16.03.22

Ventana a la Tierra Media – Cartas a Christopher – 8. Espíritu Hobbit

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Como suele ser habitual en J.R.R. Tolkien, para alguien que quiere escribir sobre su obra, es la misma una fuente y corriente inagotable de temas. Y, en concreto, sus “Cartas”(Edición de Minotauro, debemos decir para hacer justicia) son un una que, como dice el Salmo 41 ("Como busca la cierva corrientes de agua…), es de agua vivificante para todo lector y admirador del maestro de Oxford y, en concreto, para su alma.

Como se trata, por tanto, de una posibilidad más que amplia, hemos pensado que sería buena cosa, elegir algunas de las dirigió a su hijo Christopher cuando se encontraba el mismo en plena Segunda Guerra Mundial de la que, gracias a Dios, volvió con vida como hizo su padre en la otra, la Primera, de la que no sólo salió parte de su obra sino mucho del sentido que le dio a la misma. Y la cosa durará, como podemos imaginar, hasta que dure, si ustedes nos entienden… 

Pues bienel 6 de mayo de 1944 escribe el padre al hijo una carta (numerada con el 22 desde que empezó a hacer tal cosa) en la que decía esto que sigue: 

“Bueno, ahí tienes; un hobbit entre Urukhai. Mantén el hobbitismo en el corazón, y piensa que ésa es la sensación que producen todas las historias cuando se está en ella.”

Quizá podía pensarse que esto que dice J.R.R. es algo extraño. Sin embargo, lo dice después de haber escrito (inmediatamente antes) sobre la situación en la que se encuentra su hijo Christopher en plena Segunda Mundial y sabiendo que él mismo estuvo en una situación similar (aunque durase poco la misma) cuando participó en la Primera gran Guerra del siglo XX (entre 1914 y 1918) 

Nada, de todas formas, aquí es extraño

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En primer lugar, porque El Hobbit había sido publicado unos años antes y ambos sabían a qué se refería el padre al decir eso del “hobbitismo”. Ya no se trataba de un ser que vivía en agujero en el suelo sino que el mismo había salido del mismo y ya hacían algún tiempo que había tenido una aventura inesperada. 

Pero es que, por decirlo así, mucho tenía que ver lo que decía J.R.R. acerca de la actitud que debía tener su hijo allá en África y lo que él mismo pensaba sobre sí

El caso es que la comprensión de lo que entonces pasaba era más que evidente por parte del padre. Y es que antes dice, refiriéndose a la situación general de la guerra, esto: 

“Pero todas las Grandes Cosas planificadas en grande le dan esa sensación a la persona en el potro del tormento, aunque en general funcionan y cumplen su cometido. Un cometido en definitiva malo. Porque estamos intentando conquistar a Sauron con el Anillo. Y (según parece) lo lograremos. Pero el precio es, como lo sabrás, criar nuevos Saurons y lentamente ir convirtiendo a Hombres y Elfos en Orcos. Esto no quiere decir que en la vida real las cosas resulten tan claras con en una historia, y empezamos con un vasto número de Orcos de nuestro lado…”

Con esto entendemos que le quería decir J.R.R. a Christopher que las circunstancias en las que se encontraban no iban a desembocar, en definitiva, en nada bueno pues todo podría repetirse con el tiempo. Sin embargo, que en su situación debía, eso, comportarse como lo haría un Hobbit. 

Ser como un Hobbit y tener el comportamiento de uno de ellos debía ser el pensamiento, así dicho en general, del propio autor de tal obra. Y es que, como él mismo dice en alguna ocasión, quizá a través de uno de sus personajes (Thorin, Escudo de Roble) “Si le diéramos más valor a la comida, la alegría y las canciones que al oro atesorado, este mundo sería más feliz” y que sí, que se trata de un Enano pero no quita que un Hobbit (tan especializado en el comer y lo demás) pudiera pensar lo mismo. 

La buena vida, en fin, como ejemplo de cómo se puede vivir o anhelar vivir. Tal forma de pensar y, luego, en su espacio ideal que es La Comarca, donde toda intoxicación maquinista del mundo exterior está fuera de lugar y no se aprecia nada de nada… 

Es cierto y verdad que J.R.R. Tolkien no tuvo una buena vida, por decirlo así, hasta que empezó a escribir y eso le rentó económicamente. Sin embargo en su espíritu más profundo y en todo de su corazón, el hobbitismo del que habla y recomienda a su hijo Christopher plasma a la perfección su voluntad de

- Vivir lo más tranquilo posible,

- Tener buenas conversiones sin prisa,

 - Echarse a la boca la pipa con el buen tabaco de La Comarca que el Viejo Tobby había sabido elaborar, bien fuera la hoja de Valle Largo o Estrella Sureña, 

- A ser posible, no tener  o protagonizar excesivas aventuras, 

- Disfrutar de unas buenas ingestas de las más variadas viandas de su tierra, 

- Procurar ser lo más sedentario posible, 

- Ser lo más amigable y pacífico posible, 

- Manifestar siempre una clara aversión a la guerra, 

- Cantar en buena compañía, 

- Contar cuentos de tiempos pasados,

 - Etc., etc. y etc.

Entendemos, por tanto,  que cuando J.R.R. Tolkien recomendaba el tal espíritu Hobbit no es que lo hiciera como algo beneficioso para otra persona (que también) sino que él mismo estaba imbuido del mismo y le gustaba ser, eso seguro, uno de aquellos medianos personajes que tanto bien han hecho al mundo, en general, y a nosotros, en particular.

  

Eleuterio Fernández Guzmán

   

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano GarridoLolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Tierra Media: otra Tierra, esta Tierra. 

Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna. 

15.03.22

Cuando Martín Descalzo escribió a Dios: y 9 – Un final bien feliz

Guillermo Luca de Tena nombra al sacerdote José Luis Martín Descalzo nuevo  Director de la revista BLANCO Y NEGRO - La Hemeroteca del Buitre

Introducción:

José Luis Martín Descalzo o, mejor, el P. José Luis Martín Descalzo (Madridejos, 1930 – Madrid, 1991) fue, como vemos, sacerdote. Pero también fue escritor. Dirigió revistas como “Vida nueva” y “Blanco y Negro”.

