23.02.26

Amigo de Lolo - Decía Lolo que su profesión era ser “Inválido”

Manuel Lozano Garrido, Lolo: La buena persona que contó la mejor noticia -  Diócesis de Jaén

En realidad el título de este artículo no ha sido inventado por el que esto escribe ni nada por el estilo. Y es que el mismo Lolo, al comienzo de los comienzos de los libros que publicó en vida, ya dice lo que aquí ponemos.

Esto lo decimos porque en el primer libro que publicó, de título “El sillón de ruedas” (más que apropiado el título porque ya llevaba mucho tiempo en un sillón de ruedas debido a su enfermedad degenerativa) y, en concreto, en el capítulo IV y dentro del apartado 1 (de título “El pan de cada día”) pone, como título del mismo, esto: “Profesión, inválido”.

Uno puede quedarse sorprendido por lo que eso significa. Es decir, que una tales palabras, dos, para decir lo que para él es su vida. Y a nosotros nos deja perplejos porque, seguramente, así lo consideraba Lolo y así era consciente de su existencia.

El caso es que cuando Manuel Lozano Garrido escribe y publica este libro hace muchos años que sufre y sus dolores son el pan suyo de cada día. Por tanto, sabe muy bien a qué atenerse al respecto de su sufrimiento. Veinte años, más o menos, hacía que su enfermedad empezó a manifestársele y eso le hace decir, según su propia experiencia, que era profesional de la invalidez, en el sentido que entonces se tenía de tal estado y que hoy día sería muy val visto como término que define el estado físico de una persona.

Es cierto y verdad que nosotros bien sabemos que no tenía nada de “inválido” o, lo que es lo mismo, de “no válido” si nos atenemos al significado del tal adjetivo calificativo. Y es que de su vida deducimos que fue más que válido y su intervención, por así decir, en el mundo fue más que aprovechable ya para sus contemporáneos y, luego, para todos los que lo hemos conocido. Por tanto, que él dijera que sentía que su profesión era ser inválido lo tenemos como una muestra de humildad más que notable.

Lo que pasa es que Lolo, como suele ser habitual en él, mira las cosas de un punto de vista que no es sólo y exclusivamente natural, de vida de ser humano. Y es que lleva las cosas al justo ámbito de lo que le importa y que no es otra realidad que la de Dios mismos, la de Aquel que lo ha creado y mantiene, ¡mantiene!, en el mundo aún estando en el estado en el que se encontraba o, seguramente, por eso mismo…

Esto lo decimos porque justo al terminar este capítulo del que podríamos deducir que Lolo no creía que fuera válido para nada, lleva las cosas, como decimos, a donde deben ser llevadas. Y es que comprende muy bien su sufrimiento y lo enmarca donde debe estar enmarcado y que no es en otro lugar o espacio que el de su corazón Y es que, como decimos, al final de su “Profesión, inválido” dice esto que sigue y que aporta tanto para su persona como para sus muchos amigos (El sillón de ruedas, p. 49):

Pero, por si no bastara el ángulo simple de la lógica, sobre el tapete estará, a su vez, la inequívoca presencia de Dios, filtrando hasta los núcleos doloridos, junto a su voluntad redentora, la cordialidad de su amor infinito y su participación en nuestra tortura. Alguien ha hablado de que una sencilla y humana convocatoria de la voluntad podría asegurar la victoria sobre el dolor. Lo exacto es que nuestros tendones, comprimidos al máximo, estarán siempre subordinados al supremo recurso de la musculatura de Dios, que se arquea junto a nuestro latido y nuestro forcejeo. Lo que está bien claro es que nuestras espaldas no se rendirían tanto a la pesadumbre si nos adelantáramos a la vista del infortunio tendiendo ya la mano a la colaboración generosa con los planes divinos.“

¿Ven, ustedes? Lo que nos dice Lolo es que muchas veces, en cuanto al dolor y al sufrimiento, poco importa que nada de lógico haya en los mismos. Sin embargo, sí cabe la presencia de lo divino, de Dios mismo que, como sabemos, nunca abandona a su descendencia.

Nos dice Lolo aquí, en ese texto, que debemos colaborar con Dios incluso, sobre todo podemos decir, cuando sufrimos por lo que nos pasa. Y es que es la única manera, según entiende nuestro amigo Manuel Lozano Garrido, a la sazón Beato de la Iglesia Católica, de poder “sobrenadar” (palabra que mucho utiliza en sus escritos el Linarense universal) sobre esos mismos dolores y sufrimientos y ponerles en el verdadero lugar que le corresponde.

En realidad, la “invalidez” a la que Lolo se refiere bien sabemos que la superó más y mucho más. Y es que Dios lo sostenía… hasta que quiso llamarlo a su Casa. 

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (151)

¡Siempre, siempre, siempre…!

¿Y qué me dices, aún de un ‘Siempre’ que rebosa de amor?

……………………………

Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

22.02.26

La Palabra para el  Domingo – Domingo, 22 de febrero de 2026

Resultado de imagen de SAnta Biblia


Mt 4, 1-11

“1 Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto para ser tentado por el diablo. 2 Y después de hacer un ayuno de cuarenta días y cuarenta noches, al fin sintió hambre. 3 Y acercándose el tentador, le dijo: ‘Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes.’ 4 Mas él respondió: ‘Está escrito: = No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.’ = 5 Entonces el diablo le lleva consigo a la Ciudad Santa, le pone sobre el alero del Templo, 6 y le dice: ‘Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: = A sus ángeles te encomendará, y en sus manos te llevarán, para que no tropiece tu pie en piedra alguna.’ = 7 Jesús le dijo: ‘También está escrito: = No tentarás al Señor tu Dios.’ = 8 Todavía le lleva consigo el diablo a un monte muy alto, le muestra todos los reinos del mundo y su gloria, 9 y le dice: ‘Todo esto te daré si postrándote me adoras.’ 10 Dícele entonces Jesús: ‘Apártate, Satanás, porque está escrito: = Al Señor tu Dios adorarás, y sólo a él darás culto.’ = 11 Entonces el diablo le deja. Y he aquí que se acercaron unos ángeles y le servían.”


