12.09.10

El obispo anglicano español dice que Terry Jones no es protestante

Sí, señores, en España hay un obispo anglicano español que responde al nombre de Carlos López Lozano. Hecho un tanto exótico, no me negarán ustedes, pero ciertamente muy respetable. De hecho, aunque para contar el número de anglicanos españoles no creo que haga falta acudir a una número de más de tres cifras, sí que son bastantes los miles de británicos que residen en nuestra nación. Y entre ellos la mayoría son anglicanos, siquiera sea sólo por su bautismo. En otros países de habla hispana, sobre todo Chile, la presencia de anglicanos “nativos” es mayor, pero tampoco alcanza cotas importantes. Por lo general, el protestante hispano suele ser evangélico y no miembro de las conocidas como denominaciones protestantes históricas. Ahora bien, negar que los evangélicos sean protestantes es cosa harto absurda. Y que lo haga un obispo anglicano, siendo que la Comunión Anglicana ha sido históricamente la menos protestante de todas las confesiones protestantes, roza ya el esperpento.

Pues bien, eso es lo que ha hecho nuestro hombre. Don Carlos ha escrito en Religión Digital un artículo en el que afirma lo siguiente:

La noticia de la quema de ejemplares del Corán por parte del pastor Terry Jones está causando una gran conmoción. El individuo en sí no debería ser tratado como pastor protestante por los medios, porque se trata del fruto del fundamentalismo evangélico más radical que nace en California y que nada tiene que ver con las iglesias protestantes históricas. La mayoría de los líderes cristianos de EEUU han reprobado el anuncio del pastor Jones.

Ocurre que Terry Jones sí es un pastor protestante, por más que tal cosa le moleste al obispo López. Los pentecostales se ajustan a los “solas” protestantes la mar de bien. Es decir, profesan el Sola Fide y Sola Scriptura -libre examen incluido- y Solus Christus. Los hay más o menos fundamentalistas, pero sabiendo lo que fueron los líderes de la Reforma protestante, tiene guasa que protestantes “light” como el obispo López miren con malos ojos a los “fundies". ¿O acaso nos va a decir este obispo anglicano que Lutero era un lindo gatito de angora que no arañaba ni así le despellejaran? ¿quizás el pacifista Zwinglio, que mandaba ahogar anabaptistas en los lagos suizos, era un ejemplo de moderación? ¿nos convencerá de que la teocracia ginebrina de Calvino era un oasis de tolerancia en la Europa del siglo XVI?

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11.09.10

¿Sería posible reforzar legalmente el sacramento del matrimonio?

Este es un tema en el que llevo pensando desde hace varios años. Parto de un hecho constatable: la legislación sobre el matrimonio y el divorcio en España -y en tantos otros países del mundo- ha convertido a la unión matrimonial civil en una farsa que puede desmontarse de un día para otro sin que nada pueda impedirlo. En este país tiene mucha más protección algunos contratos mercantiles, profesionales o de cualquier otro género que el contrato por el que dos personas se comprometen a formar una familia.

De hecho, para que un matrimonio civil desaparezca, basta la voluntad de uno de los contrayentes. Una voluntad que no tiene por qué ser razonada o justificada. Es decir, no se trata que de que Pepita deje a Juanito porque Juanito se ha liado con Robertita. No, más bien es que Juanito se lía con Robertita y además se divorcia de Pepita sin que la justicia defienda a esta del incumplimiento matrimonial de aquel. De hecho, yo he conocido casos en que la parte adúltera en un matrimonio consigue que la parte fiel sea expulsada del hogar conyugal, al cual acaba llegando el amante de la parte adúltera. Es decir, el cornudo o la cornuda se ve no sólo traicionado sino puesto de patitas en la calle por obra y gracia de la legislación democrática aprobada por las Cortes. Y no hablemos de los hijos, principales víctimas de todo este invento.

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10.09.10

Terry Jones, la mecha en la gasolina

Terry Jones es pastor de una pequeña comunidad eclesial protestante pentecostal en Gainesville (Florida). Seguramente a lo largo de toda su vida no habrá aparecido jamás en un medio de comunicación. Sin embargo, lleva días en que su careto asoma por todas partes, abriendo los noticieros de los principales canales de televisión. Y es que al señor Jones no se le ha ocurrido mejor cosa que anunciar su intención de quemar ejemplares del Corán, libro sagrado para los musulmanes.

