1.06.26

Amigo de Lolo – Frases que bien valen la pena – Quizá Lolo sufrió mucho por esto

Manuel Lozano Garrido, Lolo: La buena persona que contó la mejor noticia -  Diócesis de Jaén

No vamos a descubrir nada ni decir nada nuevo si sostenemos que Manuel Lozano Garrido, más conocido por Lolo y, con el paso del tiempo, Beato de la Iglesia Católicatuvo una vida de sufrimiento físico bastante notable. Es decir, que no lo pasó nada bien como atestiguan todos los que le conocieron y como él mismo dejó escrito en sus libros.

De todas formas, a lo mejor ayuda a comprender algo lo que le pasó a lo largo de su vida tener cierta idea de cómo surgió todo o, al menos, como podemos intuir que todo surgió.

La imagen que hemos entendido venía bien al caso es la que aquí hemos puesto. Y es que podemos ver a Lolo empuñando lo que podría parecer un fusil cuando, en realidad, es algo así como una Cruz empuñada por su mano de creyente. Y es que, en verdad, su participación en la Guerra Civil no pasó de ser, por decirlo así, algo simbólica aunque, como vamos a ver, con resultados verdaderamente escalofriantes para él.

Sabemos que su hermano Agustín resultó muerto por efecto directo de aquella guerra fratricida. Y Lolo, como es bien cierto, también ocupó su lugar allí donde le correspondía estar, según sus propias circunstancias.

Ya hemos dicho otras veces que Lolo pasó tres meses en la cárcel por hacer de “Tarsicio” y llevar la comunión a los que se encontraban entre rejas y eran creyentes católicos. También que aprovechó su tiempo en prisión rezando el rosario haciendo uno con los pelos de escobas anudados e, incluso, que ni aquellas circunstancias le hicieron perder el sentido del humor que, eso sí, perduró en su corazón y en su vida siempre.

Pues bien, una vez la guerra pasó por su puerta, el bueno de Lolo fue destinado al frente de Motril (Granada). Y entre las labores que le correspondió llevar a cabo, le tocó atender el funcionamiento de una centralita telefónica.

Cualquiera diría que eso no era nada peligroso. No, en principio. Sin embargo, la cosa se complicó cuando la tal centralita no se encontraba en un lugar, digamos, ordinario (un cuartel o una casa) sino que la misma estaba en especie de cueva que, para más desgracia para Lolo, tenía un grado de humedad más que elevado y que, para más inri, estaba situada a bastante profundidad. Y allí estaba nuestro amigo la mayor parte de los días de la semana cumpliendo con aquel deber que le había sido encomendado.

A consecuencia de eso, Lolo empieza a notar que algo no va bien en su cuerpo. Y es que bien podría haber sido la estancia en aquella cueva la que pudiera haber agravado una posible enfermedad reumática que tuviera quizá sin saber o, simplemente, que al haber sometido su cuerpo a una alta humedad acabó, en efecto, por contraer la dicha enfermedad que habría sido, por así decirlo, originada por aquella misión que le hicieron cumplir. Pero influir todo aquello… seguro que influyó.

Poco a poco se sintió peor de aquello y, cómo sería la cosa, que sus jefes acabaron enviándolo al hospital-base que se encontraba, no por casualidad, en su Linares natal. Y allí le pilló al final de la guerra que había tenido unas consecuencias físicas para Lolo que irían, como sabemos, a peor.

Eso sí, todo aquello, por muy malo que fuera, no le impidió seguir llevando una vida plena y, verdaderamente, entregada.

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (166)

El fuego es la razón de todo, cuando ese fuego posee el maravilloso nombre de Amor.

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Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

31.05.26

La Palabra para el Domingo - Domingo, 31 de mayo de 2026

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Jn 3, 16-18

16 Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna. 17 Porque Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para juzgar al mundo,  sino para que el mundo se salve por él. 18 El que cree en él, no es juzgado; pero el que no cree, ya está juzgado, porque no ha creído en el Nombre del Hijo único de Dios.
    

COMENTARIO

Un claro aviso acerca de Cristo


Cuando Dios actúa no lo hace porque no tenga otra cosa que hacer sino porque, en verdad, lo que quiere lo hace porque quiere lo que hace. Y eso ha hecho, hizo, con Cristo, Hijo Suyo y hermano nuestro y por eso todo lo que luego sucedió estaba puesto para bien de la humanidad entera pero, sobre todo, para la que creyese en el Enviado de Dios Padre Todopoderoso. 

La bondad de Dios, por otra parte, para su semejanza, no tiene límite. Además, a diferencia de esta, cumple simple lo que promete y eso, precisamente eso, hizo, con Cristo, Hijo Suyo y hermano nuestro. Lo prometido, pues, para el Creador, era deuda. 

Cuando Dios creó al hombre le dio libertad. Y eso quiere decir que podía hacer, al respecto del Creador, lo que quisiese: amarlo u olvidarlo. Y, muchas veces optó el hombre por lo segundo frente a lo primero. Y se perdió. 

No hay ninguna descripción de la foto disponible.Pero Dios, que no abandona nunca ni se siente desesperanzado, quiso poner remedio a la perdición en la que había caído quien había creado y mantenía con tanto amor. Y envió al mundo a su Hijo único, Cristo, el Enviado, el Ungido, el Mesías. 

Que Jesús vino al mundo es dato cierto y verificado a lo largo de los siglos por todos aquellos que han querido decir la verdad y lo que, entonces, pasó.

Que Jesús vino al mundo y las razones por las que vino también son más que conocidas. 

Dios quería salvar a la humanidad y por eso lo envió. La humanidad lo necesitaba y por eso lo envió. 

Jesús no vino más que a cumplir con la misión encomendada por Dios, por su Padre y el nuestro. Y por eso murió como murió. 