Como escritor, es autor, entre otros, de libros como “La frontera de Dios”, a la sazón premio Nadal de 1956, “Lobos, perros y corderos”, de 1978, o ensayos como “Un periodista en el Concilio, 1962-1965” y, por citar una última obra suya, su impagable “Vida y misterio de Jesús de Nazaret” ante la cual cabe descubrirse el sombrero si es que se lleva tal prenda… 

Pero Martín Descalzo también tuvo relación con el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, a quien mantuvo al punto de la noticia de lo que sucedía en el Concilio Vaticano II porque le enviaba, por decirlo así, un boletín con lo que estaba acaeciendo en Roma (fue, Martín, enviado especial de La Gaceta del Norte) y ante lo cual Lolo reaccionaba más que emocionado. 

El caso es que el P. Martín Descalzo llegó a decir Misa en casa de Manuel Lozano Garrido (pues, dadas sus especiales circunstancias física le fue autorizado algo tan excepcional como eso) y quedó vivamente impresionado al ver el aplomo que tenía Lolo y cómo se comportaba teniendo en cuenta la situación por la que estaba pasando desde hacía muchos años. 

Pues bien, este hombre, el P. Martín Descalzo escribió una carta a Dios pocos años antes de ser llamado por el Padre a su Casa (cinco años más o menos). Y a ella nos vamos a dedicar las semanas que Dios quiera.

y 9 – Un final bien feliz

 

“Por eso me da tanta pena la gente que no valora sus vidas. Pero ¡si estamos haciendo algo que es infinitamente más grande que nuestra naturaleza: amarte, colaborar contigo en la construcción del gran edificio del amor! Me cuesta decir que aquí te damos gloria. ¡Eso sería demasiado! Yo me contento con creer que mi cabeza reposando en tus manos te da la oportunidad de quererme. Y me da un poco de risa eso de que nos vas a dar el cielo como premio. ¿Como premio de qué? Eres un tramposo: nos regalas tu cielo y encima nos das la impresión de haberlo merecido. El amor, tú lo sabes muy bien, es él solo su propia recompensa. Y no es que la felicidad sea la consecuencia o el fruto del amor. El amor ya es, por sí solo, la felicidad. Saberte Padre es el cielo. Claro que no me tienes que dar porque te quiera. Quererte ya es un don. No podrás darme más. 

Por todo eso, Dios mío, he querido hablar de ti y contigo en esta página final de mis Razones para el amor. Tú eres la última y la única razón de mi amor. No tengo otras. ¿Cómo tendría alguna esperanza sin ti? ¿En qué se apoyaría mi alegría si nos faltases tú? ¿En qué vino insípido se tornarían todos mis amores si no fueran reflejo de tu amor? Eres tú quien da fuerza y vigor a todo. Y yo sé sobradamente que toda mi tarea de hombre es repetir y repetir tu nombre. Y retirarme.”

 

Debemos reconocer que nos da hasta pena terminar de escribir sobre esta carta que el P. José Luis Martín Descalzo escribe a Dios en un momento de su vida que, seguramente para gran parte de las personas que lean esto (seguro que para el que escribe) es uno que lo es difícil: conocimiento de una grave enfermedad y enfrentarse a ella con las armas que uno pueda tener… 

Sin embargo, las últimas palabras de esta especial carta son, como diría la Biblia, espíritu y vida. Y lo son porque nos muestran hasta qué punto se ama a Dios y, también, lo que supone eso pues no es algo que tenga que ver poco con nuestra vida sino todo lo contrario: mucho y muy mucho. 

En estas últimas palabras dice el P. Martín algo que es muy verdad y en lo que muchas vece caemos: no llegamos a valorar lo que supone nuestra vida porque no nos damos cuenta de que la misma tiene relación directa con Aquel que nos ha creado y mantiene. Por eso en tantas ocasiones nos desanimamos ante las más nimias circunstancias. Y eso no le pasa a nuestro buen amigo Descalzo. 

Esto último lo decimos porque reconoce más que bien, y con gozo además, que lo que importa es amar a Dios y, como dice el Mandamiento primero, sobre todas las cosas. Y lo demás tiene la importancia que tenga pero, en realidad, poco importa aunque a nosotros nos parezca que es lo más importante en nuestra vida… 

El caso es que es cierto y verdad que da la impresión de que Dios hace con nosotros o, mejor, nos hace, un gran favor que es permitirnos que creamos que somos merecedores de poder amarlo. Y es que, como bien sabemos, muchas veces no lo somos por según cuál y cómo es nuestro comportamiento. Pero Dios, que nos mira con amor, permite eso también… 

En realidad, nos debería bastar el amor porque es ya nuestro Cielo aquí, en el mundo. Es más, reconocer que Dios es nuestro Padre debería llenar nuestros corazones de tal manera que ya nada fuera igual para nosotros… 

El P. Martín Descalzo tiene más que claro Quién es el origen de todo, de “su” todo. Y por eso mismo no duda en escribirle una carta como la que hemos ido viendo a lo largo de unas pocas semanas. Y es una carta donde se ve muy bien el amor que tiene Martín por su Padre del Cielo en quien hace residir todo lo bueno que le ha pasado a lo largo de su vida y todo lo mejor que ha tenido y, entonces, aún tiene. Martín Descalzo se muestra, así, como un hijo agradecido ante un Padre que es un buen e inmejorable Padre. 

Y, como dice él mismo al final de esta carta, nosotros también repetimos el nombre de Dios no en vano sino en mucha verdad y verdad verdadera. Y, claro, también nos retiramos con estas palabras que nunca son mejores que las suyas. 

Y, si eso es posible, nos atrevemos a decir,

P. José Luis Martín Descalzo, ruega por nosotros.

 Amén.

Eleuterio Fernández Guzmán

Llama Manuel Lozano GarridoLolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Dar gracias a Dios siempre es bueno. 

Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

14.03.22

Un amigo de Lolo - “Lolo, libro a libro” – Felicidad entrevista

Presentación

Beato Manuel Lozano Garrido, beato Lolo sonriendo

Yo soy amigo de Lolo. Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista que vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infligían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y franco.

Continuamos con el traer aquí textos del Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo. Lo hacemos ahora con “Las golondrinas nunca saben la hora“ libro con el que damos comienzo un año nuevo, el 2022. Y, para más información, digamos que se trata de un diario que abarca entre el 2 junio de 1961 y el 20 de agosto de 1965 o, lo que es lo mismo, contempla la vida de Manuel Lozano Garrido durante cuatro años.

