8.03.26

La Palabra para el Domingo – Domingo, 8 de marzo de 2026

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Jn 4, 5-15. 19b-26.39a.40-42 

5 Llega, pues, a una ciudad de Samaria llamada Sicar, cerca de la heredad que Jacob dio a su hijo José. 6 Allí estaba el pozo de Jacob. Jesús, como se había fatigado del camino, estaba sentado junto al pozo. Era alrededor de la hora sexta. 7 Llega una mujer de Samaria a sacar agua. Jesús le dice: ‘Dame de beber.’ 8 Pues sus discípulos se habían ido a la ciudad a comprar comida. Le dice a la mujer samaritana: 9 ‘¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy una mujer samaritana?’ (Porque los judíos no se tratan  con los samaritanos.) 10 Jesús le respondió: ‘Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: “Dame de beber",  tú le habrías pedido a él, y él te habría dado agua viva.’ 11 Le dice la mujer: ‘Señor, no tienes con qué sacarla, y el pozo es hondo; ¿de dónde, pues, tienes esa agua viva? 12 ¿Es que tú eres más que nuestro padre Jacob, que nos dio el pozo, y de él bebieron él y sus hijos y sus ganados?’ 13  Jesús le respondió: ‘Todo el que beba de esta agua, volverá a tener sed; 14  pero el que beba del agua que yo le dé, no tendrá sed jamás, sino que el agua que yo le dé  se convertirá en él en fuente de agua que brota para vida eterna.’15 Le dice la mujer: ‘Señor, dame de esa agua, para que no tenga más sed y no tenga que venir aquí a sacarla.’.’19 Le dice la mujer: ‘Señor, veo que eres un profeta. 20 Nuestros padres adoraron en este monte y vosotros decís que en Jerusalén es el lugar donde se debe adorar.’ 21 Jesús le dice: ‘Créeme, mujer, que llega la hora en que, ni en este monte, ni en Jerusalén adoraréis al Padre. 22  Vosotros adoráis lo que no conocéis;  nosotros adoramos lo que conocemos,  porque la salvación viene de los judíos. 23 Pero llega la hora (ya estamos en ella) en que los adoradores verdaderos adorarán al Padre en espíritu y en verdad, porque así quiere el Padre que sean los que le adoren. 24 Dios es espíritu, y los que adoran, deben adorar en espíritu y verdad.’ 25 Le dice la mujer: ‘Sé que va a venir el Mesías, el llamado Cristo. Cuando venga, nos lo explicará todo.’ 26Jesús le dice: ‘Yo soy, el que te está hablando.’ 39 Muchos samaritanos de aquella ciudad creyeron en él por las palabras de la mujer que atestiguaba: ‘Me ha dicho todo lo que he hecho.’ 40 Cuando llegaron donde él los samaritanos, le rogaron que se quedara con ellos. Y se quedó allí dos días. 41 Y fueron muchos más los que creyeron por sus palabras, 42 y decían a la mujer: ‘Ya no creemos por tus palabras; que nosotros mismos hemos oído y sabemos que éste es verdaderamente el Salvador del mundo.’

      
COMENTARIO

Cristo: Agua Viva 

Este texto del evangelio de san Juan es rico en principios cristianos y en formas de comprender al Hijo de Dios. 

En aquel pozo acudía la gente para proveerse de agua pues tal era la finalidad de este. Se iba a buscar un sustento material tan necesario como es el llamado líquido elemento, fundamental para la vida del ser humano. 

Vemos a Jesús cansado.  Como era hombre también acusaba el trabajo y el esfuerzo hecho. Por eso se sienta en aquel pozo. Pero como es Dios sabe que ha de cumplir con la misión para que fue enviado. Espera a quien va a recibir algo muy importante para su vida y para la de sus prójimos: el Agua Viva que no muere nunca y que llena el corazón de quien la bebe. 

Aquella mujer veía a Jesús como un judío y, como tal, no entendía cómo le pedía agua a ella, que era samaritana y, por eso mismo, no era bien vista por los miembros del pueblo elegido por Dios. Pero no entendía, todavía que Jesús había venido para hacer una llamada universal al Reino de Dios. 

Resulta curioso que aquella mujer cree en Jesús por lo que le dice acerca de la vida que, hasta entonces, había llevado. Entonces sabe que aquel hombre no es un hombre cualquiera sino que, en verdad, es el Enviado de Dios, el Mesías. Y, como es de esperar, corre a decir a los suyos que ha encontrado a quien tantos siglos llevaban esperando. 

Mientras llegan los discípulos. Ellos, como hombres y como judíos, se extrañan que hable con una mujer. Pero Jesús les vuelve a sorprender con algo que no comprenden acerca del alimento que tiene que darles y que no es otro que su propio cuerpo cuando llegue el momento oportuno. 

Agua viva (Jesús y la mujer samaritana)

Ellos, sin embargo, aún no comprenden y siguen pensando mundanamente y no acaban de entender que de lo que ellos hacen sólo se obtendrá fruto cuando Dios quiera. Ahora toca sembrar. 

¿Qué hacen los vecinos de aquella mujer samaritana? 

En principio,
algunos la creyeron pero otros necesitan ver para creer. Muy propio del ser humano. 

Acuden donde Jesús y le invitan a quedarse con ellos. Jesús acepta porque sabe que su misión es atraer a todas las ovejas al redil de Dios.

Ellos, como ven lo que hace y lo que dice,
aceptan que es el Salvador aquel que tienen delante. 

Y Cristo, aquel Agua Viva que bebió la samaritana y los que la conocían, seguía sembrando con su semilla divina de amor y misericordia. 
 
PRECES
 
Pidamos a Dios por todos aquellos que no quieren gustar del Agua Viva que es Cristo. 

Roguemos al Señor.

 
Pidamos a Dios por todos aquellos que no tiene esperanza en su salvación. 

Roguemos al Señor. 

ORACIÓN

Padre Dios; ayúdanos a beber del Agua Viva que es Cristo y hacerlo siempre con esperanza en nuestra salvación.

 
Gracias, Señor, por poder transmitir esto.


El texto bíblico ha sido tomado de la Biblia de Jerusalén.
 

Eleuterio Fernández Guzmán 

Panecillos de meditación


Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.
 