Por eso a través de Cristo quien en Él cree se salva y quien no cree, se condena. 

Se salva quien lo acepta como Mesías y como Dios hecho hombre; quien cree que resucitó de entre los muertos y, en fin, quien en Él confía.

Dios no pide más que aceptar la Verdad. Por eso quien cree en Cristo está salvado porque se salva a sí mismo aceptando a Quien lo puede salvar y porque muestra que quiere tener a Jesús en Él y que Él esté en cada él. 

Sin embargo, es posible (terriblemente posible) que haya quien no acepte al Hijo del hombre, al Hijo de Dios. Y para tales personas el Creador también tiene un destino. 

Bien que lo dice este texto del evangelio de San Juan, aquel que estuvo tan cerca del Señor. No puede haber duda alguna al respecto y tenerla es no creer, no confiar en Dios. 

Ya está juzgado quien no cree en Jesús. Y con esto se quiere decir que la sentencia de la justicia divina ya está fijada, de antemano, para quien, conociéndolo, no quiera aceptar en su corazón a Quien todo lo dio por sus hermanos. Es, diríamos, como un pecado grave contra el Espíritu Santo que es el único que no se puede perdonar. 

Dios es fiel y es misericordioso… pero también es justo y aunque tengamos por verdad que la misericordia puede con la justicia no es menos cierto que la justicia divina existe y es la que es.
 
PRECES 

Por todos que no quieren aceptar a Cristo como Hijo enviado por el Padre. 

Roguemos al Señor. 

Por todos aquellos que no tienen esperanza en ser salvados. 

Roguemos al Señor.

ORACIÓN

 
Padre; ayúdanos a aceptar a tu Hijo, Cristo, como hermano nuestro y llevarlo a nuestro corazón. 

Gracias, Señor, por poder transmitir esto.

 
El texto bíblico ha sido tomado de la Biblia de Jerusalén.

  
Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación


Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.
 
Panecillo de hoy:

Dios envía a su Hijo Único. ¿Hace falta algo más?


Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

27.05.26

Reseña: Simple, y sencillamente, María

Autor: Eleuterio Fernández Guzmán

Editorial: Createspace, Amazon

Páginas: 135

Precio aprox. Tapa blanda: 8,32  

ISBN Amazon: 979-8198291508

Año edición: 2026

Lo puedes adquirir en Amazon

Otros libros del autor.  Y más libros, aquí

Reproducimos el capítulo de título “Dulzura” como una de las virtudes de la Virgen María.

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve

¡Oh, clemente, Oh, piadosa, Oh dulce Virgen María!”

Salve Regina

Esta parte de La Salve nos dice mucho acerca de esta virtud porque, con certeza lo decimos, la Virgen María es dulzura nuestra porque su corazón es dulce más que el de nadie salvo el de su Hijo y Dios mismo.

La dulzura de María no es, precisamente, una virtud que la debilite como si dijéramos que es algo así como una “ñoñería” poco útil sino que, al contrario, la convierte a ella en amor puro y paciente que consuela y, ya de paso, nos sirve de estímulo, faro y guía.

Santos como, por ejemplo, San Bernardo de Clavaral (1090-1153), en sus Homilías sobre la Virgen Madre hace hincapié en esta virtud cuando dice que en María “Nada es severo, nada terrible; todo es dulzura”. Y es dulzura, toda ella lo es, porque tiene como misión importante traer misericordia a través de si Hijo porque se ha hecho toda para todos.

Podemos decir que la Madre de Dios manifiesta siempre piedad hacia quienes buscan enmendar su vida y eso lo hace con la mayor dulzura del mundo con la que nos acoge a todos sus hijos.

Pero, además, la dulzura de María viene a ser la bondad que se aplica a todas las relaciones humanas caracterizándose pro ser amable al trato, en las palabras y el comportamiento de cada día. Y ahí es donde la dulzura de la esposa de José se manifiesta en todo su esplendor.

También podemos decir que la dulzura de María se manifiesta cuando nos acompaña en aquellos momentos en los que nuestra vida muestra su cara más amarga. Y con su dulzura calma nuestro corazón y lo eleva por encima de los tropiezos o los embates de nuestra vida.

El caso es que a lo largo de la vida de aquella joven que dijo sí a Dios en el momento más oportuno de la historia de la salvación mostró su dulzura. Así, por ejemplo, desde la misma anunciación, pasando por la visitación a su prima Isabel o el viaje a Belén y el mismo nacimiento de su Hijo.

Bien Podemos decir, por tanto, que dulce fue su porte dulce fue su mirada y dulce fue su comportamiento en esos momentos tan importantes de la vida de la Madre de Dios. Dulzura que mostró sin tener en cuenta ningún tipo de reparo o respeto humano.

Podemos decir que la Virgen María manifiesta dulzura hasta en su nombre. Por eso celebramos el 12 de septiembre su Dulce Nombre (fiesta que fue extendida a toda la Iglesia por el Papa Inocencio XI en 1683 aunque tal celebración ya existía en España desde 1513) porque hasta eso, que es lo más básico que tiene una persona, determina cómo sería aquella niña nacida del amor de Joaquín y Ana. Y eso porque, lo mismo que se considera el nombre de Jesús, en de María nos trae consuelo y es, además, un bálsamo en los momentos de agonía y, en general, en las dificultades.

María, pues, tiene una dulzura que bien podemos llamar angelical que es propia de su Inmaculado Corazón porque es difícil que nos podamos imaginar a la Virgen María haciendo algo así como gritar o perder la paz del alma y del corazón o, en fin, de hacer mal a alguien.