        
COMENTARIO

Apartar al Mal de nosotros, como hizo Cristo

Cuando Jesús es bautizado por Juan, en el Jordán, y, después de haber sobrevolado sobre Él el Espíritu Santo (al igual que en el Génesis, mientras Dios creaba, el mismo Espíritu, su Espíritu, sobrevolaba las aguas) se deja llevar por aquella persona que constituye la Santísima Trinidad y marcha camino del desierto, donde sólo se oye su corazón y a Dios buscando su seno porque necesita esa íntima comunicación. 

Quizá buscaba lo que dijera Isaías (32, 10) “en el desierto morará el derecho, y la justicia habitará en el vergel”, es decir, que trataba de hallar la plenitud de la voluntad de Dios; quizá quiera pasar una prueba puesta por su padre (Dt 8,2), al igual que pasara, con el paso del desierto, el pueblo de Israel: acuérdate del camino que el Señor te ha hecho andar durante cuarenta años a través del desierto con el fin de humillarte, probarte y conocer los sentimientos de tu corazón y ver si guardabas o no sus mandamientos. El respeto buscado por Dios de su Hijo por sus normas, quizá fuera lo que buscaba Jesús. Y todo esto sabiendo lo que dijera, también, como tantas otras veces, Isaías, (58, 11): Te guiará Dios de continuo. El caso es que Jesús, atareado en ese intento de descubrirse, no encuentra mejor sitio donde ir que a ese inhóspito espacio reseco. 

PRIMER DOMINGO DE CUARESMA TENTACIONES DE JESÚS EN EL DESIERTO

Es verdad, que aquellos días en el desierto tienen un sentido simbólico. Fácil es entender que el desierto es un lugar en el cual podemos escuchar nuestra voz con una claridad diáfana, sin esos sonidos de otras voces que impiden descubrir nuestros acentos, lo que queremos decir para que nos entiendan, es un lugar adecuado para sentir mejor nuestro corazón, alejados del mundo que nos impide ordenar y separar lo importante de lo que es accesorio y que tanto nos perturba en nuestro camino por la vida.  Es, en fin, un criterio de discernimiento lo que “empuja” a Jesús a ese exilio de su derredor, de forma inmediata a cuando fue instituida una segunda creación, con su bautizo, una nueva oportunidad para el hombre. 


Y Jesús, al igual que nos puede suceder a todos nosotros, se siente tentado, por Satanás, dice el mismo Jesús en un momento determinado. Y las tentaciones lo son en el sentido que más pueden atraer el ansia de un hombre: el mero y simple hecho del sustento, el intento de salvación recurriendo a Dios como solucionador de problemas y el mismo poder, el hecho mismo de tenerlo. 

Pero Jesús, al igual que debemos hacer nosotros, contesta a todas estas tentaciones, con una referencia clara a Dios, al que acude  para buscar la palabra que sale de su boca y no limitarse a la mera sustancia física (el hombre, recordemos, es cuerpo y espíritu), queriendo dar a entender  que ese pan de cada día que tanto reclamamos al rezar esa oración que Él enseñaría más tarde es esa Palabra que Dios nos regala;  al que no quiere tentar para que lo salve de esa situación que le plantea al Maligno porque sabe que a Dios no se le puede utilizar para satisfacer nuestras necesidades como si fuera alguien de quien echamos mano como tabla de salvación propia y, por último, al que da culto porque está seguro de que lo merece como creador y Padre y que ansiar las riquezas del mundo supone encerrarse en la cotidianidad de la avaricia y el egoísmo. Es aquí cuando Jesús dice “apártate Satanás” porque sabe que sólo hay que adorar a Dios (recordemos aquí lo que dice el primer mandamiento de la Ley de Dios que recogiera Moisés para darnos testimonio de lo que es más importante para nosotros y, así, lo que debemos rechazar por ser, por eso, secundario) y no a los bienes del mundo ni tampoco a la luz falsa que nos puede marcar nuestro paso, cegándonos ante la verdadera luz que emana de Dios. 

También nos dice el evangelista, que fuera recaudador de impuestos,  que unos ángeles le servían. 

Este detalle, el de los ángeles que sirven a Jesús, es algo a destacar ya que vendría a indicarnos que tras evitar las tentaciones y anteponer a Dios siempre, pero siempre, a las vicisitudes de su vida, es el momento en que esos hermanos celestiales se ponen a su servicio. Es decir, que después de la tribulación, de la penuria, de la atracción del mundo, del posible egoísmo, nos llega el estado de gracia de encontrarse con Dios que, como no puede ser de otra forma, agradece esa entrega de la mejor forma que puede: amándonos y entregándose a nuestro corazón. 

Por eso, Dios quiera que, tras recorrer nuestro propio desierto, soledad iluminada por la Palabra de Dios, sostén de nuestros pasos, veamos cómo surge, en nosotros, una inquebrantable voluntad de extender ese Reino a todas aquellas personas que no encuentran el camino para llegar a Él, sabedores, entonces, y conocedores, ahora, de la plenitud del ser que podemos encontrar así.


PRECES

 
Por todos aquellos que no quieren recorrer su propio desierto para encontrar a Dios. 

Roguemos al Señor. 

Por todos aquellos que prefieren entregarse en manos del mundo antes que en las del Creador. 

Roguemos al Señor.

 
ORACIÓN

Padre Dios; ayúdanos a enfrentarnos a las tentaciones sabiendo que siempre estás a nuestro lado. 

Gracias, Señor, por poder transmitir esto.

 
El texto bíblico ha sido tomado de la Biblia de Jerusalén.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación


Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

 
Panecillo de hoy:

Rechazar al Maligno y a sus tentaciones debe ser prioridad de todo discípulo de Cristo. 


Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

16.02.26

Amigo de Lolo – Frases que bien valen la pena – Lo que no es orar

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).PRESENTACIÓN

Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva haciendo lo propio sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo.

El linarense universal, que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquel que se acerca a su persona a través de su obra. Y es que, no pudiendo hacerlo ahora personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo, es seguro que acercarse a Lolo de forma cercana nos viene la mar de bien.

Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es, sencillamente, siéndolo. Y él es una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo y a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que muchoY, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.

Frases que bien valen la pena – Lo que no es orar

Con la oración hemos llegado también a un “cóctel” de usos comunes. La rutina, las ganas de no complicarnos las cosas o el mal ejemplo, han ido armándole un cuerpo falso al diálogo con Dios hasta dejarlo tan duro y tan vacío como el armazón de un figurín.” (Beato Lolo, de su libro Mesa Redonda con Dios)

Para los católicos, la oración viene a ser como aquel hilo sutil que nos une con Aquel que nos ha creado y mantiene en el mundo. Es decir, no es una práctica que no tenga sentido para nosotros. Así, cuando rezamos el Padre Nuestro sabemos que es Dios quien nos escucha; cuando hacemos lo propio con una oración dirigida a la Virgen María, lo mismo; y así con todos los ejemplos que podamos poner aquí.

Es cierto que a lo mejor, siendo sutiles, podemos distinguir, entre orar y rezar y que, por decirlo de alguna forma, el rezo lo hacemos con oraciones que nos han sido dadas a lo largo de la historia de nuestra fe cristiana y que, por decirlo de otra forma, la oración viene a ser algo así como una relación más particular con Dios.

Sin embargo, creemos que en este texto de Manuel Lozano Garrido, viene a referirse Lolo a la segunda de ellas, es decir, a la relación particular que mantenemos con Dios al margen, por así decirlo, de aquellas oraciones que ya se nos han dado…

Deducimos de las palabras de Lolo que es más que posible que, con relación a la oración, hayamos llegado (eso lo escribió en los años sesenta del siglo pasado pero podemos imaginar lo que pasa hoy día) a una especie de “domesticación personal” de lo que supone relacionarse con el Creador de esa manera y lo que hayamos conseguido es, más o menos, empeorar la misma.

El caso es que el “cóctel” del que habla el Beato de Linares (Jaén, España) está formado por eso que nos dice. Es decir, que lo que hacemos con rutina o por no querer complicarnos a la hora de orar o, en fin, el mal ejemplo que podemos llegar a dar cuando oramos de tales formas… bueno, que no es lo mejor que podemos hacer aunque, muchas veces, lo hagamos.

Pero ¿qué consecuencias puede tener todo eso que, claramente, no es nada bueno?

El resultado de todo esto no es nada bueno porque nada bueno hay en, al fin y al cabo, falsear la oración o adulterarla más de la cuenta. Y es que si eso hacemos lo que acabamos consiguiendo es nuestra relación con Dios sea, sencillamente, falsa y el diálogo con nuestro Creador, sencillamente, no se va a producir porque no puede haber buena relación entre quien pretende que la haya (Dios) y aquel que busca otras cosas que nada tienen que ver con lo que debería suponer orar a Quien nos ha creado y mantiene.

Lo que, entonces, nos queda, es algo así como algo muy duro y vacío. Y no podemos decir que Dios pueda querer que nosotros, hechos a su imagen y semejanza, hagamos con nuestra relación algo tan alejado de lo que debería ser. En fin…

Eleuterio Fernández Guzmán



Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (150)

De Dios traemos a la vida esa participación en su esencia que es el alma y a Él volvemos succionado por la gloria de la inmortalidad.

……………………………

Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

 

15.02.26

La Palabra para el Domingo - 15 de febrero de 2026

Resultado de imagen de SAnta Biblia

Mt 5, 17-37

“17 ‘No penséis que he venido a abolir la Ley y los Profetas. No he venido a abolir, sino a dar cumplimiento.  18 Sí, os lo aseguro: el cielo y la tierra pasarán antes que pase una i o una tilde de la Ley sin que todo suceda.  19 Por tanto, el que traspase uno de estos mandamientos más pequeños y así lo enseñe a los hombres, será el más pequeño en el Reino de los Cielos; en cambio, el que los observe y los enseñe, ése será grande en el Reino de los Cielos.  20  ‘Porque os digo que, si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el Reino de los Cielos.  21  ‘Habéis oído que se dijo a los antepasados: = No matarás; = y aquel que mate será reo ante el tribunal.22   Pues yo os digo: Todo aquel que se encolerice contra su hermano, será reo ante el tribunal; pero el que llame a su hermano “imbécil", será reo ante el Sanedrín; y el que le llame “renegado", será reo de la gehenna de fuego.  23 Si, pues, al presentar tu ofrenda en el altar te acuerdas entonces de que un hermano tuyo tiene algo contra ti,

24  deja tu ofrenda allí, delante del altar, y vete primero a reconciliarte con tu hermano; luego vuelves y presentas  tu ofrenda. 25 Ponte enseguida a buenas con tu adversario mientras vas con él por el camino; no sea que tu adversario te entregue al juez y el juez al guardia, y te metan en la cárcel. 26 Yo te aseguro: no saldrás de allí hasta que no hayas pagado el último céntimo. 27  ‘Habéis oído que se dijo: = No cometerás adulterio. = 28 Pues yo os digo: Todo el que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón. 29 Si,  pues, tu ojo derecho te es ocasión de pecado, sácatelo y arrójalo de ti; más te conviene que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo sea arrojado a la gehenna. 30 Y si tu mano derecha te es ocasión de pecado, córtatela y arrójala de ti; más te conviene que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo vaya a la gehenna. 31 ‘También se dijo: = El que repudie a su mujer, que le dé acta de divorcio. = 32 Pues yo os digo: Todo el que repudia a su mujer, excepto el caso de fornicación, la hace ser adúltera; y el que se case con una repudiada, comete adulterio.33 ‘Habéis oído también que se dijo a los antepasados: = No perjurarás, sino que cumplirás al Señor tus juramentos. =  34 Pues yo digo que no juréis en modo alguno: ni por el = Cielo =, porque es = el trono de Dios, =  35 ni por = la Tierra, = porque es = el escabel de sus pies; = ni por = Jerusalén =, porque es = la ciudad del gran rey. = 36 Ni tampoco jures por tu cabeza, porque ni a uno solo de tus cabellos puedes hacerlo blanco o negro. 37 Sea vuestro lenguaje: “Sí, sí"; “no, no": que lo que pasa de aquí viene del Maligno.”
       