Panecillo de hoy:

Queramos del Agua Viva de Cristo; y queramos siempre.


Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

2.03.26

Amigo de Lolo – Frases que bien valen la pena – Una virtud como la Esperanza

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).

PRESENTACIÓN

Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva haciendo lo propio sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo.

El linarense universal, que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquel que se acerca a su persona a través de su obra. Y es que, no pudiendo hacerlo ahora personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo, es seguro que acercarse a Lolo de forma cercana nos viene la mar de bien.

Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es, sencillamente, siéndolo. Y él es una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo y a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que muchoY, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.

Frases que bien valen la pena – Una virtud como la Esperanza

El Génesis se renueva cada minuto en el interior de cada uno; y las bisagras del portón de los cielos chirrían, entreabriéndose para vosotros, porque vuestra esperanza tiene la razón y el poder de mi Palabra.” (Beato Lolo, de su libro Reportajes desde la cumbre)

Es cierto y verdad que el concepto de “Creación” se nos queda como, sí, algo maravilloso pero que pasó hace mucho tiempo y, en fin, que está hecho y ya está. Sin embargo, el Beato Lolo aquí nos dice que así no son las cosas como, por cierto, suele pasar con las cosas de la fe.

Aquí lo que nos pasa es que tal concepto puede ser contemplado, primero, desde el punto de vista general pero, más que nada, desde el punto de vista personal, de cada uno de nosotros, de cada hijo de Dios. Y así se pueden comprender mejor las cosas…

Dios, cuando creó de la nada todo sabía que, con el paso del tiempo, necesitaría su creación preferida (su semejanza) un asidero al que agarrarse en los momentos, y no sólo en estos, de dudas o problemáticao. Y entonces les/nos dió la esperanza que es una virtud que arraiga en nuestro corazón y ahí se queda para cuando la necesitemos.

Lo que aquí nos dice Manuel Lozano Garrido es que nosotros podemos nacer a cada minuto o, lo que es lo mismo, que tenemos la posibilidad de volver a ser si es el caso en que hayamos dejado de ser… fieles. Y por eso Dios nos ha donado la esperanza.

Parece que las puertas del cielo no están, de ordinario, abiertas porque si se entreabren chirriando es que, primero, no podían estar abiertas y, luego, que ese ruido del chirriar es propio de aquello que, en fin, le cuesta algo el abrirse porque, en realidad, necesita de nuestro ser y de nuestro hacer.

De todas formas, aquí consta que es Dios mismo quien pone de su parte a nuestro favor como, por cierto, ha hecho siempre desde que modeló con barro a nuestros primeros padres y, luego, a todos los demás creó a su imagen y semejanza. Y esto lo decimos porque es el poder de “su” Palabra quien todo lo hace.

La razón y el poder.

Estas palabras muestran bien a las claras qué es lo que el Creador quiere al respecto de su criatura. Y el Beato de Linares (Jaén, España) nos lo dice con meridiana claridad. Es el ser mismo de Dios y, sobre todo, aquello que tiene de Todopoderoso, el que asienta la esperanza en nosotros para que a nosotros nos sea más fácil dar pasos hacia el definitivo Reino de Dios llamado Cielo.

Todo esto nos viene la mar de bien para reconocer que si fuera por nosotros solos poco podríamos hacer porque, al fin y al cabo, es de Dios de quien dependemos por mucho que hay quien crea que eso es algo absurdo y que sus propias manos le bastan sin el auxilio de Aquel que los ha creado y mantiene. Y es que si la esperanza es algo así como un agarradero del que sostenernos, nunca deberíamos olvidar que Quien la ha plantado en nuestro corazón, semilla que fructica, no es otro que Dios mismo. Y Lolo, esto, bien que lo sabía.

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (152)

Desaparece un planeta y no se quiebra la armonía del Universo, pero muere un alma, si pudiera, y Dios habría de sentir la punta de una espada que le escarbase en mitad de las entrañas.

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Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

 

1.03.26

La Palabra para el Domingo – Domingo, 1 de marzo de 2026

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Mt 17, 1-9

“1 Seis días después, toma Jesús consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y los lleva aparte, a un monte alto. 2 Y se transfiguró delante de ellos: su rostro se puso brillante como el sol y sus vestidos se volvieron blancos como la luz. 3 En esto, se les aparecieron Moisés y Elías que conversaban con él. 4 Tomando Pedro la palabra, dijo a Jesús: ‘Señor, bueno es estarnos aquí. Si quieres, haré aquí tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.’ 5 Todavía estaba hablando, cuando una nube luminosa los cubrió con una sombra y de la nube salía una voz que decía: ‘Este es mi Hijo amado, en quien me complazco; escuchadle.’ 6 Al oír esto los discípulos cayeron rostro en tierra llenos de miedo. 7 Mas Jesús, acercándose a ellos, los tocó y dijo: ‘Levantaos, no tengáis miedo” 8 Ellos alzaron sus ojos y ya no vieron a nadie más que a Jesús solo. 9 Y cuando bajaban del monte, Jesús les ordenó: ‘No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del hombre haya resucitado de entre los muertos.’”

COMENTARIO

Destellos de Dios

Jesús conocía la especial dificultad que existía en el hecho de que sus discípulos comprendiesen su ministerio y que fuesen capaces de entender aquello que les decía. Por eso se veía obligado a recurrir a ciertos momentos en los que lo que sucedía impelía a una rápida fijación en el corazón de aquello que acontecía.


Y en el monte se transfiguró con evidentes destellos de Dios.

Este episodio, característico de la divinidad de Jesús, determina una imagen ejemplo de pureza y amor de Dios, porque, ¿qué es esa blancura que salió de sus vestidos y, por lo tanto, de su cuerpo, pues desde dentro emergía? La pureza del Creador y de Su Hijo Jesucristo.

Pero como esto podía no ser suficiente, pues bien podían haber pensado aquellos tres que miraban, que podía tratarse de algún reflejo de la luz del sol, entran en escena estos dos personajes del Antiguo Testamento que, al igual que Jesús, pero menos, como hombres que sólo eran, también eran profetas. Pero no dos profetas cualesquiera. Eran Moisés y Elías.