A esto respondemos que No. No cabe en nuestro pensar que una cosa así pudiera pasar cuando sus santos pies pisaron el santo suelo de Israel. Y es que, incluso en los momentos más difíciles de su vida (como, por ejemplo, el de la Pasión de su Hijo) nada pudo perturbar su dulzura y expresar, con ella, todo el amor que tenía por Aquel que la había elegido por Madre.

María, con su dulzura, se muestra, se nos muestra, como una presencia que, discretamente, nos alienta y nos consuela, que nos sostiene cuando nos flaquea el alma o el corazón se nos viene abajo por cualquier circunstancia por la que estemos pasando.

Sin embargo, tal dulzura no nos empuja ni nos vence algo así como imponiéndose sino que viene a ser como un susurro.

Por otra parte, es cierto y verdad que la dulzura de la Virgen María nos ayuda más que mucho a cambiar nuestro corazón.

Vemos, por tanto, que la Inmaculada, con el proceder a lo largo de su vida y con su estancia en el Cielo junto a Dios y a su Hijo, nos ayuda a transformar el quehacer diario por uno que sea agradable al Creador.

La dulzura de María tiene, por tanto, un valor más que elevado porque nos sirve de claro ejemplo de proceder y en ella podemos encontrar lo que, a veces, nos falta para ser buenos hijos de Dios. Y es en ella en quien encontramos la exacta medida de la dulzura que la viste desde el corazón hasta el alma, blanca de toda blancura.

Oremos de una forma más que relacionada con la dulzura de María diciendo

¡Oh, Clementísima Reina y Auxiliadora de los cristianos! Con las más ardientes súplicas vengo a pedirte la gracia que necesito… y me concedas además la santa dulzura, que es el ropaje de la humildad y la virtud predilecta del Sacratísimo Corazón de Jesús. Débil y orgulloso como soy, jamás llegaría a revestir mi alma de este encantador ropaje sin tu misericordia. Ayúdame a ser cortés en el trato, dulce en el sentir y en el hablar, bueno con todos y especialmente con quien se me manifieste frío y maligno, a fin de procurarte una complacencia a Ti y a tu dulcísimo Jesús.

Amén.”

Y es que la Virgen María, de dulce alma, siempre está dispuesta a acogernos en su dulce corazón, fuente de eterna dulzura.

Les dejó aquí el Índice:

Presentación

I María, Madre de Dios

1. Dios así lo quería

2. María dijo sí

3. María y Cristo

II María, Madre nuestra

4. María nos acoge en su corazón

5. María nos quiere junto a sí

6. María nos llama hijos

III Virtudes de María

7. Obediencia

8. Humildad

9. Dulzura

10. Oración

11. Fe

12. Pureza divina

13. Paciencia heroica

14. Sabiduría celestial

IV. María, Intercesora y Mediadora

Letanías de la Virgen María

(De Manuel Lozano Garrido, Lolo)

Un necesario Epilogo

Acerca del autor

Y siguiendo el valioso principio que dice que debemos dar gratis lo que hemos recibido gratis, desde ahora mismo quedo a disposición de quien así lo desee y le enviaré, a vuelta de correo, copia del libro en formato pdf de forma totalmente gratuita. Sólo hay que hacer la petición al correo electrónico [email protected].

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Dios nos dio una Madre como María. Y todas las gracias a dar son pocas. 

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor” (339)

Cuanto más pura es una ofrenda tanto más resplandece su testimonio

……………………………

Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

25.05.26

Amigo de Lolo – Una santidad, digamos, ordinaria

Manuel Lozano Garrido, Lolo: La buena persona que contó la mejor noticia -  Diócesis de Jaén

Es muy común tener por lógico pensar que los santos son personas que, a lo largo de su vida, han llevado a cabo algo así como hazañas muy importantes y que sus vidas están llenas de grandes circunstancias. Lo que pasa, en realidad, es que no somos capaces, muchas veces, de hacer lo que nos alcance la santidad.

Si hay un ejemplo que demuestra que lo puesto arriba, la tal realidad, no es así es el del Beato Manuel Lozano Garrido.

Quien lea la biografía de Lolo, o lea los libros que publicó o los artículos de prensa que dio a la luz pública, no verá ni en los primeros ni en los segundos nada que pueda denominarse extraordinario salvo, en todo caso, la aplicación directa que hace del don de la escritura que Dios le otorgó con largueza. Pero de otra cosa… en fin, nada de nada.

A lo mejor puede pensarse que decir esto es hacer de menos a un santo o a alguien que ha alcanzado los altares. Sin embargo, ni vamos a hacer eso ni aquí se podría permitir eso pues ya sabemos quién es aquel linarense que hizo de lo ordinario algo verdaderamente extraordinario.

Sí, aquí ha aparecido la palabra “extraordinario” que, según sostenemos, no es necesario que aparezca para que a alguien lo acaben citando en los libros de historia de nuestra fe como santo, siervo de Dios o Beato. Sin embargo, nosotros nos referimos a otra extraordinariedad, si puede decirse así.

En realidad, Lolo parte de su vida ordinaria, común, para hacer lo más difícil que se puede llegar a hacer y que no es otra cosa que comprender las causas y razones de su existencia y, desde tal comprensión, ser capaz de soportar carros y carretas al respecto de su salud, tan quebrada desde tan temprano…

Para Lolo, y según los perfiles que aquí mismo hemos traído, orar es algo más que ponerse ante Dios porque es darse por entero a su Creador; ayudar en lo más sencillo a su prójimo es un deber que no quiere quebrantar por muy quebrantado que esté él mismo; tener su vida como entrega graciosa (gratuita, queremos decir) no es más que la expresión de tener un corazón gigante y de gigante, pues grande era, y de carne (nunca de piedra) y más grande lo hacía en la fama de santidad que se estaba ganando a fuerza de ser, así, sencillo y humilde, dador de sí y manifestando la forma más adecuada de ser hijo de Dios.

