono o red social (Whatapp, Telegraf, Twitter), dando normas de comportamiento antes, durante y después de misa
4. Distanciamiento para entrar, salir y circular en el interior
5. Dos filas: comunión en la mano y en la boca, separación de 1,5-2 m.
6. Cura con mascarilla y guante
7. Hacer muchas misas cada 30 minutos, seguidas una detrás de otra
8. Misa con la breve Plegaria Eucarística II, lecturas por el cura, homilía breve, intenciones breves, sin saludo con la mano pues no es obligatorio según el nº 149 del Ordinario de la Misa
9. Prohibición de ir a mayores de 60, contagiados y enfermos
10. Límite al tercio del aforo o más
11. Indicar el asiento que guarda la distancia de 1,5-2 metros, alejados los unos de los otros, pueden ponerse una bufanda o pañuelo dando diversas vueltas
12. Cura que se limpia las manos en un recipiente antes de dar la comunión en una mesita auxiliar al altar
13. Recomendar que sólo vengan vecinos del distrito de la parroquia de referencia
14. Comunión en la mano con corporal (pañuelo de hilo)
...................
Ante los enfermos ingresados en planta hospitalaria:
CONFESIÓN
1. Que pidan perdón sin necesidad de contar los pecados
2. Fórmulas aprendidas de memoria por el cura, abreviadas al máximo
3. Imponer manos sin tocar al enfermo
UNCIÓN DE LOS ENFERMOS
1. Vestido EPI (equipo protección individual): guante sanitario, mascarilla FFP3-FFP2, gafas sanitarias, bata sanitaria y delantal sanitario, luego puesto en el contenedor de residuos clínicos contaminados
2. Recipiente del óleo sólo para enfermos covid
3. Memorizar la fórmula del ritual y hacerlo lo máximo de abreviado
4. Cambio de guantes si se toca algo, siempre
5. No hacerlo si hay una prohibición expresa del hospital
SALUDAR ENFERMOS
1. Desde la puerta
2. No tocar nada
3. Dar palabras de ánimo, bendecir, recitar versículos, salmos
....................
Presencia sacerdotal y episcopal en hospitales e iglesias, no encerrados en casa.
Nota de fray Nelson: Supongo que no debo preguntar si eres sacerdote u obispo. Pero no te molestes en responder. Dios bendiga a todos.
Nota de fray Nelson: Bueno, cumplo con publicar tus ideas.
http://www.infocatolica.com/blog/reforma.php/2003220719-title
Y con él damos gracias a Dios y cerramos los comentarios.
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