COMENTARIO

La difícil pero benéfica Ley de Dios
 
Dadas las expectativas que muchos tenían acerca de la llegada del Mesías al mundo, lo bien cierto es que Jesús las echa todas por el suelo. En realidad, no ha venido ni a batallar contra el invasor romano ni a nada parecido. Y es que su Reino, que no es de este mundo, sí está también en este mundo y tiene su fundamento en la Ley de Dios. Por eso dice a todo el que quiera escuchar que no ha venido a derogar tal Ley sino, como es lógico, a hacer que se cumpla. 

Y entonces empieza a repasar determinados aspectos de la citada Ley porque resulta que no la han acabado de comprender y, por tanto, la aplican de forma equivocada. 

Todo lo que Jesús va diciendo a los que le escuchan tiene un sentido, digamos, único. Es decir, no se puede entender de otra forma a como Él lo está poniendo sobre la mesa. Y son muchas cosas las que dice porque mucho era lo que se tenía que corregir. 

Así, por ejemplo, habla de adulterio, de matar, de las ocasiones de pecado y qué es lo que las origina, de la justicia de los hombres, del enfado en contra de un hermano, del repudio a la mujer, del mal acto de jurar, etc. 

Vemos, por tanto, que son muchas las realidades que debían ser cambiadas si es que se quería estar a bien con Dios, para cumplir su voluntad. 

Destaca, en este extenso texto, algo que no debe ser tenido por no dicho por Cristo: lo que ha de pasar y el cómo hemos de comportarnos. 

Sobre lo primero, dice el Hijo de Dios que puede pasar mucho tiempo, y pasó desde entonces, pero por mucho que pase la Ley de Dios siempre será la Ley de Dios y se ha de cumplir. Es más que no la cumpla como debe ser cumplida, será poca cosa en el definitivo Reino de Dios. Y es que el Todopoderoso es bueno, muy bueno con nosotros, pero también es justo y no puede tener por no dicho o hecho lo que se ha dicho y hecho. 

Pero también habla Cristo de algo crucial para que se pueda decir de alguien que dice ser discípulo suyo que, en efecto, lo es: el cómo. 

¿Qué queremos decir con esto? 

Pues bien. Ante lo que nos pasa, ante aquello que podemos encontrarnos en nuestra vida, podemos adoptar una posición  u otra. Pero sabiendo cuál es la verdadera Ley de Dios no podemos hacer otra cosa que donde dice algo… cumplir lo que dice; donde diga que no es buena tal actitud… no llevarla a cabo. 

Lo que, en definitiva nos dice Cristo (y con palabras terribles al referirse al Maligno) es que no podemos actuar según nos convenga al respecto de la Ley de Dios: si dice lo que diga al respecto de algo, nosotros debemos, primero, creerlo y, luego, cumplirlo. Y aquí no sirve trampas ni subterfugios que, siendo Dios Todopoderoso (todo lo sabe y todo lo ve) están fuera de lugar. 

Sí donde es sí y no donde es no… Así de sencillo pero, a la vez, así de difícil, tantas veces, de cumplir. 

PRECES

Por todos aquellos que no quieren cumplir la Ley de Dios.

Roguemos al Señor.

Por todos aquellos que hacen de su capa un sayo al respecto de la Ley de Dios.

Roguemos al Señor.
 
ORACIÓN

Padre Dios; ayúdanos a cumplir la Ley del Padre como corresponde ser cumplida.
 
Gracias, Señor, por poder transmitir esto.
 

El texto bíblico ha sido tomado de la Biblia de Jerusalén.

 
Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación


Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

 
Panecillo de hoy:

Cumplir con la Ley de Dios no es una opción olvidable por sus hijos. 


Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

9.02.26

Amigo de Lolo – Frases que bien valen la pena – La no suficientemente estimada misericordia de Dios

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).

PRESENTACIÓN

Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva haciendo lo propio sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo.

El linarense universal, que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquel que se acerca a su persona a través de su obra. Y es que, no pudiendo hacerlo ahora personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo, es seguro que acercarse a Lolo de forma cercana nos viene la mar de bien.

Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es, sencillamente, siéndolo. Y él es una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo y a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que muchoY, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.

Frases que bien valen la pena – La no suficientemente estimada misericordia de Dios

Si tu vida no tiene salpicaduras y Dios pasea por tu corazón como por entre un huerto aromado, ahonda tú en la humildad y dale gracias de haberte preservado, más por su misericordia que por tu naturaleza”. (Beato Lolo, de su libro Cartas con la señal de la Cruz)

Podemos decir, sin temor a equivocarnos, que en lo referido a la relación entre Dios y nosotros, sus hijos, debemos tener claro que lo que importa no es, precisamente, lo buenos que somos nosotros sino lo bueno que es Dios con su descendencia. Y aquí, el Beato de Linares (Jaén, España) lo dice con una claridad meridiana.

Debemos fijarnos en el lenguaje que utiliza Lolo. Es decir, empieza haciendo uso del “si” condicional que quiere decir mucho al respecto de lo que somos nosotros y de cómo podemos ser.

Con esto queremos decir que sí, que es posible que nuestra vida no tenga salpicaduras y que Dios pasee por nuestro corazón como por entre un huerto aromado. Eso es cierto. Pero también lo es que, a lo mejor, nuestra vida sí tenga salpicaduras y Dios no pasee por nuestro corazón como si tuviésemos tal tipo de huerto…

Es verdad que muchas veces tenemos muchas salpicaduras. Pero no son de algo, digamos, externo a nosotros que nos “salpique” sino de nuestro propio proceder que no siempre es santo y no siempre es el más adecuado teniendo en cuenta, además, lo que a tal respecto nos conviene.

También es verdad que nuestro corazón, en tantas y tantas ocasiones, deja de ser un huerto, así, aromado, para tener un aroma más bien a podrido porque somos como somos y eso bien que lo sabe Dios que tiene tanta y mucha paciencia con sus hijos que, sí, los creó a su imagen y semejanza pero muy pronto, al parecer, lo olvidaron.