Pero no sólo se aparecieron junto a Jesús. Además conversaban con Jesús. Y esta conversación bien podría referirse al inmediato futuro de Cristo: su pasión y muerte. Seguramente, porque sabedores de lo que iba a suceder, querían, ¡y necesitaban!, darle ánimo, reconfortarlo, en cierta forma. El caso es que el Enviado, el Jristós griego, se hace ayudar por aquellos que le esperaban para que los que estaban presentes con Él fuesen capaces de entender que iba a ser perseguido, maltratado, lacerado y humillado más tarde.

Evangelio Dominical – Transfiguración del Señor – Hermandad del Santo  Crucifijo

Entre aquellos tres discípulos Pedro es la piedra, y por eso mismo está muy pegado al suelo y raramente comprende lo que hay de sobrenatural en su vida y existencia. Algo así le pasa, por lo tanto, al discípulo elegido para ser el primero entre iguales.

Y por esto, la sugerencia que le hace al Maestro, que disfrutaba de aquella conversación y que, con ella, daba fundamento a su existir, no deja de ser otra cosa que expresión de una mundanidad, de un apego a la tierra, de un estar entre hombres. Pedro quiere quedarse allí, gozando en solitario de lo que ve.

Pero Jesús entiende las cosas de una manera… sobrenatural.

Este propiciar el encuentro es otra instantánea de la vida del Mesías a destacar. En su misión provocó que, mediando Él mismo, la relación con lo sobrenatural estuviera al alcance de sus contemporáneos y, desde entonces, de todos nosotros. Lo que podemos entender o comprender de ese encuentro quizá, o sin quizá, es cosa nuestra, dejado a nuestra libre elección: mejor comprensión de lo divino y aplicación a lo humano, a nuestra existencia diaria, o, por otra parte, olvido por miedo a la responsabilidad que de su puesta en práctica derivaría para nosotros.

Pero como esto pudiera no parecer suficiente para los discípulos, y como ellos irían hablando, monte abajo, sin duda, de lo que había sucedido, Jesús se vio obligado a hacerles una advertencia: no hablar, a nadie, de este hecho, hasta que Él, el Hijo del hombre, resucitara de entre los muertos.

Bien podemos suponer que si la transfiguración había producido el lógico estupor en los que la vieron, el que Jesús hablara de la resurrección de entre los muertos ya sería el colmo de lo enigmático. Aún no podían entender esta expresión ni ser capaces, tampoco, de transmitir a nadie lo visto. De aquí aquello de la prohibición de comunicar eso tan sobrenatural como era que dos profetas se aparecieran para hablar con Jesús y que, por si esto no fuera, ya, suficiente, el mismo Dios les dirigiera la palabra, su Palabra.

Si no estaban preparados para comprender esto, mucho menos para dar testimonio fiel y adecuado del significado que tenía.Por eso es que Jesús no les permitió hablar de ello hasta cuando, tras comprobar que, efectivamente, había vuelto del mundo de los muertos, ese misterioso acto que habían contemplado, tuvo total sentido para ellos y para todos.

PRECES

Por todos aquellos que se aferran a lo sobrenatural sin llevarlo a su vida diaria.

Roguemos al Señor.

Por todos aquellos que no quieren escuchar a Jesús.

Roguemos al Señor.

ORACIÓN

Padre Dios; ayúdanos a escuchar a tu Hijo como dijiste en el monte en el episodio de la Transfiguración. Que sepamos llevar a nuestras vidas sus palabras y su vida.

Gracias, Señor, por poder transmitir esto

El texto bíblico ha sido tomado de la Biblia de Jerusalén.


 
Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación


Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.
 
Panecillo de hoy:

Siempre es mucho mejor estar en las cosas de Dios y no en las nuestras. 


Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

26.02.26

Reseña: Sentits de tardor 1993 (Sentidos de otoño 1993)

Sentits de tardor 1993                    

Sentits de Tardor 1993 

Autor: Eleuterio Fernández Guzmán

Editorial: Createspace, Amazon

Páginas: 39

Precio aprox. Papel: 4,20 Descargable: 1 

ISBN Amazon979-8243651981

Año edición: 2026

Lo puedes adquirir en Amazon. 

Otros libros del autor. 

Y más libros, aquí.

Si creemos que el poeta es aquella persona que es capaz de captar ciertas profundidades del alma que no siempre son accesibles, es cierto y verdad que cuando se escribe poesía se quiere transcender porque es más allá donde se quiere llegar.

Este pequeño grupo de poemas el título del cual esSentidos de otoño 1993no pretende ser una cosa muy elevada ni nada por el estilo sino, al contrario, una sencilla y tierna o algo así como querer reflejar el estado del alma en un momento determinado del tiempo. En este caso se trata de 1993 hace, ya, bastantes años. Y el tiempo que ha pasado lo único que ha hecho ha sido consolidar la sensación de que el otoño vino para quedarse por siempre.

El caso es que desde elPrólogo hasta Recurso Póstumo, se construye un recorrido interior que no es lineal, sino espiral, como la memoria: se vuelve una y otra vez a los mismos núcleos (amor, ausencia, tiempo, identidad, lenguaje, esperanza, derrota), pero siempre

desde un ángulo ligeramente diferente. Se ha pretendido conseguir una unidad atmosférica, una sensación constante de otoño, por la tarde, de luz baja, que impregna prácticamente todos los poemas. Esto crea un clima íntimo y reconocible y cada pieza aporta una variación emocional.

En fin… se hizo lo que se pudo. Y así quedó.

Por otro lado, el nombre que aparece en la portada, es decir, Andrés Matx, no es más que  el pseudónimo del que esto ha escrito, es decir, de Eleuterio Fernández Guzmán.

Les pongo aquí el Índice (también traducido el castellano en lo que es necesario):

Presentación 

Poemario


Prólogo 



II 
III 
IV 

VI 

Como un país


II 
III 
IV 

Recurso Póstumo 

Sobre  el Autor 

Por otra parte, les dejo con uno de los poemas de los que componen esto que les estoy presentando que es, precisamente, el Prólogo (convenientemente traducido al castellano). No tiene título porque sólo el Prólogo y Recurso Póstumo lo tienen y que son esos mismos. 

decidido a revivir tierras ajenas

sueño espacios enteros de paz,

rincones esperados.

el viento, a pesar de todo, llega

desde distancias sin límite

para permanecer dentro del corazón.

el amor, ingrato o libre a la vez,

vuelve escondido en cualquier historia

que hemos creado sincera.

decidido a sentir las primaveras

perdidas escribo las raíces,

las madrugadas que venzo.