  

Felicidad entrevista

  

“¿Envidia de José? Bendito tú, con tu vara sobre los hombros y la carretera siempre delante, pero bienaventurados también nosotros, los demás pobres hombres, con nuestra incógnita, nuestro peligro, nuestro doliente forcejeo, nuestro bárbaro caminar, felices en nuestro gozo, en el conocimiento, en el grato placer d ella vida degustada, en la hermosa ambición del alma, en nuestra promesa. Bienaventurada nuestra interrogación, que nos da la fuerza de la lucha. Felices, entre tanto, los hombres que pueden entrever la felicidad y saborearla en su conciencia y en su conocimiento.” (Las golondrinas nunca saben la hora, p. 38)

 

Debemos poner en antecedentes a los lectores.

 El José a quien se refiere Lolo es aquel al que llaman “el tontito” pues es un hombre que se encarga de llevar las vacas “del pueblo a la planta, y de la planta a la aldea”. Sin embargo, aunque pudiera parecer persona simple, a Lolo le parece “Un hermoso portento de inocencia que se estira” pues es, sí, grande pero inocente como un niño. Es más, “Tiene barba y vive aún puro, incluso ha de morir puro”. Y, otro es más, es José “un hombre eterno, con asiento ya seguro de gloria”. 

En fin… así es la persona a la que se refiere el Beato de Linares (Jaén España) cuando habla de la envidia que se le puede tener pero, a la vez, escribe sobre lo que supone el corazón del hombre y la felicidad… 

El caso es que Lolo sabe que José, siendo como es, es feliz a su manera y siente por la vida un agrado propio de su ser. Y eso le hace decir a Lolo lo que a continuación escribe y que nos muestra hasta qué punto comprende nuestro amigo a la tan quebradiza felicidad. 

Sabe Lolo que también él es un “pobre hombre” en el sentido tierno y exacto de la expresión. Y es que, en realidad, por mucho que podamos creer que somos, nos encontramos en la misma senda de vida que José y no sabemos el qué será de nosotros ni de nuestra existencia, ni a qué peligros nos vamos a enfrentar o, en fin, que tampoco estamos muy seguros de nuestro propio camino, por el que ahora pasamos y por el que caminaremos en el futuro. 

Es de todas formas es, somos, feliz y felices según nos dice Manuel Lozano Garrido, cuando gustamos la vida pero teniendo en cuenta que eso no ha de querer decir que nos quedemos algo así como embelesados ante un devenir que puede resultar bueno para nosotros. No. Debemos ambicionar aquello que nos pueda hacer bien y que sea en beneficio de nuestra alma, de aquello que queremos llegar a ser, de aquello que, a lo mejor, ya somos. Pero sí, felicidad que gustamos porque en ella nos vemos representados en este presente y en el que vendrá, que será ahora futuro y, cuando llegue, otra vez presente… 

Podemos decir, llegando hasta el mismo extremo de lo que puede ser del que nos habla Lolo, que es bienaventurado, incluso, el qué será, lo que ha de venir, lo que vendrá

Sobre todo esto, ya podemos imaginar que, siendo la situación de Lolo como era en aquel tiempo (y que, incluso, iba a empeorar físicamente) cuando él habla de “entrever la felicidad” podemos entender que, en el sentido exacto de tal expresión, lo que quiere decirnos es que son felices aquellos que son capaces, en el discurrir de su existencia y en todas las circunstancias que rodean a la misma, de barruntarla. Y sí, a lo mejor pudiera parecer difícil eso pero, en el fondo, supone una liberación del pesimismo y un acercamiento exacto y perfecto a lo bueno de la existencia: entrevé Lolo la felicidad porque la distingue y, al final, la adivina y la sabe cabe sí. Él, de verdad, es feliz y se siente así de bienaventurado. 

Que así sea, para nosotros, es lo que deseamos y anhelamos, al estilo Lolo.

  

Eleuterio Fernández Guzmán

Llama Manuel Lozano GarridoLolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Saber sufrir, espiritualmente hablando, es un verdadero tesoro.

Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

12.03.22

La Palabra para el domingo - 13 de marzo de 2022

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Como es obvio, hoy no es domingo 13 sino sábado 12 de marzo de 2022. Esto lo decimos porque hemos publicado hoy el comentario del Evangelio que siempre hemos traído aquí en día, precisamente, domingo. Sin embargo, un amable lector, sacerdote, me hizo la sugerencia de poner el comentario del Evangelio del primer día de la semana, el sábado porque, como es verdad y lamento no haberme dado cuenta, el texto del Evangelio de la Santa Misa del sábado por la tarde es el del domingo siguiente.

 

También lamento no haberme dado cuenta de que publicando este comentario a determinada hora de España aún es viernes en la América hispana. Por eso, y por cumplir con el horario y que las cosas sean razonables, es publicado este comentario ahora, a esta hora en España cuando ya es sábado en América. Y a lo mejor es posible que haya quien piense que decir esto no hace falta pero con franqueza digo que creo es necesario y más que necesario.

 

Lc 9, 28b-36

“Tomó consigo a Pedro, Juan y Santiago, y subió al monte a orar. 29 Y sucedió que, mientras oraba, el aspecto de su rostro se mudó, y sus vestidos eran de una blancura fulgurante, 30 y he aquí que conversaban con él dos hombres, que eran Moisés y Elías; 31 los cuales aparecían en gloria, y hablaban de su partida, que iba a cumplir en Jerusalén. 32 Pedro y sus compañeros estaban cargados de sueño, pero permanecían despiertos, y vieron su gloria y a los dos hombres que estaban con él. 33 Y sucedió que, al separarse ellos de él, dijo Pedro a Jesús: ‘Maestro, bueno es estarnos aquí. Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías’, sin saber lo que decía. 34 Estaba diciendo estas cosas cuando se formó una nube y los cubrió con su sombra; y al entrar en la nube, se llenaron de temor. 35 Y vino una voz desde la nube, que decía: ‘Este es mi Hijo, mi Elegido; escuchadle.’ 36 Y cuando la voz hubo sonado, se encontró Jesús solo. Ellos callaron y, por aquellos días, no dijeron a nadie nada de lo que habían visto”.