Manuel Lozano Garrido, así dicho, sólo Manuel, era un hombre que en su comportamiento, su hacer, su propia y exacta existencia, nada se puede decir que fuera extraordinario cuando, al revés, todo lo era pues lo era su total ser, digamos, a ras de suelo pero siempre con el corazón en alto, mirando a Quien lo iba a llamar sabiendo que había cumplido con su misión y deber. Y el Cielo, sí, pudo esperar unos decenios pero cuando se le abrieron las puertas entró en él la forma más común de ser santo: siéndolo.

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (165)

El amor no se ve; la ternura, no se toca; la sonrisa, no es una flor que se palpa en un búcaro; pero menuda impresión nos hace el amor, la ternura, la sonrisa, la generosidad y el sacrificio.”

……………………………

Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

24.05.26

La Palabra para el Domingo. Domingo, 24 de mayo de 2026

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Jn 20, 19-23

“19 Al atardecer de aquel día, el primero de la semana, estando cerradas, por miedo a los judíos, las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: ‘La paz con vosotros.’ 20 Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Los discípulos se alegraron de ver al Señor. 21 Jesús les dijo otra vez: ‘La paz con vosotros. Como el Padre me envió,  también yo os envío.’ 22 Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: ‘Recibid el Espíritu Santo. 23 A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados;  a quienes se los retengáis, les quedan retenidos.’”
   

COMENTARIO


Los poderes de Dios y de Cristo

Para que todo lo que hizo tuviera sentido tuvo que aparecerse, Jesús, a sus discípulos que, con miedo, estaban escondidos. 

No es de extrañar que tuvieran miedo pues sabían cómo se las podían gastar los miembros de su mismo pueblo. Estaban acostumbrados a matar a los profetas (muchas veces lo habían hecho a lo largo de su historia) y no se pararían ante nada para acabar con los seguidores de Aquel a quien habían colgado en una cruz y le habían hecho morir de muerte infamante.
 
Pero Jesús sabía que debía dirigirles la palabra, la Palabra.

Y se aparece ante ellos. El texto no dice que abrió la puerta y allí entró sino que se presentó y sí dice que las puertas estaban cerradas. 

El caso es que Jesús había alcanzado el estado de espiritualización del cuerpo resucitado y podía atravesar paredes. Por eso allí se aparece sin problema alguno de puertas cerradas ni nada por el estilo. 

Sólo así comprendieron todos los, para ellos, extraños mensajes que habían recibido de Él y que, en su tiempo, no entendieron. 

Y se presentó ante ellos con la paz por delante, como deseándoles lo mejor, la tranquilidad del alma, la mejor forma de manifestarse, la expresión pura y simple de su ser. 

Qué diferencia hay entre la Vigilia Pascual y el Domingo de Resurrección? |  ACI PrensaSin embargo, es posible que no fuera suficiente pues para aquellos que lo habían visto morir todo lo que estaba sucediendo les venía, en exceso, grande. Necesitaban algo más contundente que les hiciera caer de aquel caballo de incredulidad en el que aún andaban subidos. 

Por eso les enseña las heridas de su Pasión. Heridas que a más de uno, otro día, hicieran exclamar aquello de “Señor mío y Dios mío”. 

Pero aún debía dar un paso más que resultó impagable para la vida de la humanidad que debía continuar su camino sin la presencia física del Maestro. Y es que era fundamental que, sobre ellos, exhalara el Espíritu Santo; que, como prometió, fuera conveniente, para ellos que Él se fuera, se marchara al Padre, porque enviaría otro Paráclito, otro Defensor, ese Espíritu que les iba a guiar, dirigir, marcar el camino hacia Dios. 

Y también llevó a cabo el primer envío después de darles a aquel. Una misión: predicar el Evangelio, esa buena noticia que debían de llevar a todos,  con el poder de perdonar pecados, y de retener los que creyeran que debían ser retenidos. Todo un poder legítimo, significativo, creador de un nuevo mundo basado en su ejemplo, en su amor, en la Verdad que Él trajo, otros brazos para Dios.
 

PRECES

Por todos aquellos que no confían en el Espíritu Santo.

 

Roguemos al Señor.



Por todos aquellos que no aceptan la paz del Señor.



Roguemos al Señor.



 
ORACIÓN

Padre Dios; ayúdanos a llevarte a todo el que no te conozca.



Gracias, Señor, por poder transmitir esto.



 
El texto bíblico ha sido tomado de la Biblia de Jerusalén.

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación


Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.


 
Panecillo de hoy:

Prefiramos la Paz de Dios a la paz del mundo.


Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

23.05.26

Reseña: Estancias poéticas – Escabel, Puerta, Cielo

Estancias poéticas: Escabe, Puerta, Cielo

Autor: Eleuterio Fernández Guzmán

Editorial: Createspace, Amazon

Páginas: 75

Precio aprox. Tapa blanda: 7,07  

ISBN Amazon tapa979-8198178700

Año edición: 2026

Lo puedes adquirir en Amazon.

Otros libros del autor.  Y más libros, aquí

En su libro Cantos íberos, publicado en 1955, Gabriel Celaya títula uno de sus poemasLa poesía es un arma cargada de futuro” que es una frase que ha pasado a la historia como una que lo es más que ocurrente y ha tenido, por decirlo así, un notable éxito. En realidad si quería decir que la poesía puede ser algo así como un instrumento del que pueden valerse aquellos que no pueden expresarse de otra forma es posible que tuviera razón.

De todas formas la poesía puede ser expresión de lo que nos pasa día a día, instante y a instante y puede ayudarnos a manifestar, quizá y seguramente muy íntimamente, el devenir de nuestro corazón y la salud espiritual de nuestra alma.