Por cierto, en el apartado Sobre el autor se encuentran los libros escritos y publicados (casi todos en autoedición…) del que esto escribe. 

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

La poesía es un arma cargada de sorpresas y descubrimientos; otro don de Dios. 

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor” (153)

El Amor es la huella digital de Dios…

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Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

23.02.26

Amigo de Lolo - Decía Lolo que su profesión era ser “Inválido”

Manuel Lozano Garrido, Lolo: La buena persona que contó la mejor noticia -  Diócesis de Jaén

En realidad el título de este artículo no ha sido inventado por el que esto escribe ni nada por el estilo. Y es que el mismo Lolo, al comienzo de los comienzos de los libros que publicó en vida, ya dice lo que aquí ponemos.

Esto lo decimos porque en el primer libro que publicó, de título “El sillón de ruedas” (más que apropiado el título porque ya llevaba mucho tiempo en un sillón de ruedas debido a su enfermedad degenerativa) y, en concreto, en el capítulo IV y dentro del apartado 1 (de título “El pan de cada día”) pone, como título del mismo, esto: “Profesión, inválido”.

Uno puede quedarse sorprendido por lo que eso significa. Es decir, que una tales palabras, dos, para decir lo que para él es su vida. Y a nosotros nos deja perplejos porque, seguramente, así lo consideraba Lolo y así era consciente de su existencia.

El caso es que cuando Manuel Lozano Garrido escribe y publica este libro hace muchos años que sufre y sus dolores son el pan suyo de cada día. Por tanto, sabe muy bien a qué atenerse al respecto de su sufrimiento. Veinte años, más o menos, hacía que su enfermedad empezó a manifestársele y eso le hace decir, según su propia experiencia, que era profesional de la invalidez, en el sentido que entonces se tenía de tal estado y que hoy día sería muy val visto como término que define el estado físico de una persona.

Es cierto y verdad que nosotros bien sabemos que no tenía nada de “inválido” o, lo que es lo mismo, de “no válido” si nos atenemos al significado del tal adjetivo calificativo. Y es que de su vida deducimos que fue más que válido y su intervención, por así decir, en el mundo fue más que aprovechable ya para sus contemporáneos y, luego, para todos los que lo hemos conocido. Por tanto, que él dijera que sentía que su profesión era ser inválido lo tenemos como una muestra de humildad más que notable.

Lo que pasa es que Lolo, como suele ser habitual en él, mira las cosas de un punto de vista que no es sólo y exclusivamente natural, de vida de ser humano. Y es que lleva las cosas al justo ámbito de lo que le importa y que no es otra realidad que la de Dios mismos, la de Aquel que lo ha creado y mantiene, ¡mantiene!, en el mundo aún estando en el estado en el que se encontraba o, seguramente, por eso mismo…

Esto lo decimos porque justo al terminar este capítulo del que podríamos deducir que Lolo no creía que fuera válido para nada, lleva las cosas, como decimos, a donde deben ser llevadas. Y es que comprende muy bien su sufrimiento y lo enmarca donde debe estar enmarcado y que no es en otro lugar o espacio que el de su corazón Y es que, como decimos, al final de su “Profesión, inválido” dice esto que sigue y que aporta tanto para su persona como para sus muchos amigos (El sillón de ruedas, p. 49):

Pero, por si no bastara el ángulo simple de la lógica, sobre el tapete estará, a su vez, la inequívoca presencia de Dios, filtrando hasta los núcleos doloridos, junto a su voluntad redentora, la cordialidad de su amor infinito y su participación en nuestra tortura. Alguien ha hablado de que una sencilla y humana convocatoria de la voluntad podría asegurar la victoria sobre el dolor. Lo exacto es que nuestros tendones, comprimidos al máximo, estarán siempre subordinados al supremo recurso de la musculatura de Dios, que se arquea junto a nuestro latido y nuestro forcejeo. Lo que está bien claro es que nuestras espaldas no se rendirían tanto a la pesadumbre si nos adelantáramos a la vista del infortunio tendiendo ya la mano a la colaboración generosa con los planes divinos.“

¿Ven, ustedes? Lo que nos dice Lolo es que muchas veces, en cuanto al dolor y al sufrimiento, poco importa que nada de lógico haya en los mismos. Sin embargo, sí cabe la presencia de lo divino, de Dios mismo que, como sabemos, nunca abandona a su descendencia.

Nos dice Lolo aquí, en ese texto, que debemos colaborar con Dios incluso, sobre todo podemos decir, cuando sufrimos por lo que nos pasa. Y es que es la única manera, según entiende nuestro amigo Manuel Lozano Garrido, a la sazón Beato de la Iglesia Católica, de poder “sobrenadar” (palabra que mucho utiliza en sus escritos el Linarense universal) sobre esos mismos dolores y sufrimientos y ponerles en el verdadero lugar que le corresponde.

En realidad, la “invalidez” a la que Lolo se refiere bien sabemos que la superó más y mucho más. Y es que Dios lo sostenía… hasta que quiso llamarlo a su Casa. 

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (151)

¡Siempre, siempre, siempre…!

¿Y qué me dices, aún de un ‘Siempre’ que rebosa de amor?

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Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

22.02.26

La Palabra para el  Domingo – Domingo, 22 de febrero de 2026

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Mt 4, 1-11

“1 Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto para ser tentado por el diablo. 2 Y después de hacer un ayuno de cuarenta días y cuarenta noches, al fin sintió hambre. 3 Y acercándose el tentador, le dijo: ‘Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes.’ 4 Mas él respondió: ‘Está escrito: = No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.’ = 5 Entonces el diablo le lleva consigo a la Ciudad Santa, le pone sobre el alero del Templo, 6 y le dice: ‘Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: = A sus ángeles te encomendará, y en sus manos te llevarán, para que no tropiece tu pie en piedra alguna.’ = 7 Jesús le dijo: ‘También está escrito: = No tentarás al Señor tu Dios.’ = 8 Todavía le lleva consigo el diablo a un monte muy alto, le muestra todos los reinos del mundo y su gloria, 9 y le dice: ‘Todo esto te daré si postrándote me adoras.’ 10 Dícele entonces Jesús: ‘Apártate, Satanás, porque está escrito: = Al Señor tu Dios adorarás, y sólo a él darás culto.’ = 11 Entonces el diablo le deja. Y he aquí que se acercaron unos ángeles y le servían.”


