InfoCatólica / Eleuterio Fernández Guzmán / Categoría: Amigo de Lolo

31.03.25

Amigo de Lolo – Frases que bien valen la pena – Esfuerzo y perseverancia por el Cielo

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).

PRESENTACIÓN

Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva haciendo lo propio sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo.

El linarense universal, que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquel que se acerca a su persona a través de su obra. Y es que, no pudiendo hacerlo ahora personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo, es seguro que acercarse a Lolo de forma cercana nos viene la mar de bien.

Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es, sencillamente, siéndolo. Y él es una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo y a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que muchoY, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.

Frases que bien valen la pena –Esfuerzo y perseverancia por el Cielo

El destino tendrá que ser la obra personal de cada hombre o el fruto de sus esfuerzos, porque ¿qué sabor dulce puede tener una conquista, si es de regalo?” (Beato Lolo, de su libro Reportajes desde la cumbre)

No debemos engañarnos con esto: el Cielo no es gratis, así de simple.

Es casi seguro que hay muchas personas creyentes que tienen por verdad (porque lo es) que es Dios es Bueno y Misericordioso. Sin embargo, a lo mejor les conviene olvidar que también es justo y eso, se diga lo que se diga, es posible que no sea plato que guste siempre…

También es verdad que a nadie le amargaría el dulce de alcanzar el Cielo, el definitivo Reino de Dios, si el Todopoderoso se lo regalara sin más esfuerzo por su parte. Y, sin embargo, como aquí nos dice el Beato Lolo (Linares, Jaén, España) las cosas no van por ahí precisamente.

De todas formas nos conviene y muy mucho que nos conviene tener todo esto muy claro porque, de otra forma, es seguro que metemos la pata hasta donde no deberíamos meterla en lo referido a nuestra salvación personal. Y aquí está Manuel Lozano Garrido para que no nos perdamos por el camino hacia el Cielo.

Antes de proseguir debemos decir que aquí entendemos que Dios (que es quien, al fin al cabo, habla desde “la cumbre”) se refiere a nuestro destino final o, lo que es lo mismo, al Cielo pues otra cosa no creemos que tenga por destino la vida de un hijo de Dios: un puerto donde llevar la barca de la vida que nos conduce hasta allí.

Bueno, pues una vez sentada la premisa mayor en todo esto (nuestro destino celestial) está bien decir algo sobre lo que nosotros debemos hacer que, como podemos imaginar, no será poca cosa.

Y aunque esto pueda parecer autobombo, está bien referir ahora mismo un extracto del libro publicado por el que esto escribe de título “El Bien, Jesucristo, el Cielo” (aquí está https://www.lulu.com/spotlight/eleuterio63) pues, al fin y al cabo las cosas del espíritu están relacionadas unas con otras y nos viene la mar de bien para abundar en esto de nuestro destino personal y particular…

A este respecto, tenemos, pues, una pista: al Cielo se va teniendo un corazón tierno, de carne y haciendo real aquello dicho por Dios acerca de que (Ez 11, 19-20):

Yo les daré un solo corazón y pondré en ellos un espíritu nuevo: quitaré de su carne el corazón de piedra y les daré un corazón de carne, para que caminen según mis preceptos observen mis normas y las pongan en práctica, y así sean mi pueblo y yo sea su Dios.”

Aquí lo vemos todo con bastante claridad: quiere Dios que el hombre camine según su Ley, según sus normas y, no sólo eso, sino que las practique y no las guarde debajo de ningún celemín. Es más, sólo así, los hijos de Dios que eso hagan podrán ser considerados parte del pueblo del Creador y, en fin, podrán alcanzar su Casa, el Cielo.

Nuestro hacer o, lo que es lo mismo, nuestro ser o cómo somos, es lo que determinará, tras nuestro Juicio particular, si somos merecedores, si hemos merecido, que se nos abran las puertas del Cielo o, por el contrario, sean las del Infierno o las del Purgatorio-Purificatorio las que prevalezcan. Y para nosotros, los hijos de Dios conscientes de serlo, sólo pueden haber unas puertas que nos interesen: las del Cielo, al que se va, según decimos, por hacer y no por no hacer.

También es cierto que, como dijo Jesucristo (Jn 17, 14: “Yo les he dado tu Palabra, y el mundo los ha odiado, porque no son del mundo, como yo no soy del mundo”) nosotros, aunque estemos en el mundo, no somos del mundo. Pero eso, sostener eso y, acto seguido, nada hacer a la hora de poner en práctica nuestra fe católica y la Ley de Dios, es hacernos no un flaco favor sino un flaquísimo y nigérrimo favor que sólo puede terminar en algo más que malo para nosotros.