La poesía nos edifica porque nos ayuda a caminar por este mundo que nos ha tocado vivir y nos proporciona la oportunidad de describir ese espacio particular en el que nos movemos.

Cada uno de los instantes que aquí se van a reflejar son expresión, al menos para quien esto escribe, de un momento determinado, de un vuelo del alma que se decantó por tal o cual expresión. Y las musas, en eso, siempre están dispuestas a echar una mano cuando, y en determinadas ocasiones, la inspiración no está al alcance.

Es verdad que cada cual puede expresarse de la mejor forma que le dé a entender su corazón y sepa hacerlo con la palabra. Sin embargo, no podemos negar que puede ser buena cosa hacer de la poesía un instrumento útil para que los corazones sepan darse cuenta de lo que les rodea aunque, a veces, no seamos capaces de bien expresarlo.

Poéticamente, así, es lo que aquí se va a pretender hacer desde el escabelporque se ha tratado de establecer algo así como un camino. Se empieza pudiendo ver para poder entrar y, al final llegar: escabel, puerta, Cielo. Así de sencillo.

Les dejo aquí el Índice:

Poemas :

Escabel

1 Quizá un intento, quién sabe

2 Alzarse y, al fin, ser

3 Otear con el corazón

4 Vemos si queremos

5 Desde nuestra pequeñez

6 Aprendiendo a mirar

7 Permanece

Puerta

8 Aquí y allí

9 Puerta ancha, puerta estrecha

10 La puerta que nos llama

11 Humildad que abre

12 Qué llevar, qué ansiar

13 Antes de entrar, examinar

14 Qué dejar atrás

15 A través de Cristo

Cielo

16 Sin tiempo

17 Casa, puerto, destino

18 Asombrados ante lo eterno

19 Visión y Bienaventuranza

20 Una desbocada Luz para el elma

21 El fin, por fin

Poemas libres

Acerca del autor

Ahora, del capítulo “Escabel” les dejamos con el poema número cuatro:

Vemos si queremos

 

Ante la ola de presencia de las cosas,

listados los asuntos que encomiendan

y renovado el aliento roto y perdido,

ante la esperanza que deshace la mañana

y limpia de espinas el camino,

ante la fantasmal ausencia

de la memoria,

ante la palabra “nunca”

que dibuja la muerte

y entierra el ahora,

ante la letra mínima

que es voz porque es necesaria,

ante el diamante en bruto

de lo que viene,

ante el ser solo siendo algo,

ante la virtud no descubierta

y en flor de presencia,

ante la espada roma

que ha dejado su huella sencilla,

ante todo lo que por venir

aún no llega,

ante lo que podría ser posible

pero no deja nacer el ahora,

ante eso y ante lo que no es nada

sino posibilidad aún no muerta,

ante todo lo dicho es ante lo que vemos

si queremos, si estamos en la rampa de salida

o en la cercana meta, presentes,

con el corazón a punto de un ya

perpetuo… si queremos,

si queremos dejar nadar el aroma

de luz o dibujar el mundo

anhelado,

si queremos… si queremos,

siempre si queremos

pues siendo de Dios

aún es cosa nuestra,

una posibilidad, un qué,

un hacer o un dejar,

un esperar, un tener,

si queremos… siempre

si queremos. 

Por cierto, el apartado “Poemas libres” requiere explicación. Y es que me gustaría favorecer en los posibles lectores su vertiente de poetas. Por eso he dejado más de una decena de páginas en blanco para que, quien quiera, pueda escribir sus propios poemas. En fin… es una idea.

Y siguiendo el valioso principio que dice que debemos dar gratis lo que hemos recibido gratis, desde ahora mismo quedo a disposición de quien así lo desee y le enviaré, a vuelta de correo, copia del libro en formato pdf de forma totalmente gratuita. Sólo hay que hacer la petición al correo electrónico [email protected].

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Dios, que nos ama más que a nada, siempre está entre nosotros.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor” (339)

Cuanto más pura es una ofrenda tanto más resplandece su testimonio

……………………………

Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

18.05.26

Amigo de Lolo – Frases que bien valen la pena – Entre el mundo y lo eterno

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).

PRESENTACIÓN

Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva haciendo lo propio sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo.

El linarense universal, que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquel que se acerca a su persona a través de su obra. Y es que, no pudiendo hacerlo ahora personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo, es seguro que acercarse a Lolo de forma cercana nos viene la mar de bien.

Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es, sencillamente, siéndolo. Y él es una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo y a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que muchoY, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.

Frases que bien valen la pena –Entre el mundo y lo eterno

El corazón dice: ‘Vivo, vivo, vivo’. Y el alma le responde: ‘Yo también, pero en mí es para siempre.’” (Beato Lolo, de su libro Bien venido, amor, n.º 144)

Como no puede ser de otra manera, nosotros, los seres humanos, tenemos una vida por vivir y por eso mismo todas aquellas circunstancias que nos son propias son, exactamente, lo que nos corresponde a cada uno de nosotros.

Cuerpo y alma. Dos aspectos de nuestra vida como hijos de Dios que saben que lo son y se reconocen en el mundo entre las criaturas creadas por el Todopoderoso pero que, a diferencias de ellas, lo hemos sido a su imagen y semejanza.

No es nada extraño que el Beato Lolo (Linares, Jaén, España) nos diga eso de que nuestro corazón dice que vive y, por decirlo pronto, es lo que nosotros nos conviene como es fácilmente comprensible. Y vivir, es cierto, lo hacemos cada cual de la manera que mejor podemos y, entre unas cosas y otras, vamos caminando. Y Manuel Lozano Garrido hizo exactamente eso: vivir, vivir y vivir según sus propias circunstancias que como sabemos, físicamente, no fueran las mejores.