        
COMENTARIO

Apartar al Mal de nosotros, como hizo Cristo

Cuando Jesús es bautizado por Juan, en el Jordán, y, después de haber sobrevolado sobre Él el Espíritu Santo (al igual que en el Génesis, mientras Dios creaba, el mismo Espíritu, su Espíritu, sobrevolaba las aguas) se deja llevar por aquella persona que constituye la Santísima Trinidad y marcha camino del desierto, donde sólo se oye su corazón y a Dios buscando su seno porque necesita esa íntima comunicación. 

Quizá buscaba lo que dijera Isaías (32, 10) “en el desierto morará el derecho, y la justicia habitará en el vergel”, es decir, que trataba de hallar la plenitud de la voluntad de Dios; quizá quiera pasar una prueba puesta por su padre (Dt 8,2), al igual que pasara, con el paso del desierto, el pueblo de Israel: acuérdate del camino que el Señor te ha hecho andar durante cuarenta años a través del desierto con el fin de humillarte, probarte y conocer los sentimientos de tu corazón y ver si guardabas o no sus mandamientos. El respeto buscado por Dios de su Hijo por sus normas, quizá fuera lo que buscaba Jesús. Y todo esto sabiendo lo que dijera, también, como tantas otras veces, Isaías, (58, 11): Te guiará Dios de continuo. El caso es que Jesús, atareado en ese intento de descubrirse, no encuentra mejor sitio donde ir que a ese inhóspito espacio reseco. 

PRIMER DOMINGO DE CUARESMA TENTACIONES DE JESÚS EN EL DESIERTO

Es verdad, que aquellos días en el desierto tienen un sentido simbólico. Fácil es entender que el desierto es un lugar en el cual podemos escuchar nuestra voz con una claridad diáfana, sin esos sonidos de otras voces que impiden descubrir nuestros acentos, lo que queremos decir para que nos entiendan, es un lugar adecuado para sentir mejor nuestro corazón, alejados del mundo que nos impide ordenar y separar lo importante de lo que es accesorio y que tanto nos perturba en nuestro camino por la vida.  Es, en fin, un criterio de discernimiento lo que “empuja” a Jesús a ese exilio de su derredor, de forma inmediata a cuando fue instituida una segunda creación, con su bautizo, una nueva oportunidad para el hombre. 


Y Jesús, al igual que nos puede suceder a todos nosotros, se siente tentado, por Satanás, dice el mismo Jesús en un momento determinado. Y las tentaciones lo son en el sentido que más pueden atraer el ansia de un hombre: el mero y simple hecho del sustento, el intento de salvación recurriendo a Dios como solucionador de problemas y el mismo poder, el hecho mismo de tenerlo. 

Pero Jesús, al igual que debemos hacer nosotros, contesta a todas estas tentaciones, con una referencia clara a Dios, al que acude  para buscar la palabra que sale de su boca y no limitarse a la mera sustancia física (el hombre, recordemos, es cuerpo y espíritu), queriendo dar a entender  que ese pan de cada día que tanto reclamamos al rezar esa oración que Él enseñaría más tarde es esa Palabra que Dios nos regala;  al que no quiere tentar para que lo salve de esa situación que le plantea al Maligno porque sabe que a Dios no se le puede utilizar para satisfacer nuestras necesidades como si fuera alguien de quien echamos mano como tabla de salvación propia y, por último, al que da culto porque está seguro de que lo merece como creador y Padre y que ansiar las riquezas del mundo supone encerrarse en la cotidianidad de la avaricia y el egoísmo. Es aquí cuando Jesús dice “apártate Satanás” porque sabe que sólo hay que adorar a Dios (recordemos aquí lo que dice el primer mandamiento de la Ley de Dios que recogiera Moisés para darnos testimonio de lo que es más importante para nosotros y, así, lo que debemos rechazar por ser, por eso, secundario) y no a los bienes del mundo ni tampoco a la luz falsa que nos puede marcar nuestro paso, cegándonos ante la verdadera luz que emana de Dios. 

También nos dice el evangelista, que fuera recaudador de impuestos,  que unos ángeles le servían. 

Este detalle, el de los ángeles que sirven a Jesús, es algo a destacar ya que vendría a indicarnos que tras evitar las tentaciones y anteponer a Dios siempre, pero siempre, a las vicisitudes de su vida, es el momento en que esos hermanos celestiales se ponen a su servicio. Es decir, que después de la tribulación, de la penuria, de la atracción del mundo, del posible egoísmo, nos llega el estado de gracia de encontrarse con Dios que, como no puede ser de otra forma, agradece esa entrega de la mejor forma que puede: amándonos y entregándose a nuestro corazón. 

Por eso, Dios quiera que, tras recorrer nuestro propio desierto, soledad iluminada por la Palabra de Dios, sostén de nuestros pasos, veamos cómo surge, en nosotros, una inquebrantable voluntad de extender ese Reino a todas aquellas personas que no encuentran el camino para llegar a Él, sabedores, entonces, y conocedores, ahora, de la plenitud del ser que podemos encontrar así.


PRECES

 
Por todos aquellos que no quieren recorrer su propio desierto para encontrar a Dios. 

Roguemos al Señor. 

Por todos aquellos que prefieren entregarse en manos del mundo antes que en las del Creador. 

Roguemos al Señor.

 
ORACIÓN

Padre Dios; ayúdanos a enfrentarnos a las tentaciones sabiendo que siempre estás a nuestro lado. 

Gracias, Señor, por poder transmitir esto.

 
El texto bíblico ha sido tomado de la Biblia de Jerusalén.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación


Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

 
Panecillo de hoy:

Rechazar al Maligno y a sus tentaciones debe ser prioridad de todo discípulo de Cristo. 


Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

16.02.26

Amigo de Lolo – Frases que bien valen la pena – Lo que no es orar

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).PRESENTACIÓN

Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva haciendo lo propio sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo.

El linarense universal, que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquel que se acerca a su persona a través de su obra. Y es que, no pudiendo hacerlo ahora personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo, es seguro que acercarse a Lolo de forma cercana nos viene la mar de bien.

Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es, sencillamente, siéndolo. Y él es una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo y a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que muchoY, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.

Frases que bien valen la pena – Lo que no es orar

Con la oración hemos llegado también a un “cóctel” de usos comunes. La rutina, las ganas de no complicarnos las cosas o el mal ejemplo, han ido armándole un cuerpo falso al diálogo con Dios hasta dejarlo tan duro y tan vacío como el armazón de un figurín.” (Beato Lolo, de su libro Mesa Redonda con Dios)

Para los católicos, la oración viene a ser como aquel hilo sutil que nos une con Aquel que nos ha creado y mantiene en el mundo. Es decir, no es una práctica que no tenga sentido para nosotros. Así, cuando rezamos el Padre Nuestro sabemos que es Dios quien nos escucha; cuando hacemos lo propio con una oración dirigida a la Virgen María, lo mismo; y así con todos los ejemplos que podamos poner aquí.

Es cierto que a lo mejor, siendo sutiles, podemos distinguir, entre orar y rezar y que, por decirlo de alguna forma, el rezo lo hacemos con oraciones que nos han sido dadas a lo largo de la historia de nuestra fe cristiana y que, por decirlo de otra forma, la oración viene a ser algo así como una relación más particular con Dios.

Sin embargo, creemos que en este texto de Manuel Lozano Garrido, viene a referirse Lolo a la segunda de ellas, es decir, a la relación particular que mantenemos con Dios al margen, por así decirlo, de aquellas oraciones que ya se nos han dado…

Deducimos de las palabras de Lolo que es más que posible que, con relación a la oración, hayamos llegado (eso lo escribió en los años sesenta del siglo pasado pero podemos imaginar lo que pasa hoy día) a una especie de “domesticación personal” de lo que supone relacionarse con el Creador de esa manera y lo que hayamos conseguido es, más o menos, empeorar la misma.

El caso es que el “cóctel” del que habla el Beato de Linares (Jaén, España) está formado por eso que nos dice. Es decir, que lo que hacemos con rutina o por no querer complicarnos a la hora de orar o, en fin, el mal ejemplo que podemos llegar a dar cuando oramos de tales formas… bueno, que no es lo mejor que podemos hacer aunque, muchas veces, lo hagamos.

Pero ¿qué consecuencias puede tener todo eso que, claramente, no es nada bueno?

El resultado de todo esto no es nada bueno porque nada bueno hay en, al fin y al cabo, falsear la oración o adulterarla más de la cuenta. Y es que si eso hacemos lo que acabamos consiguiendo es nuestra relación con Dios sea, sencillamente, falsa y el diálogo con nuestro Creador, sencillamente, no se va a producir porque no puede haber buena relación entre quien pretende que la haya (Dios) y aquel que busca otras cosas que nada tienen que ver con lo que debería suponer orar a Quien nos ha creado y mantiene.

Lo que, entonces, nos queda, es algo así como algo muy duro y vacío. Y no podemos decir que Dios pueda querer que nosotros, hechos a su imagen y semejanza, hagamos con nuestra relación algo tan alejado de lo que debería ser. En fin…

Eleuterio Fernández Guzmán



Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (150)

De Dios traemos a la vida esa participación en su esencia que es el alma y a Él volvemos succionado por la gloria de la inmortalidad.

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Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

 

15.02.26

La Palabra para el Domingo - 15 de febrero de 2026

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Mt 5, 17-37

“17 ‘No penséis que he venido a abolir la Ley y los Profetas. No he venido a abolir, sino a dar cumplimiento.  18 Sí, os lo aseguro: el cielo y la tierra pasarán antes que pase una i o una tilde de la Ley sin que todo suceda.  19 Por tanto, el que traspase uno de estos mandamientos más pequeños y así lo enseñe a los hombres, será el más pequeño en el Reino de los Cielos; en cambio, el que los observe y los enseñe, ése será grande en el Reino de los Cielos.  20  ‘Porque os digo que, si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el Reino de los Cielos.  21  ‘Habéis oído que se dijo a los antepasados: = No matarás; = y aquel que mate será reo ante el tribunal.22   Pues yo os digo: Todo aquel que se encolerice contra su hermano, será reo ante el tribunal; pero el que llame a su hermano “imbécil", será reo ante el Sanedrín; y el que le llame “renegado", será reo de la gehenna de fuego.  23 Si, pues, al presentar tu ofrenda en el altar te acuerdas entonces de que un hermano tuyo tiene algo contra ti,

24  deja tu ofrenda allí, delante del altar, y vete primero a reconciliarte con tu hermano; luego vuelves y presentas  tu ofrenda. 25 Ponte enseguida a buenas con tu adversario mientras vas con él por el camino; no sea que tu adversario te entregue al juez y el juez al guardia, y te metan en la cárcel. 26 Yo te aseguro: no saldrás de allí hasta que no hayas pagado el último céntimo. 27  ‘Habéis oído que se dijo: = No cometerás adulterio. = 28 Pues yo os digo: Todo el que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón. 29 Si,  pues, tu ojo derecho te es ocasión de pecado, sácatelo y arrójalo de ti; más te conviene que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo sea arrojado a la gehenna. 30 Y si tu mano derecha te es ocasión de pecado, córtatela y arrójala de ti; más te conviene que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo vaya a la gehenna. 31 ‘También se dijo: = El que repudie a su mujer, que le dé acta de divorcio. = 32 Pues yo os digo: Todo el que repudia a su mujer, excepto el caso de fornicación, la hace ser adúltera; y el que se case con una repudiada, comete adulterio.33 ‘Habéis oído también que se dijo a los antepasados: = No perjurarás, sino que cumplirás al Señor tus juramentos. =  34 Pues yo digo que no juréis en modo alguno: ni por el = Cielo =, porque es = el trono de Dios, =  35 ni por = la Tierra, = porque es = el escabel de sus pies; = ni por = Jerusalén =, porque es = la ciudad del gran rey. = 36 Ni tampoco jures por tu cabeza, porque ni a uno solo de tus cabellos puedes hacerlo blanco o negro. 37 Sea vuestro lenguaje: “Sí, sí"; “no, no": que lo que pasa de aquí viene del Maligno.”
       