Debemos, pues, hacer. Por ejemplo:

1. Mirar a Dios con todo amor para ver qué quiere de nosotros.

2. Tener por bueno y mejor lo dicho por Jesucristo y recogido en las Sagradas Escrituras.

3. No despreciar al Padre y a sus santos Mandamientos.

4. No olvidar nunca que debemos creer: “El que crea y sea bautizado, se salvará” (Mc 16, 16).

5. Buscar siempre la limpieza de nuestra alma.

6. Acumular para la vida eterna y no hacer lo propio para este mundo que perecerá para nosotros.

7. No olvidar nunca esto recogido por San Pablo en la Epístola a los Gálatas (6,7):

No os engañéis; de Dios nadie se burla. Pues lo que uno siembre, eso cosechará”.

En realidad, unas palabras tan escasas (en cuanto a número no son un gran discurso, podríamos decir) deberíamos clavarlas a sangre y fuego (la de Cristo y el del Espíritu Santo) en nuestro corazón. Y tal es así porque resumen más que bien todo esto de lo que aquí hablamos al enmarcar dos principios espirituales de primer orden:

1º Dios todo lo sabe de nosotros y de nuestros quehaceres o no quehaceres.

2º Nunca se va a recoger lo que no se haya sembrado.

Esto segundo, lo dicho en segundo lugar de esta muy escueta relación, tiene una importancia tal que nadie debería llevarse a engaño si, llegado su particular Juicio: quien no siembre-haga-actúe-entienda-sea piadoso-de de sí mismo, etc. que no espere recoger nada. Ni aquí ni, lo que es peor, en el Cielo donde, a lo mejor, tarda mucho tiempo en llegar en caso de que tenga que hacer una parada en el Purgatorio-Purificatorio. Imaginemos qué le pasará si donde le ha llevado su falta de actuar-sembrar-hacer-actuar-entender-no ser piadoso, etc., es el Infierno.

Hagamos, pues; actuemos, pues, según quiere Dios de nosotros, sus hijos que es lo que hizo Lolo, ni más ni menos porque, como aquí nos dice nuestro amigo Manuel el destino, el nuestro, ha de seguir, sólo puede seguir, nuestros pasos. Y, además, ya sabemos eso de “A Dios rogando…” Pues eso.

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (109)

Las estrellas y planetas jamás cometen una falta de tráfico

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Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

 

17.03.25

Un amigo de Lolo – Lolo y el P. Martín Descalzo

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).No es nada extraño que el Beato de Linares (Jaén, España) mantuviera relación con personas importantes de su tiempo. Así, tanto escritores como pintores o periodistas se encontraban entre sus amigos con los que mantenía frecuentes conversaciones o, también, a través de cartas cuando aún eso se hacía…

Pues bien, aquí traemos un pequeño texto que dice mucho de eso que arriba sostenemos:

Aquella mañana de domingo yo había ido a su pueblo, Linares, a dar una conferencia. Dije misa en su casa. En la diminuta habitación en que pasaba toda su existencia. Apenas cabía la mesa de altar entre su cama y su sillón de ruedas.”

Estas palabras son del P. José Luis Martín Descalzo, sacerdote español ya fallecido (11 de junio de 1991) y que, en su día, alcanzó gran fama espiritual por un programa que Televisión Española dedicaba a los menesteres del alma y que se titulaba “Pueblo de Dios”, además de ser gran escritor y conferenciante.

Cuando Martín Descalzo escribió a Dios: y 9 – Un final bien feliz

El caso es que aquel buen sacerdote mantuvo una relación notable con nuestro amigo Lolo. Y no sólo por eso que aquí hemos traído y de lo que ahora traeremos sino que, a lo largo de la celebración del Concilio Vaticano II mantuvo informado “al día” de lo que pasaba en Roma. Y es que Lolo estaba muy interesado en todo aquello que, para él, suponía algo así como el resurgir de la Iglesia católica y, más aún, si en aquellas reuniones se trataba, que sí, el tema de los medios de comunicación en los que Manuel Lozano Garrido estaba tan presente.