Vivir es un regalo que Dios nos da cuando nos crea. Es decir, nos otorga una posibilidad tan importante de ser que de otra manera no entendemos que eso pudiera ser posible. Existimos, por tanto, porque Dios ha querido ponernos en el mundo a través de nuestros padres. Y vivimos, por tanto, agradeciendo un don tan grande como ése. Y vivimos, también, para que la gloria de Dios aumente y aumente hasta límites a los que nosotros no lleguemos nunca.

Para vivir, primero, debemos ser y, luego, aceptar el regalo del que hablábamos antes. Y es que siempre hay quien cree que vive porque sí y sin fundamento alguno. Pero nosotros, los hijos de Dios que sabemos que lo somos, lo tenemos eso muy claro: Quién nos ha creado y Quién nos mantiene en el mundo pues toda creación es suya.

Y luego está la otra parte de nuestro ser, de nuestra existencia: el alma.

El alma es algo así como nuestra cierta posibilidad de trascender. Es decir que también vive pero no lo hace en los pocos años (relativamente) que nuestro cuerpo habita en el mundo. No. El alma es duradera.

Que el alma no muere es, en sí mismo, una verdad que nos sirve de mucho consuelo cuando pensamos, nos ponemos a pensar, que el cuerpo, el nuestro, va a acabar volviendo al polvo del que salió. Pero eso no le pasa al alma, no, sino todo lo contrario.

Dice Santa Teresa de Jesús que la vida eterna es para siempre, siempre, siempre. Y tal forma de decir las cosas muestra que, en efecto, el alma va a vivir para siempre, siempre, siempre. Y eso, como decimos arriba, es algo que nos viene la mar de bien para las cuitas terrestres de las que tanto nos preocupamos.

Que el alma viva para siempre, que no muera y que, cuando sea el momento así querido por Dios se una a nuestro cuerpo es garantía cierta de que Dios nunca nos abandona ni nos ha abandonado muy a pesar de cómo somos tantas veces con Aquel que nos ha creado y mantiene. Y por eso estas palabras del linarense universal son tan importantes porque nos impele a escoger entre el mundo y lo eterno y, como es lógico y es de esperar, nos quedamos con lo segundo, ¡Vaya que sí!

Eleuterio Fernández Guzmán



Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (164)

El oro de los hombres es el amor. Quien ama se enriquece y tanto más posee cuanto más generosamente ejercita su gracia de ternura.

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Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

17.05.26

La Palabra para el Domingo - Domingo, 17 de mayo de 2026  

Hoy es San Pascual Bailón. Ofrecemos enlace al artículo sobre el santo y dedicado a un libro de la Fundación Gratis Date. 

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Mt 28, 16-20

16 Por su parte, los once discípulos marcharon a Galilea, al monte que Jesús les había indicado. 17 Y al verle le adoraron; algunos sin embargo dudaron.18 Jesús se acercó a ellos y les habló así: ‘Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra. 19 Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, 20 y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado. Y he aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo.’”

COMENTARIO

Envío y misión apostólica

Parece que algunos, de entre los discípulos de Jesús, eran de dura cerviz. Lo habían demostrado muchas veces y eso era lo que, precisamente, les había hecho alejarse en el momento más crudo de la Pasión de Nuestro Señor: no entendían casi nada de lo que estaba pasando. 

Es de creer que ellos irían lo más rápido posible al lugar donde el Maestro, ya resucitado, les había dicho que fueran. No era, ahora, momento de dudar de quien habían visto morir en la cruz y, luego, vivo tras aquella terrible muerte. 

Pero, como es de esperar en todo grupo humano, no todos estaban seguros de lo que habían visto. Por eso nos dice el evangelio de San Mateo que “algunos dudaron”. 

Es difícil entender cómo era posible que habiendo visto lo que habían visto aún hubiera discípulos que, como Tomás, no creyesen si no metían sus dedos en las heridas de la Pasión de Jesucristo. Pero, al fin y al cabo, es que hay de todo en la viña del Señor… 

Pero Jesús sabía que eso era posible e, incluso, normal. Según lo que había visto a lo largo de su vida pública (y es de suponer que en el tiempo en el que no se manifestó al mundo) tampoco era lo más grave que podía pasarle. Contaba con ello y, por eso, siguió con su labor evangelizadora y cumplidora de la voluntad de Dios. 

Que Dios le había dado todo el poder ya se comprobó en vida cuando, antes de morir, resucitó a muertos y a ciegos devolvió la vida pues otra cosa no era sino el devolverles la vista. Y eso no era algo que cualquiera podía hacer sino sólo quien tenía el poder de Dios consigo. Pero ahora confirmaba tal realidad a sus testigos. 

Y tal poder se lo entregaba a ellos. A los que le escuchaban enviaba al mundo porque sabía que el mundo necesitaba, para ser salvado, conocer la Palabra de Dios y conocerlo a Él mismo, Maestro y Pastor Bueno. 

La forma con la que deben hacer discípulos es la misma que ahora seguimos: bautismo en el nombre de la Santísima Trinidad y, desde entonces, pasar a formar parte de la Iglesia de la que había entregado, no hacía mucho tiempo, las llaves, a Pedro, aquel que tanto le traicionó no sin el conocimiento previo de Cristo.

Pues bien, aquello que Jesús les había enseñado a lo largo de los años no podía perderse. De haber sido así, de nada habría servido su misión que consistía, en esencia, en trasladar la Ley de Dios y su Palabra al mundo todo, al universo conocido. Y eso es lo que manda a los discípulos que entonces le escuchan: llevar lo enseñado a los corazones de aquellos que podían escucharlos.