COMENTARIO

La difícil pero benéfica Ley de Dios
 
Dadas las expectativas que muchos tenían acerca de la llegada del Mesías al mundo, lo bien cierto es que Jesús las echa todas por el suelo. En realidad, no ha venido ni a batallar contra el invasor romano ni a nada parecido. Y es que su Reino, que no es de este mundo, sí está también en este mundo y tiene su fundamento en la Ley de Dios. Por eso dice a todo el que quiera escuchar que no ha venido a derogar tal Ley sino, como es lógico, a hacer que se cumpla. 

Y entonces empieza a repasar determinados aspectos de la citada Ley porque resulta que no la han acabado de comprender y, por tanto, la aplican de forma equivocada. 

Todo lo que Jesús va diciendo a los que le escuchan tiene un sentido, digamos, único. Es decir, no se puede entender de otra forma a como Él lo está poniendo sobre la mesa. Y son muchas cosas las que dice porque mucho era lo que se tenía que corregir. 

Así, por ejemplo, habla de adulterio, de matar, de las ocasiones de pecado y qué es lo que las origina, de la justicia de los hombres, del enfado en contra de un hermano, del repudio a la mujer, del mal acto de jurar, etc. 

Vemos, por tanto, que son muchas las realidades que debían ser cambiadas si es que se quería estar a bien con Dios, para cumplir su voluntad. 

Destaca, en este extenso texto, algo que no debe ser tenido por no dicho por Cristo: lo que ha de pasar y el cómo hemos de comportarnos. 

Sobre lo primero, dice el Hijo de Dios que puede pasar mucho tiempo, y pasó desde entonces, pero por mucho que pase la Ley de Dios siempre será la Ley de Dios y se ha de cumplir. Es más que no la cumpla como debe ser cumplida, será poca cosa en el definitivo Reino de Dios. Y es que el Todopoderoso es bueno, muy bueno con nosotros, pero también es justo y no puede tener por no dicho o hecho lo que se ha dicho y hecho. 

Pero también habla Cristo de algo crucial para que se pueda decir de alguien que dice ser discípulo suyo que, en efecto, lo es: el cómo. 

¿Qué queremos decir con esto? 

Pues bien. Ante lo que nos pasa, ante aquello que podemos encontrarnos en nuestra vida, podemos adoptar una posición  u otra. Pero sabiendo cuál es la verdadera Ley de Dios no podemos hacer otra cosa que donde dice algo… cumplir lo que dice; donde diga que no es buena tal actitud… no llevarla a cabo. 

Lo que, en definitiva nos dice Cristo (y con palabras terribles al referirse al Maligno) es que no podemos actuar según nos convenga al respecto de la Ley de Dios: si dice lo que diga al respecto de algo, nosotros debemos, primero, creerlo y, luego, cumplirlo. Y aquí no sirve trampas ni subterfugios que, siendo Dios Todopoderoso (todo lo sabe y todo lo ve) están fuera de lugar. 

Sí donde es sí y no donde es no… Así de sencillo pero, a la vez, así de difícil, tantas veces, de cumplir. 

PRECES

Por todos aquellos que no quieren cumplir la Ley de Dios.

Roguemos al Señor.

Por todos aquellos que hacen de su capa un sayo al respecto de la Ley de Dios.

Roguemos al Señor.
 
ORACIÓN

Padre Dios; ayúdanos a cumplir la Ley del Padre como corresponde ser cumplida.
 
Gracias, Señor, por poder transmitir esto.
 

El texto bíblico ha sido tomado de la Biblia de Jerusalén.

 
Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación


Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

 
Panecillo de hoy:

Cumplir con la Ley de Dios no es una opción olvidable por sus hijos. 


Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

9.02.26

Amigo de Lolo – Frases que bien valen la pena – La no suficientemente estimada misericordia de Dios

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).

PRESENTACIÓN

Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva haciendo lo propio sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo.

El linarense universal, que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquel que se acerca a su persona a través de su obra. Y es que, no pudiendo hacerlo ahora personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo, es seguro que acercarse a Lolo de forma cercana nos viene la mar de bien.

Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es, sencillamente, siéndolo. Y él es una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo y a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que muchoY, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.

Frases que bien valen la pena – La no suficientemente estimada misericordia de Dios

Si tu vida no tiene salpicaduras y Dios pasea por tu corazón como por entre un huerto aromado, ahonda tú en la humildad y dale gracias de haberte preservado, más por su misericordia que por tu naturaleza”. (Beato Lolo, de su libro Cartas con la señal de la Cruz)

Podemos decir, sin temor a equivocarnos, que en lo referido a la relación entre Dios y nosotros, sus hijos, debemos tener claro que lo que importa no es, precisamente, lo buenos que somos nosotros sino lo bueno que es Dios con su descendencia. Y aquí, el Beato de Linares (Jaén, España) lo dice con una claridad meridiana.

Debemos fijarnos en el lenguaje que utiliza Lolo. Es decir, empieza haciendo uso del “si” condicional que quiere decir mucho al respecto de lo que somos nosotros y de cómo podemos ser.

Con esto queremos decir que sí, que es posible que nuestra vida no tenga salpicaduras y que Dios pasee por nuestro corazón como por entre un huerto aromado. Eso es cierto. Pero también lo es que, a lo mejor, nuestra vida sí tenga salpicaduras y Dios no pasee por nuestro corazón como si tuviésemos tal tipo de huerto…

Es verdad que muchas veces tenemos muchas salpicaduras. Pero no son de algo, digamos, externo a nosotros que nos “salpique” sino de nuestro propio proceder que no siempre es santo y no siempre es el más adecuado teniendo en cuenta, además, lo que a tal respecto nos conviene.

