24.11.14

Buen católico


Estimado hermano en la fe, puede que últimamente te estés replanteando en qué consiste eso de ser buen católico. Hasta ahora has procurado siempre ir a misa todos los domingos y fiestas de precepto, confesarte con cierta frecuencia -y siempre que has cometido un pecado grave-, colaborar económicamente al sostenimiento de la Iglesia y muy especialmente con Cáritas o cualquier otra obra social de la Iglesia, llevarte bien con todo el mundo, no mirar por encima del hombro a nadie, etc.

Pero lo mismo lees en en los medios que aquellos que son como tú reciben calificativos gruesos, cual si fuerais parte del grupo de los escribas y fariseos del siglo XXI, como si toda tu vida fuera una gran mentira basada solo en el “quedar bien", como si te encantara dedicarte a señalar con el dedo y a despreciar a los que no son como tú.

Pero tú, querido hermano, saben bien, y si no lo sabes debes saberlo, que todo lo bueno que hay en ti se lo debes a Dios, que por su Espíritu Santo te va transformando y haciendo que Cristo ocupe un lugar cada vez más importante en tu alma y en tu comportamiento. Por tanto, no tienes gran cosa de qué presumir. De hecho, toda presunción sería fruto de una carnalidad que debes rogar al Señor que te quite. No te agobies por ello. Todos necesitamos convertirnos de nuestros pecados y nuestras debilidades. Todos tenemos algo del hombre viejo que debe dejar paso al segundo Adán, que es Cristo en nosotros.

Leer más... »

21.11.14

Crean ustedes, como nuestros obispos, al arzobispo de Granada

Dado que todavía no se ha producido ninguna actuación judicial encaminada a imputar a los sacerdotes granadinos que figuran como presuntos autores de unos abusos sexuales continuados en la persona de un joven, lo único que se puede decir de los hechos es que, en caso de ser ciertos, han de ser objeto de la mayor de las repulsas posibles tanto desde la sociedad como desde la Iglesia. Tanto el papa Francisco como su predecesor han ordenado la “tolerancia cero” ante este tipo de comportamientos criminales. Así debió ser siempre. Así es ahora.

El hablar de “presuntos” es una cuestión prudencial. No sería la primera vez que una denuncia de este tipo acaba siendo desmentida -le pasó al cardenal Pell-, aunque esos casos suelen ser la excepción que confirma la regla. Parece claro que son muchas más las veces en las que las verdaderas víctimas callan, por temor o porque quieren olvidarse de lo ocurrido, que las que alguien se inventa una historia de este tipo y presenta una denuncia falsa ante los tribunales civiles y eclesiástico.

Lo que no tiene nada de presunta es la campaña de acoso y derribo contra Mons.Javier Martínez, arzobispo de Granada, y por tanto responsable junto con la Santa Sede de lllevar a cabo el juicio de la Iglesia sobre los hechos. Hace dos días escribí un artículo sobre esa cacería, pero hoy se ha producido un hecho notable. 

Efectivamente, el P. José María Gil Tamayo, secretario general y portavoz de la CEE, lo ha explicado así:

“el arzobispo de Granada ha manifestado que ha cumplido los protocolos que establece la Iglesia para estos casos. Él ha mostrado su dolor y cercanía a la persona que ha denunciado y las que se ven afectadas por este pecado y delito. Y también, ha asegurado cómo ha sido su seguimiento".

Y ha añadido:

“Monseñor Martínez goza de todo nuestro afecto y toda nuestra credibilidad“.

Por si fuera poco, ha realizado la siguiente reflexión:

“Tengo un enorme respeto por la profesión periodística, pero sí creo que hay que delimitar los ámbitos competenciales. Hay un derecho a la información, pero los periodistas no somos los sacerdotes de una nueva sociedad, ni los jueces. Tenemos que respetar los procedimientos, esperar los tiempos, y trabajar con las certezas. Quien tiene una exclusiva, operará comprobando la veracidad de esas fuentes. Ciertamente creo que hay un aporte necesario para aportar a la sociedad. La CEE ha tenido noticia cuando se ha publicado. Después ha venido el arzobispo de Granada ha explicado lo que está en los medios. Él es, junto con la Santa Sede, quien tiene que explicar".

En otras palabras, los obispos españoles creen a Mons. Javier Martínez y no a los periodistas que le acusan de no hacer caso a Roma. Le creen a él y no a quienes han montado un pseudo-auto de fe mediático contra el arzobispo, con declaraciones del tipo siguiente, que aparece hoy en Religión Digital:

Doctrina de la Fe apunta que “no es de recibo” que el arzobispo de Granada “no supiera nada”

¿Alguien ha leído una sola declaración oficial de Doctrina de la Fe? ¿tenemos que fiarnos de lo que dicen que Roma quienes, puedo decirlo sin temor a equivocarme, son una mancha para la profesión periodística en el ámbito religioso? ¿Qué entiende esa gente por “Roma"? 

