3.03.10

Dos películas recientes, en la órbita de la “New Age”

Dos películas emitidas recientemente han sido muy comentadas entre los estudiosos de la nueva religiosidad, por tener algunos elementos propios de la “New Age”. Reproducimos aquí dos artículos de interés sobre estas películas, 2012 y la célebre Avatar, respectivamente. Extraído del nº 156 del boletín electrónico Info-RIES.

2012 (Roland Emmerich)

(Martín Ruiz, Ecclesia Digital). Hasta ahora no había salido nunca del cine con la sensación de haber invertido 7 euros y 2 horas y media de una forma tan inútil como después de ver 2012. Al final uno se cansa de cómo se derrumban edificios, se deslizan como por un tobogán ciudades hacia el mar, y se sepulta el Himalaya bajo las aguas. Lo que me queda claro es que el filme sólo es útil para quienes se conforman con un rato de simulaciones hechas por ordenador, o para quienes poco a poco, con alevosía y por la espalda, mediante adoctrinamiento multimedia silencioso, nos van metiendo entre las sienes postulados de la New Age.

Pese a su duración, la película tiene poco para contar. Viene a relatar cómo debido a una especialmente intensa actividad de la superficie solar, la corteza terrestre se vuelve inestable y se derrite. Lo que a la postre provoca fenomenales terremotos y tsunamis, que cambian la faz de la tierra. Sólo unos pocos miles de seres humanos logran salvarse tripulando unas enormes arcas en las que viajan con animales. Este fenómeno dura 27 días. Al cabo de los cuales, la tierra ya es nuevamente estable y habitable (lo cual científicamente sería aún más imposible que lo anterior). Y, en este nuevo orden mundial, el Polo Sur se sitúa en Wisconsin; el Polo Norte, por las islas australianas, y emerge África de entre las aguas. Es hacia allí donde ponen su rumbo los marineros, para comenzar una “Nueva Era”, como advierte la pantalla al final con grandes letras, al tiempo suprime el calendario cristiano y comienza el año 1.

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1.03.10

Padre Amorth, exorcista: «Dentro del Vaticano también hay satanistas»

Por su interés, reproducimos el artículo publicado hoy mismo por el diario La Razón, y firmado por Mar Velasco, donde el exorcista italiano Gabriele Amorth asegura que «hay muchos obispos y sacerdotes que no creen en el demonio» y otras declaraciones ya conocidas que suelen hacer los exorcistas sobre su ministerio. Pero lo que más llama la atención es la afirmación de la presencia de miembros de grupos satánicos en el Vaticano.

El sacerdote italiano Gabriele Amorth, uno de los exorcistas más respetados del mundo, no se muerde la lengua: «Tenemos muchísimos sacerdotes y obispos que ya no creen en Satanás», asegura. A sus 85 años acaba de publicar sus memorias, en las que alerta contra la presencia de su mayor enemigo fuera y dentro de la Iglesia. Así lo corrobora en una reciente entrevista al diario italiano Il Foglio: «Muchos prelados no creen en el demonio e incluso llegan a decir en público que el infierno y el demonio no existen. ¡Y sin embargo, Jesús, en el Evangelio, habla de ello abundantemente, por lo cual cabría preguntarse si no han leído el Evangelio o no creen en él en absoluto!», sostiene.

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25.02.10

A vueltas con la reencarnación (1)

A estas alturas no nos sorprende la elevada proporción de personas que en Occidente dicen creer en la reencarnación. Ya en los años 80 algunas encuestas ofrecían el dato del 25% de los españoles, porcentaje que se incrementaba si mirábamos a Europa en general. Se trata de una creencia escatológica que “está de moda”. Y digo escatológica para entendernos, porque si con el término “escatología” queremos decir la disciplina teológica que trata sobre “las cosas últimas”, resulta que nos estamos refiriendo a este tema con una concepción temporal lineal, más propia de la cosmovisión cristiana, y que dista mucho de lo que las religiones orientales entienden por el decurso de la historia y de la vida humana. Porque ya no estaríamos hablando de lo que está al final de nuestra vida terrena, sino de lo que la sucede, en un continuo camino de vuelta a la cotidianidad de la existencia sobre la tierra, si bien en formas diferentes.

Según la doctrina clásica de la reencarnación, presente en las religiones orientales como podremos leer más abajo, el alma humana está en un proceso continuo de purificación durante la vida, y al separarse del cuerpo físico (lo que denota un claro dualismo antropológico, separación de alma y cuerpo) se vuelve a encarnar en otro ser para continuar esa catarsis biográfica. Para esta perspectiva la vida del hombre no es como un libro en blanco que hay que ir escribiendo, sino, como afirma el historiador de las religiones Manuel Guerra, “el libro de la vida es, más bien, como un palimpsesto, o sea, un pergamino en el cual se han ido escribiendo y raspando innumerables biografías de la misma alma, olvidadas e invisibles”.

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5.02.10

Nueva Era: el embrujo de lo exótico (y 2)

(Continuación del artículo de Anabel Llamas publicado por el semanario Alfa y Omega en su nº 671, 7/01/10).

Hoy, en la Nueva Era, ya no tienen la importancia de antes las drogas psicodélicas, ni es tan evidente la vinculación política de sus adeptos. «Las tendencias espirituales y místicas -explica el documento- que antes se limitaban a la contracultura, hoy día forman parte arraigada de la cultura dominante, y afectan a facetas distintas de la vida como la Medicina, la ciencia, el arte y la religión». En concreto, la Nueva Era siente fascinación por los sucesos paranormales, las manifestaciones extraordinarias, los ángeles…, aunque no reconoce ninguna autoridad espiritual, más allá de la experiencia personal interior.

Y es que en la New Age no se hace distinción entre el bien y el mal. «Las acciones humanas -describe la Santa Sede- serían entonces fruto de la iluminación o la ignorancia. De aquí que no se pueda condenar a nadie, y que nadie tenga necesidad de perdón. Creer en la existencia del mal sólo podría crear negatividad y temor. La respuesta a la negatividad es el amor. Pero no del tipo que tiene que traducirse en acciones; es más una cuestión de actitudes de la mente. El amor sería una energía, una vibración de alta frecuencia; y el secreto de la felicidad y de la salud consistiría en sintonizar con la gran cadena del ser».

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11.01.10

Nueva Era: el embrujo de lo exótico (1)

La New Age invade silenciosamente, con sus técnicas y sus argumentos, la vida cotidiana. Reproducimos a continuación la primera parte del reportaje publicado por el semanario Alfa y Omega en su nº 671 (7/01/10), en la sección “En portada".

El Reiki, el yoga, los alimentos ecológicos, las terapias grupales…, ¿quién no tiene cerca alguna de estas alternativas? No necesariamente son negativas, todo depende de las intenciones con las que sean impartidas o recogidas. Lo que sí se hace necesario es conocer a fondo en qué consisten, para tener un criterio sólido

El Diccionario enciclopédico de las sectas, del sacerdote don Manuel Guerra, tiene más de mil páginas. En ellas uno puede hacer un recorrido, en unas ocasiones surrealista, en otras aterrador, en el que hadas, druidas, masones y satánicos conviven entre las páginas. El panorama es espeluznante, y más cuando se advierte que el objeto de tales sectas es captar a personas que, simplemente, buscaban la felicidad. Podría considerarse que las personas víctimas de las sectas suponen un pequeño porcentaje dentro del total de la sociedad. Podríamos calificarlo como el extremo en el que nadie quisiera caer, dentro de su búsqueda personal y vital.

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