InfoCatólica / InfoRIES / Categoría: Nueva Era

24.04.13

La Tierra… ¿la madre que nos parió? ¿Una diosa?

El 22 de abril se celebraba el Día de la Tierra. Entre otras muchísimas jornadas mundiales de celebración de lo más diverso, parece que este día tenía toda su importancia, desde que fuera iniciado en 1970 en los Estados Unidos de América y asumido enseguida por otros países occidentales, como un momento especial de llamada de atención sobre el cuidado al planeta en el que habitamos, aquejado ya entonces de una intensa contaminación y deterioro provocados por el hombre. Y digo que “se celebraba” porque acabo de enterarme de que ya no se llama así. Ha habido un cambio de nombre supuestamente sutil que ha derivado en lo que ahora es el “Día Internacional de la Madre Tierra”. ¿Qué ha pasado? Que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) decretó –o proclamó, como dicen ellos– que el 22 de abril sería llamado así.

No es ninguna tontería, sino algo totalmente pensado y planificado. Nada menos que fruto de una resolución –la 63/278– aprobada por la Asamblea General de la ONU en su sesión plenaria del 22 de abril de 2009. Los representantes de los países recuerdan los documentos aprobados en las cumbres que han abordado la necesidad de cuidar el planeta, “reconociendo que la Tierra y sus ecosistemas son nuestro hogar” y que “es necesario promover la armonía con la naturaleza y la Tierra”. El paso siguiente es afirmar también que “Madre Tierra es una expresión común utilizada para referirse al planeta Tierra en diversos países y regiones, lo que demuestra la interdependencia existente entre los seres humanos, las demás especies vivas y el planeta que todos habitamos”. Y por eso la ONU se apropia de una fecha ya celebrada como “Día de la Tierra” en muchos lugares para “invitar” a celebrar la nueva efeméride y “crear conciencia al respecto”.

Me parece totalmente correcto que se emplee el nombre Tierra así, con mayúsculas, como nombre propio al igual que los nombres dados por la ciencia al resto de los planetas. De manera que podamos distinguir esta palabra de cuando hablamos de la tierra como elemento, la que nos puede entrar en la mano, por ejemplo. Algo bien distinto es que aprovechemos una simple mayúscula en el uso lingüístico para “personificar” algo, dándole un carácter que no tiene a una realidad compleja que podemos decir que tiene vida, pero no de la que estudia la biología, sino la geología. La Tierra, ¿un planeta vivo? Sí. ¿Un ser vivo? No.

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11.04.13

Aleteia: ¿Qué es la Nueva Era? (monseñor Berzosa)

¿Qué es la Nueva Era? Un gran reto actual para la Iglesia: una nueva forma de espiritualidad, de mística, de relación con lo divino. Responde a esta importante cuestión monseñor Raúl Berzosa, obispo de Ciudad Rodrigo, en el portal católico Aleteia.

1. La Nueva Era es un fenómeno propio del siglo XX, la explosión de un nuevo tipo de espiritualidad.

La New Age nace como una especie de sensibilidad “epocal”, principalmente en los países y naciones de los llamados primeros mundos. Cuando se tiene el estómago lleno, hay que llenar también la cabeza y el corazón. Este nuevo fenómeno aflora como un gran pulpo, con tentáculos en todos los ámbitos culturales, pero al que es muy difícil descubrir los ojos y el cerebro.

¿Por qué se denomina al New Age también como “Era de Acuario”? - Porque nos encontraríamos casi al final de un ciclo astronómico (Piscis) e inicio de otro (Acuario). Hubo un tiempo en el que se vivió bajo el signo de Tauro, y aparecieron los imperios y religiones de Mesopotamia. Vino después Aries, y floreció la religión judía. El signo de Piscis, que comenzó su reinado el 21 de marzo del primer año de nuestra era, ha sido denominado “crístico” (IXCIS). Hacia el año 2016 el sol entrará en el signo de Acuario, y este signo traerá consigo una nueva religiosidad mundial capaz de reconciliar todas las demás religiones. Acuario va a suponer un nuevo orden mundial, una humanidad nueva , y una nueva religión. La New Age comportará una era de amor, concordia y luz, de verdadera liberación del espíritu. Se habla del retorno de un nuevo Cristo: no el histórico Jesús de Nazaret, sino de Maitreya.

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3.04.13

Monseñor Munilla: "hoy se llevan el sincretismo y el esoterismo como espiritualidad"

El obispo de San Sebastián, D. José Ignacio Munilla, reflexiona en su último artículo, del pasado Domingo de Resurrección, 31 de marzo, sobre las teorías de la Nueva Era que ponen en entredicho el valor de las religiones, y más concretamente de la religión católica, para explicar el Misterio de Dios. El prelado donostiarra sale al paso de lo que dicen estas teorías para las que lo importante es la “espiritualidad” y no la religión. Lo reproducimos de la web del Obispado de San Sebastián.