COMENTARIO

Un claro mensaje de parte de Dios

En esta ocasión Jesús escoge a tres de sus más allegados discípulos. Sabemos que no será la única ocasión en la que muestre una preferencia tan clara. El caso es que Pedro, Santiago y Juan van con él al monte.

El monte es un lugar al que Jesús gusta de acercarse. Lo hace, casi siempre, para estar tranquilo y poder orar al Padre, a su Padre Dios Todopoderoso. Y ahora lo hace por algo muy especial que deberíamos tener muy en cuenta. Pero en aquel monte iba a suceder algo. Fue algo que impresionó mucho los discípulos. Incluso podríamos decir que manifestó, por ejemplo, cómo era Pedro, humanamente

hablando.

El caso es que Jesús, en aquel momento, recibe la visita espiritual de dos personajes muy importantes de la historia de la salvación: Moisés y Elías. Ambos profetas y cruciales en la comprensión de lo que Dios quiere de sus hijos.

Lo que hablan entre ellos Jesús, Moisés y Elías tiene mucha importancia: hablan de la muerte que va a sufrir el Hijo de Dios; también, dónde va a producirse la misma que no es otro lugar que en la Ciudad Santa de Jerusalén.

Transfiguración del Señor Jesús: 8 datos que debes saber

Podemos imaginar qué estaría pasando por el corazón de Pedro, de Santiago y de Juan. Seguramente estaban más que sorprendidos con la transfiguración de Cristo. Por eso Pedro acude a su ser hombre y sólo piensa en quedarse allí. Sin embargo aún no ha escuchado lo mejor y que viene de parte de Dios.

El Creador, lo mismo que hizo cuando Jesús salió del río Jordán y envió a su Espíritu en forma de Paloma para que supiéramos que Aquel era su hijo amado, se presenta en aquel monte para decir dos cosas muy importantes: Aquel es su Hijo, el Elegido. Pero también dice otra: debemos escucharle.

Dios quiere, con eso, que sepamos a qué debemos atenernos. Aquel hombre que allí se había transfigurado era mucho más que un hombre: era el Hijo de Dios. Pero no sólo eso. Debemos hacer algo más que reconocer que es su Hijo: debemos escuchar lo que nos dice y, acto seguido, hacerlo. Y, aunque no siempre sea fácil no por eso vamos a olvidar lo dicho por Dios en aquel momento.

Resulta curioso que si los discípulos ahora estaban cargados de sueño, como nos dice el texto bíblico, no se durmieran y sí lo hicieran en otra ocasión como fue la del Huerto de los Olivos cuando Jesús padecía el comienzo de su Pasión. También resulta curioso que san Lucas quiera disculpar a Pedro cuando dice que no sabía “lo que decía” cuando lo de las tiendas que quería allí construir. Y es que, en verdad, era un comportamiento más humano que espiritual porque, en realidad, aun no estaba preparado para comprender todo lo que le estaba pasando.

PRECES

Pidamos a Dios por todos aquellos que no quieren escuchar a Dios.
Roguemos al Señor.

Pidamos a Dios por todos aquellos que no quieren seguir al Hijo de Dios y hacer según dice.
Roguemos al Señor.

ORACIÓN

Padre Dios; ayúdanos a escuchar la voz de Cristo y a tenerla en cuenta en nuestras vidas.

Gracias, Señor, por poder transmitir esto.

 

El texto bíblico ha sido tomado de la Biblia de Jerusalén. 

 

Eleuterio Fernández Guzmán

    

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Siempre debemos estar atentos a la Palabra de  Dios.

Para leer Fe y Obras. 

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna. 

9.03.22

Ventana a la Tierra Media – Cartas a Christopher –7. Sobre lo que fue y lo que es

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Como suele ser habitual en J.R.R. Tolkien, para alguien que quiere escribir sobre su obra, es la misma una fuente y corriente inagotable de temas. Y, en concreto, sus “Cartas”(Edición de Minotauro, debemos decir para hacer justicia) son un una que, como dice el Salmo 41 ("Como busca la cierva corrientes de agua…), es de agua vivificante para todo lector y admirador del maestro de Oxford y, en concreto, para su alma.

Como se trata, por tanto, de una posibilidad más que amplia, hemos pensado que sería buena cosa, elegir algunas de las dirigió a su hijo Christopher cuando se encontraba el mismo en plena Segunda Guerra Mundial de la que, gracias a Dios, volvió con vida como hizo su padre en la otra, la Primera, de la que no sólo salió parte de su obra sino mucho del sentido que le dio a la misma. Y la cosa durará, como podemos imaginar, hasta que dure, si ustedes nos entienden… 

Continuamos, por cierto, y ya terminamos, con la carta que envía el 30 de abril de 1944.Y decía, en un momento determinado (numerada con el número 20 desde que empezó a hacer eso), esto: 

“Aunque sin ti no tengo a nadie con quien dar voz a mi pensamiento. Primero empecé a escribir la ‘H. de los Gnomos’ en cabañas del ejército, atestadas, llenas de los ruidos de los gramófonos; y allí te encuentras tú, en la misma prisión. Que también tú puedas escapar… fortalecido. Cuídate en cuerpo y alma de todo modo adecuado y posible, por el amor que le tienes a tu padre.”

Claros paralelismos. Eso es lo que, al menos en un aspecto importante de la vida de Tolkien padre e hijo, podemos apreciar en esta última parte de la carta que aquel 30 de abril de 1944 escribió el autor de “El Hobbit” (tal obra sí la había publicado en aquel tiempo) para aquel que andaba en la guerra lejos, muy lejos de su hogar común. 

En realidad, el apoyo que tenía J.R.R. en su hijo Christopher debió ser más que grande. Y así debió ser porque le dice algo que es, sin bien lo pensamos, verdaderamente terrible y que expresa muy bien su situación personal al respecto de su obre: “Sin ti no tengo a nadie con quien dar voz a mi pensamiento”. 

Ciertamente, la unión entre padre e hijo era más que importante pues, de otra manera, podría decirle algo así como “no te preocupes pues de lo mío hablo con tal o cual persona y me apoyo en sus comentarios o auxilios…”. No, no es eso lo que dice sino que no podía disimular una realidad como ésa.

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8.03.22

La Virgen María en el 8 de marzo, día de la mujer trabajadora

Catholic.net - María, la Virgen trabajadora

(Habla la Virgen María)

Bueno, pues ya llegó este día. Sí. Hoy es ocho de marzo como tantos ochos de marzo que ha habido a lo largo de la historia. 

