Una bebé muere calcinada en Puerto Rico por las velas de un altar de santería
En estos días hemos informado acerca de las detenciones de los miembros de una secta chilena que habían quemado hace unos meses a un bebé, y también sobre la búsqueda de su líder y otros detalles en la investigación y esclarecimiento del caso. Pero no es el único suceso que ha implicado recientemente a la nueva religiosidad en Iberoamérica uniéndola con el fallecimiento de un bebé. Resumimos aquí un caso que sucedió el mes pasado y que no ha tenido eco en los medios occidentales.
Las diminutas llamas de las velas de un altar de santería, en un apartamento donde dormía sola una bebé de 11 meses, pudieron haber sido la causa de un voraz incendio que en cuestión de minutos consumió la estructura y calcinó a la indefensa criatura el pasado mes de abril. Lo cuenta Maribel Hernández Pérez en El Nuevo Día.
El jefe del Cuerpo de Bomberos, Ángel Crespo, reveló que el incendio, en el que falleció la bebé Ana Camila Rivera Pérez, no fue intencional. Dijo que el inspector de incendios Abelardo Pérez concluyó que el mismo fue causado por las velas encendidas en el pequeño apartamento donde dormía la bebé, en la parte trasera de una residencia en la Cuarta Sección de la urbanización Country Club de Carolina (Puerto Rico).

Después de hacerse público que la policía chilena detuvo a varios integrantes de una secta que quemó a un bebé en aquel país, tal como comunicamos a través de
En materia espiritual, dos datos se acentúan con el paso de los años en Occidente: descienden los fieles practicantes en la Iglesia católica y, al mismo tiempo, crece exponencialmente el interés por lo que muchos expertos han denominado “espiritualidad sin Dios”. A la hora de buscar respuestas que expliquen esto, lo mejor es tratar de situar su origen.
Después de tres meses de investigación, detectives de la Brigada de Investigaciones Policiales Especiales (BIPE) de la PDI (Policía de Invesigación) de Chile detuvieron a cuatro integrantes de una secta, acusados de quemar a un bebé durante un ritual de sanación realizado en noviembre de 2012. Lo cuenta Francisco Águila Vega en El Mercurio.