Todo lo que Martín Descalzo dice en el mismo texto que hemos traído supra tiene todo que ver con cómo era Lolo y, en fin, cómo era visto por aquellos que lo visitaban. Y es que, con relación a la Santa Misa que dijo Descalzo en la mesa camilla de Manuel Lozano Garrido, en un momento determinado vemos cómo Lolo era en verdad con relación a tal momento espiritual. Y es que nos dice el sacerdote esto que sigue:

Él estaba ante mí convertido ya en un esqueleto (poner la mano en su hombre era tocar sus huesos). Y respondía a mis palabras litúrgicas con el júbilo de un joven seminarista. Y sentí vergüenza de ser yo quien celebraba cuanto Manolo perecía mucho más sacerdote que yo, mucho más víctima sobre todo.”

Y termina esta parte así:

Pensé que aquella misa había dos altares y dos víctimas. Cristo estaba en el pan que yo acababa de consagrar. Estaba también en aquel cuerpo degollado por treinta años de sufrimiento feliz.”

Sufrimiento feliz”. Esto, así dicho pudiera parecer una contradicción pues ¿puede ser feliz quien sufre?, y, es más, ¿puede ser feliz quien sufre tanto como llevaba ya sufrido entonces Lolo?

Sabemos, de estas dos preguntas pero, sobre todo, a la segunda, la respuesta: sí, es posible sufrir y ser feliz pero, para eso hay que tener un alma muy elevada a Dios y, también, sentada en la tierra.

El P. José Luis Martín Descalzo, cuando supo de la muerte de Lolo y de la subida a la Casa del Padre de su amigo, tuvo que escribir que “Para ti morir no era otra cosa que adelantarse al encuentro del Padre.”

Y bien que lo hizo, vaya que sí.

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (107)

El ‘más difícil todavía’ de todos los juegos circenses es el de querer encajar la palabra ‘casualidad’ en la obra de la Creación

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Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

 

10.03.25

Un amigo de Lolo – Frases que bien valen la pena – Es una fructífera Cruz para todos

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).

PRESENTACIÓN

Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva haciendo lo propio sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo.


El linarense universal, que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquel que se acerca a su persona a través de su obra. Y es que, no pudiendo hacerlo ahora personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo, es seguro que acercarse a Lolo de forma cercana nos viene la mar de bien.


Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es, sencillamente, siéndolo. Y él es una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo y a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que muchoY, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.

Frases que bien valen la pena –Es una fructífera Cruz para todos

Entre lo mucho bueno de la Cruz, está su gloria de bienes comunales. Lo estupendo es que sea tan nuestra como suya y que cada uno se nutra de su fruto y de su gloria.” (Beato Lolo, de su libro Dios habla todos los días)

Es verdad que cuando pensamos en la Cruz, así con mayúscula, lo hacemos con gran reverencia porque sabemos que el allí donde el Hijo de Dios entregó su vida por todos aquellos que lo aceptaban como Mesías pues, como podemos pensar, para los demás… poco supuso.

Sin embargo, sí que supuso mucho y supone para todos aquellos creyentes cristianos, aquí católicos, que tenemos muy claro qué es la Cruz y nos alegramos más que mucho de saber eso.

La Cruz es… Bueno, sobre el, digamos, “contenido” de la palabra Cruz se ha escrito mucho y se seguirá escribiendo por personas mucho más preparadas que el esto escribe. Sin embargo, para los creyentes ordinarios o de a pie o, en fin, de los muchos que somos (seguro que mayoría absoluta), para nosotros, como decimos, la Cruz también es crucial, nunca mejor dicho.

Estamos más que seguros que para personas muy desavisadas o alejadas de la fe decir, como dice Lolo, que la cruz tiene “mucho de bueno” es como pedir peras al olmo o a cualquier otro árbol que no dé tal fruta. Pero los discípulos de Cristo sí sabemos que la Cruz tiene mucho de bueno. Y el Beato de Linares (Jaén, España) lo dice muy claramente para que nadie se lleve a engaño.

En primer lugar, que los bienes que se derivan de la Cruz son, en esencia, para todos. Y por eso los llama “comunales” porque, siendo para cada uno de nosotros, así hablando individualmente (por ser Dios uno que lo es personal) no por eso deja de ser verdad que tienen un sentido universal y de ahí lo de que son para el común. Ahora bien, también sabemos que para sus efectos caigan en el corazón de quien sea tal quien sea debe aceptar la premisa fundamental según la cual Jesucristo es Dios hecho hombre, que es el Mesías y, en fin, todo lo que eso supone.

Pero no es suficiente con que sepamos que los bienes de la Cruz tienen el sentido dicho arriba sino que es cierto que la misma da fruto y que, además, es pura y exacta gloria.