Seguramente, un ocho de marzo, Moisés caminó por el desierto como nos dicen nuestras Escrituras Santas; seguramente, incluso, Abrahán hizo algo importante un ocho de marzo; y su hijo, Isaac, casi estoy segura de que un ocho de marzo, en aquel calendario tan antiguo, supo alguna verdad espiritual o algo así.. 

Bueno, me estoy desviando pero es que da la impresión de que sólo hoy en día hay ocho de marzo cuando siempre lo ha habido después del día 7 del mismo mes. En fin…

 La verdad es que en el Cielo sabemos muy bien que se celebra tal día por la muerte de aquellas pobres mujeres trabajadoras que murieron defendiendo sus derechos. Y eso está muy bien y nadie niega que es una buena razón para recordar lo que entonces pasó. 

De todas formas, hay algo que no acabo de entender aunque lo entiendo muy bien… 

Aquella horrible fecha fue terrible por lo que lo fue. Sin embargo, a mí me parece que todo se ha torcido un poco y cierto tipo de pensamientos se han adueñado de un día tan importante como es o, mejor, como podría ser, el ocho de marzo. 

Estoy segura de que más de una mujer va a saltar de su asiento (si está sentada) cuando le esto porque no acordará mucho con su forma ideológica de ver las cosas que es lo mismo que decir con su círculo bien redondo de donde no se puede salir por miedo al ostracismo.

 De todas formas, como Madre de Dios que soy, creo que tengo cierto derecho de decir lo que pienso y nadie debería censurar mis palabras que son, además, palabras dichas por una esclava… del Señor. 

En realidad, todas las mujeres desde la misma Eva, hemos trabajado de lo lindo. Y es que el Padre Dios quiso que así fuera desde el mismo momento en el que fueron expulsados del Paraíso la misma Eva y su marido (sí, porque Dios los casó a la antigua usando que es la que quería para el hombre y la mujer…) Y desde entonces, tanto el hombre como la mujer (aunque así yo hable de la mujer como soy yo misma) hemos arrimado el hombro para que la cosa fuera bien. Y cada cual en la labor que le ha correspondido, hemos hecho lo mejor o, al menos, tal ha sido nuestra intención. 

Lo que pasa es que desde el Cielo pudo ver a la perfección lo que está pasando con este día, el ocho de marzo del que hablo. Y, la verdad, tengo que decir que no me gusta nada de nada.

 Lo que veo, y muy bien lo veo, es que hay cierto tipo de mujeres que están utilizando una fecha tan buena para recordar como algo contrario al hombre o, por así decir, como un arma contra la otra parte de la humanidad que creó Dios a su imagen y semejanza. 

Eso que digo arriba no lo ve el Creador nada bien pues es posible que se haya olvidado la fecha que se quiere recordar y se aproveche la misma para pedir ciertas cosas que están muy fuera de lugar porque no son propias de la mujer, así en general, sino de ciertas ideologías que han mostrado su ineficacia y su desastre desde que surgieron allá por los últimos años del siglo XIX aunque en la llamada Revolución Francesa (que desde aquí vimos como un paso atrás en el desarrollo de la humanidad) fue donde todo surgió. 

Es la verdad que hay muchas cosas que deberían cambiar con relación a la mujer. Sin embargo, hacer uso de un día como el ocho de marzo para inmiscuir en eso al hombre como si fuera su contrario… no está nada bien y aquí es visto como algo más que malo y que no está llevando por buen camino a la humanidad. 

Mirad, como mujer que soy, cuando en Nazaret cumplía con la misión que tenía encomendada, no me preocupó nada cumplir con mis labores caseras. Es más, creía que era lo que debía hacer y nunca se me ocurrió ir al taller de José a echarle una mano. Y sí, es posible que hoy hayan cambiado mucho las cosas pero, la verdad, hay algunas de ellas que no tienen nada que ver el ser mismo de la mujer que no debe querer parecerse al hombre en todo pues cada uno es como Dios lo ha creado y poco más hay decir. 

En realidad, seguramente alguien dirá que todo esto no son más que roles sociales y que cada cual ha de ser como quiera ser. Pero es que, cuando eso se dice y se defiende se está yendo en contra del proyecto que Dios tiene para el hombre y la mujer y eso es ya pasar de castaño a oscuro. 

Os tengo que decir, de todas formas, una cosa. Y es que por mucho que haya mujeres que tergiversen las cosas que están puestas así por Dios, de nada les va a servir. Tendrán su momento de gloria humana (como tantas veces ha pasado con tantos a lo largo de la historia) pero cuando todo pase no tendrán nada de nada salvo, precisamente, la nada. Y eso es así por mucho que miren para otro lado. 

Bueno. Creo que ya os he dicho bastante porque sé que muchas mujeres esto no lo van a escuchar y mirarán para otro lado como sí se salvara la cosa. Sin embargo, deben saber que Dios también las mira a ellas y no saben la cara qué pone cuando ve ciertas cosas. Menea la cabeza de un lado a otro como se dice en las Sagradas Escrituras cuando alguien hace algo mal y hay quien se ha dado cuenta de eso. 

Que tengáis un muy buen día ocho de marzo.

  

María, vuestra Madre.

Eleuterio Fernández Guzmán

Llama Manuel Lozano GarridoLolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Es bueno siempre escuchar a María. 

Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

7.03.22

Un amigo de Lolo - “Lolo, libro a libro” – Saber lo que importa de verdad

Presentación

Beato Manuel Lozano Garrido, beato Lolo sonriendo

Yo soy amigo de Lolo. Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista que vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infligían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y franco.

Continuamos con el traer aquí textos del Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo. Lo hacemos ahora con “Las golondrinas nunca saben la hora“ libro con el que damos comienzo un año nuevo, el 2022. Y, para más información, digamos que se trata de un diario que abarca entre el 2 junio de 1961 y el 20 de agosto de 1965 o, lo que es lo mismo, contempla la vida de Manuel Lozano Garrido durante cuatro años.