Es más. Jesús sabía que estaba a punto de partir, ascendiendo, hacia la Casa del Padre para preparar las estancias que había prometido preparar. Pero no sin antes dar a entender, diciéndolo, que siempre iba a estar con nosotros… hasta el fin de los tiempos. Y aunque no dice que Él mismo estuviera con nosotros (pues sabemos que eso sucederá cuando vuelva en su Parusía) sí procuraría que el Espíritu de Dios, enviándonoslo, lo hiciera presente entre nosotros.

PRECES

 

Por todos aquellos que no creen en la Resurrección de Jesucristo.

 

Roguemos al Señor.

 

Por todos aquellos que no creen en el poder total del Creador.

 

Roguemos al Señor.

ORACIÓN

 

Padre Dios; ayúdanos a no olvidar nunca que, en efecto, tu Hijo está con nosotros siempre.

 

Gracias, Señor, por poder transmitir esto.

El texto bíblico ha sido tomado de la Biblia de Jerusalén.

Eleuterio Fernández Guzmán

 

 

Panecillos de meditación


Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.
 
Panecillo de hoy:

Y ascendió Cristo… hasta su regreso al mundo.


Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

11.05.26

Reseña: Poemas para un tiempo de fe - 2003

Autor: Eleuterio Fernández Guzmán

Editorial: Createspace, Amazon

Páginas: 414

Precio aprox. Tapa blanda: 18,53 

ISBN Amazon tapa9798196198434

Año edición: 2026

Lo puedes adquirir en Amazon

Otros libros del autor.  Y más libros, aquí

Como es bien sabido, un año tiene muchos días y bastantes meses si lo miramos así, tan sólo hablando de números. Sin embargo, si tenemos en cuenta las vivencias que en los mismos pueden acaecer es cierto y verdad que muchas con y en mucho pueden llenar nuestro corazón.

La fe también tiene su tiempo que es, exactamente, todo. Es decir, no es nada conveniente encajonar la creencia que decimos tener en el sentido de circunscribirla a determinados momento o hacer de ella algo así como moneda de cambio o de trueque por cualquier conveniencia.

El caso es que este libro es, ciertamente muy extenso. Y lo es porque abarca todo un año desde el 1 de enero hasta el 31 de diciembre. Y a cada uno de ellos (menos a algún día que se ha agrupado con otro) le corresponde un poema que tiene relación, toda, con la fe quien esto escribe.

Los poemas que a continuación les presentamos son, por lo general, de verso libre como libre es el corazón que acepta a Dios y, de hacerlo, es consecuente con lo que ha aceptado. Y nada mejor que hacer todo lo posible para que los muchos y diversos aspectos que conforman las poliédricas perspectivas de nuestra fe se hagan realidad. Y eso es lo que aquí se ha pretendido hacer.

De todas formas, también es cierto y verdad que habrá quien no crea para nada oportuno hacer esto con la fe que uno tiene pero, se diga lo que se diga, Dios nos ha dado libertad para aprovecharla todo lo que podamos siempre que, claro, esto se haga para bien y por mejor ser hijos suyos.

Terminemos esta pequeña presentación diciendo, por ejemplo, que

Hacemos de cada palabra un escalón

para subir al Padre,

de cada sílaba que la conforma

una esperanza cierta y franca.

Hacemos de cada verso

un escabel desde donde mejor ver

nuestro corazón en el de Dios,

así, simplemente y de verdad.

Por cierto, que lleve el subtítulo “2003” tiene una clara y sencilla razón: este poemario fue escrito en aquel año y, a excepción de los días 1 al 29 de enero que no fueron escritos, seguramente porque la idea se me vino a la mente el 30 de enero de aquel año, todos los demás corresponden, eso, al Año del Rosario que fue aquel mismo 2003.

Les dejo aquí el 

 

ÍNDICE

Presentación

Advertencia

Poemas

Enero

Febrero

Marzo

Abril

Mayo

Junio

Julio

Agosto

Septiembre

Octubre

Noviembre

Diciembre

Un necesario Epílogo

Acerca del Auto

Y, ya de paso, les ponemos el penúltimo apartado “Un necesario Epílogo":

“Podemos decir que escribir durante un año de lo que sea no resulta tarea sencilla pues es necesaria una constancia que no siempre somos capaces de tener. Sin embargo, cuando se trata de un tema como es el de la fe es como que todo resulta más llevadero. Y eso es lo que hemos tratado de hacer en el libro recopilatorio de casi 365 poemas correspondientes al año 2003 que es cuando se escribieron estos.

Cada día tiene su afán. Es lo que podemos deducir de lo que Cristo cuando acercó al corazón de los que le escuchaban muchos aspectos de su vida y de su fe que deberían ser importantes para ellos y, en concreto, cuando en Mt 6, 34 dice el Hijo de Dios “Así que no es preocupéis del mañana: el mañana se preocupará de sí mismo. Cada día tiene bastante con su propio mal” aunque, es verdad, evitamos pensar en eso del “mal” para decir, simplemente, que cada día es como es y resulta suficiente con vivirlo, con el afán que tenga cada uno de ellos.

Pues bien, a lo largo de los días que conformaron aquel año (aunque eso podría aplicarse a cualquier otro) hemos acercado el corazón al ser de cada momento para, desde el mismo, tratar de dar alguna luz sobre el estado del alma. Es cierto que, a veces, los poemas son oraciones y, en otras, las oraciones son poemas pero, en fin, es lo que hay en cada momento y es lo que aquí se ha tratado de reflejar.