También es verdad que nuestro corazón, en tantas y tantas ocasiones, deja de ser un huerto, así, aromado, para tener un aroma más bien a podrido porque somos como somos y eso bien que lo sabe Dios que tiene tanta y mucha paciencia con sus hijos que, sí, los creó a su imagen y semejanza pero muy pronto, al parecer, lo olvidaron.

Pues bien. El caso es que si es cierto que todo va sobre ruedas y Dios se pasea por nuestro corazón encontrándolo limpio y con un buen aroma (un buen odor Christi, podríamos decir), incluso si eso es cierto, no podemos hacer como si todo eso fuera mérito exclusivamente nuestro. No.

Decimos que en el caso de sea todo como nos dice nuestro amigo Manuel Lozano Garrido, también debemos hacer algo porque no vayamos a creer que somos el oro y el moro, por así decirlo.

Bueno. Lo que, entonces, nos corresponde es hacer dos cosas que muchas veces olvidamos: ser humildes y dar gracias.

Dice Lolo que ahondemos en nuestra humildad. Es decir, que parte de la base de que ya somos humildes que, según están las cosas, a lo mejor es mucho decir y muchas ocasiones. Pero el linarense universal parte de la base, necesaria, de que somos humildes. Pues bien, eso no basta porque si somos como somos y somos buenos (por así decirlo aunque sepamos que bueno sólo es Dios) debemos ir más allá en nuestra humildad por eso nos hará aún mejores.

Y, luego, dar gracias que es, no por casualidad, lo que muchas veces olvidamos.

Dar gracias por todo: desde nuestra propia existencia a… a todo… todo del todo porque todo se lo debemos a Dios y por eso nuestro hacer y nuestro ser ha de hacerlo todo a mayor gloria de Dios porque bien se lo merece quien todo ha creado y mantiene.

Y todo esto, además, porque Dios es misericordioso con nosotros y no porque nosotros lo merezcamos en muchas ocasiones. Es más, es seguro que es más misericordioso el Creador con nosotros cuando más salpicaduras tenemos y cuando nuestro corazón no es, precisamente, un huerto aromado, con nos dice Lolo.

Misericordia, pues. En esto se resume todo. Misericordia de Dios, claro.

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (149)

¡Pobres de vosotros, virus del tiempo y la muerte, que ni aún siquiera podéis roer lo que de permanente hay en el alma!

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Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

8.02.26

La Palabra del Domingo - Domingo, 8 de febrero de 2026

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Mt 5, 13-16

13 Vosotros sois la sal de la tierra. Mas si la sal se desvirtúa, ¿con qué se la salará? Ya no sirve para nada más que para ser tirada afuera y pisoteada por los hombres. 14 Vosotros sois la luz del mundo. No puede ocultarse una ciudad situada en la cima de un monte. 15 Ni tampoco se enciende una lámpara y la ponen debajo del celemín, sino sobre el candelero, para que alumbre a todos los que están en la casa. 16 Brille así vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.”

COMENTARIO

Lo que somos y lo que podemos llegar a ser

Sal. Luz. Celemín.

Con tales palabras define a la perfección Jesús qué somos pero, por desgracia, lo que podemos ser o llegar a ser.

Es bien cierto que Jesús, cuando vino al mundo, cuando fue enviado por el Padre para que se cumplieran todas las sílabas de Su Ley, alimentó el corazón de aquellas personas que le escuchaban y supieron entender lo que decía y, ahora mismo, hace otro tanto con otros millones de personas.

Así, Jesucristo convirtió a sus discípulos en seres humanos que, como los demás, habían conocido al Mesías y, por tanto, no podían seguir actuando igual como, hasta entonces, habían actuado. Debían cambiar el corazón y pasarlo a tener de carne y no de piedra, ser misericordiosos, perdonar al ser ofendidos, etc.

Eso suponía que los discípulos de Cristo sólo podían ser sal y sólo podían ser luz. Y eso quería decir, en primer lugar, que debían ser, entre los sus prójimos, como el alimento espiritual que enriquece la existencia y la pone al servicio de Dios y del más cercano. Además, debían servir de faro, iluminar, en fin, el camino de todos aquellos que no encontraban la senda hacia el definitivo Reino de Dios. Ser, en suma, luz.

Es fácil, pues, entender, lo que quiere Jesús.

DOMINGO V DE TIEMPO ORDINARIO | Buenasnuevas

Es fácil, también, equivocarse y no ser, para nada, lo que quiere Jesús.

No somos sal ni somos luz si no hacemos lo posible para que la doctrina cristiana se difunda por el mundo y se aplique a nuestras propias situaciones; no sal ni luz si escondemos lo que nunca debemos esconder y que tiene mucho que ver con Dios, con su Palabra y, también, con su Hijo Jesucristo.

Podemos, en efecto, no hacer nada de esto pero, entonces, difícilmente será admisible que nos consideremos discípulos de Cristo.

Alguien, sin embargo, podría creer que lo que hace de bueno, que ser sal y ser luz en el mundo que nos ha tocado vivir, es mérito exclusivo de su propio ser y que, como voluntariamente ha aceptado hacer eso está muy bien que se considere, legítimamente, agraciado por Dios. Sin embargo, bien dice Jesús que es el Creador quien provoca, en nosotros, ser buenos hijos suyos y que cuando el éxito corona nuestra actuación debemos dar gracias a Quien, en verdad, es el protagonista de nuestro propio hacer bien. Somos, al fin y al cabo, instrumentos en manos de Dios; torpes instrumentos pero instrumentos, al fin y al cabo.

Jesús nunca se escondió en el mundo en el que vivió y nunca dijo, buscando su humano bienestar, que no era quien era. Supo ser un buen hijo de un mejor Padre.

PRECES

Por todos aquellos que no quieren sal y luz del mundo.

Roguemos al Señor.

Por todos aquellos que prefieren esconder su fe y no mostrarla al mundo.

Roguemos al Señor.

ORACIÓN

Padre Dios; ayúdanos a ser sal y a ser luz del mundo en el que vivimos.

Gracias, Señor, por poder transmitir esto.

El texto bíblico ha sido tomado de la Biblia de Jerusalén.

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación


Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

 
Panecillo de hoy:
 
Ser sal y ser luz. Ahí esta nuestra respuesta a Dios.

Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.