  

Saber lo que importa de verdad

 

“Beber, comer y amar, pero aprisa, rozándolo apenas en lo fundamental. Lo importante es subir, hurgar con nuestro corazón el cielo, tan limpio, tan ancho, tan puro, tan glorioso. A la mañana, pasa que te asa; a la tarde, gira que te gira, volando siempre, sin apenas caer en el tiempo, para que nos sorprenda así, en el aire, e inefable y dorado viento del otoño de la vida.” (Las golondrinas nunca saben la hora, p. 32)

 

Ciertamente, tanto estas palabras como aquellas que las preceden, y que en un momento determinado dan título a este libro de Lolo (Las golondrinas…) son un verdadero programa de vida y de existencia que retratan a Manuel Lozano Garrido, a suyo, a la intención de ser como es, digamos, a la perfección. 

Antes nos ha estado hablando de que a las golondrinas, que nunca saben la hora, sólo les importa el “hoy”, “este momento”. Y es que, en verdad, es lo que debería importarnos a cada uno de nosotros pues, como se suele decir, el ayer nada puede hacer en tu vida y el mañana… Dios dirá. Y eso es lo que le pasa a Lolo: que vive el ahora mismo como si fuera el último momento de su vida. Lo que pasa es que se le unía un ahora mismo con otro ahora mismo… y así sucedió hasta que fue llamado a la Casa del Padre un 3 de noviembre de 1971. 

Es verdad que podría pensarse que aún está hablando del ser mismo de la vida de la golondrina. Sin embargo, es más cierto que se debe estar refiriendo (en las palabras que hemos puesto arriba) a una forma de ver las cosas que es muy suya y que comparte con sus lectores para que, si es posible y sabemos, nos aprovechemos de ellas y de todo lo que contienen. 

Podemos decir que Lolo tiene muy claro qué es lo que de verdad importa. No es, precisamente, aquello que, humanamente podríamos pensar: beber, comer, amar… Y no es que no crea que no es importante eso pues sin lo primero y lo segundo, seguramente, no viviríamos mucho. Lo que pasa es que para este de Beato de Linares (Jaén, España) hay algo que está por encima del común comportamiento ordinario del ser humano. Y nos referimos a que quiere tener una visión vertical de su vida y mirar al cielo, arriba, donde consideramos que está Dios. 

De todas formas, nadie crea que Lolo no tiene a bien su relación horizontal con el prójimo pues estaría muy equivocado quien eso pensase. Y es que ya sabemos la entrega total que tiene nuestro amigo con quien se le acerca o que, en la distancia, le escribe una carta, entonces, que aún eso se hacía… 

Con esto queremos decir que Manuel Lozano Garrido quiere, en cada momento del díatener presente una realidad espiritual tan importante como es lo que está más allá de este mundo, ese Cielo donde Dios lo espera a él y a cada uno de sus hijos. 

Esto lo dice porque reconoce que el Cielo es “tan limpio, ancho, tan puro, tan glorioso” porque, de verdad, tiene por cierto y verdad que allí no han mancha, que cabe todo aquel que quiera estar en él, que en el mismo no nada hay corrupto ni oscuro por sus pecados… 

Bien podemos decir que la visión que tiene Lolo de aquello que es mejor y, sobre todo, de aquello que es verdad, la Verdad, no puede ser más acertada. Por eso, conoce muy bien lo que le importa en primer lugar y que es, sin despreciar otras cosas de necesidad diaria, lo que Dios tiene preparado para él y para todo aquel que crea en su Ser, su Existencia y su Poder. 

Lo único que lamentamos de todo esto que nos dice Lolo es que a él sólo le llegase la cosa hasta ver caer “alguna” hoja del otoño de su vida por una muerte tan temprana (con relación a tal otoño del que habla) como fue la suya. 

De todas formas, de lo que estamos más que seguros es de que ahora mismo (bueno, desde hace bastante tiempo) goza de aquello que aquí tiene por bueno y mejor. Y bien merecido que lo tiene, vaya que sí.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

Llama Manuel Lozano GarridoLolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Saber sufrir, espiritualmente hablando, es un verdadero tesoro.

Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

5.03.22

La Palabra para el domingo - 6 de marzo de 2022

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Como es obvio, hoy no es domingo 6 sino sábado 5 de marzo de 2022. Esto lo decimos porque hemos publicado hoy el comentario del Evangelio que siempre hemos traído aquí en día, precisamente, domingo. Sin embargo, un amable lector, sacerdote, me hizo la sugerencia de poner el comentario del Evangelio del primer día de la semana, el sábado porque, como es verdad y lamento no haberme dado cuenta, el texto del Evangelio de la Santa Misa del sábado por la tarde es el del domingo siguiente.


También lamento no haberme dado cuenta de que publicando este comentario a determinada hora de España aún es viernes en la América hispana. Por eso, y por cumplir con el horario y que las cosas sean razonables, es publicado este comentario ahora, a esta hora en España cuando ya es sábado en América. Y a lo mejor es posible que haya quien piense que decir esto no hace falta pero con franqueza digo que creo es necesario y más que necesario.”

 

Lc 4, 1-13


“1 Jesús, lleno de Espíritu Santo, se volvió del Jordán, y era conducido por el Espíritu en el desierto, 2 durante cuarenta días, tentado por el diablo. No comió nada en aquellos días y, al cabo de ellos, sintió hambre. 3 Entonces el diablo le dijo: ‘Si eres Hijo de Dios, di a esta piedra que se convierta en pan.’ 4 Jesús le respondió: ‘Esta escrito: = No sólo de pan vive el hombre.’ = 5 Llevándole a una altura le mostró en un instante todos los reinos de la tierra; 6 y le dijo el diablo: ‘Te daré todo el poder y la gloria de estos reinos, porque a mí me ha sido entregada, y se la doy a quien quiero. 7 Si, pues, me adoras, toda será tuya.’ 8 Jesús le respondió: ‘Esta escrito: = Adorarás al Señor tu Dios y sólo a él darás culto.’ = 9 Le llevó a Jerusalén, y le puso sobre el alero del Templo, y le dijo: ‘Si eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo; 10 porque está escrito: = A sus ángeles te encomendará para que te guarden. = 11 Y: = En sus manos te llevarán para que no tropiece tu pie en piedra alguna.’ = 12 Jesús le respondió: ‘Está dicho: = No tentarás al Señor tu Dios.’ = 13 Acabada toda tentación, el diablo se alejó de él hasta un tiempo oportuno.”

