De Satán a la vida consagrada
El diario La Razón ha publicado un breve artículo, titulado “De Satán a la vida consagrada", en el que cuenta cómo una secta encargó a una joven italiana, Michela, matar a la fundadora de «Nuovi Orizzonti», un movimiento eclesial. Reproducimos la información, firmada por J. Cadarso.
Michela tiene ahora 41 años y hace trece que ingresó en la comunidad «Nuovi Orizzonti», después de tener una auténtica vida de película. Cuando era una recién nacida fue abandonada por sus padres en el hospital, y hasta los seis años tuvo que vivir en un orfanato. «Había conocido todo menos el amor, y cuando un niño no conoce el amor, es difícil que de adulto sepa dar amor», comenta Michela.
Llevaba una vida desordenada, hasta que se enamoró de un chico católico. Poco después de empezar con los preparativos de la boda, a Michela se le vendría el mundo encima: su novio había contraído sida en una transfusión. «Ahí pude ver que con dinero había comprado todo. Pero que no podía comprar la vida de Luca», comenta. El joven moriría al poco tiempo.
Renegando de Dios por la vida que le había dado, Michela se marchó, la noche del funeral de Luca, a la playa para hacer un juramento: «Dios, si tú no existes, pasaré toda mi vida diciéndoselo a todo el mundo. Pero si existes de verdad, empeñaré mi vida en destruirte». Decidió entonces hacer psicoterapia, pero nunca pensó que la doctora que la trataría iba a ser en realidad una sacerdotisa de una secta satánica.

¿En qué creen los jóvenes del siglo XXI?
Según leemos en La Gaceta de Tucumán, un hombre de 67 años murió el pasado 6 de abril en un sanatorio de Rosario (Argentina) después de negarse a recibir una transfusión sanguínea, en cumplimiento de un precepto de su secta, los testigos de Jehová. Lo informó la jueza que intervino en el caso, Raquel Cosgaya.
Siete miembros de una secta kimbanda fueron condenados a prisión perpetua por la Cámara del Crimen de Mercedes (Argentina), que los encontró responsables del secuestro, violación, tortura y asesinato de un chico de 12 años al que ofrendaron durante una ceremonia satánica en octubre de 2006, según informaba hace unos días Alfredo Zacarías en el diario argentino Clarín. La investigación del caso que escandalizó a Corrientes, continuará ahora con la búsqueda de los autores intelectuales y financistas del grupo, entre los que figura un conocido empresario y dirigente político de esta ciudad del centro de la provincia.
Debe de haber sido casualidad. Hace unos días fui al cine a ver la película El rito, dirigida por Mikael Håfström, y que constituye la última novedad en la cartelera sobre el ya conocido subgénero cinematográfico de los exorcismos (con la también sabida denominación de origen que supone colocarle la etiqueta de “basada en hechos reales”, aunque en verdad se trate de hechos interpretados por una novela intermedia). En ella, el veterano actor Anthony Hopkins interpreta a un también veterano sacerdote exorcista italiano, el padre Lucas, que aparece como mentor del joven diácono norteamericano Michael Kovak (encarnado por Colin O’Donoghue). El clérigo más joven se encuentra, cómo no, viviendo una crisis vocacional y de fe, y sus superiores no encuentran ninguna solución mejor que enviarlo a un curso para exorcistas que se imparte en Roma. Algunos espectadores del filme ya saben –porque el tema ha salido en los medios de comunicación de unos años para acá– que este curso existe, y que lo organiza el Ateneo Pontificio “Regina Apostolorum” en la ciudad eterna. Claro que aquí lo importante no es si existe o no el curso, sino la cuestión del ministerio del exorcista en la Iglesia y, en el fondo, si el demonio existe o no. Algo puesto en duda no sólo fuera del pueblo cristiano, sino también dentro, y muy dentro.