Pues bien. El caso es que si es cierto que todo va sobre ruedas y Dios se pasea por nuestro corazón encontrándolo limpio y con un buen aroma (un buen odor Christi, podríamos decir), incluso si eso es cierto, no podemos hacer como si todo eso fuera mérito exclusivamente nuestro. No.

Decimos que en el caso de sea todo como nos dice nuestro amigo Manuel Lozano Garrido, también debemos hacer algo porque no vayamos a creer que somos el oro y el moro, por así decirlo.

Bueno. Lo que, entonces, nos corresponde es hacer dos cosas que muchas veces olvidamos: ser humildes y dar gracias.

Dice Lolo que ahondemos en nuestra humildad. Es decir, que parte de la base de que ya somos humildes que, según están las cosas, a lo mejor es mucho decir y muchas ocasiones. Pero el linarense universal parte de la base, necesaria, de que somos humildes. Pues bien, eso no basta porque si somos como somos y somos buenos (por así decirlo aunque sepamos que bueno sólo es Dios) debemos ir más allá en nuestra humildad por eso nos hará aún mejores.

Y, luego, dar gracias que es, no por casualidad, lo que muchas veces olvidamos.

Dar gracias por todo: desde nuestra propia existencia a… a todo… todo del todo porque todo se lo debemos a Dios y por eso nuestro hacer y nuestro ser ha de hacerlo todo a mayor gloria de Dios porque bien se lo merece quien todo ha creado y mantiene.

Y todo esto, además, porque Dios es misericordioso con nosotros y no porque nosotros lo merezcamos en muchas ocasiones. Es más, es seguro que es más misericordioso el Creador con nosotros cuando más salpicaduras tenemos y cuando nuestro corazón no es, precisamente, un huerto aromado, con nos dice Lolo.

Misericordia, pues. En esto se resume todo. Misericordia de Dios, claro.

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (149)

¡Pobres de vosotros, virus del tiempo y la muerte, que ni aún siquiera podéis roer lo que de permanente hay en el alma!

……………………………

Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

8.02.26

La Palabra del Domingo - Domingo, 8 de febrero de 2026

Resultado de imagen de SAnta Biblia

Mt 5, 13-16

13 Vosotros sois la sal de la tierra. Mas si la sal se desvirtúa, ¿con qué se la salará? Ya no sirve para nada más que para ser tirada afuera y pisoteada por los hombres. 14 Vosotros sois la luz del mundo. No puede ocultarse una ciudad situada en la cima de un monte. 15 Ni tampoco se enciende una lámpara y la ponen debajo del celemín, sino sobre el candelero, para que alumbre a todos los que están en la casa. 16 Brille así vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.”

COMENTARIO

Lo que somos y lo que podemos llegar a ser

Sal. Luz. Celemín.

Con tales palabras define a la perfección Jesús qué somos pero, por desgracia, lo que podemos ser o llegar a ser.

Es bien cierto que Jesús, cuando vino al mundo, cuando fue enviado por el Padre para que se cumplieran todas las sílabas de Su Ley, alimentó el corazón de aquellas personas que le escuchaban y supieron entender lo que decía y, ahora mismo, hace otro tanto con otros millones de personas.

Así, Jesucristo convirtió a sus discípulos en seres humanos que, como los demás, habían conocido al Mesías y, por tanto, no podían seguir actuando igual como, hasta entonces, habían actuado. Debían cambiar el corazón y pasarlo a tener de carne y no de piedra, ser misericordiosos, perdonar al ser ofendidos, etc.

Eso suponía que los discípulos de Cristo sólo podían ser sal y sólo podían ser luz. Y eso quería decir, en primer lugar, que debían ser, entre los sus prójimos, como el alimento espiritual que enriquece la existencia y la pone al servicio de Dios y del más cercano. Además, debían servir de faro, iluminar, en fin, el camino de todos aquellos que no encontraban la senda hacia el definitivo Reino de Dios. Ser, en suma, luz.

Es fácil, pues, entender, lo que quiere Jesús.

DOMINGO V DE TIEMPO ORDINARIO | Buenasnuevas

Es fácil, también, equivocarse y no ser, para nada, lo que quiere Jesús.

No somos sal ni somos luz si no hacemos lo posible para que la doctrina cristiana se difunda por el mundo y se aplique a nuestras propias situaciones; no sal ni luz si escondemos lo que nunca debemos esconder y que tiene mucho que ver con Dios, con su Palabra y, también, con su Hijo Jesucristo.

Podemos, en efecto, no hacer nada de esto pero, entonces, difícilmente será admisible que nos consideremos discípulos de Cristo.

Alguien, sin embargo, podría creer que lo que hace de bueno, que ser sal y ser luz en el mundo que nos ha tocado vivir, es mérito exclusivo de su propio ser y que, como voluntariamente ha aceptado hacer eso está muy bien que se considere, legítimamente, agraciado por Dios. Sin embargo, bien dice Jesús que es el Creador quien provoca, en nosotros, ser buenos hijos suyos y que cuando el éxito corona nuestra actuación debemos dar gracias a Quien, en verdad, es el protagonista de nuestro propio hacer bien. Somos, al fin y al cabo, instrumentos en manos de Dios; torpes instrumentos pero instrumentos, al fin y al cabo.

Jesús nunca se escondió en el mundo en el que vivió y nunca dijo, buscando su humano bienestar, que no era quien era. Supo ser un buen hijo de un mejor Padre.

PRECES

Por todos aquellos que no quieren sal y luz del mundo.

Roguemos al Señor.

Por todos aquellos que prefieren esconder su fe y no mostrarla al mundo.

Roguemos al Señor.

ORACIÓN

Padre Dios; ayúdanos a ser sal y a ser luz del mundo en el que vivimos.

Gracias, Señor, por poder transmitir esto.

El texto bíblico ha sido tomado de la Biblia de Jerusalén.