COMENTARIO

Ser tentado y (no) dejarse tentar

El Ángel caído por antonomasia, aquel que odia a Dios más que nadie y que busca hacer daño a su descendencia, no podía hacer otra cosa que tratar de que el Hijo del Todopoderoso cayera en sus tentaciones. Era, además, una forma de manifestar un poder que, si bien se le había dado para ser Príncipe del mundo no así, como aquí se ve, parar poder ejercerlo sobre Quien, precisamente, era Enviado del Creador y no iba a consentir según qué cosas.

Jesús, desde que fue bautizado, se deja conducir por el Espíritu Santo lo cual, por otra parte, no es nada extraño por ser Dios quien eso hacía. Sin embargo, es de notar que en cuanto sale del Jordán sabe que debe ir, nada más y nada menos, que al inhóspito desierto.

El desierto, por mucho que se diga, es un lugar no demasiado apto para llevar una vida, siquiera, medianamente admisible. Y es que debe ser duro encontrarse donde no hay, siquiera, agua que lo mantenga vivo a uno. Pero Jesús iba allí, primero, porque así lo determinaba Dios mismo y, luego, porque era un momento muy oportuno para enfrentarse a quien quería hacerle mucho daño.

Este texto habla del diablo, del Mal o, en fin, de quien quiere que el hombre se pierda y sea pasto de la fosa de la que tanto habla el salmista. Sabe tal maléfico ser Quién es Jesús, como no puede ser de otra forma. Sin embargo, como es el gran Tentador, no puede ni quiere dejar de plantearle una serie de propuestas. Y es que si cuela, a lo mejor, se lo lleva a su terreno…

Jesús es tentado en el desierto, valores en la familia, Valores cristianos  de Aplicaciones Didácticas

Jesús, sin embargo, tiene las cosas más que claras. No piensa, siquiera piensa, en debatir sobre eso, Quién es Dios y Quién es Él mismo. Y es que cuando entramos en debate con la tentación tenemos los números más altos de caer en su trampa. Y eso no le iba a pasar a Quien había venido al mundo, precisamente (y entre otras cosas) a vencer a la antigua serpiente, a Satanás mismo.

Una a una, sin embargo, se le van planteando las tentaciones a Jesús. Y no son producto de la casualidad o, por decirlo así, de lo primero que se le ocurriera al Enemigo. No. Están más que pensadas y repensadas para hacer caer bajo, muy bajo, al Hijo de Dios que es, precisamente, lo que hace con cualquiera de nosotros siempre que puede.

A Jesús se le propone todo lo que un ser humano mundano puede aceptar como bueno y mejor para su vida. La intención, pues, del Maligno, es hacer caer al Hijo de Dios, en la trampa para rebajarlo al nivel de un simple humano con estrechez de miras espirituales.


Jesús, sin embargo, no cae en las tentaciones
. Es decir, ni acepta someterse a lo únicamente humano de la manutención física porque sabe que la Palabra de Dios alimenta el alma que es la parte inmortal del ser humano; ni acepta el poder del mundo porque, si eso supone no adorar a Quien no sea Dios, no vale la pena y está fuera de lugar. Pero tampoco quiere tentar a Dios como hicieron los antepasados judíos porque supondría una gran desconfianza hacia el Padre.

Vemos, pues, que Jesús sabe más que bien que es posible ser tentado por el Maligno pero que no hay que caer en tales tentaciones. Y lo intenta hasta en tres ocasiones aquel que quiere su mal. Jesús, sin embargo, sabe Quién es y no da un solo paso atrás. Es más, consigue que el Diablo se marche y que espere, como nos dice el texto bíblico, a mejor ocasión…


Y, como sabemos, la tuvo, al menos, en Gethsemaní…


PRECES

Pidamos a Dios por todos aquellos que no aceptan la llamada de Dios para huir de las tentaciones.


Roguemos al Señor.

Pidamos a Dios por todos aquellos que se dejan vencer por las tentaciones del Maligno.

Roguemos al Señor.


ORACIÓN

Padre Dios; ayúdanos a enfrentar las tentaciones y hacerlo con éxito.


Gracias, Señor, por poder transmitir esto.

 

El texto bíblico ha sido tomado de la Biblia de Jerusalén. 

 

Eleuterio Fernández Guzmán

    

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

¡Cuánto cuidado debemos tener con nuestras faltas y defectos! 

Para leer Fe y Obras. 

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna. 

2.03.22

Bendigamos a Dios por la Cuaresma

COMIENZO CUARESMA: MIÉRCOLES DE CENIZA – Maristas Córdoba
  

Bendito seas, Padre del Cielo y Tierra,

por haber querido para tus hijos

el mejor amor y más sentido,
la Luz que iluminara
hacia tu Casa,
el camino.

Bendito seas, Dios Todopoderoso y Eterno,
por no arrepentirte ni olvidarte
de tu promesa de enviar
al Salvador,
a Quien transformara lo malo en bueno.

Bendito seas, Dios nuestro de cada día,
Pan, alimento divino que nos llena el alma,
por haber perdonado tantas veces
a quien creaste,
gracias por querer, para nosotros,
lo que es para Ti la vida eterna.

Bendito seas, Eterno Bien,
por ofrecernos un Camino,
una Verdad, una Vida,
y hacer que en Cuaresma
todo tenga tu exacta medida.

Bendito seas, Creador nuestro,
por mostrarnos en tu Hijo
el más perfecto ejemplo
de cumplir tu voluntad,
de no equivocar el camino,
ni olvidarse ni errar.

Bendito seas, Luz del mundo,

amanecer en la tiniebla,
corazón tierno y perdonador,
por dejarnos, otra vez,
darle vueltas a una muerte
que tanto nos hizo bien,
y enviarnos tu aliento santo
con tanta dulzura y amor.

Bendito seas, Abba querido,
como diría tu Hijo Cristo
que en este tiempo de Cuaresma
ya habría padecido
asechanzas del malvado y taimado
Enemigo,
Aquel, que advirtiendo de su final previsto,
quiso que diéramos con la respuesta
a nuestra duda en la espera,
que nos amó como hermanos,
herederos de la herencia,
y quiso, para nosotros,
vida, luz y no quimera.

Bendito seas, Padre Bueno y Misericordioso,
por permitir que podamos,
en este tiempo de Cuaresma,
pedir perdón por los errores,
los fallos y los pecados,
por dejarnos tan limpios
como recién bautizados,
y gracias por mirarnos
con Amor que sustituye
lo malo que hacemos nosotros
por lo bueno que de Ti viene
y que es fuente de corazón
de quien confianza en Ti tiene.