Digamos que el mayor y el más evidente fruto de la Cruz es el Amor, así escrito con mayúscula. Pero es que para nosotros lo mismo debemos aplicarnos porque si es cierto que no vamos a ser mayores que el Maestro al menos deberíamos procurar igualarlo en Amor aunque bien sabemos que no siempre vamos a estar dispuestos a perdonar a los que nos están machacando como era su caso.

Otro fruto de la Cruz es el valor que la entrega al prójimo tiene en este caso. Y es que no ha habido mayor entrega a sus semejantes que dar su vida por ellos como hizo Jesucristo en aquel momento. Y aunque bien sepamos que muchos de nosotros no vamos a ser capaces de llegar a tal “extremo”… bueno, al menos, ¿qué de dar la mano a quien la necesita?, ¿qué de acompañar a quien se encuentre solo?, o también ¿qué de escuchar con paciencia a quien te turba la tranquilidad?

Vemos, por tanto, que algo seguramente sí podemos hacer a tal respecto.

Pero es que, además, la Cruz es gloria y de ella también podemos “lucrarnos” nosotros porque para eso la soportó nuestro hermano Jesucristo. Y “nutrirse” (alimentarse espiritualmente hablando) también es posible, nos es posible porque la Cruz, se mire por donde se mire y según nos la describe Manuel Lozano Garrido, es mucho más que dos maderos cruzados. Al menos aquella, la que vio morir al Hijo de Dios tiene un alcance imposible de limitar.

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (106)

Una espiga es la más estupenda fórmula de arquitectura con que poder hacer un rascacielos

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Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna. (Con nuevos artículos sobre Lolo)

3.03.25

Un amigo de Lolo- El acierto de Lolo con los títulos de sus libros

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).

PRESENTACIÓN

Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva haciendo lo propio sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo.


El linarense universal, que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquel que se acerca a su persona a través de su obra. Y es que, no pudiendo hacerlo ahora personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo, es seguro que acercarse a Lolo de forma cercana nos viene la mar de bien.

Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es, sencillamente, siéndolo. Y él es una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo y a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que muchoY, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.

El acierto de Lolo con los títulos de sus libros

 

Quien, en ejercicio de un don de Dios o, en fin, procurándose él mismo tal actividad, cumple con la función social de escribir, sabe muy bien que cuando se hace eso hay algo que es esencial y que tiene todo que ver, casi siempre, con el buen resultado de la cosa. Y nos referimos al título de eso que se escribe. Y es que cierto y verdad que no siempre es fácil dar con uno que tenga que ver lo más posible con lo que, acto seguido, se va a plasmar en papel o en la pantalla de un dispositivo electrónico que, hoy día, es más abundante de lo que pudiera parecer.

Pues bien, si hablamos de Manuel Lozano Garrido, Lolo, a la sazón Beato de la Iglesia Católica, sabemos más que bien que acertó con cada uno de los títulos de los libros que dio a la luz pública para bien de muchos los que, con el paso de los años los hemos conocido.

Es cierto que alguien puede pensar que la cosa no es para tanto y que, al fin y al cabo, sólo se trata, eso, de títulos y que los mismo no van a determinar lo que viene luego. Sin embargo, pensar eso es no estar de acuerdo con la verdad de las cosas. Y eso es fácilmente demostrable con traer aquí los libros de Lolo y, claro, los títulos de estos que son, a saber:

El sillón de ruedas: perfectamente puesto el mismo pues es el primero que publicó y tiene todo que ver con, eso, aquel sillón de ruedas, desde el que veía el mundo y desde el que contemplaba el pasar de su vida. Compañero inseparable del Beato de Linares (Jaén, España) y, cosas de su existencia, el que mejor define su propia existencia.

Dios habla todos los días: ejemplo de hasta dónde alguien puede darse cuenta de que, en efecto, el Creador no está alejado de sus hijos ni de su Creación sino que cada día se manifiesta en cada corazón que quiere contemplarlo y en quien es capaz de atender a sus gemidos inefables.

Mesa redonda con Diospues al parecer para Manuel Lozano Garrido era accesible estar tan cerca del Todopoderoso con el que mantiene una conversación sostenida por las palabras del Beato a la que Dios, estamos seguros, respondió con su ternura y su aquiescencia.

Cartas con la señal de la Cruzpues, en efecto, las misivas que intercambiaba Lolo con otros enfermos muestran, en efecto, la señal de la Cruz en cada una de las personas con las que intercambia palabras.