Ocurre que en Estados Unidos uno puede quemar lo que le venga en gana siempre que lo haga controladamente y sin poner en peligro bienes y vidas ajenas. Es decir, si te apetece quemar un centenar de Biblias, las quemas. Si te da la vena y te empeñas en quemar banderas del país, vas y las quemas. Y si un pastor evangélico o un lama budista se encapricha en quemar el Corán, siempre que lo haya comprado él, no hay ley estatal o federal alguna que se lo impida. Es probable incluso que la Constitución de la nación norteamericana, que al parecer no vale para parar la investigación con embriones humanos ni impedir abortos, sirva de parapeto para impedir leyes que prohíban la quema de símbolos religiosos.

Ahora bien, el problema no es tanto que a un pastor locuelo se le ocurra hacer el chorra quemando coranes. No, el drama es que el mundo entero está acogotado -por usar una expresión suave- ante la posible reacción violenta de los musulmanes, en especial los fundamentalistas. Es obvio que cualquier persona sensata está en contra de que se queme un libro sagrado para centenares de millones de seres humanos. Es obvio que no es sensato que por lo que haga un pobre diablo tengamos que asistir al asesinato de cristianos por todo el mundo a manos de seguidores de Mahoma. Que es lo que probablemente ocurra si finalmente el señor Jones cumple su amenaza.

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9.09.10

Mons. Munilla plantea el camino a seguir

Hoy era un día ciertamente importante en la por ahora breve historia del pontificado de Monseñor José Ignacio Munilla al frente de la diócesis de San Sebastián. El pastor guipuzcoano ha pronunciado su primera homilía como obispo en la Festividad de Nuestra Señora de Aranzazu, Patrona de la provincia vasca de Guipúzcoa.

La homilía tiene una clara enseñanza doctrinal y evangélica pero no se esconde de la actualidad marcada por el nuevo anuncio de tregua por parte de esa banda de asesinos llamada Eta. En ese sentido, don José Ignacio insiste en lo ya indicado por la Iglesia en repetidas ocasiones. Eta debe desaparecer. Pero introduce una serie de matices interesantes. Primero reconoce que el anuncio de la tregua debe ser acogido con prudencia. Es decir, nada de tirar los sombreros al aire en plan jubiloso. Y además añade que la paz “no puede ser `utilizada´ como un medio, sino que ha de ser `buscada´ como un fin. O dicho de otra forma, la paz no puede convertirse en un `instrumento´ al servicio de nuestras `estrategias´“. Es decir, usar algo tan importante como la paz en un instrumento para conseguir un objetivo político es como prostituir dicha paz.

Para que ETA deje de ser lo que es, no basta con que se convenza de que la ausencia de violencia es conveniente para sus ideales separatistas. Mientras no se conciencien de que no hay ideal alguno que justifique matar al prójimo, estaremos siempre con la puerta abierta al regreso a la actividad armada de la banda terrorista. En ese sentido, don José Ignacio apunta a cuál debe ser el papel principal de la Iglesia en todo momento: “la llamada a la conversión del corazón de todos".

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8.09.10

Cuando se pasa de la herejía a la estupidez

Lo que está ocurriendo en la comunión anglicana, de la que la iglesia episcopaliana escocesa forma parte o al menos es un derivado, roza ya el esperpento.

Se puede ser hereje, cismático o incluso apóstata. Pero eso no implica necesariamente el ser imbécil. E imbéciles son aquellos que pretendiendo ser cristianos, quieren que las referencias a Dios no incluyan el género masculino. Que es lo que acaba de aprobar ese engendro de “iglesia” para rechifla de unos y mosqueo de otros.

Parece ser que la idea ha surgido de las mujeres ordenadas de esa “iglesia". El feminismo radical -conste que digo radical- tiende a sacar de quicio todo. Y en su versión eclesial, peor aún. A esas sacerdotisas y obispesas de la nada les molesta la imagen de Dios como Padre. Supongo que se negarán a rezar el Padrenuestro propuesto por Cristo. De hecho, estarán sumamente enfadadas con el hecho de que el Verbo encarnado se llamó Jesús y no Jesusina o Teodora. Por no hablar de que los doce apóstoles fueron todos hombres. Cosas del puñetero machismo de entonces, dirán.

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