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación


Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

 
Panecillo de hoy:
 
Ser sal y ser luz. Ahí esta nuestra respuesta a Dios.

Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

2.02.26

Amigo de Lolo – Frases que bien valen la pena – Dios siempre está para y por nosotros

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).

PRESENTACIÓN

Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva haciendo lo propio sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo.

El linarense universal, que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquel que se acerca a su persona a través de su obra. Y es que, no pudiendo hacerlo ahora personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo, es seguro que acercarse a Lolo de forma cercana nos viene la mar de bien.

Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es, sencillamente, siéndolo. Y él es una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo y a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que muchoY, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.

Frases que bien valen la pena – Dios siempre está para y por nosotros

En un lugar del cielo, Dios rutila de día y de noche como una hermosa invitación a la Esperanza y a la vida.” (Beato Lolo, de su libro Mesa redonda con Dios)

En el Cielo. Allí es donde nuestro Creador y Todopoderoso Señor, cumple con su santísima Voluntad que consiste, más que nada, en hacer todo lo mejor para que su descendencia, nosotros sus hijos, tenga un mejor pasar por el mundo hasta que lleguemos a Su definitivo Reino que es, precisamente, el mismo Cielo.

Pues bien, en un lugar del Cielo Dios mismo no cesa cumplir con esa santa misión como decimos arriba. Y por el Beato de Linares (Jaén, España) dice que es “de día y de noche” cuando hace lo que aquí nos dice. Y es que no podemos imaginar a Quien todo lo ha creado y mantiene haciendo algo que no sea rutilar de día y de noche pues ya podemos imaginar que el cansancio no le alcanza.

¿Y qué es lo que Dios hace? O, en resumidas cuentas, en qué ocupa su tiempo Aquel que todo lo puede es lo que podemos preguntarnos.

Es verdad que Adonai todo lo puede hacer y, en fin, lo puede hacer todo. Pero aquí nos dice nuestro amigo Manuel Lozano Garrido, que la cosa se centra en dos realidades espirituales a cada cual más importante que pasamos a relatar.

Esperanza y vida. Así, como si fuera poca cosa la virtud y lo que no es dado por Dios.

Sabemos, y no debemos olvidar, que Dios a nadie obliga a aceptarlo ni, claro a tener por bueno aquello que nos pueda donar o graciosamente entregar. Por eso lo que aquí hay es una “invitación” y no, digamos, algo a lo que se nos obligue. Es decir, Dios no nos impone ni la esperanza ni el ansia de vida sino que, como nos dice Lolo, nos “invita” a aceptar tan grandes gracias de su parte.

Lo de arriba lo decimos porque es crucial comprender que lo que hacemos lo hacemos nosotros mismos y si nos equivocamos, por ejemplo, haciendo oídos sordos a tal invitación… pues, en fin, caerá en el debe de nuestra alma y eso será para siempre a no ser que haya arrepentimiento pero… si no lo hay… deberemos atenernos a las graves consecuencias de tal insensatez.

Pues bien, supongamos que aceptamos tal invitación a la “esperanza y a la vida”. Entonces se seguro que saldremos más que beneficiados (hablemos de beneficio porque aquí no se trata de ser “aprovechados” sino de hacer lo que más nos conviene) porque a Dios nadie le puede ganar en generosidad (ni en nada, por cierto) Y, por tanto, es bien cierto y seguro que de querer ser esperanzados y agarrarnos fuerte a la vida que nos ha sido dada no será mala cosa sino, justamente, lo contrario.

El caso es que el Padre prepara a cada instante la invitación de la que habla el linarense universal. Y lo hace porque, como veletas que somos, es más que probable que ahora queramos decir no pero que luego, si somos capaces de recapacitar, digamos todo lo contrario. Y por el se trata de una invitación ininterrumpida en su propuesta y siempre está ahí para nosotros y por nosotros.

Además, tal invitación es “hermosa” pues ¿qué otra cosa se puede esperar de quien todo lo ha hecho, lo hace y lo hará bien? Pues eso, una hermosura de propuesta para sus hijos a quien tanto ama, a quienes tanto nos ama. Y por eso Lolo lo dice esto tan bellamente como, por cierto, es su buena costumbre.

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (148)

Destino: hogar último, más allá de la vida, que adquirimos confianza de inteligencia y capital de corazón”.

……………………………

Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

1.02.26

La Palabra para Domingo - Domingo, 1 de febrero de 2026

Resultado de imagen de SAnta Biblia

Mt 5, 1-12a
 

“1 Viendo la muchedumbre, subió al monte, se sentó, y sus discípulos se le acercaron. 2 Y tomando la palabra, les enseñaba diciendo:

 3 Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos.


4 Bienaventurados = los mansos =, porque = ellos poseerán en herencia la tierra. =

5 Bienaventurados los que lloran,  porque ellos serán consolados.

6 Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia,  porque ellos serán saciados.

7 Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.

8 Bienaventurados los limpios de corazón,  porque ellos verán a Dios.

9 Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios.

10 Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia,   porque de ellos es el Reino de los Cielos.

11 Bienaventurados seréis cuando os injurien, y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa.

12 Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos; pues de la misma manera persiguieron  a los profetas anteriores a vosotros.”
                           

       
COMENTARIO

Según somos… ¡qué difícil es ser bienaventurados!

 
Si hay un texto bíblico que sea conocido y más que escuchado es el de las Bienaventuranzas el que ha de ocupar un lugar destacado. Y es que todo católico lo leído y escuchado habrá unas cuantas y más que cuantas veces. 


Digamos, para empezar, que 
a lo mejor no nos ha afectado mucho lo que hemos escuchado. 

Es posible que el evangelista Mateo recogiera, digamos, de una vez, lo que Jesús dijera acerca de las Bienaventuranzas. También es posible que las dijera todas de una vez en el monte, como nos dice el autor de este Evangelio. De todas formas, eso (como suele pasar con otros aspectos de la Biblia) no debería importarnos demasiado porque sería como mirar el dedo cuando alguien señala a la luna con el mismo.