Amén.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

Llama Manuel Lozano GarridoLolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Este también, más que nada, es tiempo de reconciliación con Dios.

Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

1.03.22

Cuando Martín Descalzo escribió a Dios: 8- Saber en Quién se confía

Guillermo Luca de Tena nombra al sacerdote José Luis Martín Descalzo nuevo  Director de la revista BLANCO Y NEGRO - La Hemeroteca del Buitre

Introducción:

José Luis Martín Descalzo o, mejor, el P. José Luis Martín Descalzo (Madridejos, 1930 – Madrid, 1991) fue, como vemos, sacerdote. Pero también fue escritor. Dirigió revistas como “Vida nueva” y “Blanco y Negro”.

Como escritor, es autor, entre otros, de libros como “La frontera de Dios”, a la sazón premio Nadal de 1956, “Lobos, perros y corderos”, de 1978, o ensayos como “Un periodista en el Concilio, 1962-1965” y, por citar una última obra suya, su impagable “Vida y misterio de Jesús de Nazaret” ante la cual cabe descubrirse el sombrero si es que se lleva tal prenda… 

Pero Martín Descalzo también tuvo relación con el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, a quien mantuvo al punto de la noticia de lo que sucedía en el Concilio Vaticano II porque le enviaba, por decirlo así, un boletín con lo que estaba acaeciendo en Roma (fue, Martín, enviado especial de La Gaceta del Norte) y ante lo cual Lolo reaccionaba más que emocionado. 

El caso es que el P. Martín Descalzo llegó a decir Misa en casa de Manuel Lozano Garrido (pues, dadas sus especiales circunstancias física le fue autorizado algo tan excepcional como eso) y quedó vivamente impresionado al ver el aplomo que tenía Lolo y cómo se comportaba teniendo en cuenta la situación por la que estaba pasando desde hacía muchos años. 

Pues bien, este hombre, el P. Martín Descalzo escribió una carta a Dios pocos años antes de ser llamado por el Padre a su Casa (cinco años más o menos). Y a ella nos vamos a dedicar las semanas que Dios quiera.

8 – Saber en Quién se confía

 

“Porque, naturalmente, el mayor de tus dones fue tu Hijo, Jesús. Si yo hubiera sido el más desgraciado de los hombres, si las desgracias me hubieran perseguido por todos los rincones de mi vida, sé que me habría bastado recordar a Jesús para superarlas. Que tú hayas sido uno de nosotros me reconcilia con todos nuestros fracasos y vacíos. ¿Cómo se puede estar triste sabiendo que este planeta ha sido pisado por tus pies? ¿Para qué quiero más ternuras que la de pensar en el rostro de María? He sido feliz, claro. ¿Cómo no iba a serlo? Y he sido feliz ya aquí, sin esperar la gloria del cielo. Mira, tú ya sabes que no tengo miedo a la muerte, pero tampoco tengo ninguna prisa porque llegue. ¿Podré estar allí más en tus brazos de lo que estoy ahora? Porque este es el asombro: el cielo lo tenemos ya desde el momento en que podemos amarte. Tiene razón mi amigo Cabodevilla: nos vamos a morir sin aclarar cuál es el mayor de tus dones, si el de que tú nos ames o el de que nos permitas amarte.”

 

Esta parte de la carta que el P. José Luis Martín Descalzo escribe a Dios está llena de una verdad que, muchas y tantas veces no tenemos en cuenta aún siendo la misma enorme y gigante: recordar el ser de Cristo y, en su vida, lo que fue el mismo. 

Está más que claro que este buen sacerdote tenía el corazón bien amueblado de Dios y, por tanto, recordar que Su Único Hijo engendrado y no creado, a saber Jesucristo, fue un gran don que hizo el Todopoderoso a la humanidad entera, lo llena de gozo. Y es que no es para menos que así sea pues le basta con recordar a Cristo para, en los momentos más difíciles de su vida (los que hubo y los que pudo haber) para que la cosa, espiritual y humanamente, mejore y se salga de un tal trago. 

El caso es que dice Descalzo, o utiliza, el condicional “si” que tanto tiene que ver con lo que pudo ser pero que, en su caso, al parecer no fue: no fue el más desgraciado de los hombres ni las desgracias le habían perseguido en su vida ni, en fin, nada de lo peor que podía pasarle le pasó. Sin embargo, incluso si eso le hubiera pasado, el simple traer a su corazón el ejemplo de Jesucristo hubiera sido más que suficiente como para sobrenadar sobre eso. 

Que Dios se hizo hombre eso lo sabemos por la fe que tenemos y porque es la verdad de las cosas. Por eso dice Descalzo eso de “Qué tú hayas sido u no de nosotros”. Y eso es lo que, precisamente, le sirve de confortación: el Creador fue como nosotros, caminó como nosotros, pasó sed como nosotros. En fin, que fue hombre. 

Por otra parte, quien crea que Martín Descalzo tenía muchas ganas por morir está muy equivocado. Y es que aunque supiera que su destino era Dios y que la bienaventuranza y la visión beatífica le estaban esperando, no tiene “prisa” en que llegue la muerte pues sabe algo muy importante. 

Esto, de todas formas, no tiene nada que ver con el hecho de tener poca fe o algo por estilo. No. tiene más que ver con aquello que sabe muy bien el P. Martín que le ha pasado a lo largo de la vida y que le pasa a cualquiera que tenga fe: el Cielo puede vivirse en la Tierra. 

Esto último no es exageración nada pues ya nos dice Martín Descalzo que basta con amar a Dios para que el Cielo esté ya en nosotros y que, en realidad, siendo una anticipación del definitivo, no es poca cosa darse cuenta de esto pues ayuda mucho a caminar por el mundo. 

Y entonces trae a colación a un amigo suyo y gran escritor espiritual de su tiempo (moriría en 2003) que es José María Cabodevilla. Y es que este buen hombre se dio cuenta de algo que podría parecer una paradoja y es que no es posible tener bien claro si el mayor don de Dios es que nos ame el Creador o que nos permita amarlo a Él. 

Y sí, es un misterio que sólo desvelaremos en el Cielo.

    

Continuará…

Eleuterio Fernández Guzmán

Llama Manuel Lozano GarridoLolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Dar gracias a Dios siempre es bueno. 

Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.