El vaso, el agua y el elefante

La Iglesia Católica se encuentra en plena celebración del Año de la Fe. Los obispos hemos recibido el ministerio de guardar la integridad de la fe. Se trata de una encomienda que abarca tres niveles: Tener una fe coherente, predicar con pedagogía y rebatir los errores contrarios. Pues bien, tengo que confesar que me preocupa cómo se difunden en nuestros días algunas imágenes sobre la religiosidad y la espiritualidad, que son claramente incompatibles con nuestra fe católica. Me refiero en concreto a las dos siguientes:

“El vaso y el agua”: Se pretende diferenciar entre la religión y la espiritualidad sirviéndose del referido símil. Las religiones serían como el vaso (hay muchos vasos); mientras que la espiritualidad sería como el agua. Se puede beber agua en diversos tipos de vasos o sin necesidad de ellos. Así ocurriría también con las religiones; todas ellas serían igualmente válidas para beber el agua de la espiritualidad.

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11.12.12

Los extraterrestres en el Antiguo Testamento

Ahora le toca a la Sagrada Escritura. La que compartimos judíos y cristianos, el llamado Antiguo Testamento o Primera Alianza. Y es que nada queda indemne cuando pasan los tanques de la nueva religiosidad, el sincretismo y la reinterpretación esotérica de todo texto escrito. O a veces simplemente basta con la falta de cultura religiosa y con el ánimo de buscarle tres pies al gato.

Con esto me refiero a lo que se refleja claramente en el título de este artículo: hay personas que han rastreado la Biblia para encontrar en ella las huellas de los alienígenas. Hace poco, una de las revistas que se publican en España en torno a temas ocultos y paranormales planteaba a sus lectores la siguiente pregunta: “¿Y si los dioses y ángeles descritos en la Biblia fuesen las mismas entidades que hoy se presentan como seres extraterrestres?”. La respuesta está clara para la gente que vive de estos temas, y es una respuesta –cómo no– afirmativa.

¿Qué dicen los defensores de estas teorías? En resumen, y tomando los elementos comunes a unas posturas y otras, descubrimos que, en primer lugar, las referencias a Dios y a otras divinidades no son más que la prueba del contacto de los hebreos con los habitantes de otros planetas. Y lo mismo sucede con los ángeles. Si son seres procedentes del cielo, la conclusión es clara: son extraterrestres. Además, todo lo relativo a sus apariciones y desapariciones, las teofanías, los momentos de especial encuentro divino y revelación al hombre… se muestran claramente como lo que hoy llamamos avistamientos de los famosos objetos volantes no identificados (ovnis).

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7.12.12

La cumbre para la nueva conciencia

Fragmentos de apocalipsis (21)

Quedan solamente dos semanas para el 21 de diciembre de 2012, la fecha mágica en la que termina la “cuenta larga” del calendario de los mayas, tal como defienden algunos. Se acerca el día y parece que la balanza se va inclinando más hacia el lado de los que piensan que el mundo no se acaba, y cada vez son más los que defienden la alternativa más fascinante: asistiremos a un cambio de época producido por un salto en la conciencia humana. Porque, obviamente, no vemos signos en lo astronómico ni en lo geológico que nos hagan predecir un cataclismo cercano. Pero, por lo que yo veo, tampoco asistimos a una preparación de los hombres para un cambio interior de importancia.

Una de las noticias que se ha divulgado en torno al 21 de diciembre es la confluencia de múltiples convocatorias de la nueva religiosidad para esa fecha. Además del lado comercial inevitable –por el que el mundo de la hostelería se frota las manos, especialmente en ciertos enclaves especiales para los miembros y simpatizantes de todo lo esotérico–, la gente tiende a reunirse con otros que “sospechan” o ciertamente “conocen” lo que va a pasar. A uno de estos encuentros, muy curioso, lo han denominado Cumbre Espiritual Planetaria. Un nombre tan rimbombante que bien merecería el apoyo de organismos internacionales como la ONU o la UNESCO, además de la participación de representantes de las mayores tradiciones religiosas del mundo. Pero veamos qué hay y quiénes están detrás de esta interesante convocatoria.

La llamada a los participantes potenciales es clara: “¡únete! para generar la masa crítica que dé nacimiento a la nueva humanidad”, leemos. ¿Qué es lo que va a pasar? Algo grande, según parece: el inicio del nuevo tiempo planetario. La cumbre tiene, además, un lugar y un tiempo muy determinados. El enclave escogido es Uxmal, en Yucatán (México). No podía ser de otro modo: un lugar vinculado a la cultura maya. ¿Y cuál es la razón de haber elegido esa antigua ciudad? Una bien importante: la pirámide llamada “del Adivino”, que se encuentra allí mismo, es, según los organizadores del evento, “una antena magnética receptora de los potentes rayos galácticos que darán inicio a la Nueva Era”. Así que cuanto más cerca, mucho mejor.

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