Leer más... »

19.11.14

Lo que menos importa a algunos de lo de Granada es la víctima

Tras varios días leyendo lo que ha ocurrido tras la “exclusiva” protagonizado por Religión Digital sobre el caso de abusos por parte de sacerdotes en la archidiócesis de Granada, creo que es hora de señalar algunos puntos:

1- En Religión Digital el objetivo principal a abatir desde un primer momento no eran los abusadores, sino el arzobispo de Granada, Mons. Javier Martínez.

2- En Religión Digital, el objetivo a abatir sigue siendo Mons. Javier Martínez.

3- Da igual lo que Mons. Martínez diga o deje de decir. Está estigmatizado y condenado de antemano. Y si para ello tienen que utilizar al Papa y ese ente etéreo llamado “fuentes romanas", los utilizan. 

4- Los medios de comunicación generalistas -p.e, Antena3- señalan al arzobispo como culpable de prácticamente todo. Solo les falta decir que es el cabecilla del clan abusador. Y han tirado de archivo para sacar a la luz todas las polémicas en las que se ha visto envuelto desde hace años, cosa típica en un prelado que tiende a ser claro diciendo determinadas cosas políticamente incorrectas. Curiosamente, la prensa local de Granada está dando una información bastante más ecuánime.

Leer más... »

15.11.14

El asco de don Alberto

Estaba callado desde que dimitió como ministro de Justicia, pero ayer decididó abrir la boca. Y tanto lo que dijo como dónde lo dijo, en el Congreso de Católicos y Vida Pública, es altamente significativo.

Me refiero, obviamente, a don Alberto Ruiz Gallardón, ex-ministro de Justicia, que dejó su cargo cuando Mariano Rajoy decidió que su reforma de la ley del aborto, ciertamente insuficiente y por ello inaceptable para cualquier verdadero provida, no llegaría a ver la luz.

Así de claro habló el ex-ministro sobre las razones para esa retirada:

«Me da igual, no me importa que haya sido porque lo haya promovido un lobby económico o porque alguien haya podido pensar que es un beneficio electoral, es lo de menos. Por tanto, sea éste o sea otro, lo único que me da es asco, no me importa».

Y añadió:

«ni uno solo de los motivos que se pueden imaginar» que se pudiera anteponer al «deber moral de cualquier ser humano de defender la vida de sus semejantes».

Tiene toda la razón del mundo, pero esas mismas palabras se pueden usar contra su abortada reforma. La misma seguía contando con el coladero del supuesto de la salud psicológica de la madre. La misma dejaba a la mujer sin castigo penal aunque abortara en el octavo mes y medio de su embarazo. Si don Alberto dice que no hay un motivo imaginable que impida defender la vida de nuestros semejantes, comprenderá que le digamos que la única ley sobre el aborto aceptable es aquella que no cuente con ningún supuesto despenalizador.

Don Alberto, o se es es provida del todo o no se es provida. No hay providas a medias, que acepten que el no nacido tiene derecho a nacer en unos supuestos y no en otros.

Leer más... »

12.11.14

Prepara tu alma del mismo modo a como quieres encontrar dispuesta la Iglesia

La Liturgia de las Horas es una de las más salutíferas fuentes de gracia a disposición de los fieles, especialmente de aquellos que han consagrado su vida a Dios mediante el sacramento de la ordenación o la vida religiosa. Aunque es obligatoria para estos últimos, es altamente recomendable para todos.

Entre sus muchas riquezas, cada día se nos ofrece algún texto patrístico o de santos. 

Cito parte de lo que se nos ha concedido leer en estos últimos días:

Por esto, nosotros, carísimos, si queremos celebrar con alegría la dedicación del templo, no debemos destruir en nosotros, con nuestras malas obras, el templo vivo de Dios. Lo diré de una manera inteligible para todos: debemos disponer nuestras almas del mismo modo como deseamos encontrar dispuesta la iglesia cuando venimos a ella.

¿Deseas encontrar limpia la basílica? Pues no ensucies tu alma con el pecado. Si deseas que la basílica esté bien iluminada, Dios desea también que tu alma no esté en tinieblas, sino que sea verdad lo que dice el Señor: que brille en nosotros la luz de las buenas obras y sea glorificado aquel que está en los cielos. Del mismo modo que tú entras en esta iglesia, así quiere Dios entrar en tu alma, como tiene prometido: Habitaré y caminaré con ellos.

San Cesáreo de Arlés

Qué consejo tan sabio para el bien de nuestras almas y para el de toda la Iglesia. Toda reforma de la misma empieza por nuestra propia conversión, por nuestro crecimiento en santidad. No pidas que la Iglesia sea santa, que lo es, si no estás dispuesto a dejar que el Señor tome el control de tu vida para limpiarte de todo pecado. Una limpieza que comienza por tu arrepentimiento y propósito de enmienda, al que sigue el perdón de Dios y la gracia suficiente para que el río de tus buenas intenciones desemboque en el océano del cumplimiento de la voluntad divina.

No uses tu cuerpo, templo del Espíritu Santo, para pecar. Usalo, por gracia, para llevar a cabo las buenas obras que Dios ha preparado de antemano para que andes en ellas (Efe 2,10).

Como también leímos el sábado:

Leer más... »