Pues bien, 
podemos decir que lo que Jesús dice en este texto (y que tan importante es) a veces lo tenemos por dicho pero no por escuchado. Al menos, en profundidad, las Bienaventuranzas no pasan, para muchos de nosotros, de ser unas bonitas palabras dichas muy bien por el Hijo de Dios. 

Esto, dicho así, puede parecer duro pero, francamente, ¿qué es lo que pasa a tal respecto? 

Las Bienaventuranzas - El Buque Escuela

Una a una de las Bienaventuranzas (que vienen a ser como una humana concreción de los Mandamientos de la Ley de Dios, un poner sobre la mesa qué debemos ser) son muy difíciles de llevar a cabo, de cumplirlas, de ser como según ellas debemos ser. 

¿Quién goza siendo pobre de espíritu? ¿No somos la mayoría de las veces soberbios? 

¿Quién es siempre manso? ¿No actuamos con demasiada precipitación y muy lejos de la requerida mansedumbre? 

¿Quién acepta llorar? ¿No queremos, muchas veces, venganza? 

¿Quién manifiesta siempre misericordia? ¿No somos muchas veces odiosos por el odio que manifestamos? 

¿Somos siempre limpios de corazón? ¿No lo tenemos tantas y tantas veces sucio? 

¿Trabajamos siempre por la paz? ¿No sembramos muchas veces cizaña? 

¿Aceptamos ser perseguidos por ser discípulos de Cristo? ¿Cuántas veces somos políticamente correctos para no incurrir en persecución?

En fin… bien podemos ver lo lejos que solemos estar de aceptar, de verdad y con franqueza, las Bienaventuranzas. 

De todas formas 
esto no debe ser obstáculo para reconocer que son un programa espiritual profundo y que, de cumplirlo, se nos abrirán las puertas del Cielo donde nos estará esperando Aquel que quiso para nosotros, al proclamarlas, lo mejor. Y lo mejor era, y es, cumplir con la voluntad de Dios que no puede tener otra idea en su corazón que estas palabras santas, santas palabras, dichas por Quien había venido al mundo no a derogar la Ley de Dios sino a hacerla cumplir. Y las bienaventuranzas son, no por casualidad, la concreción más exacta de tal cumplimiento. 

Cierto es que nosotros, que tantas veces decimos que somos sin serlo hijos de Dios, nos cuesta. Y es que nuestro corazón aun es demasiado duro. Vamos, casi de piedra. 

PRECES

Por todos aquellos que no quieren ser bienaventurados

Roguemos al Señor.

Por todos aquellos que no aceptan el don de Dios de la bienaventuranza.

Roguemos al Señor.

ORACIÓN

Padre Dios; ayúdanos a ser bienaventurados

 
Gracias, Señor, por poder transmitir esto.

 
El texto bíblico ha sido tomado de la Biblia de Jerusalén.

  
Eleuterio Fernández Guzmán

 

Panecillos de meditación


Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

 
Panecillo de hoy:
 
Debemos ser bienaventurados porque nos es verdaderamente esencial.

Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

26.01.26

Petición de oración por Vania - Amigo de Lolo – Frases que bien valen la pena – Dios es siempre providente

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).

Don Rafael Higueras Álamo, a la sazón sacerdote de la Diócesis de Jaén y postulador de la causa de beatificación y de canonización de Lolo, nos ha pedido que pidamos la intercesión del Beato de Linares en favor de Vania, una niña de tan sólo 5 años a la que han descubierto un tumor maligno en el riñón y un trombo muy cerca del corazón.

Pidamos, por tanto, la intercesión de Lolo porque sabemos que hará todo lo posible para que Vania sane siendo, claro, la Voluntad de Dios la que ha de prevalecer. 

PRESENTACIÓN

Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva haciendo lo propio sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo.

El linarense universal, que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquel que se acerca a su persona a través de su obra. Y es que, no pudiendo hacerlo ahora personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo, es seguro que acercarse a Lolo de forma cercana nos viene la mar de bien.

Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es, sencillamente, siéndolo. Y él es una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo y a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que muchoY, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.

Frases que bien valen la pena – Dios es siempre providente

Tu Providencia es como una letra con garantías, que se te pasa al cobro en cada fecha”. (Beato Lolo, de su libro Mesa redonda con Dios)

Es posible que se suela creer que Dios es providente según quiera Él. Y, ciertamente, eso ha de ser así porque su Voluntad es, simplemente, perfecta y predecible en cuanto vale su amor.

Es decir, que Dios es providente porque sabe muy bien que es lo mejor que conviene a su descendencia.

Podemos creer, también, que la Providencia de Dios es limitada como si quisiera lo mejor para nosotros pero sólo de vez en cuando. Pero Lolo, aquí mismo, desmiente eso de forma corta pero totalmente sencilla y clarificadora.

Está muy bien que Manuel Lozano Garrido utilice un lenguaje tan moderno como es o, al menos, era, en su tiempo: el de la letra con garantías.

Esto lo decimos porque, como se sabe, la letra con garantías es algo así como una letra de cambio que está respaldada por una garantía adicional para que quien tenga que cobrarla tenga total seguridad de que la va a cobrar.

¿Y qué tiene esto que ver en materia espiritual? Pues tiene todo que ver si lo vemos, precisamente, desde el punto de vista espiritual.

Aquí sabemos que quien pone de su parte para que nuestra vida sea más llevadera y mejor es, ni más ni menos, que el Creador que nos ha creado y mantiene. Pues bien, también sabemos que eso lo hace a cada momento y que siempre nos tiene en su corazón pues somos hijos suyos.

Eso de que siempre nos tiene en cuenta lo afirma aquí Lolo cuando dice que “en cada fecha” porque podemos entender eso por un siempre porque, en efecto, es siempre cuando podemos acercarnos al Padre y, en fin…, pedirle algo que nosotros creemos es importante para nosotros o para el prójimo.

Y que pedimos mucho a Dios es cierto y verdad. Por eso, el Beato de Linares (Jaén, España) dice que le pasamos al cobro la letra con garantías. Y eso sólo puede querer decir que, en efecto, se la pasamos. Y, como estamos seguros de que quien responde es, nada más y nada menos, que Quien todo lo puede, pues estamos seguros de ser escuchados. Ahí está la garantía de tan especial letra de cambio espiritual.