La cita que recoge el poema dedicado al día 27 de marzo y que es la de San Lucas en su Evangelio (11, 23) y que es “El que no recoge conmigo, desparrama” nos viene muy bien para tratar de centrar lo que supone recoger un poemario tan extenso. Se trata de no desparramar nada como nos dice ahí Jesucristo y como, poco antes también dice “El que no está conmigo, está contra mí”. Y lo más lejos posible nos encontramos de no estar con Cristo acercándonos todo lo que eso sea posible.

Y nada mejor que finalizar con el último poema que, lógicamente, está dedicado al 31 de diciembre que dice esto que sigue:

Principio y fin.

Palabra y La Palabra.

Al principio, el mundo estaba en el corazón de

Dios,

que sucumbió a María Madre, santa entre las

benditas,

mujer entre las mujeres, seno de David, cuerpo

místico.

Principio y fin.

Palabra y La Palabra.

Al principio, dijo Juan, el amado, la Palabra

acampó entre nosotros.

Y no le hicimos caso, antepasados incrédulos,

traídos por Dios

para traicionarlo, acabados de surgir para dar fin

al Enviado.

Principio y fin.

Palabra y La Palabra.

Bendice, Dios Padre Misericordioso, el caminar

de nuestros pasos,

para que no te abandonemos nunca, para que,

contigo,

nuestro devenir sea más franco, más eterno,

más esperanzado.

Amen.

 

Pues eso… que Amén, o sea así sea y así es.”

Y siguiendo el valioso principio que dice que debemos dar gratis lo que hemos recibido gratis, desde ahora mismo quedo a disposición de quien así lo desee y le enviaré, a vuelta de correo, copia del libro en formato pdf de forma totalmente gratuita. Sólo hay que hacer la petición al correo electrónico [email protected] pues este libro tiene, por razones obvias de número de páginas, un precio muy (demasiado) elevado.

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Dios, que nos ama más que a nada, siempre está entre nosotros.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor” (339)

Cuanto más pura es una ofrenda tanto más resplandece su testimonio

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Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

Amigo de Lolo – Frases que bien valen la pena – Somos un milagro de Dios

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).

PRESENTACIÓN

Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva haciendo lo propio sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo.

El linarense universal, que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquel que se acerca a su persona a través de su obra. Y es que, no pudiendo hacerlo ahora personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo, es seguro que acercarse a Lolo de forma cercana nos viene la mar de bien.

Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es, sencillamente, siéndolo. Y él es una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo y a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que muchoY, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.

Frases que bien valen la pena – Somos un milagro de Dios

Cada segundo de la vida humana supone un milagro, muchos milagros.” (Beato Lolo, de su libro Bien venido, amor, n.º 80)

Nosotros, que nos miramos, y vemos un ser que, aunque tenga muchas pegas y seamos no siempre buenos, un ser, decimos, que resulta maravilloso y siempre nos preguntamos el cómo de nosotros, que vinimos a ser, sí…

Los creyentes, al menos los católicos, tenemos más que claro que una de las verdades que cimenta nuestra fe es que Dios es Creador. Es decir, que de la nada lo hizo todo y, además (y eso no debemos olvidarlo nunca) todo mantiene porque no lo dejó de su mano una vez, por así decirlo, lo trajo a la existencia.

Por tanto, que el Todopoderoso, hace uso exacto del poder que tiene, quiso que las cosas vinieran a ser porque antes no lo eran. Y así, según se relata en el Génesis, empezó a crear y lo hizo según fue el orden que tenía por bueno y mejor. Y creó la tierra, el sol, los animales, las plantas, etc. Y, para finalizar, quiso que en el mundo existiera alguien que pudiera gozar de una creación que, de la nada, lo fue todo. Y creó al hombre y creó a la mujer.

La creación de la criatura de Dios, del ser humano, del hombre y de la mujer, no debió ser cosa baladí o sin importancia. No. Es seguro que Quien todo lo puede tuvo que poner lo mejor de sí mismo y, por eso, somos semejanza suya porque nos creó como quería que fuésemos.

Todo, en esto, a nosotros, nos parece un milagro, un hecho extraordinario.

Nos parece extraordinario, fuera de lo común, porque Dios puso en sus hijos un corazón para amarlo,

Nos parece extraordinario, fuera de lo común, porque infundió el Espíritu Santo en cada alma que se unió a cada cuerpo,

Nos parece extraordinario, fuera de lo común, porque quiso para nosotros las mejores cualidades que un ser podía tener,

Nos parece extraordinario, fuera de lo común, porque nos proveyó de un cuerpo cuyo funcionamiento es, en sí mismo, un milagro,

Nos parece extraordinario, fuera de lo común, porque quiso que, tras acabar la vida en el mundo, en este valle de lágrimas, nuestra alma fuese cabe sí,

Nos parece extraordinario, fuera de lo común, porque su Amor fue tal que prometió nunca abandonarnos y, en efecto, nunca nos abandona,

Nos parece extraordinario, fuera de lo común, porque … En fin, que mucho de lo que somos y vemos que somos no puede ser que no sea algo milagroso, algo que, de forma extraordinaria, Dios quiso que así fuera.

El caso es que todo esto a nosotros nos parece muy bien y sabemos que tuvo que ser así pero también nos gustaría tener un conocimiento, digamos, más directo de todo ese proceso que, siendo tan maravilloso es, a su vez, tan extraordinario. Y para eso, es cierto, debemos esperar.

Debemos esperar, decimos, al momento en el que, cuando Dios quiera que eso sea, podamos tener la Visión Beatífica y gozar de la Bienaventuranza. Entonces, entonces, lo conoceremos todo. Pero todo, todo. Y eso, es seguro, es algo que hace mucho tiempo (el tiempo de aquí, del mundo) ya le pasó al Beato Lolo, ¿Verdad, Manuel?

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (163)

¿De dónde pudo venir, sino de Dios, este prodigio que es salirse y florecer briosamente en el corazón de los otros?”

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Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.