Las golondrinas nunca saben la hora: porque “para ellas todo es ‘hoy’, ‘este momento’. Y como alusión a la muerte, esto: “Un aire las trajo, un dulce viento las llevará también algún día. No importa la fecha: será siempre ‘a su hora’, nunca antes, ni después, en aquella que está escriba en el gran catálogo celeste de las golondrinas”. Sustituyan ustedes algunas palabras y verán ahí: vida del hombre, llamada de Dios y su santa Providencia, Cielo… anhelo, cuando Dios quiera…

Pues bien, el Beato Lolo (Linares, Jaén, España) supo muy bien cómo titular sus libros, como ahora podemos ver:

Bienvenido amorque son expresión, los aforismos que recoge este libro, de que, en efecto, entendía Lolo que el amor debía ser bienvenido a la vida de todo hijo de Dios y que no era posible hacer otra cosa pues proviene de Aquel que todo lo crea y mantiene.

Reportajes desde la cumbre: pues Dios, desde esa “cumbre” que es el Cielo dirige su Palabra, palabras todas que constituyen este libro, desde una altura sobrenatural a la que no llegaremos hasta que, si lo merecemos, se nos otorgue tal posibilidad.

El árbol desnudoel título podría parecernos algo extraño pues… ¿qué tiene que ver un árbol con un hombre? Pero Lolo lo sabe decir más que bien. Y es lo que hace en la página 218 de “El árbol desnudo”:

Los árboles. ¿Por qué aquella semejanza de la misión de un hombre con las raíces y la corteza?

Uno, brotaba en la vida como un esqueje que tira hacia lo alto. Luego, los años iban configurando un huevo que se atornilla hacia la tierra y sueña con las estrellas. Y da frutos que se llaman triunfos e hijos.

¿No es fruto la razón y a gloria del árbol? Él también había sentido un secreto empuje de yemas que quieren reventar.

¿La poda también para el corazón…? ¿Las criaturas a su vez y las nobles aspiraciones?

Aún renunciando al fruto, nunca era un árbol un alarde superfluo. Del tronco aserrado nacía la madera y esa bella utilidad que es el mueble y la herramienta. Y aún, en última instancia, quedaba la posibilidad de entreverar do pedazos en forma de cruz para el muro de un hogar”.

Es, además, una novela autobiográfica…

Las estrellas se ven de noche: las estrellas, para Lolo, se veían en aquel entonces (ya ciego cuando escribe este libro que, además, será publicado de forma póstuma) en muchas de las cosas que le pasaban y que daban sentido a su vida y que era lo que, de verdad, le importaba. Por eso escribe en la página 142 del libro:

Es verdad que se han escabullido muchas cosas: las oposiciones, mi colaboración, la carrera y, no digamos, la juventud, sin olvidar esta viva morada que es mi cuerpo, aprisionado por el abrazo de una hiedra impalpable. Pero la vida será siempre un camino de ilusión y esperanza, y en el de mi corazón sólo destacan hoy los árboles.”

Luego, por cierto, han venido otros libros que han sido producto del “descubrimiento” de alguno de ellos (Las siete vidas del hombre de la calle”: título genial, por cierto, al relacionar al hombre de la calle con los Sacramentos) o preparados por verdaderos amigos de Lolo (Cuentos en LA sostenido, por ejemplo, y otros más) que también han reflejado el buen sentido de aquellas personas que los han titulado. Y es que la fuente original de la cosa era Lolo y, claro, así no se puede fallar…

Podemos ver, como decimos arriba, que el título de las obras de Lolo son un verdadero tesoro en sí mismos considerados. Y es que cuando alguien, como Manuel Lozano Garrido, atrapa los gemidos inefables del Espíritu Santo y los hace fructificar en su corazón salen cosas así. Y nosotros, como tantas otras veces pasa, nos aprovechamos todo lo que podemos de ellas que para eso están puestas en el mundo gracias a Dios. Y es por eso por lo que no he querido resaltar nada de lo escrito después del título de sus libros porque, francamente, lo que uno pueda decir nada tiene de mejor que lo titulado por Lolo.

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (105)

Id y referid a todos lo que estás viendo; el grano germina, el pájaro vuela, el sol calienta y el hombre piensa o ama.”

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Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

24.02.25

Un amigo de Lolo – Frases que bien valen la pena – Es que la fe es creer sin ver

HAGIOPEDIA: Beato MANUEL LOZANO GARRIDO “Lolo”. (1920-1971).