Por otra parte, la Providencia de Dios, aquella a la que se entrega el Beato Manuel Lozano Garrido, no tiene límite alguno. Es decir, lo que le pedimos entregándonos plenamente (¡plenamente!) a su voluntad, Dios, graciosamente, nos lo concede. Ahora bien, cuando decimos, para solicitar eso, que nos sometemos a la voluntad del Todopoderoso es que nos sometemos a su voluntad. Y no cabe al contrario, ninguna alteración de tal nuestra voluntad.

Podemos decir, por tanto, que la Providencia de Dios está siempre dispuesta a serlo y, por eso, debemos mantener una total confianza en que eso es así. En realidad, eso es lo que hizo el Beato Lolo a lo largo de toda su vida y por eso goza de la vida eterna que es, como eso indica, para siempre.

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (147)

Hermoso el instinto de vivir, pero ¿y el de sobrevivir?

……………………………

Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

25.01.26

La Palabra del Domingo  - Domingo, 25 de enero de 2026

Resultado de imagen de SAnta Biblia

Mt 4, 12-23

12 Cuando oyó que Juan había sido entregado, se retiró a Galilea. 13 Y dejando Nazará, vino a residir en Cafarnaúm junto al mar, en el término de Zabulón y Neftalí; 14 para que se cumpliera el oráculo del profeta Isaías: 15 ¡Tierra de Zabulón, tierra de Neftalí, camino del mar, allende el Jordán, Galilea de los gentiles! 16 El pueblo que habitaba en tinieblas ha visto una gran luz; a los que habitaban en paraje de sombras de muerte una luz les ha amanecido. 17 Desde entonces comenzó Jesús a predicar y decir: ‘Convertíos, porque el Reino de los Cielos ha llegado.’

18 Caminando por la ribera del mar de Galilea vio a dos hermanos, Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés, echando la red en el mar, pues eran pescadores, 19 y les dice: ‘Venid conmigo, y os haré pescadores de hombres.’20 Y ellos al instante, dejando las redes, le siguieron. 21 Caminando adelante, vio a otros dos hermanos, Santiago el de Zebedeo y su hermano Juan, que estaban en la barca con su padre Zebedeo arreglando sus redes; y los llamó. 22 Y ellos al instante, dejando la barca y a su padre, le siguieron.
23 Recorría Jesús toda Galilea, enseñando en sus sinagogas, proclamando la Buena Nueva del Reino y curando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.



COMENTARIO

Convertirse y creer

La regla matemática dice que, en determinadas operaciones, el orden de los factores no altera el producto. Por eso el resultado de multiplicar, por ejemplo, 4 por 5 es el mismo que hacerlo 5 por 4.

En el reino de Dios y con su Ley, sin embargo, no pasa lo mismo. Como suele suceder, el Creador nos sorprende con una lógica que, claro, no es la nuestra.

Ejemplo de esto tenemos cuando sabemos que mientras que en el mundo, también llamado siglo, la confesión de lo mal hecho acarrea la imposición de una pena, en el reino de Dios lleva aparejada el perdón. Y esto muestra, en efecto, dos realidades muy distintas.

Algo parecido pasa con el mismo hecho de creer.

En otra ocasión ya dice Jesús “Convertíos y creed en el Evangelio”. Ahora dice Convertíos, porque el Reino de los Cielos ha llegado”.

Aquí sí que hay alteración del resultado si cambiamos los factores de esta especial cuenta espiritual.

Así, primero se nos pide la conversión y luego, la creencia en el Evangelio y no al revés.

Simón y Andrés, hermanos y mártires

Vemos, por lo tanto, que cambiar el corazón (de uno de piedra a uno de carne) es fundamental para considerarse discípulo de Jesucristo. Luego se creerá, se pondrá la confianza en el Evangelio pero lo primero es venir a ser un hombre nuevo.

Actuar así no era, digamos, voluntad exclusiva de Jesús, aunque también, sino que venía a cumplir la que lo era de Dios cuando, como recoge el profeta Ezequiel (11, 19-20) escribe que dijo el Creador “yo les daré un solo corazón y pondré en ellos un espíritu nuevo: quitaré de su carne el corazón de piedra y les daré un corazón de carne, para que caminen según mis preceptos, observen mis normas y las pongan en práctica, y así sean mi pueblo y yo sea su Dios.

Por tanto, convertirse era, es, lo básico, lo esencial, lo primero que debe hacer quien pretenda considerarse discípulo de Jesús e hijo de Dios.

Y así recorrió Jesús aquella tierra para llamar a sus primeros discípulos los apóstoles. Lo dejaron todo porque cambiaron su corazón antes, siquiera de conocer lo que luego haría y, así, el Evangelio, la Buena Noticia que aún no conocían porque aún no habían andado con aquel hombre que los llamaba para ser pescadores de hombres.

La vida pública de Jesús conllevó el cumplimiento de todo lo que había sido escrito en las Sagradas Escrituras antes de salir al mundo. Por eso se cumplió lo que había dicho Isaías al ir a la tierra de Zabulón y de Neftalí y por eso, precisamente por eso, pedía la conversión del corazón.

Y es que a Dios nadie le gana en ser fiel a lo dicho.

PRECES


Pidamos a Dios por todos aquellos que no tienen intención de cambiar su corazón de piedra.

Roguemos al Señor.

Pidamos a Dios por todos aquellos que no aceptan el cumplimiento de la Palabra de Dios.

Roguemos al Señor.

ORACIÓN

Padre Dios; ayúdanos a endereza el camino errado que podamos llevar en nuestra vida y a cambiar nuestro corazón por uno de carne misericordioso.

Gracias, Señor, por poder transmitir esto.

El texto bíblico ha sido tomado de la Biblia de Jerusalén.

Eleuterio Fernández Guzmán

Llama el Beato Manuel Lozano GarridoLolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.  

  

Panecillo de hoy:

Seguir a Cristo es una decisión mucho más que razonable.

Para leer Fe y Obras.

 

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.