PRESENTACIÓN

Ya son algunos años los que, el que esto escribe, lleva haciendo lo propio sobre el Beato de Linares (Jaén, España) en esta casa de InfoCatólica. Siempre ha valido la pena hacer algo así y aportar, aunque sea, un granito de arena a la comprensión de un creyente tan fuerte y profundo como es Lolo.


El linarense universal, que tanta atracción espiritual tiene para quien lo conoce, no deja de producir interés en aquel que se acerca a su persona a través de su obra. Y es que, no pudiendo hacerlo ahora personalmente o, digamos, en la intimidad de la conversación entre amigos, que lo somos todos aquellos que ansiamos serlo, es seguro que acercarse a Lolo de forma cercana nos viene la mar de bien.


Lolo nos acerca a lo bueno que tiene saber que, cuando se es hijo de Dios la mejor forma de serlo es, sencillamente, siéndolo. Y él es una muestra perfecta de cómo hacer algo que, algunas veces, a muchos nos resulta difícil y a algunos… imposible. Acerquémonos, desde ahora, a la obra misma de Lolo y a su intimidad podríamos decir, con lo que vamos a ganar, seguramente, mucho y más que muchoY, para más abundancia de lo bueno y mejor, al final de todo esto les ponemos uno de los aforismos espirituales que publicó Lolo en su libro Bien venido, amor“. Vamos, miel sobre hojuelas, como se dice en la Biblia pues esto, al fin y al cabo, es cosa del alma de cada cual.

Frases que bien valen la pena –Es que la fe es creer sin ver

Nuestra fe tiene una exigencia de silencio tuyo. El misterio es así y debe bastarnos.” (Beato Lolo, de su libro Las golondrinas nunca saben la hora)

Ya sabemos lo que dijo el Hijo de Dios al respecto de aquellos que creen que su fe han de manifestarla con grandes formas como, por ejemplo, hacer ver que han ayunado o cuando quieren que se sepa que han dado limosna. Y, como podemos imaginar, tal forma de hacer las cosas no eran del gusto espiritual de Jesucristo porque, además, lo relacionado con nuestra fe cristiana no se puede corresponder con unas tales expresiones.

Como no puede ser de otra manera, el Beato Lolo (Linares, España)entiende las cosas de una forma más atinada y aquí mismo lo muestra a la perfección.

Aquí aparece una palabra que tiene mucha enjundia en materia de creencia: misterio.

Así, cuando decimos que una cosa es misteriosa suponemos que no tenemos mucha idea acerca de la misma y que no se nos alcanza su origen o cosas por el estilo. Sin embargo, cuando juntamos las palabras misterio y fe ya sabemos que las cosa no son así pues mucho tenemos que conocer, a tal respecto, de qué estamos tratando.

El misterio es así”. Nos dice Manuel Lozano Garrido.

A tal respecto, es muy buena cosa que nos diga nuestro amigo de Linares que debe bastarnos con el silencio de Dios cuando queremos darnos cuenta de qué supone para nosotros el misterio divino.

También sabemos lo que le dijo Cristo a Tomás cuando este quiso meter los dedos en sus heridas porque no creía que hubiese resucitado. Y es entonces cuando dio la mejor definición de fe que se pueda dar: fe es creer sin ver porque así se manifiesta la confianza en Quien se cree.

Tenemos, por una parte, lo que significa el misterio y, por otra, que debemos estar más que seguros del mismo aunque Dios no se manifieste, digamos, ante nosotros como si se tratase de un ser más de los que podemos ver y tocar. Y es que lo relacionado con nuestra fe cristiana, aquí católica, tiene todo que ver con ese “silencio” del que habla Lolo del Todopoderoso hacia sus hijos que no tiene nada que ver, por cierto, con que no nos tenga en cuenta sino, justamente, con todo lo contrario.

En todo caso, el misterio se desvelará del todo cuando estemos en el Cielo (Dios lo quiera porque nosotros lo queramos…) y es que, como dijo San Pablo “Ahora vemos en un espejo, en enigma. Entonces veremos cara a cara”.

Y es que “debe bastarnos”. Y tales palabras muestran bien a las claras qué es lo que nosotros debemos creer y, en el fondo, ser.

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Entender el sufrimiento es un bien más que importante.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor" (104)

Lo que divino se refleja en las cosas es igualmente embriagador, aunque tenga que pasar por el tamiz de lo invisible

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Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.